santiago-de-la-cruz1598276062 Santino Cruz

Todas las adversidades que tuvo que pasar una relación que por mucho tiempo se mantuvo viva con cartas de amor.


Romantizm Young Adult Romance 13 yaşın altındaki çocuklar için değil.

#amor #cartas #pasión #deseo #tristeza #angustia #decepciones
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Primer Amor



Al principio de la vida cuando solo soñaba con lo que el futuro me traería, cuando soñaba con llegar a ser policía, tal vez un prestigiado doctor, quizá bombero, ¿Quién sabe? En una de esas hasta presidente. Sin saber que ninguna de esas opciones sería tomada en serio al llegar la edad adulta.

Cómo recuerdo aquel tiempo en que mi única obligación era ser buen niño en la escuela, (que para nada lo era) aplicado, con un buen promedio y todo lo que los padres esperan ver en sus hijos. Nunca cumplí del todo con mi obligación, era más bien lo contrario a lo que ellos esperaban que fuera, los profesores a menudo mandaban llamar a mamá y le decían que era yo muy flojo, que platicaba mucho en clase, no entregaba mis tareas, y que faltaba mucho a clases, ella avergonzada no sabía que decir, pues aunque me lo exigían bastante, siempre terminaba haciendo lo que yo quería, sin saber a dónde me llevaría esto. Era solo un niño, y nada me importaba más que estar cerca de mamá y papá, aunque papá casi nunca estaba en casa, solo lo veíamos por la noche cuando llegaba cansado de trabajar y todo lo que hacía era echarse a dormir. Los fines de semana salía con sus amigos a practicar béisbol y no lo volvíamos a ver hasta la noche del domingo, muchas veces ebrio, solo llegaba y se tiraba en la cama para de inmediato quedarse dormido y no volver en si hasta el lunes por la mañana para marcharse al trabajo una vez más. Esos fines eran aprovechados por mamá para ir de visita con mi abuela, y ella se pasaba todo el día metida en una cocina con sus hermanas, hablando de mil y un temas y de nada en particular. Mis hermanos y yo pasábamos el día jugando con los primos, se organizaban y todos participaban en varios juegos en los que yo no era tomado en cuenta por estar muy "chico", y me limitaba a verlos divertirse. Ese era nuestro fin de semana, algunas veces variaba un poco, pues todos los tíos se ponían de acuerdo y la reunión se hacía en alguna presa cercana, o en el campo como tal, algunos se iban de pesca y otros más a cazar conejos y todo es tipo de animales de campo, para luego cocinarlos y darnos a comer de ellos, algunos jugaban fútbol, yo notaba de un lugar a otro sin poder participar en ninguna de las actividades que organizaban y me pasaba todo el día aburrido viendo cómo todos se divertían.

al final del día volvíamos a casa muy cansados y sin ganas de hacer nada más, casi siempre se hacía de noche y solo llegábamos a casa para dormir.

Luego llegaba el lunes y la rutina volvía a comenzar. Volvían los días de ir a la escuela, volver a casa, hacer algunas tareas, (mamá creía que las hacía) luego cenar e ir a dormir. Y así era todos los días.

Yo no esperaba lo que pasaría y acabaría con toda la monotonía, todo iba a cambiar en mí sin que me diera cuenta.

Poco a poco empezó a llamarme la idea escribir, no escribía historias, tenía nueve años cuando se me ocurrió tomar un cuaderno y dedicar unas palabras a la niña que me gustaba, puse mucho esmero en escribirle un poema. Tal vez no era un poema como tal, pero para mí lo era y me gustaba como sonaba lo que había escrito, y escribí más, en mis escritos le decía cuánto me gustaba y que pensaba mucho en ella, deseaba que ella lo supiera algún día, aunque nunca me atrevería a decírselo estaba convencido de que alguna vez leería mis palabras y me diría que eran hermosas.

Escribí tantas cartas dedicadas a ella, que le habría tomado mucho tiempo leerlas, las decoraba con algunos dibujos y las coloreaba para que se vieran bonitas.

Un día al llegar de la escuela me di cuenta de que estaban leyendo las cartas, eran mis hermanos que las habían encontrado, los vi leerlas riendo y mirándose con cada párrafo que leían sin inmutarse al notar mi presencia.

