0
914 ПРОСМОТРОВ
В процессе
reading time
AA Поделиться

000.

Thomas.


Creo que el día que empezó todo, es uno que jamás podré olvidar. No porque fuese uno de los más importantes o alguna mierda sentimental de esas, sino que fue el momento más extraño de toda mi vida. Estaba acostumbrado a los extraños sucesos que me sucedían, pero ese fue algo demasiado hasta para una persona como yo.


Recuerdo haber estado acomodado en mi usual banco de trabajo en el salón de dibujo, intentando desenredar mis malditos auriculares para evitar así cualquier torpe conversación que alguna alma caritativa pretendiera compartir conmigo. Nunca he entendido por qué las personas siquiera lo intentaban. Lo único bueno que podían sacar de mí era un torpe tartamudeo que podía catalogarse como una nueva forma de comunicación que nadie más que yo mismo entendía. No era porque no quisiera hablar, sino que sólo era demasiado torpe en el ámbito social para poder mantener una conversación normal.


Dejando a un lado mi torpeza conforme a la socialización con los demás seres vivos que respiraban y se movían en dos pies, evitaba a las demás personas por una simple razón: Yo no había nacido para tener un centenar de amigos o uno, para ser honestos, ni tampoco para ser popular. No me malentiendan no era el típico nerd del que todos se burlaban y nadie quería cerca. Hubo un momento, cuando recién comenzaba en la secundaria, en el que tenía varios amigos, pero como todo en la vida, las cosas cambian cuando menos te lo esperas. Era lo suficientemente inteligente para ser catalogado como un nerd de primera clase, pero las personas no eran las que me evitaban, sino al revés.


Ahora que está clara mi adversión al contacto con el resto de la humanidad, podrían entender por qué lo que sucedió me sorprendió tanto y me tomó desprevenido. Porque seamos sinceros, cuando te pones chalecos de punto y zapatos de charol, estás intentando enviar un mensaje. A mi parecer era un claro "alejate", pero algunas personas tardan en comprender ciertas cosas. Esa es la explicación que me gusta utilizar.


Había logrado quitar uno de los nudos más grandes del maldito cable cuando escuché el murmullo alto provenir del pasillo. Al principio no le presté atención ya que por lo general, los grupitos de feminas en proceso de convertirse en estereotipadas Barbies de bonita piel, solían hacer ese tipo de sonido irritante que siempre me había hecho recordar a la risa de un grupo de hienas que había visto en el canal de animales. Sólo cuando el sonido se acercó más a donde me encontraba, me di cuenta de que no eran voces femeninas, al menos no las que se alzaban sobre las demás. Ese detalle me causó la suficiente curiosidad para elevar mi mirada y descubir lo que pasaba.


Una figura alta entró caminando de espaldas al salón de clases, sus manos se agitaban con fervor a los lados mientras intentaba moverse más rápido hacia atrás imitando un extraño cangrejo, ¿o ellos se movían hacia los lados? Daba igual, el chico se volteó un momento después, una mueca de frustración en su rostro que parecía haber estado allí por mucho tiempo ya que la usual sonrisa socarrona que solía extender sus finos labios había desaparecido totalmente. Jake Gyllenhaal era un dolor de cabeza a mi parecer, pero los culebrones que lo rodeaban siempre habían sido un buen espectáculo para aquellos como yo, que gustaban de ver a las personas bonitas pasando dificultades. Sí, tenía una vena un poco sádica, demándenme.


- No puedes simplemente decidir enojarte por algo así. Jake, por el amor de Dios, sé coherente, ¿quieres? - Christopher Hemsworth, parte del infaltable séquito de Jake, entró al salón seguido por dos jovenes voluptuosas. Sí, realmente pensé esa última palabra porque no había otra forma de decir que sus... Atributos, estaban intentando escapar sobre sus ajustadas camisetas a juego que parecían haber pertenecido a niñas de cinco años. El eslogan "soy gratis" iba implícito en el paquete al parecer.


