EL CAFÉ Подписаться

senseiainsheart Yoohezy (SenseiAinsheart) Ochoa Martínez

Algo nuevo llega al mundo mágico, si vas caminando por las antiguas calles a las afueras del callejón Diagon hallarás un local solo para el que lo necesite "Bienvenido al café, puede pedir lo que desee, el agua y pan son ilimitados" ¿Qué misterio oculta este sitio? Un local que incluso para los magos es de suma rareza


Фанфик Книги Всех возростов.

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Matcha

~Editado~


El frío era casi insoportable, el callejón Diagon estaba cubierto por la nieve, aún así estaba abarrotado de gente realizando las compras de último minuto para los días de más importancia.


Por Merlín mismo, él solo iba a comprar unos libros nuevos para realizar las nuevas pociones y ni podía caminar bien ya que la trifulca de gente era demasiada para poder avanzar como se debía.


Con sus guantes negros que cubrían hasta la mitad de sus dedos de la mano, se enrollo aún más la bufanda oscura en su cuello, el frío le causaba escozor en la vieja herida de guerra, rastro de sobrevivir ante la mordedura de Nagini, cubrió incluso su boca pues al respirar le ardía la garganta, solo se podía ver el vaho que se creaba al exhalar entre los pliegues de la bufanda.


Si no se apuraba seguro si enfermería, estaba tan concentrado en salir de ese mar de gente que ni siquiera noto cuando había llegado a una parte abandonada del callejón Diagon, aquella vieja evidencia de los ataques de mortífagos, ya años atrás.


Para colmo ahora tenía que regresar pues las tiendas de libros estaban del otro lado.


Detuvo su avanzar al escuchar un ligero sonido de piano, giró sobre sus talones para notar entre los callejones destrozados un negocio, una enorme ventana de cristalería fina mostraba el interior.


Luz tenue y cálida, una mesa de manteles cremas y de diseños bizarros sacados de los cuentos muggles de Alicia, la puerta era de cedro con sólo una placa dorada.


—"El café" —se le hacía curioso al pocionista, el nombre del sitio.


Era extraño hallar ese local activo entre los escombros de lo que fue un campo de batalla, era sospechoso pero como sus viejas costumbres aún le embargaban optó por entrar.


La campanilla sobre la puerta sonó anunciando al cliente —Bienvenido —realizo una cortesía antigua, levantando con fineza las faldas, mientras sostenía con su otra mano un enorme tenedor largo color oro y decorado con un listón verde a detalle en rayas—. Buenas noches, soy Matcha y estaré a cargo de su pedido, ¿Puedo tomar su abrigo?.


Era una pequeña mesera con ropas algo extrañas, de tono verde como la casa de Slytherin con rayas y otros diseños bizarros, holanes y encajes, ojos verdes del mismo color que su ropa, tez clara y fina pareciendo una persona medio adormilada, cabellos largos y castaños claros casi pareciendo rubia, para rematar un pequeño sombrero de copa de lado con los mismos colores y diseños, le había recibido.


El pocionista observo todo el lugar, era amplio, mesas con el mismo diseño que vio en la ventana, con macetas llenas de plantas silvestres y flores que iluminaban las mesas con luciérnagas pequeñas alrededor de los floreros, sillas cómodas de diferentes colores cremas, en las paredes maceteros y cuadros así como repisas con libros, el ambiente era cálido así como la música de fondo era tocada por un piano que se controlaba por magia.

Fue guiado por la joven a uno de los ventanales para que pudiera estar cómodo, colgó su abrigo dentro de un clóset detrás del mostrador del cual era vigilado por otra chica de ropas similares pero con tono distinto, podía ver diferentes secciones.


La joven le sirvió una jarra con agua de limón y acomodó una pequeña bandeja con toallas enrolladas, así como una cesta con pan.


—No lo eh pedido —exclamó el pocionista.


—El agua y pan son ilimitados, puede pedir otra ración cuando desee, además requería secarse la humedad de la nieve —respondió la mesera, realizando una cortesía—. Cuando desee solicitar su pedido puede llamarme, por el momento disfrute su descanso profesor Snape.


La observó retirarse, si que se le hacía raro el lugar, tomo las toallas para secar su cabello y cara, la nieve había hecho de las suyas.


Alzó su vista para notar que arriba era un tipo biblioteca y más mesas, seguro para los amantes de libros, en el piso donde se hallaba pudo percibir otra sección, con un gesto llamo a la mesera.


