Todo por una Sonrisa Подписаться

nivucostero Nivu Costero

Para los trillizos Jaquet, la vida es injusta, una basura; una sucesión de hechos desfavorables que solo les dan malos días. Green, Red y Blue creen que son las estrellitas que Dios olvidó encender cuando en realidad, es la depresión la que los apaga, día a día. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y aunque para ellos solo sea una linda palabra para canciones y poesías, ella no hace más que perseguirlos.


Подростковая Всех возростов.

#amistad #ansiedad #depresion #asperger #enfermedad #familia #hermanos
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Diagnostico

Cuando mamá me dijo que era importante, no me alarmé. Ella siempre dice eso cuando hay una reunión familiar, aunque nunca es tan urgente como ella intenta aparentar.

Aunque esta vez es diferente. Cuando bajo al living, caigo en la cuenta que no nos había llamado a los tres, como siempre suele hacer. En esta ocasión, el mensaje es para Blue y para mí. Red no está en el living. Seguramente, se quedó en el dormitorio, intentando descifrar la teoría de los agujeros negros.

Y ahora es cuando me asusto. No sé si es esa telequinesis que sólo tienen los hermanos que se gestan juntos nueve meses en el útero de su mamá, es decir, los mellizos, gemelos y, en nuestro caso, los trillizos, pero el caso es que con Blue podemos adivinar que Red no se encuentra del todo bien.

Sabemos que la charla será acerca de él. Mi más grande temor, el cual creo que comparto con mi hermano, es el hecho que Red padezca algo. Y desgraciadamente no me hace falta escuchar el discurso que mamá está por soltar, para darme cuenta que así es. La cara de mis padres y la receta médica que sostienen entre sus manos habla por ellos.

— Blue, Green... — comienza ella, con cierto temor en su voz —, seguramente ustedes ya saben acerca de lo que queremos hablar con su padre. Quizás notaron que Red siempre fue algo... "diferente" a ustedes y a los demás niños y que últimamente sus visitas al doctor son más frecuentes. Pues bien, no quiero que se asusten, pero hace poco Red fue diagnosticado con...

El síndrome de Asperger. Una discapacidad que forma parte del grupo denominado "trastornos del espectro autista".

Ahora entiendo todo. No se mucho acerca de ese síndrome, pero tampoco es algo totalmente nuevo.

Ya sé por qué Red no se ríe de los chistes, por qué no me entiende cada vez que me angustio. Siempre me pregunté cómo podía memorizar tantas cosas en tan poco tiempo, por qué le molestaban los sonidos fuertes, o por qué rechazaba todas las prendas de vestir que no estuviesen hechas de algodón. Nunca comprendí por qué algo tan simple como una sonrisa él no la devolvía. Porque ni siquiera me mira.

Ahora capto el porqué de la continua apatía de mi hermano: los asperger no son capaces de reconocer emociones, ya provengan de él o de los demás. Ellos las tienen, pero no las pueden descifrar.

En este instante, todo tiene una respuesta.

— Ustedes saben que Red necesita su apoyo — continúa ella, sin enterarse que no la estoy escuchando —. Paciencia... mucha paciencia.

El médico les contó que con el tratamiento adecuado, se podría mejorar su condición. Comentó que hay reconocidas personas que padecen esta discapacidad y sin embargo, llevan una vida normal.

Mamá sigue hablando, pero ya no la escucho. Innumerables recuerdos es lo único que tiene espacio en mi cabeza. No puedo creer que con quince años mi cerebro tenga la capacidad suficiente como para retenerlos a todos y que todavía haya espacio libre para más. Risas y peleas, alegrías y tristezas, encuentros y despedidas, buenas y malas noticias, enfermedades y curas. Solo que esta vez, no hay remedio.

Cuando mamá deja de hablar, el más angustioso silencio se hace presente para reinar en la sala por varios segundos, que a mí se me hacen infinitos. Mamá se incorpora y se retira a su dormitorio, sospecho yo, para estallar en un llanto silencioso. Papá se queda con nosotros y se ofrece a explicarnos todo lo que necesitemos saber. Pero ni Blue ni yo deseamos escucharlo... no ahora... no hoy.

Sin saber bien por qué, me incorporo y me voy, dejando solo a mi hermano con mi papá. No quiero estar ahí sentado, esperando algo de la vida.

Subo las escaleras, doblo a la izquierda y me topo con la puerta de mi habitación, la cual comparto con mis hermanos. Con un leve empujón, muevo la puerta y me encuentro con él. Arrodillado en su cama, Red contempla su adorado libro de astronomía. Le fascinan las constelaciones y las conoce a todas. Nunca logré averiguar para qué se adueñó de un libro tan grande y pesado, si siempre lo abre en la misma página para ver lo mismo: una imagen enorme que contiene las constelaciones más conocidas.

Me paro delante de él. Le aclaro que con Blue lo ayudaremos siempre que lo necesite. Ni siquiera da muestras de haberme escuchado.

Me doy vuelta y veo a Blue parado en la entrada de la habitación, mirando mis inútiles intentos de hablar con un chico semi autista. Volteo hacia Red, que sigue estudiando sus estrellas. Aunque ya se las conoce a todas: una noche me enumeró millones de nombres distintos. En ese entonces me sorprendí por su enorme memoria. Me quedé boquiabierto y le dije que era un "bicho raro".

Teníamos diez años, y él ya era un genio.

No sé si irme o quedarme. Aunque de todas maneras da lo mismo. A Red mi presencia no le importa. Él está inmerso en su mundo.

19 июля 2019 г. 17:06:40 0 Отчет Добавить 0
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