El hada amante Подписаться

nubyh-stone Ana K. Murillo

"No me queda mucho tiempo... por favor, no te vayas mi amada hada... no te alejes, Leannan Sidhe..." Leannan Sidhe, conocida como "el hada amante". Siendo una musa celta, elige al artista que quiere inspirar, sea hombre o mujer, y suele tomar a este como amante. La vida de estos humanos es breve, pero sus obras son intensas como producto de una profunda obsesión. Es generalmente descrita como una mujer sumamente hermosa, ofrece inspiración a cambio de la total devoción del poeta. Si este acepta, ella le enseñará el lenguaje de las hadas, es decir, la imaginación en estado puro, sin dudas o distracciones. Al principio, este canje es provechoso para ambas partes, pero muy pronto las cosas se tornan peligrosas para el poeta, como casi siempre ocurre cuando un hada se enamora de un mortal La imaginación del poeta se torna extremadamente fértil. Sus ideas se aclaran, sus pensamientos se despejan de toda incertidumbre. Es capaz de concebir obras que, hasta entonces, ni siquiera se hubiese atrevido a soñar. En muy poco tiempo el poeta finalmente pierde la cordura, y luego la vida.


Короткий рассказ 13+.

#celta #deseo #competencia #muerte #música #obsesion #locura #amante #magia #hada
Короткий рассказ
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El hada amante

Maldición... me queda poco tiempo.

Aún recuerdo ese fatídico día como si se tratase de ayer, ese día que selló mi destino.

Tocaba mi guitarra sentado a la sombra de mi árbol favorito, tratando de escribir una nueva melodía sin tener mucho éxito. Para ser sincero, la composición nunca fue lo mío... mi amigo Tomás era quien se encargaba de eso, o al menos así fue hasta que encontró alguien más con quien tocar, llevándose sus canciones con él. Si no escribía una pieza pronto, terminaría en la calle con mí hermana.

Un acorde... dos...

Nada parecía sonar bien.

Entraba en desesperación cuando de pronto una sombra parecía flotar sobre mí, cubriendo los rayos de sol que permitían mi escritura… o falta de ella.

Al alzar la vista, se encontraba frente a mí la más bella mujer que mis ojos habían presenciado, como ninguna existente en mi aldea. Tomó asiento a mi lado, acariciando mi rostro con su suave tacto... su mano tan delicada como la más fina seda, sus ojos de un intenso verde esmeralda junto con su largo cabello escarlata. Verla era como admirar a una diosa de los antiguos relatos.

- Mi nombre es Aisha -incluso su voz se escuchaba como un canto de ángeles-, puedo ayudarte a escribir la canción que buscas, así como también muchas más.

Tanta belleza me era imposible de creer, y su propuesta sólo la hacía más atractiva ante mis ojos.

- ¿Y cómo piensa hacerlo, bella dama? Más aún, ¿por qué le ofrece tal propuesta a un don nadie como su servidor? -murmuré sin evitar preguntarle.

- Soy un hada, encanto -decía Aisha con esa voz tan melodiosa-. si aceptas ser mío, yo te daré la habilidad de entender nuestro lenguaje: la más pura y viva esencia de la imaginación. Un mundo de canciones cobrará vida por tus manos en menos de un chasquido. Sólo pido una cosa a cambio...

- ¿Quiere oro? ¿Joyas? debe saber que no poseo muchas cosas, pero no creo que eso baste como pago para tales maravillas.

- No requiero de oro, tampoco joyas, ni de cualquiera de los tesoros materiales humanos.

- Entonces, ¿qué es lo que busca una hembra como usted que no posea en este momento?, ¿qué hace falta en su vida?

Al hacer mi pregunta, la dama tomó mi instrumento, colocándolo al lado para sentarse sobre mis piernas, viéndome con esos ojos penetrantes mientras acariciaba mi rostro.

- Te deseo a ti... tu amor.

- Disculpe, no comprendo. -dije, ahogando mis ansias por besarle.

- Acepta ser mi amante hasta el fin de tu vida... eso es lo que pido a cambio.

Su amante. Parecía una locura. Si era cierta la naturaleza que afirmaba tener, ¿qué podría darle a cambio un mortal como yo a un hada como ella? Tal vez estaba cansada de una vida inmortal, quizás sólo buscaba diversión... y yo estaba dispuesto a ofrecérsela. No dudé en aceptar.

Aisha, al escuchar mis palabras, lució la más hermosa sonrisa en sus perfectos labios, sellando nuestro trato con un profundo y apasionado beso. Jamás me habían besado de esa forma, parecía como si el tiempo se congelara para nosotros... no me di cuenta que habían trascurrido tres horas cuando Aisha se levantó de encima mío.

