cirkodelyo CirKº ·.

Luego de la muerte del abuelo, uno de sus nietos encontró entre sus objetos su secreto mejor guardado.



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#misterio #secretos #sectas #cuento-con-musica
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Circodelia


*Nota del autor:
El siguiente relato cuenta con música original a la cual se puede acceder en el video de más arriba.




Cuando el abuelo murió, estábamos tan tristes que sus cosas quedaron en cajas apiladas en el desván. Yo sentía escozor por eso, todavía lo recuerdo hablando del alma de las cosas, en parte sentía que él todavía estaba allí. Nadie tuvo el coraje de sacarlas, por el miedo paralizante de encontrarnos de nuevo con su olor, sus tesoros y esos objetos que, justamente, se quedan con parte de lo que fuimos. Por lo menos esa idea fue la que me estuvo rondando para intentar justificar lo injustificable. Nadie se animó, hasta que lo hice. Subí al desván, ya habían pasado algunos años de su partida y me creí con la suficiente fortaleza de poder dar esa estocada. Lloré de mil formas, como en realidad sabía que me iba a suceder, por eso opté por hacerlo solo. Hubo algo en particular que me llamó la atención entre esos álbumes de fotos, ropas de la juventud, discos y libros añorados; y porquerías que debían tener su propia carga emocional para que decidiera conservarlos; algo que logró obsesionarme. Había un cofre con la llave puesta y, dentro, algunas fotografías extrañas, dibujos abstractos, una máscara y un papel escrito a pluma que decía «Circodelia».


Lo primero que hice fue bajarlo de allí, quería examinarlo con mayor meticulosidad, sentía que en ese entramado misterioso podría recuperar una parte de la vida de él. A la luz del sol, en un atardecer tranquilo, pude comprender mejor las imágenes que no llegaban a ser del todo claras en las penumbras del encierro. La máscara era blanca, inexpresiva. Tenía en el fondo del cofre, una sotana negra con el cuello de tul y dos frascos con pintura blanca y negra. Me entretuve apenas unos minutos vaciándolo y dejé para el final el papel. Lo abrí con cuidado, su textura era delicada como la piel de una persona muy mayor. El texto, escrito con una caligrafía admirable, comenzaba con este párrafo:


«Las comodidades que el mundo ofrece están radicalmente contaminadas de rutina, costumbrismo y ultra realismo, lo cual afecta la vida de aquellas personas sensibles, que creen que puede haber algo más allá de nuestra imaginación infectada por esa cómoda monotonía de la vida diaria. 'Circodelia' nace con el fin de trazar un mundo paralelo y ficticio, para romper esta cultura y darles a sus miembros total libertad de expresión artística, alejada de la realidad que nos rodea».


Quise correr a la casa de mi madre, ella tal vez podría saber algo de este misterioso lugar al que en apariencia concurría mi abuelo. Algo extraño, como una voz interna, me decía que esa no era una buena idea, que lo mejor sería que indagara por mi propia cuenta y, cuando me encuentre en el límite de lo que pudiera determinar solo, podría indagar en los recuerdos de ella; que esquiva como es, si no le llevo algo concreto, le restará importancia y dejará todo en el manto oscuro de la incertidumbre.


Al final del escrito había un nombre, esa fue la pista fundamental que seguí. Me comuniqué con la operadora, quien me aseguró que la persona que buscaba ya no figuraba en los registros. Tomé la guía, pesada y llena de polvo por el desuso, y marqué a todas las personas con el apellido «Mancuse»; menos mal que no era «Pérez», pensé para mis adentros riendo por primera vez desde que llegué a la casa. Llamé a uno por uno. Al no saber bien qué decir, opté por mencionar a mi abuelo como «amigo del señor Mancuse», pero la mayoría me trató de loco y cortó sin que yo pudiera siquiera expresarme un poco mejor. El rato que me pasé marcando en el teléfono, el sol había aprovechado para esconderse, encendí las luces y caí en la cuenta de que hacía horas que estaba allí. Cuando estuve a punto de rendirme, una voz dulce que parecía venir de una niña, me susurró: «Por fin llamaste. Hace años te estamos esperando». Corté. Puedo confesar el terror que me atravesó la espalda y el frío raspón de una mano que me escaló la nuca hasta hacerse vacío. Sonó el teléfono, pero no me atreví a contestar. Volví al texto:


