Mi vicio Подписаться

ana-beatriz1556681810 Kell Teixeira

El amor es el sentimiento más fuerte que te une a alguien, sus corrientes invisibles penetran el alma, pero arrancan el corazón. Esta era una frase que no despertaba ninguna creencia en mí... Hasta conocer a Maycon, un adicto a la cocaína. Mi historia puede comenzar como todas las otras... Había una vez una chica llamada Elena, que irradiaba luz, tenía amigos y era aparentemente feliz en su pequeño mundo perfecto. O... Había una vez una chica que creyó en la luz del amor. Ahora ella no sabe qué hacer, pues está siempre en la oscuridad... Pero la que más encaja es esta: Había una vez una chica que se enamoró, ahora ella se está despedazando en la oscuridad, porque se ha vuelto adicta a la peor droga que existe en la vida: la droga del amor. Y no hay nada que pueda hacer al respecto. Había luz, había felicidad, había esperanza en su vida y ahora, sólo hay dolor en su corazón. Ella lo ama. Y él, bueno, el ama a la cocaína.


Любовные романы Молодой взрослый романс 13+.

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Entrevista con el adicto: ¿Eso es serio?

Un día más en la universidad y el profesor anuncia que tendremos un trabajo individual sobre drogas ilícitas y los riesgos que ellas producen. Hablar sobre las drogas no es un tema nuevo. Una búsqueda en Google resolvería esto para mí en segundos, ya que el noventa por ciento de los jóvenes en la universidad, usan o, en algún momento, utilizaron drogas. Entonces, ¡para la mayoría, está resuelto! Yo, Elena Tyner, soy parte del diez por ciento que nunca las consumió. Pueden llamarme anticuada, pero ni marihuana he fumado y, sinceramente me siento orgullosa de ello. Me siento orgullosa de ser la chica que va a la universidad sólo para estudiar, conseguir buenas notas y un diploma. Curso de Psicología. Y no veo la hora de poder trabajar en esa área.

Escucho al profesor dar las últimas instrucciones. Todavía no hay nada para preocuparse. Yo, como la nerd que soy, podré hacer ese trabajo con mucha facilidad, y ya me imagino que voy a obtener la mejor nota del salón de clases, lo que no sería nada nuevo.

Nada para preocuparme - repito, una vez más, hasta que el profesor dijo que tendríamos que traer una entrevista completa con un adicto.

¿Cómo así?

En una universidad de clase alta, donde la mayoría es "hijito de papá", usted no llega y dice:

- Hola, sé que eres adicto a las drogas. ¿Puedes darme una entrevista para el trabajo de psicología?

Bueno, ahora hay con lo que preocuparme. ¡Maldita sea!

Vivo en el campus que queda a horas de la gran ciudad. No sería problema ir a alguna institución que acoja a adictos a las drogas y conseguir una entrevista. No sería si yo conociera la ciudad, pero vine del interior y no tengo amigos. En realidad, sólo tengo la clase de los nerds, ¡y ellos son los mejores! Pero eso disminuye más mis posibilidades.

Después de la clase, mis amigos consideraron la idea de ir a una institución, pero cuando llegó el "gran día", yo estaba con un dolor de vientre horrible. No conseguí ni levantarme de la cama, lo que acabó con mi última oportunidad; pero no estoy dispuesta a desistir tan fácilmente.

***

Los días en el calendario me impresionan, pues siento que pasan volando. Sólo falta una semana. Mi trabajo ya está completo, o más bien, casi completo. Falta la maldita entrevista.

No me quedaron muchas alternativas. Fue ahí donde tuve la brillante idea de intentar conseguir una entrevista con Maycon. Pero, así como su grupo de amigos adictos, él es "hijito de papá". En realidad, él es "el" hijo de papá, porque su padre es el dueño de una de las mayores empresas de la ciudad. Inclusive, la misma es una de las patrocinadoras de las investigaciones del Campus, por lo que creo que es la causa de que Maycon estudie aquí.

Yo sé muy poco sobre él. En realidad, sólo escucho lo que dicen de él. Es muy popular, pero selecciona a los suyos. Pensé en algo del tipo: sólo acepto adictos como amigos y me reí de mi idiota imaginación. Bien idiota realmente, ya que él ya se había acostado con la mayoría de las chicas mimadas de la universidad. No sé por qué, pero ellas aman este tipo de hombres: hermoso, cuerpo perfecto, bastante atractivo y un verdadero peligro. Es como si sobre él hubiese una placa enorme escrita: camino sin salida. Si das un paso más, estarás sujeto al vicio. Todos saben que él es adicto, y él mismo parece no querer ocultarlo de nadie. Siempre está con un cigarrillo en la mano o una botella de vodka y rodeado de gente. Esta es la parte que me impide acercarme. Soy demasiado tímida para eso. Y vamos a ser realistas: chicas como yo y chicos como Maycon Sebastián, definitivamente, no se mezclan.

Los días pasan y mi desesperación se me sube a la cabeza. Parece que me voy a complicar de cualquier manera. En un intento frustrante y pícaro, tomo mi lápiz y agenda. Salgo de la universidad, decidida a pensar como una consumidora de drogas. Yo, que ni siquiera bebo nada de alcohol, pensaré como usuaria. El plan por supuesto fue un fracaso, pero era la última alternativa.