- ¿Y? ¿Me llevarás a tu casa? -preguntó la dama.

- ¿Desea ir a mi hogar? No sé si sea lo correcto, mi hermana...

- Tranquilo, sólo tu podrás verme -pronunció el hada mientras mordía sus labios, sospecho que se trataba de sus ansias.

Suspiré, tomé mi guitarra y al sonreír con cierta travesura, comencé a guiarla de vuelta a mi aldea.

En cada farol podía ver el rostro de Tomás, cada vez más famoso... una ola de envidia inundó mis pensamientos… ¿qué universo tan injusto podía permitirle cumplir sus sueños mientras yo me pudro en este desagüe?

Al darse cuenta del rumbo que tomaba mi mente, Aisha tomo mis mejillas, viéndome a los ojos.

- Pronto será tu foto la que tapizará las ciudades, se olvidarán de ese hombre que te traicionó.

Sólo reí, lo veía como un sueño imposible de alcanzar. Tomás tomó su decisión, tanto como mi antiguo compañero, mi viejo amigo, mi confidente… y el ex esposo de mi hermana.

Una vez en mi hogar, ignoré a mi hermana durmiendo al lado de la chimenea, no era la primera vez que la encontraba en ese lugar y sabía que tampoco sería la última. Dormí profundamente esa noche.

Pasó el tiempo y mi mente comprendía la lengua de las hadas, tal y como Aisha prometió; cada día era capaz de escribir cinco canciones diferentes, una mejor que la anterior. Cada vez que buscaba escribir, las notas fluían de mi mano a la partitura en cuestión de segundos.

En cuanto a Aisha y yo, cada noche me demostraba el placer que un hada puede provocar en un humano, como su cuerpo dejaba una huella invisible en el mío mientras yo le probaba de lo que un hombre podía hacer en una cama. Cada canción que escribía era para ella, y cada segundo que no escribía, lo usaba para intentar retratar a mi amada Aisha en el papel.

Llegó el día en que mi hermana me preguntó por la mujer que inundaba las paredes de mi habitación, así como también por los ruidos que escuchaba emanando tras la puerta por las noches... mi error fue no dudar en decirle.

Niv, mi hermana, comenzó a llorar mientras me pedía que rompiera todo contacto con Aisha, diciendo que de lo contrario mi final llegaría más pronto de lo debido. Una Leannan Sidhe, dijo mi hermana que era el hada en mi vida... un hada que causa obsesión en su presa mientras consume su vida poco a poco. No podía creer sus palabras, ¡eran hilarantes! tanto que no pude evitar reírme en su cara para después salir de casa. Dejé a Niv llorando en el suelo ese día.

¡Vaya tontería! ¿Mi Aisha, matarme? ¡Lo que me mataba era su ausencia! Cada que se iba, una angustia indescriptible llenaba mi corazón, me exigía verla una vez más, hacerla mía nuevamente hasta desaparecer en ella.

¿Obsesionado? ¡Estaba enamorado!

Fue entonces que la vi al otro lado del camino... acompañando a Tomás. Sabía que había dejado a mi hermana por alguien más, ¿pero que estaba haciendo con mi amada en sus brazos?

Quería matarlo, ¡Quería matarlo! Aisha era mía… sólo mía ¡y de nadie más!

Me escondí entre unos arbustos, esperando a que Aisha se fuera. Llegado el momento, entre en casa de mi viejo amigo... e hice lo que debía. Me encontraba frente al cuerpo sin vida de ese mal nacido cuando vi una luz encenderse a través de la puerta.

Hui por la ventana.

Había hecho justicia, no tenía nada que temer... pero de ser descubierto, me separarían para siempre de mi amada Aisha, no podía permitir que eso pasara.

Me encontraba bajo el mismo árbol donde nos conocimos mientras la esperaba con ansias, escribiendo una nueva canción para ella. No tuve que esperar mucho, pues fueron algunos minutos tras empezar cuando logré tener a mi amada frente a mi nuevamente. Al igual que ese día, quitó mi guitarra de encima mío, sentándose sobre mis piernas, y con una sonrisa en mis labios le dije:

- Esta muerto, mi bella Aisha, ¡Tomás está muerto!

El rostro de Aisha no cambiaba, sólo continuaba acariciándome, acercando sus labios a mi cuello para besarlo tan sensualmente como solía hacerlo por las noches.

- ¿Y por qué dices eso, amado?