«El nombre 'Circodelia' nace de la derivación de la palabra circo, por el entrelazado de distintos espectáculos en simultáneo (música, actores, pintura, literatura, cinematografía, etc.), enmarcados bajo una estética surrealista, por eso se suma a la palabra circo, psicodelia. Dicho movimiento se forja por la suma de cada uno de los miembros y su arte, dándole espacio libre a crear una realidad paralela dentro de la ficción que se crea en común desacuerdo. También se trabaja bajo guiones elaborados por los mismos miembros, siempre que no rompan ninguna de las reglas».


El negro profundo y sugestivo del cielo, me invitaba a regresar a mi hogar, aunque era lo que menos quería hacer. Dudaba de si llevarme el contenido del cofre, de hacer público mi descubrimiento o guardarlo en secreto por un tiempo. «Por fin llamaste», seguía repitiéndome en ciclos, es que no hay mejor aliado del espanto que uno mismo. En ese entonces creía que mi abuelo era parte de una secta, que el cofre estaba bien guardado porque nadie lo sabía. De chico tenía miedo de esos lugares, recuerdo un documental que vimos una tarde de lluvia en donde contaban las atrocidades que hacían los participantes de lugares como esos. Creo que mis padres me sembraron esa idea y ahora me podía figurar el por qué. Como siempre lo relacioné con cuestiones macabras, dudé acerca de la muerte de mi abuela, creí que podía estar relacionado, nunca se habló mucho de su enfermedad y yo era muy chico para recordar. Comencé a atar cabos, esos viajes misteriosos que el abuelo hacía, el distanciamiento con mi madre. Sonó el teléfono. Esa vez atendí, a pesar de todo lo que me brotaba, la incertidumbre venció al miedo.

—Hola —dije con un tono seguro, tratando de esconder la congoja.

—Hola —respondió ella y se quedó callada.

—¿Qué necesitaba, señorita? —solté para romper ese silencio atosigante.

—Su abuelo nos dijo que lo esperáramos, que tarde o temprano vendría con nosotros. Nos dijo que usted es como él.


Resistí el impulso de cortar, tomé el tubo con ambas manos y carraspeé para impostar la voz. Me había entregado al pánico, y un peso en la espalda me obligó a sentarme. Me dio una dirección sin decir mucho más y cortó sin despedirse. Me quedé unos minutos con el teléfono enquistado en el hombro y los ojos cerrados buscando despertar. Pensé en mi familia, en la vida que había llevado hasta ese momento, realmente no sabía si estaba dispuesto a ceder todo lo que tenía por aclarar ese panorama tan sombrío, colmado de misterio. «Su abuelo nos dijo que lo esperáramos», resonó en ese entonces reemplazando una frase ya insignificante. Dejé todo como estaba y me fui sin siquiera apagar la luz del velador.


El día siguiente fue de sopor y presbicia. Recordé a Ulises atado al mástil del barco para evitar dejarse llevar por el canto de las sirenas. Necesitaba crear mi propio tapón de cera para no escuchar la voz de esa niña que me convocaba. Me convencí de que todo era escena de brujería y por primera vez temí por mi vida. El silencio de la siesta me ensordeció y, casi sin pensarlo, me fui otra vez a la casa del abuelo. Entendí que mis ansias de escaparme de la situación a la que yo solo había entrado, no era otra cosa que postergación. No podría seguir una vida normal sino descubría de dónde venía todo, cuál era el justificativo para toda esta manifestación presurosa que me encegueció. Al llegar, volví a leer el papel, cuyo último párrafo rezaba:


«El objetivo de la 'Circodelia' no es más que darle al artista la posibilidad de hacer su mundo de fantasías una realidad. Un día por semana, en un lugar físico determinado, cada miembro brindará su magia…Todo aquel que sienta interés en la propuesta podrá ingresar sin restricciones, lo único que tiene que hacer es aportar su mundo y sus ideas. Son bienvenidos: músicos, actores, directores, bailarines, maquilladores, diseñadores, escultores, malabaristas, pintores, fotógrafos, acróbatas y todo aquel que pueda aportar desde su lado para hacer crecer la mística y transformarla en fuerte contracultura...»