Cediendo en mi parte morbosa que quería saber lo que sucedía, me volteé en mi silla y los observé. No me culpen, ellos ni siquiera me habían visto aún, no podían culparme cuando ellos mismos me confundían con el resto del mobiliario. Estaba siendo una buena persona en cierto punto ya que no estaba interrumpiendo su interesante charla con una salida rápida. ¿Se imaginan cómo llamaría la atención ver a una rata de biblioteca huir como animal asustado del salón de clases? Soy un buen samaritano.


- ¡ Por favor, bebé, no te enojes con él! - Una de las chicas saltó cuando Jake no contestó. Sus rizos rebotaron sobre sus hombros cuando se movió más cerca, eran de un color claro, pero mi daltonismo no me dejaba identificar cuál exactamente. Porque claro, en esta vida no se podía ser medio raro, sino que tenía que serlo completamente, ¿pero para qué quieres colores cuando la vida en escala de grises es la mejor?


- Te he dicho mil veces que no me digas así. - Quitó las manos de la joven de su camiseta cuando esta lo tocó. - Y me importa una mierda lo que digan, esto no cambiará las cosas. No quiero a Brian cerca de mí, ni aunque pida perdón de rodillas.


Oh, comenzaba a entender el problema. Había escuchado por los pasillos que Brian Edwards, el mejor amigo de Jake, había sido uno de los involucrados en la pesada broma que casi había hecho que expulsaran al chico Gyllenhaal. Al parecer, alguien había dejado a drede la camiseta del equipo de fútbol de Jake en el lugar del "crimen". Había sido suspendido por una semana, pero por suerte, tenía la suficiente buena reputación para que le creyeran cuando había dicho que no había sido él, aunque de igual manera tuvieran que castigarlo.


A mí parecer no era más que el clásico estereotipo del chico deportista, con buena apariencia y actitud amable. ¡Una mierda, señoras y señores! Nadie es tan bueno, menos en la secundaria.


La escuela era una jungla, sólo que los grandes depredadores se disfrazaban de oveja para pasar desapercibidos mientras que las pequeñas presas como yo observamos la actuación desde fuera. Por ello, yo no me creía la actuación de chico bueno de Jake, tampoco pensaba que era malo. Mis padres me habían enseñado que no debía juzgar un libro por su portada ¿o era que no debía arrancarles la portada? Daba igual, no era prejuicioso y ya.


- Razona un poco commigo, ¿quieres? - Christopher avanzó unos pasos, mirándolo un tanto fastidiado. Me había hecho bueno en leer emociones humanas, más que nada para darme cuenta cuándo era el momento de correr por mi vida o cuándo debía simplemente esconderme. - ¿Realmente crees que Brian te haría algo así a ti? Se conocen desde hace mucho tiempo, jamás sería capaz de traicionarte de esa manera sabiendo lo importante que es la beca futbolística para ti.


- ¿Entonces dime quién fue? Brian era el único que tenía acceso a mi casillero, obviamente también a mi equipo.


- Cualquiera podría haber forzado los casilleros de los vestuarios, Jake, es algo demasiado fácil.


- Eso es físicamente imposible dado que las puertas de los vestuarios fueron reforzadas para evitar que algún ser decadente en busca de cosas para negociar pudiera tener acceso a los materiales deportivos. Si alguien fue capaz de llegar allí, conllevaría el hecho de que tendría que tener en su poder una llave maestra, de las cuales sólo hay dos. Una la tiene el director y la otra el entrenador. Al menos que tu ladrón sea Harry Houdini, estoy bastante seguro de que la única forma de poder tomar algo de allí fue durante el día y debió ser una persona con libre acceso al lugar o los guardias lo habrían detenido.


Sólo cuando todas las miradas se dirigieron a mi dirección me percaté de que había expresado mis pensamientos en voz alta. Mierda, ¿no les había contado sobre mi problema de contención con respecto a mi puta boca? Pues sí, tengo de eso. Me agradaba llamarlo diarrea verbal, pero mi hermana más de una vez me había dicho que ese término generaba una desagradable imagen mental. Eso no era mi culpa, sino que la imaginación hiperactiva de la gente las llevaba a pensar en materia fecal, pero de igual manera dejé de decirlo.


