Arena negra, viaje entre mundos Подписаться

c_clemente_ C. Clemente

Magia dura, viajes entre mundos, una mitología nueva y un hada que no para de hacer travesuras, ¿qué podría salir mal?


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#magia-dura #fantasia #fantasía #magia
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Comienzos

Estaba lloviendo, pero más que agua, parecía acero. Thomas observaba la cabaña, una casa pequeña de madera oscura situada encima de una montaña en la que, gracias a la noche y a la lluvia, se apreciaba una ligera brisa cálida acompañada de una tenue luz que provenía de su interior. Le era a la vez mucho y dolorosamente poco familiar, su trabajo no le permitía otra cosa más que lo que estaba haciendo en ese momento, observar, ver como la luz y el calor sale de una triste cabaña apartada de la ciudad. La ciudad pensó. Giró su esbelto cuerpo que vestía con un traje blanco, ahora manchado de barro, con sombrero de copa. El uniforme de los magos reales. Alcanzó a ver un castillo lleno de ventanas y torres imposibles, cruzándose, retorciéndose y dividiéndose en otras subtorres más pequeñas. La edificación estaba encima de una meseta escalonada, los mil escalones. Se ubicaba en el medio justo de la ciudad. Todos tienen el mismo derecho de estar cerca del castillo real... y, ahora, de la escuela de magia también. No lo pensó con un tono melancólico, sino de esperanza. Llevaba tantos años intentando que reinase la paz y la igualdad y ahora que lo estaba consiguiendo...¿lo estoy consiguiendo?

—Thomas, sé que soy tu aprendiz y que tendría que ver, oír y callar ¿Pero no crees que podríamos entrar a la cabaña? Mis alas se están congelando.

Una vocecilla, prácticamente como un tintineo, fina y delicada, se escuchó justo detrás de la oreja de Thomas. Era Sussan, su ayudante que podía controlar también la magia real, pero, más allá de eso, era su amiga. Un hada de no más de quince centímetros. Era de color azul verdoso y tenia unas enormes alas de libélula, vestía un elegante esmoquin al igual que Thomas, pero sin sombrero y de color negro. Su cabeza, fina y elegante, poseía unos enormes ojos verdes que ocupaban gran parte de ella. Thomas la miró. Tengo mucha suerte de tenerte, Sussan. No es fácil encontrar ayudantes de confianza. Resopló y, después de unos teatrales segundos, dio respuesta.

—Entra si quieres, yo tengo que hacer todavía unas cosas por aquí fuera. Dentro hay una chimenea sencilla y algo de comer, podrías preparar algo para los dos, ¿No? —Thomas vio en los enormes ojos de Sus una chispa de ira. No le gustaba trabajar para los demás. No, al menos, sin ganar nada a cambio.

—No es mala idea, pero podría también preparar algo para mí y dejar que movieses el culo y te hicieses tu algo. A mí me parece mejor idea la segunda opción, ¿no crees? — Thomas estalló en una carcajada amarga. No era la primera vez que Sus usaba su hiriente sarcasmo para atacarle. Ni la última.

—Está bien, listilla, repasemos lección —La forma de hablar de Thomas era demasiado correcta y seria. Aunque guardaba una pizca de humor. Sus se quejó de una manera muy sonora, aunque de su garganta solo salía un leve tintineo. Como si alguien le estuviese dando golpes a una pequeña campana. Thomas continuó—. ¡¿Besas a tu madre con esa boca, señorita?! Esta bien, lección uno. Definición de poder de alma —Sus suspiró, cansada. Se puso delante de Thomas con cara de pocos amigos. Sacó de su chaquetilla su varita, se dio un golpe en la garganta con ella y volvió a hablar de la misma manera que al principio.

—El poder de alma es una esencia que tenemos todos los seres mágicos. Se representa con números. Al principio toda la gente mágica tiene al rededor de 50, cuando se hacen magos rasos sube al rededor de 100, los altos magos tienen de 150 a 200 más o menos y los magos blancos suelen tener 500. Aunque todo esto es muy relativo, ya que el poder de alma se asemeja a un músculo, cuanto más se use más llegarás a tener en un futuro —Prácticamente lo estaba recitando.

—Bastante correcto ¿Podrías decirme, entonces, para qué la usamos los magos?

—Por supuesto, lo usamos para los hechizos.

—Clases de magia —Thomas miraba seriamente al hada, que abrió la boca para quejarse pero dejó a medias la acción.

—Hay diferentes tipos de... —El mago levantó la mano, demandando silencio, sacó su varita de un bolsillo interior de su chaquetilla y volvió a bajar la mano, tomando la palabra.