— ¿A decido su cena? —le sorprendía de sobre manera la calma de la joven, ni siquiera se inmutaba ante su presencia y más que dio nociones de conocerlo.


—Quisiera saber algo, si se puede preguntar, claro está —la curiosidad embargaba al pocionista.


—Puede preguntar lo que desee —respondió con calma la mesera.


El pocionista señalo el piso de arriba dando a entender su cuestionamiento—. Esa sección.


—Es la biblioteca privada, para los que deseen venir solo a leer , o cenar y disfrutar de un libro.


—Y la sección del fondo en este piso —indico el pocionista hacia el lado este de la sala.


—Es una pequeña tienda propia interna, se vende de todo un poco, desde libros hasta pociones o recuerdos, puede pasar si gusta y ver el contenido —sugirió la joven mesera.


¿Pociones y libros en venta?


Una idea paso por la mente del pocionista, realizaría una jugada—. ¿Venden libros y artefactos de magia oscura?.


—Por supuesto, pero solo a especializados en el área, no le permitimos esos datos a jóvenes debido a su falta de cuidados.


Aquella respuesta provocó que el pocionista enarcara una ceja, tenían reglas al parecer—. Y las pociones.


—Al igual bajo un estricto método de ventas, los jóvenes menores de dieciocho no pueden comprarlas a menos que vengan acompañados de un adulto —expreso la mesera.


Eso le causaba gracia al pocionista —Este sitio nunca había estado antes y jamás los vi.


—Nos acomodamos apenas hace seis meses, es una cafetería para quien requiera un descanso o momento de trabajo tranquilo —en verdad que las respuestas ligeras y sinceras de la mesera lo dejaban sin palabras por segundos.


—Puedo ver la tienda


—Por supuesto, espero encuentre lo que busca —respondió con normalidad realizando una inclinación sutil para retirarse.


En parte se sentía incómodo por el sitio, pero admitía que era agradable, se centraría en buscar alguna cosa negativa o que divulgará que era peligroso.


Entro a la otra sección que solo era dividida por una pared de cristales, el sitio era amplio sin llegar a lo exagerado y pudo ver las hileras de libros, pergaminos, plumas, pociones, y más cosas que no solo desbordaban los estantes, también el suelo se veía lleno de todo material.


Sin duda era un tesoro para todo mago, mientras revisaba notaba cosas únicas, pero debía buscar más que los libros, algún indicio de peligro.


Pero nada, observaba los estantes con libros hasta dar a una sección de magia oscura, para su sorpresa estaba muy bien cuidada, estos no desbordaban, más bien estaban ordenados y dentro de estantes con puertas de vidrio encantado para evitar que algún joven los tomara, apenas rozo con los dedos aquellas puertas de vidrio, estás brillaron muy poco y se abrieron, reconociendo que era un cliente adulto quien deseaba ver el contenido.


Se fascinó ante los títulos, desde nigromancia hasta pociones oscuras, sellados y demonología.


¡Tenía de todo!


Reviso cada título hasta dar con uno grueso, un libro de tono gris y pasta sencilla pero firme, solo un título se mostraba y era abriéndolo para saber.


—Recetario oscuro —leyó en casi un susurro el pocionista, era el título del libro.


Reviso el contenido, le fascino descubrir que esos métodos de magia y pociones no eran de los actuales, era magia inicial, una de las primeras fuentes cuando apenas nacía el mundo mágico, cuando los magos aprendían magia elemental, poder tomado de la madre tierra y usado por los magos para realizar su labor.


O como le conocían en esas épocas antiguas, magia de hadas.


Las recetas eran más al uso de la naturaleza, hierbas y flores, claro nada que ver a la actual metodología que el aprendió, sin duda era el actual pocionista más experto de todo el mundo mágico, título ganado por culpa de Voldemort al pedirle labores únicas y horribles que lo llevaron a aprender los métodos más complejos en el campo de las pociones.


Pero ahora podría combinarlo con esa magia de hadas, aquella magia pérdida hacia miles de años atrás, si lograba usarlos en las pociones actuales podría mejorar mucho más sus productos.