- Yo lo maté... ¡Lo maté porque quería separarnos!

Aisha se detuvo, pero no se movió de su lugar. Su voz tampoco cambió de su tono tan seductor.

- Y por eso eres mi héroe -levantó su rostro, ahora con lágrimas- Pero... me temó que aún hay alguien más que busca alejarte de mí...

- ¿Quién? ¡Dime su nombre, y terminaré con su vida!

- Es... Niv.

Sólo pude reír.

- Mi hermana sólo no quiere que la deje sola, no te preocupes por ella -dije mientras acariciaba sus caderas tan pronunciadas, subiendo mis manos a su pequeña cintura- Un momento... ¿cómo sabes sobre la preocupación de Niv, si no estabas ahí cuando hablé con ella?

- Un duendecillo me lo dijo... quiere separarnos, mi amado, quiere alejarme de ti... no dejes que lo haga.

- No lo hará, mi dulce hada, estaremos juntos hasta mi muerte.

Sus palabras resonaron en mis oídos todo el trayecto de vuelta.

En todo el trayecto, no paré de juguetear con mi amada. Acariciaba su cabello, murmuraba a su oído lo mucho que la amaba, así como también cuanto la deseaba… cada comentario lo contestaba con una sonrisa pecaminosa acompañada de esos ojos llenos de travesura. Era perfecto. Una carrera haciendo lo que amaba, una hermana preocupada por mi, mi mayor enemigo muerto, el amor de mi vida a mi lado… ¡no podía ser mas feliz!

Al abrir la puerta, mi hermana esperaba con impaciencia por nosotros. Niv lanzó un polvo en dirección a Aisha. Mi amada comenzó a gritar, ¡estaba sufriendo!

- ¡Niv, detén esto! ¿¡No ves que sufre!?

- Esta mal nacida ya me arrebató a mi esposo, ¡No dejaré que me robe a mi hermano ahora!

Aisha se retorcía en el suelo, cubierta de un polvo negro mientras mi visión de ella se distorsionaba. Me lancé en contra de Niv, golpeándola para que se detuviera. Fue tal mi desesperación que coloqué mis manos alrededor de su cuello, sofocándola hasta que...

Hasta que cerró los ojos.

Mi propia hermana... ¿¡Cómo pudo traicionarme así, lastimar de tal manera a mi amada!?

La dejé en el suelo y logré ver un libro abierto sobre la mesa... se trataba de un hechizo para romper mi trato con Aisha.

Tenía razón... ¡Niv quería separarnos!

Tomé a mi amada de la mano y juntos huimos de la escena, dejando a mi hermana atrás.

Cuando logramos alejarnos lo más posible de la aldea, tomé a mi amada entre mis brazos, disculpándome una y otra vez por no creerle.

Fue en ese momento que sentí un fuerte dolor proveniente de mi pecho.

Me separé de ella para tener una mejor vista de él, observando una mancha roja en mi pectoral derecho... Aisha había perforado mi pulmón con sus propias manos.

- Humanos... son tan fáciles de manipular.

¿Q-qué?

- No me veas así, cariño... no me dejaste opción. -decía Aisha con esa voz tan seductora, que incluso en ese momento me ponía a sus pies. Caí al suelo- Si no hubieras matado a mi otro amante, habrías podido vivir un poco más... pero, ¿qué puedo decir? una vez pierden la cordura, no me queda otra opción. ¡Pero debo agradecerte por encargarte de esa mocosa! Desde que me llevé a Tomás, no ha dejado de seguirme el paso, aunque nunca imaginé que sería capaz de hacer el ungüento solo para verme... muy talentosa, aunque ya no tiene caso, gracias a ti -pronunciaba mi bella hada, besándome una última vez.

- A... Aisha...

- Ahorra tu aliento, lo necesitaras. Fue divertido mientras duró, ¿no crees?

Mi amada rió, únicamente para después alejarse en busca del siguiente hombre.

¿Qué había hecho? Asesiné a mi mejor amigo... a mi propia hermana... todo por ella.

Merezco este final.

Ahora, oh bella muerte, ¡toma mi alma y guíame al segundo circulo del infierno! Oh, Virgilio, gran poeta... ¡acompáñame a en mi camino al castigo eterno por obra de aquella Leannan Sidhe, del hada amante! No habrá momento en el que deje de pensar en ella, ni segundo en el que no me arrepienta de haberla llevado a casa.

¡Oscuridad, cubre mis ojos con tu manto y termina con este dolor!

27 мая 2019 г. 20:27:33 0 Отчет Добавить 5
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