Sentí mucha tristeza en mi alma al ver que lo que yo había escrito con tanta dedicación, poniendo en ello mi corazón, a ellos les causaba risa, sus burlas golpearon muy hondo en mi pecho, quise llorar pero la impotencia no me lo permitía, arrebatando mi cuaderno de sus manos salí corriendo al patio y le prendí fuego, al ver los papeles ardiendo deseé que el fuego también consumiera mis ganas de escribir mis tonterías.

Dejé de escribir, y me dediqué a perder el tiempo en otras cosas, a jugar fútbol, a salir con amigos y todas esas cosas que hacemos todos de niños.

Hicimos muchas travesuras que muchas veces nos causaron problemas que acaba por resolver mamá.

Vivimos muchas aventuras, sin el consentimiento de mamá llegué a estar en lugares tan lejanos y peligrosos para un niño de esa edad, cuando mamá se enteraba me imponía castigos que yo nunca respetaba. Me volví un rebelde y siempre estaba ocupado ideando formas de meterme en más problemas al fin era divertido, tanto que terminé olvidándome por completo de escribir.

Luego de sentirme frustrado a tan corta edad, me encerré en mi mundo de travesuras dónde nada importaba, me hacía el rudo e incorregible tratando de ocultar la fragilidad de mi alma lastimada por lo sucedido aquel bochornoso día.

Hasta que un día en la escuela un profesor nos encomendó la tarea de leer un cuento y escribir un breve resumen acerca de lo que entendimos, era un cuento muy corto y mi resumen terminó siendo más largo que lo que acababa de leer.

El profesor me llamó al frente, y con mi resumen en la mano, se puso de pie frente a mí.


—¿qué es esto, Santino?

—el trabajo que nos pidió.— dije con temor de que me expusiera frente a todos por lo mal hecho que estaba.

—y ¿sabes lo que es un resumen?

—pues usted dijo que escribiera lo que entendí.

—si, eso dije pero, le pedí un resumen no un cuento más largo.

—yo solo escribí lo que entendí.

—pero, ¡el resumen debe ser más corto que el escrito original!

—entonces ¿está mal? ¿debo hacerlo otra vez?

—no es lo que pedí, pero me gusta.


Yo no dije nada más, solo observaba a todos mis compañeros viéndome asombrados de que por primera vez estaba siendo felicitado por haber hecho al bien. pero aún así nadie quiso leerlo, y me di cuenta de que nadie había leído el cuento que le tocó, que solo habían investigado un poco y habían copiado algunos párrafos de otros resúmenes ya hechos que encontraron.

Luego me di cuenta también de que de todas las personas que me rodeaban a muy pocas o casi ninguna le gustaba leer. hubo quienes me cuestionaron al verme comprar un libro, preguntaban para qué compraba eso, que era mejor comprar ropa o zapatos en lugar de un montón de papel lleno de letras que ni si quiera iba a leer.


—yo si los leo.— dije.

—no creo, y ¿les entiendes algo?

—puede ser que no, pero me gustan las historias, a demás los libros me hacen soñar e imaginar muchas cosas nuevas, y me llevan a muchos mundos que no conocemos.


Nunca pude convencer a nadie de leer una de las historias que a mí me encantaron, me conformé con lo que a mí me estaban regalando todos esos escritores, las historias maravillosas que deseaba alguna vez me sucedieran.

Yo estaba decepcionado del amor que por alguna razón se oponía a llegar a mí, pero esas historias decían que de verdad existía y yo estaba dispuesto a encontrarlo algún día, deseaba con toda mi alma encontrar a esa persona especial que si me entendería, que sería mi complemento y me ayudaría a escapar de la tristeza de no ser comprendido, y quizás no se burlaría de mis aficiones.


