1566617928 Francisco Rivera

Sea esta forma de aclarar contrasentidos en el acto libre de encontrarse enamorados y pasar a ser novios en hartazgos innecesarios...


Romantizm Young Adult Romance 13 yaşın altındaki çocuklar için değil.

#-Noviazgo
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De los novios... y otros relatos

NOVIAZGO Y TEORÍA DEL NOVIAZGO EN PROPIO HARTAZGO.


Noviazgo

1. Dada una decisión final entre la teoría del sueño y sus horas deducidas, todo querer parece transitar hacia un querer propio de su chica a la que enamora.

Surge así, una general preocupación en ella.

Si ha de responder a su amor con sello afirmativo: en su defecto, usted tendrá que esperar a saborear la zozobra intemperante de la punta de ese iceberg, en sazón de henchida negación, que para maldita la cosa, hace fina cada observación de la conducta de la dama, que le precisa esa duda perruna respecto de en qué proporción o cuánto se siente usted amado, sin que logre quitarse el peso de la siguiente monomanía que lo delata:


— “¿Y, si no me ama, como creo amarla…?”—.


Dicho esto en pesaroso silencio, hace un ruido endemoniado en su corazón acelerado o en aquel otro tronar de huesos articulados de las manos, como si se tratara de tronar nueces necias, cuyo sinsabor resuelve o condena todo el sentimiento restante que está por salir de cada uno de los poros de un su cuerpo amante.

En siguiente duda apremiante, también resuelve o condena a irresolución propia, sobre si ha de comer o no comer las ácidas cáscaras, que tampoco hacen remedio a toda imploración a Dios para que lo bendiga, y logre sacudir ese tozudo amor que usted ostenta a los cuatro vientos.

Más entonces, también esté cercano a hacer mortaja con omisión de respuesta de su ángel, recordando en ocasión cerrera que su despecho le recuerde, cuando a ella la vea como feliz enamorada y la sienta realizada en aquellos otros brazos, más ajenos que los propios, y donde el corazón, y algo más de ella sola se permita, cuántas veces lo requiera, que ése amor la ame sobre sí o bajo sí, dada la emoción que usted no logró propinarle a su plena y fogosa intemperancia...



Teoría del noviazgo en propio hartazgo.

2. Indefinida esta, todo mundo en posibilidad de hacer batir sus corazones, parece suscribirse a una exposición de sentimientos pese a mostrar vertidas diferencias que opinan acerca del amar en amor o del amar amando lo que se ama.

Esta teoría del origen del noviazgo ajeno, estructura una evolución de contrasentidos que no suelen conjuntar razones suficientes de cuánto ocurre mientras se ama.

Su universo amoroso es diverso en botón de muestra ante diversas cuestiones, de suyo, intrincadas, para ser transmitido con finalidad oral y, con o sin ganas suficientes para ser escuchado en todo momento, creído útil y necesario para ser dirigido a tanta gente enamorada.


En vista de la manifestación de sus muchas y variadas interrogantes sobre cómo desarrollarse dentro de la teoría del noviazgo, debe evitarse en lo posible, caer en su propio hartazgo.

Charlas y discusiones hacen multiplicados lances entre los novios no teorizados, pero también en dichas oportunidades al millón multiplicadas para ilustrar y colegir lo que aquí o allá ocurre en ese hartazgo precipitado de los teorizados e incontables novios en amor y enamorados: si se han amado; o se están amando; si deben estarse amando o deberían estarse amando a deshoras, o quizá, hubieron y aún debieron haberse amado, y así, de otras tantas posibles conjugaciones que por ahora omito, por ser inconveniente en este relato de lo amado y lo amoroso dado.

Y, aunque sustancialmente el contenido amatorio es el mismo en todo el mundo, sus ejemplos son oportunidad de ilustrar y hasta de ampliar también los errores y aciertos; las esperanzas y condenas: las ediciones y reediciones de cuánto se ha discutido e improvisado al sólo latido de millones de corazones, que hayan servido de poco o nada, para aclarar las cosas de la teoría del noviazgo en su propio y mal habido hartazgo innecesario.


