Короткий рассказ
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Tempestad

—¡ALEX! ¡no! ¡no lo hagas! —gritó desesperadamente Daniel.

—¿Alex?, ¿qué vas hacer? —preguntó confuso Esteban, pues no era capaz de asimilar lo que sucedía frente a sus ojos.

—Esteban, se feliz con Naran al menos ustedes tienen que estar juntos y ser felices, se lo merecen —dijo con la voz desgarrada Alex. —Gracias por todo Daniel.

—Alex. ¡No! ¡no puedes hacer esto!.


¿Cómo fue que paso todo esto?. Bien, comencemos por el principio.


Una tarde de verano el destino y la casualidad se juntaron en un mismo lugar, para unir los caminos de aquellos jóvenes que provenían de dos universos completamente diferentes.


Él pequeño Esteban se encontraba caminando cerca de la orilla del mar juntando en una bolsa la basura que se encontraba tirada, lágrimas cayeron de sus ojos al recordar a sus padres haciendo lo mismo quienes habían fallecido hace un año a causa de un accidente automovilístico, por lo que Estaban se tuvo que ir a vivir con su tío Gerardo a la Costa.

—¿Qué te sucede?, ¿estas bien? —cuestionó una suave voz cerca de Esteban, quien inmediatamente limpió sus lágrimas y busco de dónde provenía aquella voz. Una carismática niña de cabellos castaños miraba fijamente a Esteban.

—¿Te encuentras bien? —volvió a preguntar. Esteban solo negó y las lágrimas comenzaron a brotar de nuevo.

—No llores, eres muy lindo como para que estes llorando —dijo amablemente mientras intentaba calmar a Esteban. —Ven, te mostraré algo genial para que no estés triste —dijo la carismática y amable niña. Esteban caminó hasta ella.


Momentos más tarde una pareja de delfines hizo acto de presencia. Esteban se quedó asombrado.

—Me llamo Naran, ellos son Ikal y Hasen —dijo presentándose a ella y a los dos delfines que se encontraban frente a ellos. —¿Cómo te llamas? —pregunto curiosa.

—Me llamo Esteban —dijo él niño finalmente.


A Naran le daba mucha curiosidad Esteban, pero al mirar sus ojos comprendió que no debería de preguntar, así que solo permanecieron uno al lado del otro mirando como las olas adornaban al mar y el pequeño acto que le regalaban los delfines frente a ellos.


El atardecer hizo su majestuosa presencia, indicando que ya era hora de que Naran volviera a su hogar. —Ya me tengo que ir, si quieres ver a Ikal y Hasen solo tienes que llamarlos y ellos vendrán, puedes verlos cuando quieras —dijo Naran, Esteban solo la miro pero no dijo nada. Ambos dejaron aquel lugar para regresar a sus respectivos hogares.


Los días y meses pasaron cada tarde ambos se reunían en aquel lugar, se volvieron grandes amigos, sin embargo la salud de Naran decaía poco a poco por lo que se dejaron de ver. Debido al trabajo del tío Gerardo, Esteban se tuvo que mudar a la Ciudad de México, empezó a asistir a la escuela al principio fue difícil pero las cosas mejoraron cuando conoció a Alex un chico bastante extrovertido de su edad quien se convirtió en su mejor amigo. Ambos asistieron por años a la misma escuela e incluso a la misma universidad.


Cierto dia Esteban comenzó a tener sueños extraños, sin embargo no les dio mucha importancia aunque debido a ellos no descansaba bien. Ese día se encontraba sentado en una banca reflexionado sobre su vida, cuando una de sus compañeras llamó su atención.

—Esteban ¿que harás este fin de semana? —cuestionó la joven frente a él.

—Pues… —Esteban fue interrumpido por la voz de su mejor amigo.

—¡AMOR MIO! con que aquí estabas —dijo alegremente Alex. La joven parada frente a ellos los miro de mala manera y luego se retiró. Esteban se quedó mirando fijamente a Alex.

—¿Qué?, déjame informarte que tu ya estas apartado para alguien

más, aparte de mi —dijo Alex, Esteban solo movió la cabeza y rió pues ya estaba acostumbrado al comportamiento de su mejor amigo. Ambos chicos emprendieron camino a casa para su suerte eran vecinos.


—Y ¿Quién es? —preguntó Esteban a su amigo.

—Te lo diré, pero antes me tendrás que acompañar a un lugar.

—Esta bien.

—Muy bien entonces te veo mañana a las 9:00 am.

—Bueno, hasta mañana.

—Hasta mañana preciosura, descansa.


Ambos jóvenes ingresaron a sus correspondientes hogares.


—¿Qué horas son estas de llegar? —preguntó una voz muy conocida para Alex, cuando este ingresó a su habitación.

—¡AY! me asustaste —dijo Alex mientras se llevaba una mano al pecho .

—Te hice una pregunta.