— ¿Ha encontrado lo que buscaba? —cuestiono la mesera, esperando con propiedad lo que le ordenaran, Snape asintió, ni siquiera hablo pues el recetario levito con un ligero destello verde hasta llegar a las manos de la joven que solo las extendió, el artefacto levitaba apenas y tocando sus manos, una envoltura negra salio cubriendo el libro, siendo decorado con un listón de rayas blancas y verdes—. El pago seria dos guineas.


¿Guineas?.


¿Que rayos era eso?.


Al notar la interrogante del hombre se acerco para darle el libro—. Es nuestra moneda oficial, ¿Que monedas usan en su mundo? —indico la mesera.


¿Había dicho mundo?.


—Me estas diciendo que esta tienda no es de este mundo —no pudo evitar expresarlo con burla el pocionista.


—Así es, ¿Puede decirme que moneda usa? —al parecer la joven no era afectada en lo mas mínimo, y su respuesta lo indicaba.


—Galeón, Sickle y Knut —vería como adivinaría la mocosa esa los valores.


La joven solo asintió— Dos guineas equivalen a un galeón.


Snape abrió los ojos de la sorpresa, la mocosa sabia equivalencias, con algo de molestia interna por verse humillado le pago, aunque se podía notar que la joven no se burlaba, lo guió a la mesa pero solo iba en busca del libro así que no tenia nada mas que hacer ahí.


—Cuanto seria por el servicio —señalo el pocionista, la mesa con la jarra y los panes.


—El agua y el pan son ilimitados, usted ya hizo su compra —respondió tranquila.


Para Snape, irse de esa manera no le era de agrado pero si esa era su política no provocaría problemas, tomo el abrigo y la bufanda que le cedía la joven.


—Vuelva pronto —le despidió con propiedad la mesera.


Apenas salio y miro hacia atrás, la cafetería había desaparecido, solo estaba la vieja tienda de varitas totalmente quemada y destrozada.


¿Abría sido un sueño?.


Leía con tranquilidad el recetario en la sala de profesores, hasta que... mientras le daba su revisada, recordó ese día.


Alzo su vista para ver a Potter sentado del otro lado de la larga mesa, concentrado calificando los trabajos de los estudiantes de DCAO, después de la guerra Potter estuvo de auror un tiempo pero luego lo dejo para dar clases en Hogwarts.


¿Motivo?.


En esa generación estaban sus dos hijos y sus sobrinos los Weasley, era una locura lo que haría porque no tragaba aun del todo a san Potter pero el mocoso le tenia en estima y lo consideraba un segundo padre.


Era raro porque él le hizo la vida de cuadritos en el colegio— Potter.


—Diga profesor Snape.


Al pocionista le dio un tic en le ojo por eso—. Ya no soy tu profesor.


—Claro... —carraspeo un poco con algo de nervios por la reprimenda recibida—... quiero decir Snape.


—Olvídalo quieres —exclamo con algo de irritación el pocionista—. Quería preguntarte sobre esa cafetería a la que fuiste hace dos meses por el callejón Diagon.


Potter parpadeo varias veces recordando de inmediato — ¿Usted también? —vaya que lo sorprendió al verlo asentir—. Se llama café si mal no recuerdo, es curioso porque según las meseras son de otro mundo, aparte usan como pago guineas pero no hay problemas que pagues con moneda local, mientras pagues lo que equivale la moneda.


—Ayer... la encontré por accidente —expreso dudoso el pocionista.


Harry negó con la cabeza—. Aparece solo cuando alguien la requiera.


Frunció el ceño confuso—. Explícate Potter.


—Solo les pregunte y ellas me dijeron eso, ademas tienen una tienda y una biblioteca, es algo raro el sitio pero agradable, aunque solo aparece cuando una persona necesita algo —respondió casi de inmediato, no convenía hacer enojar a su ex profesor.


No comento nada más, solo medito las palabras de Potter, observo el libro en sus manos, el buscaba algo para sus pociones y hallo el lugar así como encontró el libro, pero entonces cayo en cuenta con algo.


—Potter, dices que aparece cuando alguien requiera algo, en mi caso ayer fui por un libro nuevo de pociones o recetarios.


—Si, lo se, me dejo a cargo de su clase ayer recuerda —medio sonrió.


Le lanzo una mirada molesta, no volvería a pedirle favores a san Potter—. Tu entraste, que requerías.


Eso provoco que Potter se pusiera nervioso y se rascara la mejilla—. Había discutido con Ron porque no recordó el cumpleaños de Herms, me imagino que apareció porque requería algún consejo.