Si cada amante encuentra luz u oscuridad reinando en sentimientos enamorados, no será él o ella persona única a quién ocurra tener sentidos encontrados en amores sin lloriqueos; solos, mal acompañados o compartidos por lo dedicado al sublime problema del noviazgo teorizado es propio o impropio hartazgo celebrado.

Así ocurre también su milagro aparente, si predomina y aún existe en cada universo de corazón estructurado, al lado justo donde late, bulle y hierve un corazón enamorado regido por gobernanza contradictoria de propio hartazgo en cada noviazgo teorizado.

Sería mucho esperar que todo problema presentado se pudiera resolver con crédito a la palabra enamorada, en propia amaduría agraciada o en campo de batalla enamorado.


Debe insistirse en cada novio o en grácil novia que bien se ama, nunca nadie se enamora poseyendo toda verdad absoluta del amor y del amar que resulte perdurable.

Los astrólogos del mundo entero luchan cada día en adivinar mejores suertes a cada teórico del noviazgo en propio hartazgo enamorado.

Esa pugna vuelve actual cada mundo y universo enamorado, siendo mil remedios y modelo vasto, atenido a un teorizar en el actual mundo, vuelto un propio universo abrupto donde alienta dicha conjugación del noviazgo enamorado ante propio hartazgo de lo amado.

En otro orden de medios, para lograr amar y vivir, como para amar y morir enamorado, puede surgir la discusión agria y gris de una crítica y contra crítica para teorizar noviando en propio e impropio hartazgo arrebatado.


Dicha palabra, en propio sentimiento arrobado, teoriza el amor agraciado o desafortunado del noviazgo desaforado, hipotecado o mal habido en propio hartazgo serenado.

En otro caso inopinado, hay universo enamorado en desborde encarcelado, arrojando medios de progresos fracturados pero sin lograr progresos apropiados que hagan peso necesario a tal teorizar los noviazgos ensartados, cual impropios actos de los hartazgos enamorados.

Discusiones por doquier y críticas insanas, cual teorías opuestas a los rivales enamorados, les descubren defectos y ventajas de esta teoría del noviazgo merecido, debido a férrea fe supina de todo hartazgo bienvenido aunque atroz e inmerecido.


También es propio de cada amante expectante teorizar aparte y proseguir en forma o en fondo deformado; o a esperar a que toda persona enamorada adelante un ápice en propia técnica de observación amante, para descubrir en propio instante si hay rama, señuelo o flama en la cuenca del amar sin precipitarse ante ese abismo teorizado del ennoviarse en propio hartazgo escamoteado.

Atendiendo y quizá, confabulando la revisión del alma trastornada, vuelve gracia y donaire a la teoría del noviazgo sin otra propiedad habida, que aquella otra de evitar hartazgo en todo amor amenazado.

Nadie sabe o acaso supo, antes bien, si hay reserva alguna o sorpresa grata, reventando de soberbia sana, pues en este campo del noviarse en tal teoría, holgazanea en bruto sin encontrar un gramo de hartazgo enamorado.


Es difícil de creer que así sea cada episodio de la teoría en sus noviazgos infinitos, donde pace con beneplácito sentimental lo que mantiene y aún soporta cada amor en propio peso, evidenciando los hartazgos de sus plenos desamores o en propios defectos de amarse holgando y de amar confabulando, sin reparar que fructifican los amantes que así se aman en todo punto teorizado y en batiente hartazgo enamorado.

