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senseiainsheart Yoohezy (SenseiAinsheart) Ochoa Martínez

Scarlet V Kreuz Merlín es una Nobeless, ultima descendiente del mismo Merlín, gustosa acepta la solicitud de Dumbledore para ser profesora en DCAO practico, viéndose envuelta en los sucesos oscuros que suceden contra Harry Potter, revelándose que el niño que sobrevivió no es el único en peligro. ¿Porque la gran merlina ha decidido ser profesora en Hogwarts? Al parecer los sucesos extraños dentro del colegio no van por una persona, sino por dos, saliendo a la luz los lazos que tiene la Nobeless con todo el misterio.



Фанфик Кино Всех возростов.

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~I~Destino

~Editado~


La calma era parte de esas noches en luna nueva, gozando de una amena lectura en el refugio de su biblioteca, poco tiempo estaría así al sentir otra presencia.


—Madame, una carta para usted —anuncio la doncella al entregárselo.


—Gracias querida —expreso la dama retirándose los lentes y con una sutil sonrisa le concedió el permiso en silencio de retirarse. El sello en el sobre lo reconocería donde fuera que estuviese, era perteneciente al colegio Hogwarts, curioso que llegara una carta a su persona, abrió el sobre para leer su contenido—. Libasset —llamo a su doncella mientras continuaba leyendo la carta.


— ¿Ha llamado madame? —la elfa llego con prisa.


Esbozando una sonrisa de medio lado provocado por el contenido del sobre, le indico una simple orden—. Prepara mis cosas.


Por otra parte del mundo mágico, los gemelos Weasley y Ron habían rescatado a Harry de su hogar en Privet Drive, ahora habían llegado a la madriguera.


Abrió la puerta con cautela—. Pasen —Fred cercioró al entrar primero a la casa con total sigilo, después de todo no habían pedido permiso para tomar el coche y salir a altas horas de la madrugada—. Totalmente despejado.


Harry se vio fascinado por la casa de los Weasley, pequeña pero llena de cosas, objetos moviéndose por la magia en todo el lugar, cocina, sala, comedor, el sonido de un reloj llamo su atención al moverse las manecillas donde se mostraban los rostros de la familia señalando en donde estaban los integrantes, un artilugio muy curioso que dejo encantado a Potter.


— ¿Creen que estaría bien si tomamos un poco? —cuestiono George señalando la cesta de panes sobre la mesa del comedor.


Fred quien se quitaba el suéter medito unos segundos—. Si, mamá no se dará cuenta.


En cambio Ron sin tomarle importancia a lo que decían sus hermanos mayores, se dispuso a tomar un pan para comerlo observando como Harry se entretuvo viendo la bufanda tejerse sola—. No es gran cosa —índico Ron dándole otro mordisco al bollo—. Pero es nuestra casa.


—Pues es una maravilla —respondió sonriente Harry.


Apareciendo de un salto ante la expresión de sorpresa y horror de todos, estaba la matriarca de los Weasley frente a ellos con expresión clara de enojo—. ¡¿A dónde se han estado?! —expreso Molly quien veía como sus tres hijos guardaban el pan con prisa dentro de sus bolsillos, pero al ver a Potter todo cambio—. Harry, me da gusto verte, querido —y como fiera volvió a los demás—. ¡Las camas vacías! ¡Ni una nota! ¡El carro no estaba!, se podrían haber matado o los podrían haber visto, claro que no es culpa tuya, Harry querido.


—Lo mataban de hambre, le pusieron barrotes en su ventana —explico Ron con una buena justificación, siendo apoyado por los gemelos y Harry asintiendo con la cabeza.


—Agradece que no te ponga rejas a ti, Ronald Weasley —señalaba Molly con su mano dejando una expresión de horror a todos ellos—. Ven Harry, es hora de desayunar —expreso de manera maternal, el resto se acomodó en el comedor, siéndole servida la comida.


El sonido de los pasos descendiendo las escaleras con apremio indicaba que otra persona más bajaba para el desayuno, siendo la menor de los Weasley, quien bajaba—. Mami, ¿Has visto mi suéter?.


—Si querida, está en el closet —respondió Molly terminando de servir los huevos estrellados.


Ginny quedo pasmada al ver a Harry desayunando, el niño que sobrevivió noto su reacción congelada en el lugar—. Hola —saludo Potter, pero la pequeña pelirroja solo retrocedió y con ello subió muy a prisa las escaleras, George y Fred rieron por la reacción de su hermana—. ¿Qué hice? —cuestiono extrañado.