— ¿Te lo dieron?.


—Si, por suerte porque eso evito una pelea entre ellos dos —respondió.


—Es extraño ese sitio —exclamo Snape pensando que seria en realidad ese negocio.


—Investigue pero nadie sabe de ese lugar, creo que son escasos los que se hallan topado con la cafetería —concordó Potter.


—No tenias que venir Potter —expreso con fastidio Snape.


—Claro que tenia, quiero probar la comida de nuevo —expreso sonriente.


— ¿Probaste la comida sin examinarla? —arrugo el ceño de inmediato—. Y fuiste auror, por merlín.


—Ahí esta —ignoro el comentario de Snape.


La placa dorada con el nombre de "Café" indicaba que dieron con el sitio.


—Bienvenidos, soy Matcha y los atenderé por esta noche, síganme por favor —los recibió la joven que había atendido a Snape en la ocasión anterior, guardo los abrigos de ambos, guiándolos a una de las mesas para que se acomodaran, siendo colocados la jarra con agua y el pan—. El agua y pan son ilimitados, si requieren algo del menú pueden llamarme.


—Muchas gracias —respondió sonriente Harry, revisando el menú con detalle ya que llevaba varios meses sin probar bocado del sitio.


—A mi solo té negro —ordeno Snape.


—En un momento —se retiro la mesera para traer la orden, bajo la atenta mirada de Snape.


La chica daba el pedido al parecer de los chefs dentro de la cocina, en algo era claro, tenían limpio y en orden ese negocio.


—Pediré de nuevo el irish coffee —exclamo emocionado Harry.


Snape enarco una ceja — ¿Y eso es?.


—Es un café irlandés, lleva como mezcla whisky —explico san Potter.


—Eres un alcohólico o que —expreso Snape molesto, Harry tuvo que reír en un tono bajo.


—Su pedido profesor Snape —la joven sirvió una taza de cristal, pero era algo peculiar, estaba hecha de varios tipos de cristales, dándole un toque de mosaico, un pequeño limón en la orilla y una cuchara, las azucareras fueron colocadas.


Snape quedo extrañado por ver el limón— A que se debe el limón si me permite saber.


—Es un toque decorativo, pero también puede combinarlo con el sabor del té negro, le da otro sentido al paladar, algo más exótico, es al gusto claro esta.


Harry observo con gran curiosidad la taza de Snape por unos momentos, antes de pedir—. Yo quiero un irish coffee y un pay de moras.


—En un momento —respondió con tranquilidad la mesera y con ello se retiro.


—No lo va a matar —se burlo Potter al ver como Snape sacaba el limón y olía el té, no mentía el cretino, pues olía bien lo que pidió, el niño que sobrevivió dos veces se quedo pensativo unos segundos—. ¿Dijo que estaba investigando para renovar o crear nuevas pociones?.


—Tienes amnesia o que —el habitual tono huraño del pocionista ya le era normal para Harry, mientra que su ex mentor bebía solo el té negro.

—Es que, si pudo acceder a este lugar quiere decir que le están resolviendo el trabajo —indico Potter.


Ahora si que había captado la atención del pocionista —A que trabajo.


—Piénselo, encontró el libro aquí, tiene que probar pociones u otros ingredientes para crear nuevas formulas, y lo que le dieron —explico Potter señalando la taza y el limón—. Es un té negro que con el limón genera un nuevo sabor, es decir le están dando nuevas recetas sin saberlo.


Mira que el mocoso de James II no de embalde fue auror, lastima que ahora si usa el cerebro y no antes.


—Su orden —había llegado la mesera colocando todo en la mesa, Harry recibió gustoso el pedido—. Disfruten su cena.


—Disculpe, pero puede traerme la misma orden —ordeno el pocionista, Harry sonrió de diversión, seguro Snape probaría esa noche todo el menú.


Pronto escucharon risas provenir de la biblioteca de arriba, una criatura extraña estaba cenando, tenia un cráneo de animal por cabeza y enormes cuernos, ademas de ir acompañado en su mesa con una dama muy bella de cabellos rojos, al parecer entre ambos se divertían con los tres niños que estaban con ellos, todos con el cabello rojo como el fuego pero poseyendo cuernos, al parecer era los que les heredo el padre.


Harry y Snape se vieron entre ellos totalmente sorprendidos, ahora si creían que era de otro mundo ese restaurante.