En fin preciso, debe mantenerse abierta toda mente enamorada, recordando, cuando sea la hora debida o indebida en que tal teoría del noviazgo generalizado evite ser su presa en propio hartazgo, y que encuentre adeptos en disposición primera o en espera de evidencia santa, sin refutación innecesaria cuando sea preciso sobrevivir sin precariedades del alma, quedando a buen recaudo las mejores muestras de amar amando en expansión debida, recordando, como grato sentimiento, estar bien acompañado y en un acto de teorizar todo universo de la teoría del noviazgo en su propio hartazgo enamorado…



Novicias y novicios enamorados

Todo mundo conoce principios de enamoramiento propio o ajeno; lo que enamora a unas, quizá reside en lo físico que agrada el alma y arroba el corazón para amar cuándo es debido.

En caso opuesto, quizá sea la figura, el talante y los dones entregados por la madre naturaleza en cada ejemplo de varonil presencia o de rasgos físicos, intelectuales o morales que hacen a ellas suspirar por todas partes.

Acaso, sea dicho, lo que llama la atención a sus insospechados silencios del ser ajeno a su propio ser, sea visto a distancia prudente para juzgar de manera conveniente todo aquello que más llama la atención del prójimo, llamado a ser próximo amado en perspectiva.


Sea la percha u otros dones que aquí se obvian pero que ellas auscultan con miradas de veloces recorridos de cuerpo entero, hacen conjeturas de mil colores que desvelan imágenes sin atavismos ni atavíos que escondan lo que los sentidos entienden que se posee en cantidad, energía y deseos de acariciar más en privado que en público.

En novicias mil, suele pensarse que es posible llegar hasta el fin de un precipicio, sin detenerse ante la costa de sacrificios entregados cuando, sin remedio alguno, suele acompañarse a tal caída, el desvelo de la ofensa ante el permiso solícito de comerciar con acentuación indebida la gama de galantería dedicada al novicio, que toma lo que se ofrece o bien, que presiona lo indecible a la novicia para tomar las inconsecuencias de sus actos, de modo irresponsable, volviendo necia licencia y pernicioso tenedor de la virtud entregada.

¿Debe hacerse feliz fingimiento de amores ficticios entregados a comunes pareceres que no discurren lo que dan o cuánto reciben por lo dado?


Ya lo explicamos:


1. En el amar -de quien se trate, ya mujer a hombre novicio o viceversa- es preciso, detenerse y preguntarse lo siguiente:

¿Se debe llegar hasta el fin de lo que se ama? ¿Por consiguiente, de lo que se permita amar? ¿Pero también de lo que se esté dispuesto a afrontar dentro del amarse de manera extrema?


2. En el pasado, papel y pluma bastaba para escribir palabras de amores encendidos hacia las novicias del ayer; hoy, a través del teléfono celular y desde los caracteres admitidos, como de los mensajes enviados hasta los números particulares de quienes se aman, suscitan las siguientes interrogantes:

¿Se ha perdido la locura, el aturdimiento, la alegría desbordante, el ingenio en doble o triple sentido y la simpatía a raudales entre novicios y novicias en relación a esa aproximación a la galantería encendida que se dirige hacia ellas, de manera exclusiva?

Aclaro lo siguiente al respecto: no aludo con tales denominaciones a quienes se encuentran ordenados en sentido religioso-espiritual, sino a adolescentes, jóvenes y aún adultos de ambos sexos, quienes atraviesan ese estado de amar, de fingir amar o de empecinarse en amar de un sólo lado, sin recibir, tolerar o aprender a ser recíprocos sentimentales.



Acotaciones 5

Pazguato no es pez , ni gato. Monigote no es Mónica, ni mi cogote. Calzo un par de chinelas y cuezo abadejo.


Hay bacanal en el rancho y no acudo porque aseguran que mi persona es menos que un bacilo. Lavo mi bacín y evito mojarme de sus microbios, rociando cenizas de ocote completamente ardido. El báculo de mi Tata, ha hendido la tierra y hace un bache de badulaque, pues es tamaño botarate que no comprende mi pobre bagaje intelectual.