El texto en todo momento hacía referencia al arte, pero yo lo leía como eufemismo, nadie entraría a una secta si previamente avisarían qué pasaría una vez dentro. Otra vez esa mano helada en la espalda y el peso del estómago. Sonó el timbre. El claro del día me daba cierta valentía, pero la casa tenía en el frente un cartel de venta y a esa hora la calle era un verdadero desierto, ¿quién podría ser? Antes de abrir, acerqué el ojo a la mirilla de la puerta, pero no se veía nada. Me cercioré que la calle estuviera deshabitada como lo imaginaba y atravesé el jardín delantero para llegar a la vereda y, tal vez, encontrar a alguien que pudo haber sido el de la broma. Al volver me encontré que habían dejado en el zaguán un cofre muy parecido al que tenía mi abuelo, pero en miniatura. Lo entré haciéndome cargo de lo que aquello podría significar y juré dejarlo todo atrás en caso de que no pudiera soportarlo. Era una cajita musical que, al igual a las demás, tenía una música tan angelical como satánica y una tarjeta perfumada que decía:


«Sexta luna de junio. Una vez adentro, no es posible salir».


La música*, en un tres cuartos circense, continuaba reproduciéndose y yo, poseído por la duda y las palabras de la muchacha, me decidí a acceder. Me entregaría a lo que el destino me deparara, aunque ellos no podrían rastrearme si hubiese rechazado la oferta, una hipnótica ensoñación me llamaba, me imploraba que fuera. Volví a la caja de mi abuelo, volví a su disfraz, a las imágenes y las fotografías. Observé con minuciosidad, rastreé simbolismos ocultos o alguna pista que me dijera algo más que ese papel gastado y corroído por el paso del tiempo. «Sexta luna de junio», pensé; era el día siguiente. Esa vez, apagué la luz y me aseguré de que todo hubiera quedado en su lugar. La caja completa, con la otra que había recibido ese día dentro quedaron en el baúl del auto. Volví a casa y actué con total normalidad. En parte así lo sentía, como si ese miedo que me hostigaba se hubiese disuelto en el yugo del deseo de saber qué me encontraría el día siguiente. No hablé con nadie sobre el asunto y me aseguré de dejar todo en el baúl del coche para no generar sospechas.


El día siguiente fue de esos en que la lluvia incesante no da un suspiro a la tierra que pare charcos. Dejé la excusa de una reunión con los compañeros de trabajo y partí cuando empezaba a anochecer. La dirección en cuestión era una casa como tantas otras en el barrio de Núñez. Estacioné a unos metros y me dediqué a observar atento, nadie entraba ni salía; nada parecía fuera de la normalidad de una cuadra de la capital, con inmensos árboles que se erguían y perdían las hojas por la tormenta que se intensificaba poco a poco. Dos hombres mayores vestidos de negro se pararon en la puerta. Salió una niña, o tal vez un niño vestido de mimo. Ellos saludaron con discreción –lejos de como se trata a un niño en nuestra cultura– se colocaron unas máscaras e ingresaron con tal solemnidad que ni caso hicieron a la lluvia que los bañaba. Era mi turno. Rescaté la caja y volví a encerrarme en la cabina. Me vestí completo como lo haría el abuelo en el pasado, noté lo bien que me quedaba el talle, mientras recordaba a mi madre diciendo lo parecido que era mi cuerpo al de él. Pinté mis manos de blanco y las uñas negras, como en una de las fotos; me coloqué también el sombrero extraño, como de arlequín negro y la máscara blanca inexpresiva. Al acercarme a la puerta, noté un cartel con la leyenda:


«A partir de este momento, la voz quedará afuera;

se hablará sin fonar, se mirará sin abrir los ojos

y todo lo que se escuche serán pensamientos».