—Ginny hablo de ti todo el verano, fue algo molesto —explico Ron a su interrogante, provocando una leve sonrisa de diversión en Potter, poco a poco los demás integrantes de la familia iban despertando para bajar a desayunar.


La calma del desayuno fue llenada con un poco de bullicio por el recién llegado que entraba con emoción a la madriguera—. ¡Buenos días Weasleys! —saludo Arthur el patriarca de la familia.


—Buenos días papá —respondieron todos los de la familia, Harry por su parte sonrió por la alegre personalidad del patriarca, saludando con un simple “buenos días”.


Con prisa y sonriente Arthur dejo todas sus cosas para sentarse y desayunar con la familia—. ¡Qué noche! ¡Nueve redadas! —explico el patriarca.


Aquello dejo con la interrogante a Harry por la palabra—. ¿Redadas?.


Ron dejo de comer por un momento para explicarle a Potter—. Papá trabaja en el departamento contra el uso incorrecto de los objetos muggles, le encantan los muggles, dice que son fascinantes —Harry sonrió por la explicación.


Arthur apenas iba dar el primer bocado de comida, pero al pasar la mirada por la mesa noto un rostro nuevo—. ¿Y tú quién eres?.


El niño que sobrevivió sonrió ante la divertida expresión del rostro en Arthur con su interrogante—. Disculpe, soy Harry, Harry Potter.


El asombro en Arthur se notó de inmediato en su rostro—. ¡Santo cielo! —la noticia de tener al niño que sobrevivió en su morada era algo de no asimilar tan rápido—. ¿De veras?, Ron nos ha contado todo sobre ti, ¿Cuándo llegaste?.


—Esta mañana —respondió Molly la interrogante de su marido, claramente molesta—. Anoche, tus hijos han ido volando en tu coche encantado hasta Surrey.


— ¿En serio?, ¿Y cómo anduvo? —cuestiono sorprendido Arthur, siendo regañado por Molly con un manotazo en el hombro por no reprender a sus hijos—. Quiero decir… eso estuvo muy mal, muchachos muy, muy mal —los demás rieron en un tono bajo por la escena—. Harry, tú debes saber mucho de muggles, dime exactamente, ¿Qué función cumple un pato de goma? —cuestiono cambiando el tema.


Harry quedo pensativo por la interrogante, si lo analizaba mejor, en el mundo mágico no conocían el pato de goma para solamente jugar con el objeto durante la ducha.


No pudo responder al ver como una lechuza impacto con la ventana, había sido tan fuerte que hasta los demás hicieron mueca del dolor—. Ese es Errol con el correo —anuncio Molly con tranquilidad—. Percy, trae las cartas, por favor —ordeno al mayor de sus hijos, quien rápidamente obedeció a su madre.


—Siempre le pasa eso —explico Ron al notar a Harry viendo a la lechuza que ahora se sacudía las plumas por el golpe recibido.


Percy reviso la remitente de los sobres, comenzando a repartirlas a cada uno de sus hermanos—. Son las cartas de Hogwarts, enviaron una para Harry también —indico al terminar de dárselas a cada uno.


Eso había dejado extrañado a Potter que tomo el sobre para leerlo, bajo la sorpresiva mirada del patriarca Weasley—. Dumbledore debe saber que estas aquí, a ese no se le escapa una —expreso Arthur.


Fred leyó el contenido de su sobre—. Esto no será barato mamá —índico al leer una lista completa de materiales para el nuevo curso del colegio en Hogwarts.


—Los libros de hechizos son costosos —agrego George el detalle marcado por Fred en la lista.


Harry y Ron quedaron asombrados por ver la cantidad de materiales, no mentían los gemelos, serían muy costosos los libros para ese curso, la matriarca tomo la lista de Ron para revisarlo—. Nos las arreglaremos, solo en un lugar conseguiremos todo esto, el callejón Diagon —expreso Molly con total seguridad.


Una vez terminado el desayuno, cada uno tomo su capa, dándole una también a Harry quien estaba extrañado al ver como se colocaban frente a la chimenea—. Bien… Harry ve tu primero, cariño —le indico Molly al acercarle el tarro con polvos flu.


—Pero Harry nunca ha viajado con polvos flu —expreso Ron al ver la cara de Potter.


Harry por su parte quedo extrañado por la palabra—. ¿Polvos flu?.