Todo el tiempo llevaba un libro bajo el brazo a todas partes que iba, aprovechaba cada momento para leer unas cuantas lineas, llegué al punto en que dejé de prestar atención a mi al rededor una vez más, no había otra cosa que me ineteresara más que las historias que que vivía con cada capítulo que recorría, cada vez devoraba mis libros con tal rapidez que necesité visitar más frecuentemente la librería en busca de más historias que llenaran el espacio que sentía vacío desde que abandoné mi gusto por escribirle al amor.

de pronto ya no había nadie que inspirara mi alma a escribir palabras bellas, ahora solo las leía y las soñaba mías, el deseo de escribir renacía pero no encontraba un motivo, ni la inspiración para hacerlo, llegué a intentarlo muchas veces y siempre me quedaba en el camino, con intentos de versos románticos que acababan por decir nada, no los sentía transmitir ningún sentimiento, intento tras intento terminé por darme cuenta de que algo le faltaba a lo que escribía, pero no sabía si era el momento para rendirme, al fin decidí hacer una pausa, <<ya llegará la inspiración>> me dije tratando de consolarme. un amigo me dijo que debería mostrarle a alguien mis cuadernos y que ese alguien me dijera qué opinaba de ellos, si lo que escribí era bueno o no tenía ninguna posibilidad de gustarle a nadie.

pero yo no estaba tan convencido de esto, creí que cualquiera que leyera mis palabras se burlaría de lo tonto que era mi sentir, y que tal vez iba a parecerle una ridiculez que yo compartiera con los demás lo que pensaba en realidad, que abriera mi corazón a las personas y que me expusiera de tal manera.

nunca durante mucho tiempo permití que nadie tuviera acceso a mis escritos, yo era mi propio lector, tanto tiempo dedicado a ser mi propio público, y seguía siendo una gran decepción para mí el no convencer a mi público, sentía que faltaba algo, que estaba dando vueltas siempre en lo mismo, y así todas las palabras que había escrito seguían siendo solo para mí.

pasaron algunos años sin novedad alguna, había dejado la escuela pensando que era una buena idea. Esto me dió más tiempo para mis amigos, para las borracheras que se estaban convirtiendo en algo habitual cada fin de semana, asistíamos a muchas fiestas y conocíamos mucha gente, nos metimos también en muchos problemas con personas que ni siquiera conocíamos. muchos altercados que la mayoría de las veces terminaban en golpes, y después esas mismas personas nos buscaban para pelear de nuevo, y ahí estábamos enfrascados en combates sin sentido con desconocidos, la peor parte era que yo nunca gané uno de esos enfrentamientos, siempre me dejaban con mi nariz con el doble de su tamaño, por lo menos un ojo de color azul y cerrado por la hinchazón, las costillas bastante doloridas, y con un aspecto terrible por varios días.

pero esto por alguna razón nos gustaba, aún sin tener sentido alguno siempre regresábamos a esos lugares donde lo único que nos quedaba eran las golpizas y fuertes resacas, pues las conquistas que intentabamos nunca daban resultados, no podíamos conseguir que alguna chica tuviera algún interés en nuestra persona.

para estás alturas solo éramos Pablo y yo, los demás amigos dejaron de seguirnos, ya no querían seguir siendo golpeados por tantas personas. Esto nos hizo darnos cuenta de que los problemáticos no éramos ni Pablo ni yo, todos esos problemas fueron desapareciendo paulatinamente, y más tranquilamente nos dedicamos a buscar chicas para conquistar, está situación no mejoró mucho la verdad, pues seguimos siendo muy malos para conquistar, y no lograba nos conseguir que ninguna chica se fijara en nosotros.

Yo seguía sin escribir, ya no tenía ninguna intención de hacerlo más, pues ya no había manera de que algo despertara en mi es entusiasmo por plasmar mis pensamientos en una hoja de papel que nadie iba a leer, Pablo y yo seguíamos siendo eternamente solteros, poco a poco fuimos conociendo muchachas que si nos prestaban atención, pero todo siempre se acababa muy rápido, cuando alguna de ellas mostraba tener interés yo me alejaba, tal vez por temor o tal vez por falta de química, no sé pero había alguna razón que no permitía que algo naciera e hiciera florecer una bonita relación, y terminaba encontrándome con Pablo en la esquina de la cuadra, quedándonos a platicar hasta muy tarde para luego irse cada quien a descansar a su casa.