El mismo mimo de talle infantil, salió a mi encuentro. Pasé sin dar explicaciones, él me siguió y, al ver que me di vuelta en su encuentro, se llevó el dedo índice a la boca indicando un llamado al silencio. Al abrir la puerta, me encontré con una casa vacía y oscura, sin rastros de nada extraño a lo que podría ser mi hogar en ese mismo momento. El mimo me tomó de la mano y me llevó por un pasillo todavía más oscuro, hasta que abrió otra puerta que daba a una escalera, como si llevara a un sótano. Era un pasillo de paredes de piedra, con antorchas prendidas cada cuatro o cinco escalones. Sonidos extraños, penetraron mis tímpanos y bailaron en secuenciados rebotes sobre el cráneo. Al llegar al sótano, que debía tener la superficie de la casa entera, me encontré con un tipo con pies y manos de tigre recostado sobre varios almohadones y personas disfrazadas trabajando sobre su cuerpo, maquillándolo, vistiéndolo. Él tenía los ojos cerrados, pero parecía tranquilo, como si estuviera meditando. Una señora muy anciana vestida de blanco, me dio una copa con el picor de la bebida blanca, aunque un sabor que no pude llegar a identificar. El sonido ambiente se intensificaba, pero a pesar de ver a los músicos y sus instrumentos, no pude divisar de dónde provenía esa masa continua de notas y texturas perfectamente coordinadas. Lo que más me llamó la atención era la falta de contaminación, no había un solo rastro de ruido, ni de luces que podrían encandilar -eran más bien tenues y diversas-, sólo se escuchaba la voz de un hombre que susurraba con voz rasposa y grave, frases esporádicas, a veces repetidas, otras modificadas o una diferente de raíz. «Si la aurora brillara sobre nuestros cimientos, sabría del infortunio», dijo cuándo se acercó una mujer de rulos inmensos que me ofreció otra copa. Vi gente sentada sobre tarimas dispuestas en la pared, vi mujeres colgadas de telas, trapecistas y otros haciendo malabares. El segundo trago había sido todavía más fuerte que el anterior. Me recosté en uno de los sillones y entrecerré los ojos en éxtasis. «Bienaventurados hacedores de la noche, brinden con el júbilo de las horas» , recitaba el poeta, cuando volvió a mi encuentro el pequeño mimo de la puerta. Me tomó de la mano para que me levantara y me condujo hacia otro sector. Había un asiento con respaldo alto, muy parecido al que le había regalado el abuelo a mi madre cuando se mudó para casarse. Me tocó el pecho estirando el brazo, dándome un pequeño empujón que me sentó en el trono, cuando el poeta, sin perder tiempo proclamó: «El regreso del hijo es flor de carnaval, es agua que no has de beber, para el río que el espíritu baña». La música comenzó a mutar para transformarse en una más comprensible para mis oídos aficionados, en tanto las mujeres y niños se replegaron para que los hombres den un paso al frente, bien erguidos y comenzaran a cantar la melodía de la cajita musical, pero en una versión sinfónica, con un volumen abrasador. Luego siguieron los niños, en una segunda voz perfectamente entramada para darle paso a una tercera a cargo de las mujeres que, entregadas al paroxismo, yacían recostadas en el suelo. Casi sin notarlo, me encontré parado cantando con los puños apretados. Los hombres retiraron, casi en el mismo momento, sus máscaras y mientras cantaban me miraban y sonreían. El poeta, como en pregones, aportaba ahora con tono urgente frases en los huecos de la melodía, la intensidad se acrecentaba, los músicos sudaban golpeando sus platillos, las teclas y las cuerdas. Inflaban sus mejillas haciendo tronar sus bronces, también las sienes de los cantantes generaban surcos en la piel. El fuego de las antorchas resplandecía refulgente, hasta que su incandescencia mermó hacia un rojizo tenue, todos bajaron sus cabezas como oradores y me sorprendí a mí mismo en esa posición. Ya había perdido noción del tiempo y del espacio; no recordaba mi nombre, ni siquiera el color del cielo. Toda mi vida estaba allí dentro.