Molly comprendió su error al no saberlo—. Entonces ve tu primero Ron —indico la matriarca, cediéndole un poco de los polvos flu a Ron quien se había metido a la chimenea


—Callejón Diagon —exclamo Ron soltando los polvos, Harry quedo con los ojos bien abiertos por ver a su amigo desaparecer entre las llamas verdes.


— ¿Ves?, Es muy fácil querido, no tengas miedo —le explico Molly—. Solo entra a la chimenea, tomas los polvos y recuerda pronunciar claramente.


Harry obedeció todo lo indicado por la matriarca, sentía miedo y nervios—. Diagonal —dijo en voz alta, tirando los polvos a sus pies y desapareciendo.


Molly algo confusa se acercó a la chimenea, mirando después a su marido—. ¿Qué dijo querido?.


—Diagonal —respondió Arthur, al igual confuso como el resto.


El callejón Diagon era un caos total, había demasiada multitud, pero aun así Scarlet y Libasset podían pasar entre ellos, ambas con sus capuchas cubriendo el rostro, al fin podían ver la tienda que buscaban.


Un letrero en forma de gato se podía observar en un callejón algo oscuro—. “Aquí es” —pensó Scarlet, “Madame Red” era el nombre de dicha tienda, continuo su camino hacia su destino, sin percatarse que había salido un hombre con el cual tropezó, tirándole sin querer todas sus compras.


—Que acaso no puedes ver —dijo molesto Snape al agacharse para revisar que sus compras no habían roto.


—Disculpe mi torpeza, permítame ayudarle —expreso una alarmada Scarlet al ver su error, ayudándole en recoger los libros y otros utensilios, sin percatarse que el pocionista la miraba, tratando de verle el rostro oculto por la capucha.


Snape enarco una ceja al ver aquel camafeo dorado con rubíes en el cuello de la capa, sin duda una persona de mucho poder y dinero como la familia Malfoy—. “Extraño” —pensó Severus, no era muy común ver a magas de alta riqueza en esos lugares.


Scarlet quedo sorprendida al descubrir quién era la persona con la que tropezó—. Vaya, no pensé encontrarme al prestigioso maestro de las pociones el Prudens Severus Snape Prince —expreso su alegría con una sutil sonrisa.


Snape enarco una ceja con un gesto de molestia, aunque su asombro lo ocultaba, podía incluso detectar el aroma que desprendía la mujer frente a él, una dulce y fresca esencia de hierva silvestre con zarzamora y mora azul, una combinación curiosa ya que eran más usados en el mundo muggle, incluso detecto que la mujer pronuncio una palabra en latín, eran escasos los que mostraban por lo menos un atisbo de saber el idioma, pero no entendía porque le decía el término “sabio” antes de su nombre.


—Comprendo que soy muy conocido madame, pero me parece descortés el que sepa mi nombre sin presentarse primero —índico Severus con notoria molestia.


Scarlet sonrió por el comentario del pocionista—. Tiene toda la razón señor Snape —el pocionista se molestó un poco al verla sonreír, ¿Qué acaso le parecía un bufón?—. Permítame presentarme, soy…


— ¡Máster! —grito Libasset.


Ambos magos pusieron atención a la elfa que llegaba con prisa, Scarlet solo sonrió al verla así, con el ligero tropiezo que tuvo seguro se había perdido de vista para su elfa—. Perdona querida, seguro te has alarmado al no verme cerca —expreso Scarlet.


—Con que aquí estaba —dijo Libasset ahora mucho más calmada—. Por unos momentos pensé… —fue justo en ese instante que noto a la persona detrás de Scarlet—. Oh… es el Prudens —de inmediato realizo una reverencia ante el pocionista.


Snape quedo sorprendido al verla, una elfa de ese tipo albino hacia años habían dejado de existir, aquellos elfos con apariencia humana fueron erradicados durante las primeras guerras antes de la creada por Grindelwald y Voldemort, si esa criatura mágica era esclava de la mujer, indicaba una cosa, no era una persona maga común, había perdido mucho tiempo con esas dos, solo quería realizar unas compras y termino en un rollo con esas mujeres.


Mejor se largaba rápido, pero cuál fue su sorpresa al notar su caldero quebrado, vaya que eso le molesto, un gasto ahora mal hecho—. Si me permiten —expreso con enojo realizando una sutil reverencia, ahora tendría que gastar doble para un caldero nuevo.