—Para empezar ¿qué haces aquí? ¿cómo entraste?.

—Por la puerta ni modo que por la ventana, estoy aquí porque necesitamos hablar vine a ayudarte.

—¿Él sabe que estás aquí?.

— Por supuesto que no, pero igual es muy importante lo que te tengo que decir.

—Adelante, te escucho.


El dia siguiente llego, Alex condujo por una hora hasta llegar a su destino.


—Esteban ¿confias en mi?.

—La verdad no, pero pues, no me queda de otra —dijo de manera divertida mientras observaba su entorno.

—Cierra los ojos —pidió Alex, Esteban hizo lo que Alex le pidió.

Segundos después —ya puedes abrirlos —informo Alex.

—¡Wow! —fue lo único que pudo decir Esteban, al mirar el pequeño y hermoso jardín, lleno de flores rosas rojas y blancas, en medio se encontraba una rosa azul que destacaba entre todas.

—Es mi lugar favorito —agregó Alex.

—¿Qué hacemos aquí?.

—Quieren hablar contigo.

—¿Hablar conmigo? ¿quiénes? —pregunto desconcertado Esteban, Alex solo le hizo una seña para que mirara hacia enfrente.

—Nosotros —dijo uno de los jóvenes que se encontraba parado al lado de la rosa azul. —Necesitamos tu ayuda —dijo él otro joven idéntico al que había hablado primero, evidentemente eran gemelos.

—¿Quiénes son? —preguntó confundido Esteban.

—Somos Ikal y Hasen.

—¿Están bromeando cierto?.

—Para nada.

—Ikal y Hasen son unos delfines que conocí cuando tenia como 9 años —dijo Esteban.

—Yo nunca dije que no lo fuéramos, lo que pasa es que podemos tomar forma humana, la cual es necesaria para poder hablar contigo —informó Ikal. Esteban se quedó procesando la información por un buen rato.

—¡¡NARAN!! —gritó Esteban asustando a Alex quien se encontraba jugando con las rosas.

—¿Qué sucede? ¿estas bien? —preguntó preocupado Alex.

—Naran, ¿ella está bien?.

—No, de echo nada esta bien —dijo Hasen.

—Por eso necesitamos tu ayuda, ¿aún conservas el collar que te dio? —dijo Ikal.

—Si lo traigo conmigo siempre —respondió Esteban.

—Bien, escucha con atención —dijo Ikal.


Dos días antes de que Esteban se reuniera con los gemelos.


Alex se encontraba caminando por el jardín de la universidad —ultimamente habia estado demasiado ansioso por un presentimiento que tenía— cuando un fuerte dolor de cabeza causó que cerrara los ojos por reflejo sin embargo no era un dolor de cabeza ordinario. Cuando Alex abrió los ojos frente a él se encontraba una escena devastadora, el mar había perdido su hermoso color azul y ahora era completamente negro, cientos de peces y animales marinos flotaban muertos por encima de el, del otro lado las casas estaban destruidas e inundadas y barcos hundidos, un tsunami había pasado por ahí. Aun lado de él se encontraba Daniel quien estaba de rodillas sin poder moverse.


—Estar tanto tiempo con los humanos te hizo débil —dijo socarronamente la joven que se encontraba frente a Daniel.

—Naran por favor reacciona ¡tú no eres asi! —dijo con voz quebrada Daniel

—¡Los humanos me convirtieron en lo que soy!, ¡contaminaron mis mares!, ¡lastimaron y asesinaron a mis hijos! él creador les dio todo y aun asi lo destruyen son lo peor que le pudo haber pasado a este planeta —espetó Naran con odio.

—¡No todos son asi! —defendió Daniel.

—Hmmm así que te lo dices por…

—¡Tú también te enamoraste de un humano! —interrumpió Daniel— no eres muy diferente de mi.

Alex volvió a la realidad de golpe y una voz en su cabeza ajena a la de él le dijo.


—Tienes que evitar que eso suceda, el destino de la humanidad ahora está en tus manos.

Actualmente


Tiempo después los cuatro jóvenes se encontraban en Costa Esmeralda, lugar que trae mucha nostalgia a Esteban.

Del otro lado de la costa a lo lejos se podía ver como una nube oscura se reunía poco a poco.

—¿Qué es eso? —cuestionó Esteban.

—En pocas palabras, son los malos, dentro de esa nube se encuentran cientos de barcos listos para atacar en cualquier momento —informó Hasen.

—¿Qué están buscando? —preguntó esta vez Esteban.

—Una reliquia sagrada.

— ¿Para qué?.

—Es la llave para poder conseguir la esfera de la vida.

—¿Qué no era solo una leyenda?.

—Es real.

—Y ¿dónde está esa reliquia?.

Ikal y Hasen se miraron entre si, y después dirigieron sus miradas a Esteban, y señalaron su pecho donde colgaba un collar que Naran le había regalado.

