daniel_alanis Daniel Alanís

Noé, un adulto, se junta una tarde con unos excolegas de la universidad en la plaza más popular de la ciudad, sin embargo, al salir de esta, descubre que algo habita dentro. Cabe añadir ciertas cosas: + La puntuación en diálogos no es lo mío, creo que es la primera vez que hago conversaciones tan extensas. +Hay muchas referencias de gigantes en libros, series y videojuegos pero en parte, varios aspectos se relacionan con los gigantes de la serie animada "Hilda" que se encuentra en Netflix. Asi que me gustaría rendir créditos a Luke Pearson pues mis gigantes habitan dentro de su universo. +La portada es el gigante que aparece en la serie "Hilda". La recomiendo mucho. + Los nombres de los gigantes dan pista a la sabiduría que invocan. +La idea de que Plaza Fiesta San Agustín es un gigante devora terrenos es real, y me gusta pensar que todos los que hemos ido, recordamos algún momento de nuestras vidas en ese centro comercial.


Фэнтези Всех возростов.

#magic #338 #monterrey #giants
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Plaza Fiesta San Agustín

Era un sábado por la tarde cuando Noé esperaba a dos excompañeros de la universidad en un café de San Agustín. El olor del establecimiento y como el sol mientras se escondía pintaba las montañas, recordaba a Noé las pasiones de sus colegas Hernan e Isaac: viajar hasta el lugar más recóndito de cada continente y el análisis de todas las películas vistas por el hombre, respectivamente.

Antes de llegar, en Noé resaltaban diferentes conversaciones de personas que pasaban cerca "recuerdo cuando no existía esta zona de la plaza" y también en el establecimiento "Mamá tomaba 14 tazas al día"... Hasta que llegaron Hernan e Isaac. Reencontrados, los viejos amigos comentaban sobre la estabilidad familiar, los viajes que habían hecho y poco a poco regresaban en el tiempo hasta disfrutar de las mismas bromas que hacían hace 15 años en sus tiempos estudiantiles.


Pasada una hora y media, finalizaron su reunión y cada quien se marchó por un lado distinto, pues, eran miles los lugares donde uno podía estacionar su vehículo y sobretodo, las direcciones dentro de la plaza. Noé persistió en el centro comercial sin razón alguna, paseó por las distintas tiendas y llego a recordar como era antes todo el lugar. Claro, los azulejos en el piso de color verde, blanco y negro que asemejaban mármol seguían siendo una característica invariable de la plaza y conforme Noé veía el piso, un llamado del pasado empezó a instaurarse en su mente: Pasear tomado de la mano de sus padres los domingos, acompañar a la quinceañera por cada tienda que estaba de moda, tomar la mano de su primer amor, los cumpleaños de los abuelos y tíos, en fin, parecía que su vida ciclaba dentro de este lugar que con cada año que pasaba, crecía y cambiaba.


Dadas las 8:30 de la noche, las tiendas se encontraban finalmente cerradas y las luces iban decayendo junto a la vida del interior. Completamente solo, Noé sentía que lo estaban echando ya de su casa y mientras caminaba, se empezó a sentir observado por la espalda. Por alguna razón extraña, se sentía más seguro si no volteaba hacía atrás, por lo que prosiguió su camino hasta llegar al uno de los estacionamientos que estaba al aire libre.


Al llegar ahí, Noé se dió cuenta que no contaba con cambio, por lo que se dirigió a su carro y de nuevo empezó a sentir que lo observaban, sin embargo, esta vez era desde arriba de el y para cuando menos lo pensaba, ya se encontraba frente a el una figura que bien podía aplastar con sus pies la plaza San Agustín.

— ¿Por qué me observas? — Preguntó Noé.

— Observo la oscuridad, no a usted. — Respondió él gigante con una voz que asimilaba un órgano de basílica.

— ¿La Oscuridad?

— Sí, en caso de algún peligro inminente.

— ¿ Y de dónde has salido?

— De él mismo centro de San Agustín, puedo cambiar mi tamaño a merced y eso me ha permitido habitar dentro tanto tiempo.

— Pues nunca te había visto.

— Lo hizo el pequeño Noé hace tiempo y probablemente lo vaya a hacer el viejo Noé, así como el Noé actual me encuentra presente.


El tono y las palabras en las que se comunicaba el gigante daban a Noé un indicio de que la criatura existía desde hace mucho tiempo, probablemente un lenguaje más formal, esto levantó su curiosidad.