—Ya sé que puedes memorizar, quiero ver si puedes defenderte —El ejercicio tomó por sorpresa a Sus, pues desde que conocía a Thomas solo había usado sus poderes en contadas ocasiones. Hasta ese momento solo se había centrado en los estudios teóricos de la magia, historia, mitología y demás cosas que Thomas nombraba como 'imprescindibles para usar magia' y que a Sussan le parecían una autentica tontería— Si sigues tardando tanto tal vez me lo piense —El mago sonrió al ver a Sus moviéndose súbitamente a unos metros enfrente suya adoptando una posición de combate. La lluvia iba paulatinamente ganando fuerza y hubiera sido molesta de no ser porque ambos magos, profesor y alumna, estaban a punto de hacer su primera batalla simulada. Sus estaba demasiado nerviosa para empezar, así que Thomas le fue dando las indicaciones. Después de corregir la pose del hada y de ayudarla a sostener bien la varita (que en su caso era una pequeña ramita con la punta en espiral) lanzaron sus hechizos. Rayos de luces salieron de sus puntas haciendo un sonido eléctrico. Entre la lluvia y que los dos gritaron a la vez no se pudo entender lo que dijeron, sin embargo, parece ser que ellos entendieron perfectamente lo que quería hacer el otro, pues iban esquivando y lanzando contra hechizos a los ataques del contrincante. Casi parecía que bailaban un extraño y ruidoso vals, pues los rayos de colores explotaban al caer al suelo dejando un pequeño hueco en la húmeda hierba. Uno de esos rayos alcanzó a Thomas en el brazo, haciendo que fuera como un peso muerto para él. Conoces mi punto débil y lo has utilizado a tu favor, me gusta. Los ojos de Sus vieron la oportunidad y, con un poco de ayuda de Thomas, Sus se acercó al cuello de su maestro y, revoloteando con dificultad por la lluvia, gritó en la profundidad de la noche:

—¡GANÉ, GANÉ, SOY MEJOR QUE MI MAESTRO! —El mago lo celebró con una curva en su cara que Sus interpretó como una sonrisa. Thomas estaba satisfecho. Como su profesor le afectaba laboralmente que suspendiese el examen de admisión a Mago Blanco. Como amigo le afectaba personalmente que no pudiese cumplir su sueño. Sus le miró a los ojos, contenta. Este le devolvió la mirada con un gesto de aprobación en todo lo que su semi seria cara le permitía. Nadie dijo nada, no hacía falta, así que entraron a la cabaña. Era un sitio acogedor, pequeño y simple. Todo lo que Thomas había deseado tener, pero en lugar de eso era el mago blanco encargado de la seguridad de la princesa. Aria, perdóname. Sé que no es fácil desde tu lado, mas tampoco lo es desde el mio. Sus habló, con un tono tan apagado y lúgubre que casi pareciera que alguien había muerto.

—¿Hasta qué punto van a cambiar las cosas cuando te vayas? Quiero decir, estoy muy bien así, entrenando contigo. ¿No podrías decirle que hacer y...?

—No —Su seca respuesta le hizo creer a Sus que había cortado su piel. Clavó sus desproporcionados ojos verdes en los de Thomas. Se conocían desde hace tanto tiempo que separarse parecía impensable.

—Sé lo que estás pensando, no puedo llevarte conmigo.

—No quieres.

—Podrías morir —La mirada de Thomas expresaba preocupación. Puede que miedo.

—Aquí también —Fue la respuesta más seca que Thomas había escuchado de Sus desde hacía mucho tiempo.

—Confiaba en Samuel, y le debo mucho, mi vida incluso. Además, si yo muero no se notará un cambio real en este mundo. Mas, si tu mueres... bueno, si tu mueres temo que Leyre me mate a mí —Una leve sonrisa se esbozaba en la cara del mago. Sus no contestó., simplemente miraba el fuego, así que el mago continuó.

—Si muero quiero que te encargues tu personalmente de la protección de la princesa junto a Emma y Gina, me da igual lo que se queje, no te separes de ella —La sonrisa ya no era visible, en su lugar se encontraba la cara de una persona con miedo de la muerte, no de la suya, sino de la de sus seres queridos.

—¿No vas a morir, verdad? Eres muy poderoso, Thomas. Eres mi maestro... ¿sobrevivirás, verdad?, ¿verdad?

—Eso no depende de mí, Sus. No sé cómo se lo va a tomar Sam o siquiera si va a venir. Solo sé que es un viaje muy largo y que es posible que muera —La respuesta no pareció complacer a Sussan. El hada le miraba, expectante, quería que Thomas continuase con algo que la tranquilizara. Por desgracia no todo es bueno en esta vida, compañera. Continuó hablando.

—Siempre hay alguien más poderoso. —Fue lo único que Thomas se atrevió a decir, luego se sentó en el suelo de madera, húmedo por las goteras, al lado del hada. Necesitaba decirle lo que sentía, el miedo de no ser lo suficientemente bueno, el temor de que se destapen todos sus secretos, los fantasmas del pasado que venían a decirle a gritos que era una farsa, un traidor...un asesino. Sin embargo, dejó que el silencio hablara. Sussan no se merecía sus propios problemas como para que cargara también con los suyos. Thomas, al rato, habló con un tono tan serio y pesado como la mismísima Saj —La vida es cruel e injusta. Una mierda, en resumen—. Los ojos de Thomas se clavaron en la nuca de Sus, que miraba al húmedo suelo—. Pero estoy convencido que cualquiera es lo suficientemente fuerte para agarrarla por los cuernos, y más tú. Tú has sido una de las pocas hadas en pasar las pruebas—. Sussan no contestaba, seguía con la mirada fija—. Apostaría mi brazo izquierdo incluso.

—¿El izquierdo? —Sussan levantó la cabeza. Miraba a Thomas, con sus enormes ojos llenos de lágrimas.

—Por supuesto. Después de tí es lo más valioso que tengo.

Sussan volvió a mirar al suelo, murmurando para sí.

—Siempre hay alguien más poderoso...



-Arena negra, viaje entre mundos-

-Parte 1-

-El inicio de una historia-

9 июля 2019 г. 21:38:17 0 Отчет Добавить 2
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