El trabajo, la pereza, la falta de interés, y el preferir convivir con Pablo me había alejado por completo del deseo de escribir. Nos enfocamos mucho en la novedad de haber aprendido a fumar, nos escondíamos de nuestros padres, para fumar los cigarrillos que yo robaba a mi papá, sin saber que era verdad lo que decían algunos de los amigos de mis hermanos mayores, decían que tuviéramos mucho cuidado porque un vicio lleva a otro, yo no le encontraba mucho sentido, pues no me parecía que un cigarrillo tuviera relación alguna con una droga, al fin era legal, que tuviera que ser mayor era otra cosa, ignorando todos esos comentarios llegó un día en que así sucedió y hubo alguien que amablemente nos ofreció a fumar una de esas drogas, sin pensarlo dos veces lo hicimos, y desgraciadamente nos gustó, la seguimos usando varios días alegando que tenía un sabor muy agradable, y los efectos que causaba nos llevaron a consumir más y querer probar muchas cosas más. (y otros detalles que no tienen relevancia, por ello no los voy a mencionar)

Cuando parecía que nos perderíamos en ese mundo tan deplorable en el que nunca estábamos cuerdos, en el que perdimos más tiempo del que perdimos peleando sin sentido, y perdimos demasiado dinero. Estaba por suceder lo que me rescataría de aquella miseria en la que había decidido meterme por mi propia voluntad.

Después de tanto buscar sin encontrar a nadie que me hiciera sentir lo que necesitaba para que la inspiración viniera a mi, después de desistir, de sentirme desilusionado por no ser lo que nadie esperaba, después de tantos rechazos, sin buscarla un día llegó a mi vida sin avisar, la musa que tanto anhelaba se presentaba a revolvér mi vida por completo.

Estaba ahí sentado en la acera sin nada que hacer, sin nada que decir y sin pensar en nada, y ella estaba ahí a unos centímetros de mí, y alguien se acercó a ella diciendo que yo deseaba conocerla, pero yo no la había visto todavía, ni siquiera había notado su presencia y al escuchar lo que le dijeron lo negué alegando que no la conocía. Por supuesto ella me rechazó como ya era costumbre, y se fué, pero al pasar cerca de mi, ignorandome y desviando su mirada, alcancé a percibir un suave aroma que me hizo suspirar, observé su rostro. ¡El rostro más bonito que había visto nunca! y algo dentro de mi me hizo sentir algo distinto, algo que no había sentido antes, de repente algo en ella me hizo desear verla una vez más.

No sabía su nombre, de dónde venía, tampoco sabía si a caso volvería, y me dispuse a saber todo lo posible de su vida, descubrí muy poco o casi nada solo su nombre.

Alba, un nombre lindo y diferente que no había escuchado en ninguna otra persona, ahora conocía una mujer hermosa con nombre que comenzaba a inspirar mis pensamientos, pasé varios días pensando en ella, con un gran deseo de volver a verla, pero ella no volvía y nadie me decía nada que me ayudara a saber dónde podría encontrarla.

Unos días después, cuando ya se desvanecía el ánimo, sentado en aquel mismo lugar, en una tarde que el sol salía justo después de haber llovido dando un aspecto limpio y alegre a la calle con el brillo del agua estancada a lo largo de la calle, la vi venir a la distancia, con toda se hermosura siendo bañada por el sol que la acariciaba de frente y le regalaba toda su luz, con su caminar desdeñoso, sabiéndose bella y observada por los jóvenes que por el lugar pasaban, pasó a mi lado sin notar mi presencia, lleno de nervios traté de acercarme a ella y hablar un poco, pero no pude, mi boca no pudo decir palabra alguna, me limité a observarla por el breve instante que estuvo presente y luego marcharse con mi mirada sobre ella todo el tiempo. Ahora estaba seguro, ella era la mujer, era lo que esperaba, pero ahora me sentía incapaz de conseguir conquistarla, ahora sí tenía miedo al rechazo, a intentar y fallar, a que se alejara, sentí tanto miedo a tantas cosas absurdas que por momentos creí que sería mejor no decirle ni una palabra. Nunca había sentido confusión así, y esto para mí era una buena señal, pues esto significaba que está vez era diferente, pero también podría ser que si me arriesgaba podía quedarme peor que antes, y la decepción sería aún más grande.