Scarlet noto aquel gesto y la mirada hacia el objeto, así que se tomó el atrevimiento de tomar el caldero—. Permítame arreglarlo.


—Madame… le pido me lo regrese —Snape ralentizo cada palabra mostrando su disgusto.


—Claro —respondió Scarlet con tranquilidad, tocando solo con la yema del dedo la parte quebrada, regresando el objeto a su forma original—. Aquí tiene, espero volver a verle en algún próximo momento —se despidió con una reverencia, secundada por Libasset quien rápidamente se cubría el rostro con la capucha.


Snape reviso el caldero con asombro, solo dos leves roces dio la mujer con la yema de su dedo, lo curioso del caso era sin el uso de varita, ni pronunciación de conjuro, posiblemente uso uno sin verbalizar, la interrogante era más por una cosa.


¿Qué clase de persona era esa mujer?.


Ambas mujeres seguían con sus compras en el callejón Diagon, pero Libasset estaba con la interrogante en la cabeza, y no se la quedaría en silencio—. Máster, como se ha encontrado al Prudens.


—Ya estaba pensando en que tardabas con preguntármelo —respondió Scarlet mientras veía en los aparadores de las tiendas lo que buscaba en comprar.


—Pero máster, un Prudens no es fácil de encontrar, actualmente en los registro de su familia merlín, marcan ocho Prudens por todo el mundo mágico —recalco Libasset el punto al cual quería llegar, pues en los registros no indicaban en donde estaban residiendo los Prudens en la actualidad.


Notando la interrogante se giró para verla— Lo se querida, debió sorprenderte mucho encontrar a uno después de milenios, pero tienes razón, hallar a un Prudens entre la gente es algo único —explico Scarlet, tomándose unos momentos para ver alrededor—. Te diré un dato importante.


—De que se trata —cuestiono Libasset, acercándose un poco para que nadie más escuchara.


—Nadie más debe saber que encontramos a un Prudens, además solo los merlines y los fieles como tu Libasset, pueden reconocerlos —susurro Scarlet—. Además el señor Snape no es el único Prudens cerca, también esta Albus Dumbledore.


—Ahora recuerdo que el Prudens Dumbledore le dejamos de ver hacia tiempo —recordó Libasset


Scarlet continuo su camino siendo seguida por la elfa, su próxima parada de compras era la librería Flourish y Blotts—. Ambos están en el colegio Hogwarts, Dumbledore es director, y el señor Snape es profesor de pociones como bien sabrás —explico Scarlet.


—“Quien lo diría, dos Prudens en un sitio, eso ya es muy extraño” —pensó Libasset.


Al acceder ambas a la librería, se hallaron con una cantidad inmensa de gente, como pudieron se desplazaron hacia el exhibidor derecho, puesto que estaba un poco más vacío—. Pero que alboroto —sonrió Scarlet.


Libasset observo hacia donde se juntaba más la gente—. Creo que es una firma de libros


—Ya veo porque el tantas personas —expreso Scarlet al notar que los magos y brujas tenían en su brazo un libro preparado para ser firmado, después ambas notaron que los libros del exhibidor eran los mismos que portaban las personas


Libasset tomo uno para revisar la portada, arrugo la cara al verla—. Me pregunto quién pone este tipo de título, ¿Magical Me?.


Scarlet medio sonrió por la expresión de su doncella, tomando también el libro para leer la portada—. Gilderoy Lockhart, Magical Me —su doncella elfa tenía razón, un título extraño y la imagen ni se diga, con un ligero chasquido de sus dedos el libro se abrió pasando las hojas con gran rapidez, cerrándose de golpe—. No tiene nada interesante, Libasset no pierdas tiempo leyendo siquiera la dedicatoria, es un contenido lleno de vanidad y palabras vacías de una persona narcisista.


Libasset arrugo el ceño indicando la molestia hacia el escritor del libro, hasta se preguntaba cómo es que vendía tanto, ambas volvieron a dejar los libros en el exhibidor, subirían a la segunda planta para ver más libros, sin percatarse de que una pequeña con cabellos rizados las había observado desde el otro lado de la librería.


Hermione había notado la curiosa apariencia de ambas, quienes nunca se quitaron la capucha, para asombro de Granger, el ver como una de ellas pasaba con un chasquido las hojas del libro con rapidez y además leer su contenido en escasos segundos o menos, le dejo sorprendida.


¿Qué clase de persona era?.

13 июня 2019 г. 1:13:08 0 Отчет Добавить 0
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