Короткий рассказ
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00.

En un breve momento me sentía bien por terminar mis estudios de secundaria. Me quedaba un año para ya no verlo, para ya no estar enamorada de él. O eso creí, cuando en un momento agridulce comencé a llorar y no comprendía la razón.

Me quedaba un año para irme a la universidad, un año más que tendría que soportar a los idiotas y superficiales de mis compañeros de clases; un año más en fingir no darme cuenta que las que dicen ser mis “amigas”, no me apuñalan por la espalda; un año en el que ya no estaré cerca de quien más me ha lastimado sin mover un dedo.

¿Por qué me sentía así? Debía de estar alegre y casi comprando Vodka para celebrar que ya no los volvería a ver.

¿Por qué lloraba?

El culpable era el tiempo y lo rápido que pasaba…

Apenas ayer era una mocosa de primero con el cabello como Anna Fran y ahora soy toda un casi-adulta apunto de obtener su diploma, mañana seré una vieja que recordara su juventud con sus nietos, y dirá: “Cuando yo era joven…” ó “En mis tiempo…”

Y este era el nuevo tema entre mi amiga, la madrugada y yo.

«Si, solo te queda un año, es verdad.

Pero un año en el que lo vas a seguir viendo y a pesar de que te preguntes ¿Cuándo llegará el día en que ya no tengas que verlo?

En el fondo sabes que te gusta verlo cuando llega por las mañanas o cuando cruzan miradas, sé que es así porque te he visto, TODOS te han visto babeando por él, y sé que el día en el que salgas del liceo vas recordar en un breve momento cada instante que tuviste con él, desde el día que se conocieron hasta ese día en el que no se verán más.

Y si, puedes que te odies por pensar en él a estas alturas pero es algo que nunca vas a dejar de hacer, como el preocuparte por él, porque es algo que viene con el simple hecho de amar.

Sus caminos se separaran, pero ¿Qué pasara el día en que se vuelvan a cruzar? ¿Qué se te pasara por la cabeza si lo vez con alguien más siendo feliz?

¿Quieres mi opinión? Pues vas a pensar que esa podrías haber sido tú, pero lo que quedara de tus sentimientos por él va a ser tan pequeño que solo te sentirás satisfecha por saber que, a pesar de todo, hay alguien que lo puede hacer feliz, aunque esa no seas tú.

Llegará el día en que ya no sientas nada por él, llegara el día en que te importe una mierda.»

Y en un parpadeo—sin yo darme cuenta—llego ese día.

Me gradué, me mude de la ciudad, me fui a vivir sola y comencé mi vida. Pero eso no bastó, no, el destino me quería ver sufrir otra vez.

Caminaba a la universidad tomada de la mano con mi novio cuando me topé con el mismo chico por el que había perdido los mejores cuatro años de mi adolescencia, insistiendo y mendigándole amor.

No estaba tomado de la mano con una modelo como yo imaginaba, ni siquiera traía un cuaderno a la mano, estaba más que desorientado, cómicamente me acorde de la secundaria.

Una parte de mi quería corre hacia él, ayudarlo y preguntar « ¿Cómo has estado?», que me vea y se dé cuenta del tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos.

Pero algo me detenía y no era mi novio; era mi dignidad.

Ahora que lo tengo solo a unos pasos de mí, veo que mi amiga tenía razón, llegó el día en que me importó una mierda.

6 сентября 2019 г. 1:53:03 0 Отчет Добавить 0
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Об авторе

Oriana Rojas Cuando creo una historia me gusta redactarla lo más posible la sinopsis (o introducción) para que sea lo menos abrumadora. Y me siento rara después de tanto tiempo escribiendo y borrando palabras que al final no servirán, así que preferí dejarlas tal y como están publicándolas exclusivamente aquí.

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