—Tenemos que hablar con el Almirante de la marina —dijo Alex pero solo se ganó miradas confusas. —Tienen que rescatar a Naran y proteger la reliquia, ese es el asunto de ustedes, pero por si no lo saben los barcos enemigos para conseguir su objetivo no se van a dar cuenta de que practicamente estan invadiendo el territorio

marino lo cual ya está a otro nivel, así que tenemos que hablar con él almirante a cargo —explicó Alex.

—¿En qué les puedo ayudar? —dijo un señor de mediana edad quien vestía de marino, los cuatro jóvenes se sobresaltaron al escucharlo. —¿Quién de ustedes se llama Alex?.

—Yo —dijo Alex levantando el brazo.

—Daniel me informo que tenias algo muy importante que decirme, que la seguridad del país depende de ello, así que adelante te escucho —dijo él almirante.

—¿Daniel?, ¿cómo es que lo conoce? —preguntó confuso Alex.

—Por la misma razón que tu lo conoces —respondió él almirante.

Alex le explicó detalladamente la situación, el almirante escuchó atentamente.

—Muy bien, tenemos que prepararnos entonces, jóvenes siganme tenemos que ir al cuartel —dijo firmemente él almirante.

Los barcos de la armada comenzaron a zarpar, todos de alinearon en posición de batalla. Los cuatro jóvenes se encontraban a bordo de uno de los barcos junto con él almirante.

—Nosotros podemos contra la artillería enemiga, pero díganme ¿cómo vamos a solucionar la otra situación? —dijo él almirante.

Gigantescas nubes grises comenzarona invadir el cielo, el viento se comenzó a tornar violento al igual que el mar, los relámpagos no tardaron en presentarse, una tempestad estaba apunto de iniciar.


—Eso dejelo en nuestras manos, el plan es evitar una batalla ¿podría permanecer en espera? no quiero que sus hombres sean lastimados —dijo con firmeza Alex.

—Joven no estamos aquí por ustedes, estamos aquí porque nuestro deber es servir y proteger a nuestra amada patria, ustedes hagan lo que tengan que hacer y nosotros cumpliremos nuestro papel —dijo con honradez él almirante a cargo.

Esteban y Alex se encontraban frente a frente con Naran, mientras que los gemelos Ikal y Hasen evitaban que los tripulantes enemigos se les acercaran.

—¡Naran! —dijo con nostalgia Esteban. —¿Puedes por favor detener todo esto?.

Naran no contestó, simplemente golpeo a los dos jóvenes frente a ella pues el odio y la ira poseían su frágil cuerpo. Esteban trató de acercarse con todas sus fuerzas pero todo era en vano, no podía acercarse a ella.

—¡Naran! ¡por favor! ¡despierta! —suplicaba Esteban.

—Ella está despierta, humano insignificante —dijo una figura con voz siniestra posicionándose detrás de Naran. —Y ahora ustedes van a morir,

En un abrir y cerrar de ojos Esteban y Alex estaban siendo ahorcados por aquella criatura siniestra.

—¡Daniel! —gritó Alex, en segundos los jóvenes se encontraban liberados de las garras de la criatura.

— Regresa a donde perteneces —ordenó Daniel.

—¡JA! tú no tienes el poder para expulsarme —fanfarroneo la criatura pero a los pocos segundo había desaparecido de la vista de todos, Daniel la mandó de regreso al abismo.


Naran se encontraba conmocionada era el momento perfecto para traerla de vuelta.


—Llegó el momento, traeré de vuelta a Naran, Alex gracias por con… —la despedida de Daniel fue interrumpida por Alex quien lo empujó hacia atrás para tomar su lugar. Alex puso su mano izquierda en la frente de Naran.

—¡ALEX! ¡no! ¡no lo hagas! —gritó desesperadamente Daniel.

—¿Alex?, ¿qué vas hacer? —preguntó confuso Esteban, pues no era capaz de asimilar lo que sucedía frente a sus ojos.

—Esteban, se feliz con Naran al menos ustedes tienen que estar juntos y ser felices, se lo merecen —dijo con la voz desgarrada Alex. —Gracias por todo Daniel.

—Alex. ¡No! ¡no puedes hacer esto!.

—Adios, cuida de mi familia y Esteban por mi —dijo por última vez Alex antes atraer toda la energía negativa a su cuerpo para después desaparecer. Daniel no pudo hacer nada para evitarlo, se encontraba paralizado. Una fuerte luz blanca apareció seguidamente que cegó a todos por unos instantes.



Esteban despertó sobresaltado, había pasado dos semanas desde que tenía él mismo sueño que perturbaba su descanso. Su fin de semana había terminado por lo que tuvo que regresar a la universidad y a su rutina cotidiana sin darse cuenta de que a lo lejos era observado por Daniel.


FIN

20 октября 2019 г. 23:48:35 0 Отчет Добавить 0
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