Короткий рассказ
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dicho a la luna

“Solo lo dije a la luna”

149,600,000 km era la separación de dos astros, cada uno pensando en el contrario.

“perdoname…”

“te extraño...en demasía…”

“¿podemos acercarnos y hablar?”

“El….no lo tengo permitido…”

“No quiero verte mal…..”

Así eran todos los pensamientos de ellos, tristes, apagados, sin color y tan apáticos, era irónico pues uno de ellos era el sol, la bola de luz más preciosa del espacio, la que le daba su luz a todos, incluso a la luna, ese satélite precioso y pálido.

“¿Esta todo bien?”

“como siempre.”

“Quiero abrazarte.”

“Hay cosas imposibles.”

Dolia, dolia jodidamente horrible, el amar, pero tener que ver el hecho de que hay alguien interrumpiendo tu amor.

“Necesito ir a casa.”

“¿Qué ocurre?¿Casa?”

“nunca estuve en ella.”

Pues aunque su señal se deteriora el siempre fue su hogar, quién le brindaba esa paz, ese cariño y su deseo de seguir vivo.

“Lo lamento…”

“Ya he sido herido antes, me hace sentir seguro.”

“Siempre eras dulce….”

“Aún cuando yo soy jodidamente amargo….”

Agridulce era su concepto, se amaban tan profundamente, pero ninguno lo expresó, no hasta que el sol, estuvo a punto de apagarse, y la luna dejó de recibir su luz, los planetas se oscurecieron y todo se volvió agotador, la estrella gigante volvió a estar de pie, todo por la una, la cual creó el eclipse más hermoso, dejando así que la luz invada los cuerpos y los acariciara, una confesión, ser correspondido, por fin tener valor de amarse, aunque para esto los 8 minutos ya habían pasado y los planetas que eran como villanos sufrirían. Una historia contada desde el punto de vista de DH 63 la estrella que vivió el romance astral.

su amor fue tan profundo, eran envidiados, pero también admirados; siempre se cuenta la historia una y otra vez, estamos condenados a vivir de esa manera; mil y un vueltas dieron hasta volver a encontrarse, sus dolores fueron sanados, de manera hermosa, como una danza gèlida, con una manos recorriendo el delgado cuerpo contrario con tanta parsimonia, besando cada uno de los lunares que cubrían su piel, contrastando los puntos obscuros con lo pálido.

Hermosa era la manera en que se complementaban, pero siempre hay algo amargo; el era esa parte, siendo un sabor adictivo a las papilas que lo probaban.

20 октября 2019 г. 20:06:43 0 Отчет Добавить 0
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