Todavía no cruzaba una palabra con ella y ya estaba hecho una piltrafa, soñando con una y mil posibilidades de que ella también quisiera entablar una relación conmigo, y luego entristeciendome de pensar que sin dudar me dijera que no había posibilidad de que eso sucediera.

Un día se lo conté a uno de mis hermanos, y al instante me dijo <<¡Estás enamorado!>> yo dije que no era posible porque no la conocía, a penas la había visto y solo sabía su nombre.

—¿y? el amor entra pos los ojos tonto.

Tal vez tenía razón y era verdad que me enamoré de ella, en realidad existe el amor a primera vista y así ella se convertía en mi primer amor. Esperé pacientemente hasta volver a verla para averiguar si en verdad era amor lo que yo sentí.

Y al verla otra vez, lo descubrí, no podía ni hablar, la rodillas me temblaban, las manos me sudaban bastante y sentía el corazón saliendo por mi garganta. Ya no había duda era ella en realidad a quien tanto había esperado, pero ahora no sabía que tenía que hacer para que ella también sintiera lo mismo, pues no me prestaba mucha atención, muchas veces ni siquiera me miraba, y cuando intentaba acercarme para hablar con ella, simplemente se desviaba para hablar con alguien más.

Pero, poco a poco fui encontrando la forma de tener su atención, comencé por hablar un poco y marcharme, solo hacer un par de comentarios sin sentido para saber si de verdad hablaría conmigo, y cada vez fui ganando más confianza, luego de un par de semanas se podría decir que ya éramos amigos, siempre que llegaba me acercaba y hablaba un poco con ella, no sé si ella sabía cuánto me gustaba, yo no sé lo había dicho pero estoy seguro de que se me notaba, cada día que la miraba charlamos un poco más, ella era quien hablaba más, me hacía muchas preguntas y yo solo contestaba, a veces no sabía que decir, solo me quedaba ahí escuchándola hablar, viéndola ser bella y simpática, mis ojos se perdían en el movimiento de sus labios, que cada día deseaba más.

Después tomé la decisión, estaba dispuesto a decirle de frente y sin rodeos un directo " Me Gustas" esperé a que viniera, por horas estuve en aquel sitio, observando hacía el final de la calle, se fue el sol y vino la luna y ella no llegaba, llegaron mis amigos, algunos se fueron y otros se quedaron ahí también por un rato, el señor de la tienda cerró su local, y ella no llegaba, se fueron mis amigos, y llegó la media noche y ella no vino, se hizo de madrugada y yo seguía sentado en el mismo lugar, me fume una caja de cigarrillos y ella no llegó.

Me marché pensativo a casa, preguntándome si tal vez perdí demasiado tiempo, si a ella no le interesaba estar conmigo, si solo me miraba como un amigo, o tal vez ni eso, tal vez solo me hablaba por qué yo insistía en acercarme.

Me sacudí los malos pensamientos y me dije <<mañana vendrá>> al siguiente día era un hecho para mí que la vería y que le pediría que fuera mi novia y me prometí a mi mismo que me diría que si.

Pero el siguiente día ella tampoco apareció, ni el siguiente, ni el siguiente. Dos semanas pasaron y ella no apareció.

29 Ağustos 2020 17:35:31 5 Rapor Yerleştirmek Hikayeyi takip edin
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Sonraki bölümü okuyun Declaración

Yorum yap

İleti!
Jancev Jancev
Que buen inicio le has dado, me gusta mucho, pensé que sería una novela epistolar pero igual es muy llamativa, seguiré leyendo. ¡Saludos!
February 07, 2021, 21:39
Jancev Jancev
Que buen inicio le has dado, me gusta mucho, pensé que sería una novela epistolar pero igual es muy llamativa, seguiré leyendo. ¡Saludos!
February 07, 2021, 21:39

Sofía LeNéant Sofía LeNéant
Bonne nuit. La emoción desborda el texto, permea el alma y contagia al lector. Exquisito. Merci monsieur.
October 18, 2020, 02:43

~

Okumaktan zevk alıyor musun?

Hey! Hala var 15 bu hikayede kalan bölümler.
Okumaya devam etmek için lütfen kaydolun veya giriş yapın. Bedava!

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