Cuando pasaron más de dos minutos y las miradas no se despegaron de mí, me di cuenta de que esa cobarde salida de la que hablaba antes no sería tan mala idea ya. Así que cerrando el libro en el que había tenido la cabeza metida, guardé mis auriculares y pegué el mismo a mi pecho, preparándome para irme. Colgar mi mochila al hombro fue algo de último momento.


- Si me disculpan, voy tarde para... Masticar libros en la biblioteca.


Recibiendo miradas confusas, me dirigí a la puerta lo más rápido que pude. Estaba a punto de cruzar el umbral cuando un silbido, parecido a los que usan los entrenadores de perros para indicarle al animal que debía volver al punto de partida, hizo eco en la habitación. Podría haber seguido mi camino, realmente tendría que haberlo hecho, pero después de todo, era un idiota que nunca hacia las cosas bien. Así que yendo contra la pequeña voz que me gritaba que corriera lo más rápido que mis piernas flacas pudiesen llevarme -esa a la que muchos llaman conciencia- me volteé para ver qué sucedía.


Los cuatro estaban mirándome con curiosidad, pero era Jake quien había dado un paso al frente y parecía más interesado en mí. Supuse que él había silbado. Tuve el impulso casi incontrolable de preguntarle si prefería que me metiera en una jaula para que pudiese verme mejor, pero al parecer, por una vez en toda mi jodida vida, mi lengua pareció estar bajo control porque en vez de eso, salió una simple pregunta.


- ¿Se te ofrece algo? - Mi voz hasta sonó cortez. Papá Steve estaría orgulloso.


- Sip. - Sonrió. - ¿Cómo te llamas?


- Hemos estado en la misma clase por seis años, si utilizaras tus ojos para algo más que mirar partes femeninas, sabrías la respuesta a esa pregunta.


Él me miró atentamente, su ceño se frunció por un momento. - ¿Siempre eres tan crudamente sincero?


- No veo el por qué no debería decirte la verdad, los engaños siempre son descubiertos. De esta manera me ahorro problemas. - Sí, eso era una mentira. Mi bocaza me daba más problemas de los que admitía.


Otro segundo de estudio y sonrió. - Desde ahora, tú serás mi nuevo mejor amigo.


Parpadeé y volví a parpadear mientras intentaba procesar sus palabras. Sí, estaba seguro de que me había perdido una parte de esa frase porque no había manera de que hubiese escuchado lo que había escuchado. Estas cosas simplemente no suceden en la secundaria.


Y mi lengua volvió a actuar por sí misma. - Te diste cuenta de que no estamos en el kinder, ¿verdad?


Me miró confuso por lo que rodé los ojos.


- Este tipo de cosas. - Señalé entre ambos. - Suceden cuando tienes cinco años y crees que todo el mundo puede ser tu amigo. Estamos en la secundaria, compañero, aquí las cosas no suceden así. Tú eres el estereotipado sujeto del cual feminas hormonales como las que tienes allí, que tienen más tejido adiposo en la parte superior que neuronas funcionales, se enamoran. Yo en cambio, soy el típico nerd que terminará trabajando en alguna oficina cerrada donde nadie tenga que verle la cara porque se asustarían. No encajamos, por lo que no seremos amigos, ni en esta vida ni en la otra. ¿Está claro?


Él me miró con una expresión en blanco antes de que otra sonrisa apareciera en su rostro. - Definitivamente, serás mi nuevo mejor amigo.


Evité darme el golpe innecesario en la frente, pero ustedes imagínenselo. Había personas que simplemente, eran huecas y aunque en ese momento realmente pensé que seguramente estaba bromeando y se olvidaría pronto de ello, poco después me di cuenta de que Jake estaba hablando realmente en serio.


Mierda.

15 сентября 2019 г. 18:32:19 0 Отчет Добавить 0
Прочтите следующую главу 001.

Прокомментируйте

Отправить!
Нет комментариев. Будьте первым!
~

Вы наслаждаетесь чтением?

У вас все ещё остались 1 главы в этой истории.
Чтобы продолжить, пожалуйста, зарегистрируйтесь или войдите. Бесплатно!

Войти через Facebook Войти через Twitter

или используйте обычную регистрационную форму