Короткий рассказ
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Principio, siempre el mismo principio...

No tenían nombres, no sabíamos quiénes eran. El cielo se oscureció por completo, el sol pareció desaparecer. Una onda de voces como fuertes ecos inquietantes acometieron nuestros oídos, quebraban los espejos, truenos y rayos como ráfagas, al mismo instante, azotaban a todos los lugares posibles. Era inútil esconderse. Lo escuchabas todo, miles de voces en tu cabeza gritando, llorando, sufriendo. Los animales habían enloquecido, la tierra temblaba como el mar, peces vivos tirados en la orilla, desesperados, intentando volver al agua. Los árboles parecían moverse como personas por los fuertes vientos provenientes de todas las direcciones. Los aparatos electrónicos explotaron, algunos simplemente dejaron de funcionar, podías ver la desesperación de las masas en las calles, en los alrededores, en cualquier parte del mundo, América, Europa, Asia, África, grupos que vivían en los lugares más apartados, doctores, abogados, chóferes, religiosos, campesinos, indígenas. De alguna forma no nos sorprendió el sentido del instinto, había gente muerta regada en muchos lugares, personas que habían perdido su vehículo por tipos que no les importó una vida con tal de huir y salvarse. Los niños no lo entendían, pero estaban asustados, lloraban confundidos sin saber por qué sus padres los dejaban a su suerte, vagando entre la desesperación y el holocausto. Luego esas cosas llegaron, y alcanzabas a sentir la primitiva sensación del terror en la sangre, podías intuir lo que iba a pasar, aquellas cosas y sus máquinas gigantescas de otro universo tecnológico, un tipo de vida avanzada y desconocida, absorbían todo a su paso, nadie lograba escapar. Como un niño jugando con las hormigas, como un juego, como un simple juego éramos nosotros, nuestros fuertes buques, tanques, armas, bombas, misiles, ejercito, marina, fuerza aérea todos juntos y todo lo que teníamos lo descargamos en ellos, el humo toxico y la radiación esparcida por todas partes acortaba nuestras vidas, pero eso no importaba, nosotros ya estábamos muertos, sentenciados a este final desde el inicio de los tiempos, desde la explosión que dio lugar a la primera molécula de nuestra existencia, todo estaba planeado, todo perfectamente enlazado, un principio y un fin, un fin y un principio, probablemente esto ha sucedido siempre, nos dimos cuenta de todo al momento en el que aparecieron, tuve la oportunidad de ver a muchos, las grandes máquinas abrían sus puertas, y ellos salían en tropas, casi flotaban inmóviles e inmutables, me fijé, particularmente, en uno de ellos, pude ver su boca, sus ojos, su pelo, su nariz, sus blancas alas resplandecientes, aquella sonrisa y aquel cuerpo perfecto, nada lo detenía, de él brotaba un aura de luz, radiante y pura luz que lastimaba los ojos, y tras su paso dejaba muerte, y lo que tocaba perecía, sus pies nunca palparon la tierra, y cada ser vivo que se cruzaba en su camino lanzaba un grito desesperante y aterrador que hacía que toda su esencia fuera extraída y evaporada como una flor marchita volviéndose parte de él, cada vez que sucedía, su sonrisa se hacía más placentera, y su aura parecía purificarse más y más. Las personas simplemente morían, no había lugar donde esconderse, sus máquinas les servían para sacarnos de nuestros agujeros, nada más, y todo volvía a ellos, como una manzana llena de gusanos parecía el mundo, como una manzana hueca y vacía quedaba, los animales tenían el mismo destino, los árboles, cosas majestuosas e increíbles, parecieron cobrar conciencia, se arrancaron de raíz de sus terrenos, formaron piernas de sus troncos viejos y corrían a magnas velocidades, no les interesaba el lugar, corrían sin importar a donde fuera, pero pronto eran traídos ante ellos, pronto asesinados y absorbidos hasta la última gota, dejando sólo montañas de cadáveres y ramas secas que alguna vez tuvieron vida. Salieron criaturas extrañas y asustadas de las profundidades de los abismos y aún ellas con sus enormes e imponentes presencias estaban aterradas. Los misterios de la tierra surgieron a flote, seres fantásticos de toda clase, hadas, duendes, unicornios, gigantes, formas que parecían dinosaurios, entes humanoides salidos de algún lugar, nada sobrevivía, y el sonido de gritos de millones y millones trituraban la cordura, y cada partícula de vida era extraída como una fuente de luz pura para aquellas cosas que vinieron de arriba, para ellos. En cada segundo que transcurría la tierra moría dejando un paisaje sombrío, descolorido, que cada vez se hacía más y más tranquilo, hasta que tal vez uno o dos en todo el planeta quedaran con vida, hasta que sólo el eco de mis padres y amigos, de mis hermanos y vecinos, hombres y mujeres a las que alguna creí ver por distracción, a las que alguna vez amé por casualidad, acariciaran mis oídos como suaves cuchillos en una llaga fresca y subterránea. Al que vi durante todo el exterminio me recordó a muchas de las pinturas de ángeles retratados por grandes artistas, y a partir de allí perdí toda esperanza. En mí no quedaron más lágrimas, en mí no quedaron tristezas, en mí se azotaron los gritos, el odio, en mí se atizaron las pesadillas, los miedos, en mí se incrustaron los terrores más inmensos de la existencia que conocía, en mí se posaron como cuadros imborrables las escenas del exterminio de casi toda la vida en la tierra, me atormentarán hasta mi muerte desde el interior de la médula, como aquella sonrisa de aquel ángel, con aquella lindeza y regocijo en su rostro, aquel brillo hermoso lleno de paz que se alimentaba de nosotros, una figura apacible que destruía al tocar, con tanta tranquilidad y satisfacción como cuando se fue, sin dejar de verme, sólo se alejó elevándose gloriosamente y sus ciclópeas máquinas se elevaban con él, desapareciendo en los tristes cielos junto a él, junto a su sonrisa divina y celestial, acabando con la oscuridad de la nubes, los truenos, relámpagos y rayos, dejando a la luna alumbrar el vacío infinito, llorar bramidos gemebundos al silencio que hacía un par de horas era un día de baladros monstruosos, y ahora sólo una noche de muerte muda, ahora sólo es el origen de un nuevo Edén en este mismo infierno de futuras montañas de cuerpos marchitos.

Fin.

25 ноября 2019 г. 21:47:32 0 Отчет Добавить 1
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