—No me lo imagino... —exclamo cada palabra con algo de duda.


—Cállate Potter y dedícate a comer lo que tienes— respondió de inmediato Snape, no quería ni pensarlo, pero por culpa de Potter ya se estaba haciendo ideas.


Disfrutaron del resto de la cena, vaya que Snape había probado gran parte del menú, incluso había anotado los detalles de los sabores eh ingredientes que tenían para buscarlos.


—Si gusta saber donde conseguir los ingredientes, con gusto se lo podemos vender —exclamo la mesera al llegar con otra jarra llena de agua—. Las pociones que realiza son muy famosas en nuestro mundo, incluso han sido muy bien aceptadas en el mundo gastronómico, es sin duda muy selectivo con sus ingredientes.


Con ello se retiro, llevándose los trastes sobre la bandeja, dejando a los dos magos extrañados por el comentario.

¿Como es que sus pociones eran reconocidas en otro mundo?.


A duras y apenas había conocido la tienda y viendo la criatura de arriba seguro era de otro mundo también.


La mesera regreso para dar el cambio con moneda local—. Disculpa... Matcha —exclamo Harry—. ¿Como es que las pociones del profesor son conocidas en tu mundo?


Snape lo quería agarrar de crucios por inepto.


—En otros planos también existimos, es decir yo existo en otro mundo, usted existe aquí y en otros planos, nuestros otros yo existimos de diferentes maneras es decir diferentes vidas, nosotras como meseras nuestro deber es solo brindarles consejos y conectar conocimientos, nuestro trabajo es darles un motivo para hallar los que les falta en su mente y persona —respondió la mesera con su habitual paciencia y con ello se retiro para buscar los abrigos.


—Vaya al parecer es un famoso en el otro mundo —se burlaba Potter.


—Más vale y dejes de decir tonterías porque ni los sellados de protección en tu recamara te salvaran de mi


Harry dejo de sonreír ante la amenaza de Snape, alias su padre segundo, sabia que lo cumpliría pues era señor voldemort dos.


La joven mesera regreso con sus abrigos respectivos—. Pasen buena noche y esperamos recibirlos de nuevo, pásela a gusto con su familia señor Potter —aquello aun los dejaba incómodos, que supieran de sus vidas pero seguro era por los otros Potter que conocía la joven.


—Gracias —correspondió su despedida.


—Y que pase excelente noche con su esposa eh hijos, profesor Snape —el pocionista giro de golpe para mirarla.


El no estaba casado, ni con pareja, ni novia, solo tenia sobrinos y ahijados, eso era porque el Potter se lo pidió a mares y Draco al igual con su hija.


La joven se retiro para atender otros deberes, dejándolos de pie a pocos metros de la puerta—. Me imagino que debe estar casado en otro mundo, por merlín seria estupendo ver eso —exclamo Potter.


Snape le lanzo una mirada asesina, Harry ya no siguió —Continua y tu esposa no tendrá ni marido que enterrar —expreso furioso el pocionista.


Giro para salir pero casi chocaba con alguien que entraba en ese momento con su capa azul y algo mojada—. ¡Oh!, disculpe —por la voz escuchada, era una mujer.


—No se preocupe madame, fui yo el distraído —respondió el pocionista quedando mudo unos segundos al verla bien cuando se retiro la capa.


Era una dama fina, con ropas muy fuera de la época del mundo suyo—. Bien digamos que ambos estuvimos distraídos —sonrió.


—Diosa merlín bienvenida —exclamo la mesera al recibirla.


¿Había escuchado bien el pocionista?.


La mesera se había referido como diosa ante la dama que se retiraba la capa con cuidado para no mojar a los presentes.


—Hola mi niña, lo de siempre por favor —respondió sonriente la dama, siguiendo a la joven mesera—. Que pasen buena noche caballeros —realizo una cortesía demasiado antigua.


Ambos brujos correspondieron de inmediato, Harry observaba a Snape con la sorpresa en su rostro —No puedo creer que el merlín que conocemos sea una mujer —expreso Potter.


—Es de otro plano, lo notaste Potter —respondió el pocionista mientras analizaba a la mujer.


Harry solo medio sonrió, seguro esa mujer era la esposa que comento la mesera, puesto que Snape había quedado prendado a primera vista.



15 августа 2019 г. 3:47:06 0 Отчет Добавить 0
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