Hace un poco de frío. Debido a esto, estoy vistiendo ropa deportiva tipo chándal.

Me repito mentalmente “piensa como usuaria, piensa como usuaria” pero nada me ayuda a pensar así.

¿Qué tal un cigarrillo? - la idea viene a la mente. Sólo que el cigarrillo no es una droga ilícita. Pero puedo fingir que es y describir las sensaciones. Listo, resuelto.

Camino un poco y llego a un bar cerca de la universidad. Entro y todos me miran como si yo fuera un zombi. Tal vez sea porque esta es mi primera vez aquí.

- Un cigarrillo, por favor - digo, determinada.

El barman me mira con cara de espanto:

- ¿Quiere un cigarrillo?

- ¡Si quiero! – Respondí firmemente.

- ¿Usted al menos fuma?

La pregunta me deja fría. No sé mentir. Y para no hacer el ridículo, puesto que todos aquí, por algún motivo idiota, todavía me miran, debido a que tal vez sepan que soy demasiado inocente o santa hasta para un cigarrillo, digo firme:

- Siempre hay una primera vez - termino agarrando un paquete y saliendo de ese lugar horrendo.

Comienza a caer una lluvia fina, pero que ya anuncia tempestad. Doy pasos largos y lo máximo que puedo es llegar hasta la parada del autobús. Me siento. Miro para el cigarrillo.

¿De qué vale tener cigarrillos si no tengo encendedor? - pienso, juzgando mi brillante idea.

Miro las preguntas, todas sobre el porqué entrar en ese mundo oscuro, efectos y todo lo demás.

Mi profesor es demasiado inteligente para que trate de engañarlo.

- Hola - escucho y llevo un susto. Miro y allí está el bendito, solo, justo delante de mí. Probablemente ocultándose de la lluvia. ¿Pero me pregunto a mí misma, solo? - mi subconsciente se pone alerta.

Él nunca está solo.

Miro a mi alrededor para saber si el "hola" es conmigo misma.

- ¿Tú eres muda?

- Lo siento - digo, sin gracia. - Hola.

- ¿Tu fumas? - él pregunta, mirando el cigarrillo.

- No. En realidad, no - muevo la cabeza.

- ¿Puedo tomar uno? - se refiere al paquete de cigarrillos.

- Te puedes quedar con él - digo, frustrada.

- Perfecto. Creo que te debo una - él dice y da una sonrisa tan linda que me paraliza.

- No te preocupes - sonrío sin gracia.

- Nunca te vi por aquí.

- Estudio en la misma, es decir, estudiamos en la misma facultad.

- ¿Qué estudias?

- Psicología.

- ¿Por qué el cigarrillo? - él pregunta, dando la primera tragada y sentándose a mi lado. Noto que sus brazos están cubiertos por tatuajes y está usando un gorro negro, así como su camiseta, pantalones vaqueros oscuros y tenis.

- Intento frustrado en terminar un trabajo – resoplo con rabia.

- ¿Sobre?

Observo que Maycon es hermoso. Lindo y directo, a pesar de mirar hacia la lluvia y no a mí.

- Drogas ilícitas, una entrevista con un adicto - digo avergonzada con miedo de ofenderlo, y arranco una carcajada suya.

- ¿Cigarrillo? ¿En serio? - él me mira de pronto y entiendo el porqué tiene a tantas chicas encantadas. Maycon es aquella mezcla de adrenalina y peligro. Demasiado intenso para una chica como yo...

- Para alguien que nunca ni siquiera bebió alcohol, es un comienzo.

Él muestra otra sonrisa. Se queda en silencio, da otra aspirada al cigarrillo y me mira. Muerde su labio inferior y mira directamente a mis ojos.

- Haz las preguntas - dice, todavía mirándome.

Respiro profundamente. O, al menos eso intento.

- Prometo mantener su reputación - hablo, intentando desviar la mirada, pero fallo en el intento y muestro una sonrisa forzada.

- No sé por qué. No estoy ni un poco preocupado con ella - dice y levanta la ceja.

Miro mi agenda. No puedo hablar, mierda, estoy tan insegura, indefensa, inquieta y mis manos sudan frío. Siento una mezcla de emociones que no sé describir. Después de unos minutos, se acerca, toma la agenda de mi mano, así como la pluma. Responde a las preguntas, mientras yo mantengo mi mirada en el piso. Al terminar, me las devuelve y, antes de que yo pueda agradecerle, él sale, dejándome sola...


1 мая 2019 г. 7:09:39 1 Отчет Добавить 2
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Domingo Kawsay Domingo Kawsay
* Uhm... la narración es fluida, al menos para este tipo de historias. * Algunas expresiones están demás (la nerd? xD). Aunque considerando que es una narración en primera persona. Supongo que es válido si la protagonista se mira de esa manera. * Dos conveniencias seguidas. Sobre todo el tema de la entrevista. Si sus amigos ya habían hecho el trabajo, no pudieron ayudarle a contactar a algún encargado del centro al que fueron... me queda la duda. * Aunque aún tengo ciertos prejuicios (la nerd y el bad boy ¤<¤), no estuvo tan mal como esperaba. * Saludos.
6 октября 2019 г. 12:31:29
~

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