Desperté en mi cama, no recuerdo tampoco cómo llegué. Ni bien me levanté, me enfrenté al espejo, parecía más joven. Se sentía todo tan bien, que parecía flotar en el aire. La luz se escurría por las cortinas, el silencio sólo se sitiaba por el canto de las aves y los insectos. Me toqué los brazos, la piel parecía seda; no había rastros de ojeras en mi rostro, y la tibieza del aire me embebía. Fue como si hubiese dormido días, tal vez semanas, pero al bajar y verlos desayunar tranquilos, sin sobresaltos, me hizo entender que todo estaba bien, que no me había perdido de nada. Me senté sonriente y desayuné con mucho agrado, el dulzor de la mermelada, el aroma intenso a café y a pan tostado, lograron embelesarme. Traté de recordar lo que había pasado la noche anterior, pero me llevó días reconstruirlo. Más me llevó recordar la leyenda de aquel papel de la cajita musical:


«... Una vez adentro, no es posible salir »


Ahora sí había entendido la frase, por más que físicamente estuviera en mi casa, rodeado de una hermosa familia, con el ritmo de la rutina diaria, los problemas del trabajo, los vínculos sociales y las normas de convivencia; yo estaba allí, escuchando la frase del poeta, escalando las paredes rocosas, flotando en los aires del circo, haciendo de mí una parte más de ese gran cuerpo que fuimos esa noche. Nunca más volvería a ser lo que fui antes de eso, ya no era posible salir.




04 Eylül 2020 20:14:14 49 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
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Son

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İleti!
Angel Fernandez Angel Fernandez
Yasunari Kawabata, Kenzaburo Ōe, Haruki Murakami y hasta Natsume Sōseki me vinieron a la mente. • Murakami por su peculiar narrativa en primera persona y el surrealismo de sus obras. • Ōe por lo tétrico y grotesco. • Kawabata por el enlace de lo espectacular con la naturaleza que transmite la obra per se, su obra como la tuya, simbolizan un viaje. • Sōseki por la crítica social embebida por el arte. Vengo de leer a Poe y D.H Lawrence —cuñado del barón rojo—, cuando leí esto para apoyar a escritores de la plataforma, no hubo un contraste, se mantuvo la esencia de un escrito de senda envergadura. Espero recibas bien mi opinión. Con base en un curso de interpretación de obras de arte que realicé, luego de elogiar la superficie, en la profundidad siento que hubo un desvío del propósito inicial. Te mencioné esos autores japoneses, por el uso de sus símbolos que enriquecen la composición de su narrativa. Tú lo logras, pero faltaron elementos para acentuar la crítica principal.
April 04, 2021, 00:41

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Angel!! Muchas gracias por tomarte el tiempo para hacer tamaño recorrido en tu comentario. Reconozco ser un ignorante total de la literatura oriental, pero me dejaste varios autores para indagar. Acepto tu opinión y voy a tratar de tenerla en cuenta a la hora de escribir nuevos relatos. Te dejo un abrazo grande! April 04, 2021, 12:44
Francisco Rivera Francisco Rivera
Feérico y esplendente; lo irreal en la palma de la mano, bifurcando sospechas del arte que ennoblece y transforma a las personas, a condición, claro está de lo siguiente: El suspenso, lo extra real a lo cotidiano indica un algo de misterio compartido: leer este cuento y, ya dentro de él, no preguntar si aún es posible salir en otro momento; o quedarse, evitando la zona de confort del tedio cotidiano…¡Felicidades, amigo Circko, y genial, bello y entrañable!
February 03, 2021, 15:48

