El Cadejo Подписаться

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

El Cadejo forma parte del folclore Centroamericano y parte de México, en esta ocasión traigo un relato de terror con este ser místico como protagonista, espero que sea de su agrado.


Ужасы Монстро-литература Всех возростов.

#Literatura-de-monstruos #leyendas #suspenso #misterio #horror
Короткий рассказ
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El perro negro y el perro blanco

I


Esa noche la luz de la luna era amarilla y todo aquello que se cubría con su luz tornábase en un aspecto horripilante. Mi presencia en ese sitio a esa hora, no era por casualidad. Mi trabajo como guardia de seguridad me llevaba a sitios insospechados, ya que no pertenecía a la nómina normal de la empresa, sino a un grupo de agentes irregulares, trabajábamos de forma esporádica cuando así era requerido. Estaba entonces a las afueras del instituto de medicina legal, con un fusil en pésimo estado, con frío y sin nada que hacer, que ver la luz amarillenta de la luna.

Cada cierto tiempo, uno de las camionetas tipo pickup de la institución se veía a lo lejos, trayendo consigo el cadáver de algún desdichado envuelto en alguna riña personal o asesinado en un asalto a mano armada. Cuando eso sucedía, mi labor consistía en abrir el portón para dejarlos pasar y en ocasiones ayudarlos a bajar el cuerpo y colocarlo en una de las camillas que teníamos listas para ello. Una tarea de lo más sencilla.

A eso de la una de la madrugada, un auto se detuvo justo enfrente del instituto. Con las luces intermitentes encendidas, esperaba que abriera el portón, sin embargo, al acercarme para abrir, la bocina empezó a sonar sin detenerse. El sonido era molesto, así que me acerqué a la camioneta a ver lo que sucedía, pensaba que quizás tenían algún problema o desperfecto mecánico, sin embargo todo lo que encontré fue al chófer sin vida sobre el timón. Tomándolo de hombro intenté levantarlo, solo para contemplar con pavor que había sufrido un corte a la altura del cuello. No era un corte limpio, como el que se esperaría de algo con filo, sino más bien se trataba de un desgarro producido con suma violencia. De forma instintiva di unos cuantos pasos hacia atrás, alejándome de la escena y tomando mi arma, cargándola de inmediato.

Pasado es atisbo de precaución, con el fusil en mano, di una pequeña vuelta alrededor del pickup, buscaba de alguna manera cerciorarme que quien hubiera perpetrado tan atroz ataque, no me tomara desprevenido. Estando ya del otro lado, me percaté que la puerta del lado derecho estaba a medio abrir. En ese instante, una extraña sensación recorrió mi espalda, debido al shock inicial de ver a un hombre con el cuello destrozado, olvidé que siempre viajaban en pareja, como mínimo. ¿Dónde estaba el acompañante?

Volví corriendo hacia las instalaciones del instituto, ya el momento de alertar a las autoridades y que estas tomaran cartas en el asunto, sin embargo no me fue posible hacerlo. Las líneas estaban caídas, incluso había perdido la señal de mi móvil. Al buscar ayuda adentro, al médico de turno o con alguno de los policías que solían mantenerse en guardia, la respuesta fue cero. No había nadie.

No entendía lo que pasaba, mi estómago me dolía a tan punto de causarme nauseas.

Por alguna razón estaba solo.

Decidí pues, que tenía que resolver esto solo, algo o alguien había cometido un asesinato y si me quedaba inmóvil, existía la posibilidad de ser el siguiente.

El instituto quedaba a las afueras de la ciudad, en una zona que podríamos llamar rural. A una media hora caminando, se encontraba una estación policial y en ese lugar era casi seguro que recibiría ayuda. Luego de respirar de forma profunda y tomar valor quien sabe de donde, empecé a caminar por aquella oscura y desolada calle. Supongo que para los muchachos de medicina legal transitar por ahí en auto no les resultaba problema alguno, no obstante, ir a pie era toda una odisea.