— Que bueno que te conoció el pequeño Noé, no lo recuerda pero supongo que esos eran los buenos tiempos.

— No llego a comprender — Contesto el gigante.

— Si, todo era más fácil cuando era joven y sobretodo, cuando era pequeño.

— Usted sabe, algo común de su gente es que para ser criaturas que han encontrado la forma de prolongar su vida, siguen sin llegar a entenderse con su presente.

Noé quedó pensativo y por falta de conocimiento solo llego a exclamar una pregunta

— ¿Cuánto tiempo viven ustedes?

—Hemos vivido por generaciones, las suficientes como para ver que lo ordinario no siempre es magnífico, puedo presumir que, en verdad llegamos a conocernos a nosotros mismos y también, los hemos conocido a ustedes por pocos momentos.


Noé seguía confundido con la manera en la que dialogaba el gigante, sin embargo, su tono le brindaba paz y al ver que este permanecía estático, entregaba una falta de hostilidad; por lo mismo siguió extendiendo su plática hasta que el gigante decidió despedirse.

— Antes de que te vayas, ¿Puedes decirme tu nombre?

— Mi nombre es Nóstos.

Nóstos tomo fuerza en sus piernas y se desplegó ligeramente hacía el espacio hasta no ser visto.


Cuando Noé se despertó de su sueño, lo primero que hizo fue levantarse para llamar a Hernan, recordaba que durante sus viajes, él había coleccionado distintos libros de varias culturas, por lo que se dirigió a su casa.

— Entonces, ¿Lo qué estas buscando es un libro sobre criaturas mágicas? —Preguntó Hernan.

— Si, mira, te va a parecer de lo más extraño del mundo, pero necesito saber un poco sobre que culturas escribían sobre gigantes.—mencionó mientras buscaba en una pila de cientos de libros.

— Pues si te pones a pensar, todas, los griegos, los nórdicos e inclusive los nativos americanos hablan sobre ellos.

— Por algo será.

— Tal vez porque sí existen. — replicó Hernan de forma seria.

— Y yo pensaba que el loco era yo — exclamó Noé viéndolo a los ojos y con un tono sarcástico.

— No me lo vas a creer, pero en mis viajes, una noche en el desierto de Thar recuerdo haber tenido una plática con un gigante, Álgos, se llamaba si no mal recuerdo, probablemente la falta de agua y sueño me hicieron alucinar pero es un recuerdo muy vivido que tengo, eso te lo juro Noé.


Noé se quedo pausado por un momento y se deslindo de todo prejuicio social para preguntar a uno de sus mejores amigos:

— ¿De qué hablaron?

— No recuerdo todo, parecía un sueño, muy real por cierto, pero llevaba muchos días fuera del país y solo podía pensar en casa y el por que de empezar dicha aventura de nuevo. El gigante me hablo un poco sobre eso y una frase me quedo bien marcada: Desdobla tu mente para que recorras sus profundidades, te darás cuenta que has olvidado las dificultades de tu pasado.

— Un poco intelectual si me llegas a preguntar. — Contestó de manera cínica Noé.

— Parecía conocerse a sí mismo, o por lo menos eso mencionó varias veces. Mira, es este el libro que te mencioné por teléfono, Gigantes de antaño.


El libro se veía viejo y lleno de polvo, las hojas dobladas y hasta eso, muy dañado. Los dos abrieron el libro y en efecto, lograron encontrar imágenes de gigantes, curiosamente la información que proporcionaba Gigantes de Antaño, mencionaba que Nóstos y Álgos son hermanos y en la imagen de ellos se ven los dos tomados de la mano a lado de una montaña en forma de silla y como esta llega sus cinturas.




17 марта 2020 г. 0:43:56 2 Отчет Добавить 3
Продолжение следует…

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Nicolás Alejandro Nicolás Alejandro
Me encanta la forma en que generas atmósferas y contexto a los personajes. Te seguiré para quedare atento a tus publicaciones y para ir aprendiendo por sobre todo. Si quieres puedes seguirme de vuelta para que me ayudes de todos modos en lo que voy escribiendo , te mando un saludo y abrazo de coronavirus !

  • Daniel Alanís Daniel Alanís
    Muchas gracias Nicolás, se aprecia tu comentario, la verdad es que nunca había practicado relatar un cuento en tercera persona pero a veces tiene que salir uno de su zona de "comfort". De igual manera te doy follow y estamos en comunicación, gracias. 3 weeks ago
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