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchísimas gracias, Francisco!! Qué hermoso comentario me has dejado. Me alegra mucho que te haya interpelado, para mí es una historia que llevaba adeudada hacía tiempo. Es una fantasía que terminé por plasmar en cuento y ponerle la música. Tanto es el cariño que le tengo que mi seudónimo se desprende un poco de eso. Muchas gracias de nuevo y te dejo un abrazo grande! February 03, 2021, 19:52
  • Francisco Rivera Francisco Rivera
    Lector irredento de lo que se escribe con alma, mente corazón y a contrapelo: abrazo fraterno desde México! February 03, 2021, 20:39
Leónidas G. Leónidas G.
Estupenda historia, narrativa, gramática, escenario, expectación y ambientación. Podría seguir... Tremendo relato. Me mantuvo en vilo de principio a fin. Gracias por esta joya, mi amigo. Sin duda, eres un gran escritor 👏👏👏
February 02, 2021, 02:07

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchísimas gracias, Leónidas!! Me regocijan realmente tus palabras y me alegra que te haya gustado el texto! Un abrazo grande! February 02, 2021, 11:41
Erendi Demonai Erendi Demonai
Hasta ahora, no había encontrado a alguien que se especializara en cuentos cortos y tú, Cirk lo haces ver tan, pero tan fácil. Espero aprender de ti y usar ese vocabulario tan intenso que hace no puedas dejar de leer.
January 20, 2021, 01:51

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Qué lindo comentario, Erendi!! Muchas gracias!! Yo aprendo mucho de lo que leo también y creo que es la magia de plataformas como ésta. Un beso!! January 20, 2021, 12:50
ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
Pues que puedo decir... ¡Eres un maldito monstruo con las letras! eso es lo único que se me ocurre DECIRTE, después de leer este maravilloso cuento, y ni hablar de la música que me puso la piel de gallina. Pues yo también te seguiré, me alegro haberte encontrado. Saludos, Cirk.
January 15, 2021, 00:22

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Mil gracias por tu comentario y el apoyo Ashley!! Este cuento es para mí en parte una expresión de deseo, una idea que flota en mi mente hace ya muchos años! La música la hice con instrumentos virtuales de una composición anterior, originalmente lo pensé para acordeón, cuerdas frotadas y percusión circense. Nos seguimos leyendo!! Un beso! January 20, 2021, 12:47
Susana Buisson Susana Buisson
Fabuloso cuento!! un placer leerte siempre Cirk°!
January 08, 2021, 14:22

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Susy!! Lo mismo digo 😁 January 08, 2021, 20:37
Jessica Giffuni Jessica Giffuni
Cirk° sin palabras, ¡Me encantó! Felicitaciones, excelente cuento! 🤗
November 13, 2020, 04:18

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Jessi 😁 Un beso! November 15, 2020, 11:07
Gaston Vergara Gaston Vergara
Buena.
November 12, 2020, 20:03

Andy P French Andy P French
Wow, no solo el relato, sino la música! Increíble Cirk! Buenísimo
October 27, 2020, 16:51

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias por pasarte, Andy!! Sí, me pareció interesante hacerla doble! Saludos 😁 October 27, 2020, 19:34
  • Andy P French Andy P French
    No lo he superado, realmente muy muy buen relato Cirk ❤️ October 27, 2020, 19:40
Angie  Perez Angie Perez
¿Tú hiciste la música?
October 18, 2020, 22:33

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Sí!! Compuesta, arreglada y producida por mí mismo; en realidad soy músico, ahora me estoy empezando a meter en esto de la literatura, pero todas las disciplinas del arte son bienvenidas 😁 October 19, 2020, 00:29
  • Angie  Perez Angie Perez
    Wao... ¡Qué chulo! Entonces, tu nombre es Ezequiel, pues veré tus otros videos. Yo también amo el arte. A mí se me da más el dibujo, aunque no me he dedicado. October 19, 2020, 01:42
Angie  Perez Angie Perez
¡Excelente! Me encantó, me atrapaste con tu hermosa narración y me tuviste en suspenso durante todo el relato. Te felicito, fue una experiencia increíble.
October 18, 2020, 22:29