Mi abuela reniega la bagatela y avienta el residuo de la comida a donde se encuentra la porqueriza. El perro corriente es bravo, y mi Tata exclama que es un bagual de pocas, muy pocas pulgas. Por la tarde me dirijo hasta la rada para bailotear a la intemperie.


Hay quebranto de emociones y un bajar de corazones que se quedan en cada choza, donde espera y desespera la moza que otea al horizonte, vigilando el regreso del bajel donde se aviste el amado que procede del bajío, a condición de no mostrarse bajo o indigno del amor de la que espera con tiento, y cuitada de bala imprecisa que deje a su amor, baldado para siempre. Por ahora, y dónde sólo conserve escenas da fanfarronada amorosa, cuando el varón titubee al declarar sus sentimientos, sin contoneos abruptos que no se sopesen en báscula de afectos, y después mueva a confirmar el tino del tiro, que haga mascullar entre dientes de moribundo, el amor no confirmado que torna ser depositado en el corazón de una amada. No en balde, tal mal abrigo de esperanzas hace inútil lo que ya se encuentra repleto de oprobio y baleado cada sentimiento.


Me parece que hasta hoy, queda, cual balanza o pelota flotante, plena indiferencia ante la balsa que sigue su curso; que se asiste a lo ya atrofiado por un desconsuelo donde expone desnuda el falso baluarte del amar verdadero. Ahora, la sabiduría de la abuela refiere a la nieta que espera, quien se obsesiona y otea al horizonte, cuánto expone su exclamación señera:


"¡Hija, no desesperes por el mismo hombre que cada tarde esperas!

"¡Mejor a otro considera y haz balumba de recuerdos amargos, pues hecho montón de promesas ya no bambolees en petulancia y seca ostentación que obsesiona tu seso, apaga tu corazón y humedece el sentimiento de volver a amar a lo indiferente, antes que a un nuevo y siguiente amor!"


Y, en diciendo esto, va a la penca de bananas; recoge la antigua muñeca de trapo que sobrevive, ajena a su bancarrota de tedio y olvido, de cuando la chica la adoraba desde la fuerza del corazón de niña, justo antes de ese despertar a la curiosidad de vida en el amor primero. Entonces, el Tata y su manojo de recuerdos ancestrales, pasan a tomar asiento en su banco y toma en pensamiento una banda del firmamento estrellado que reluce en su bandada de nubes iluminadas por la Luna montuna, que vadea el cielo con sus destellos argentados. Su vista se arroba y se dispone a ingeniarse pasar el rato con bandeja repleta de peces, acociles y almejas, en recuerdo del pabellón que en pasado belicoso mostraba al paso de los sostenedores de la banderola color escarlata, un recuerdo agridulce de aquella otra gran aprehensión del grupo bandolero entonces por él capitaneado, cuando lanzó en una tarde henchida de lo común, un edicto salteador mientras los músicos tocaban con bandoneón, guitarra y tresillo, cantando la suerte aciaga del banquero ajusticiado; colocado después en un ajeno alza pies y depositado luego junto al festín de su peculio, quedando evidencia de su bañadera mojada en propia sangre de rico, y en prueba de inmersión y como ingrato baqueano, acostumbrado a fastidiar con zangoloteos cambistas en perjuicio capital de gentes más pobres, como mi Tata y la abuela, que hicieron a su modo, clamor de venganza para heredar la tierra a la descendencia, que hasta ahora ignora lo pasado, porque eso nunca se ha platicado, a cómo aquí se ha declarado... y se entristece de ver lo que aún espera la moza de ese amor cautivo por otras razones que la superan con creces y enredadera de piernas, abrazos y zalamerías amatorias que han de resultar, en otro momento, igual a lo que esta chica ahora padece...

05 Kasım 2021 05:18:36 0 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
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Yazarla tanışın

Francisco Rivera Escritor activo en varios géneros que desea dar a conocer su producción y llegar a público masivo monetizando en debida oportunidad sus creaciones propias, con apoyo de Inkspired.com/es

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