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Angie!! Me alegra mucho lo que me contás! Yo disfruté mucho de escribirlo, porque confieso que es también una fantasía poder ser parte de algo como lo que pasaba ahí. en ese sótano! 😊 October 19, 2020, 00:26
Inquisidor privado Inquisidor privado
Sinceramente te felicito, me atrapaste con tu narración, esos toques que me recuerdan a la inquietud que genera Lovecraft es oro. Reconozco que hay algunas actitudes un poco sobreactuadas, como en la parte en que le contestan al protagonista "estábamos esperando tu llamada" o cuando recibe la bebida al entrar en el lugar. De ahí en fuera, nicesu, sería un honor revisar tu contenido.
September 21, 2020, 07:39

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Inquisidor!! Sí, es cierto lo que decís, pero dejar esas migajas me sirvieron de recurso para distraer al lector, mentirle un poco de lo que verdaderamente pasaba.. Saludos! September 21, 2020, 11:38
𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃
Amé con intensidad esto, de hecho luego de leerlo tuve un sueño influenciado por tus letras y tuve la misma se sanción que el prota al despertar, pensando que había quedado atrapada cómo él...
September 21, 2020, 07:21

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Tremendo, Mel!! Muchas gracias :D No estaría mal quedar atrapado en un mundo así! Un beso grande! September 21, 2020, 11:36
Joanne  Salas Orejuela Joanne Salas Orejuela
Love it ❤️💕
September 14, 2020, 02:43

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Joanne :D September 14, 2020, 12:04
Oscar Fernandez Oscar Fernandez
¡Hola de nuevo! Quiero decir que bueno, como en el anterior relato, narración excepcional, buenarda. Considero que sobresales mucho más contando este tipo de historias, con toques de misterio y suspenso, me gustaría leer cómo escribes una novela de misterio, de asesinatos o incluso de acción, ya que con tu escritura sería un auténtico éxito. En fin, eso es todo de mi parte. ¡Sigue así!
September 04, 2020, 23:52

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias de nuevo, Oscar!! No sólo por el comentario, sino también por la reseña. Estoy escribiendo mi segunda novela, pero va a llevar más tiempo. Saludos!! September 05, 2020, 11:47
robustories robustories
Me encanto todo, las reacciones del protagonista hasta que finalmente accede a aquel mágico lugar. Un cuento bien logrado. Me gusto la música también es bueno componer tu propia música para tus historias.
September 04, 2020, 23:40

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Robustories!! Sí, la idea era poder complementar el texto con un poco de música; como sucede en el cuento que se entrelazan varias artes. Gracias de nuevo! Saludos! September 05, 2020, 11:45
  • robustories robustories
    De hecho, revisa el comentario que te deje en youtube <u<. September 05, 2020, 19:13
Meezali Meezali
Te felicito! Esta genial!
September 04, 2020, 22:48

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Meezali!!! Un beso! September 04, 2020, 23:35
Alhajan Alhajan
Gato (a todos siempre me les refiero como a gatos, así que no lo tomes a mal) Es algo único, intrigante y profundo. La narrativa es exquisita y llevas de la mano a cualquiera. Me llené de sensaciones cuando diste toda la introducción al lugar. Es difícil encontrar escritores que te metan de lleno a un mundo y tú lo lograste. 10/10 en le gatómetro. No encuentro crítica alguna a la coherencia, que es a lo que me enfoco en mis comentarios.
September 04, 2020, 21:42

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Alhajan!! Me alegro que te haya gustado! Es un mundo ficticio que no deja de ser una expresión de deseo para mí. Sería hermoso poder compartir tiempo/espacio con gente como nosotros, que nos gusta el arte, que tenemos afición por la fantasía; como en la red, pero en la realidad. Muchas gracias de nuevo por tu comentario y nos seguimos leyendo!! Abrazo! September 04, 2020, 23:37
Rara avis Rara avis
¡Maravilloso!
September 04, 2020, 20:56

  • CirKº ·. CirKº ·.
    Muchas gracias, Opia!! Un beso grande! September 04, 2020, 23:35
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