El único sonido que escuchaba era el de mis pasos, mis oídos prestaban atención a todo ruido que me alertara por si era atacado por sorpresa, a veces escuchaba a los insectos o el sonido del viento que soplaba de forma suave en esa calurosa noche de abril. Luego de un rato, tuve que detenerme en seco. Había escuchado algo que no era normal, pero que al detenerme también se había apagado. Mi corazón no daba para más, pero no podía quedarme para siempre, así que reanude mi camino.

Un par de minutos después, volví a escuchar aquello. En esta ocasión no me detuve, seguí caminando, pero con más precaución. Estaba listo a defenderme si era necesario, en mis manos había un arma semi automática de grueso calibre, pese a su antigüedad, sabía que podía garantizarme unos cuantos tiros certeros, los suficientes como para repeler a cualquier atacante. Al poner atención al extraño sonido, pude identificar de lo que se trataba. Eran los pasos de un animal pequeño, a lo mucho un perro. Aunque debo decir que era un sonido inusual, como si sus huesos chocaran los unos contra los otros. Calculé que debía estar a unos diez o quince metros atrás de mí. Pasado un rato, el sonido era menos notorio y por momentos se perdía interrumpido por la briza. Sentí la curiosidad de voltear, ver realmente que era aquello que seguía mis pasos en medio de la noche.

Deteniendo mis pasos, di media vuelta, pensando que vería a lo lejos a mi acompañante, sin embargo lo que encontré fue una terrible sorpresa. Pese a estar seguro de que lo que escuchaba caminar atrás de mí se encontraba bastante lejos, en realidad estaba a unos cuantos metros de mi persona. Era un perro negro bastante más grande que la media, con unos ojos rojos incandescentes que me observaban de manera ominosa y con un hocico lleno de puntiagudos colmillos.

El susto que me provocó, hizo que cayera de bruces, aunque no duré mucho tiempo así. Con una agilidad que ni siquiera yo sabía poseer, me levanté y empecé a correr. Deseaba alejarme a toda costa de ese perro infernal. No podía escuchar si venía siguiéndome debido al jaleo de mi propia respiración. Intenté ver sobre mi hombro, sin lograr ver nada, solo para encontrarlo frente a mí al regresar mi vista al camino.


II


Había levantado mi fusil, con el dedo en el gatillo, pensaba disparar de acercarse a mí. Sin embargo no lo hizo, permaneció inmóvil. No tenía escapatoria, no deseaba enfrentarme a ese perro, pero tampoco deseaba regresar al instituto. Hizo falta un grito para que reaccionara. Era la voz de una joven a lo lejos, en el sembradío que había a un lado del camino. Era un riesgo adentrarme a un lugar donde podría ser tomado por sorpresa, pero la voz suplicaba ayuda y ese era mi trabajo después de todo, además, existía la posibilidad real de que terminara con el cuello cercenado. Sin esperar una respuesta del perro, salté fuera de la calzada y corrí por el campo abierto.

La voz se escuchaba cada vez más cerca.

No puedo decir que soy un tirador experto, pero si sabía usar mi herramienta de trabajo, iba decidido a disparar a quien estuviera atacando a la joven. Pero, aún con la idea clara en mi mente de llegar hasta las últimas circunstancias y develar al fin el origen de toda esta violencia sin sentido, nada pudo prepararme para lo que vería a continuación.

Una figura enorme se erguía sobre el cuerpo ensangrentado de una muchacha, la cual vestía ropa del instituto de medicina legal. Era un perro, parecido al negro que encontré minutos antes, pero unas tres veces más grande. En su hocico colgaba lo que parecía ser el brazo de la chica, el cual supongo le arrancó de una mordida. Su pelaje albino estaba manchado con un rojo sanguinolento que le daba un aspecto aterrador. Tardé un poco en entender que, si no hacía algo sería el siguiente en ser devorado. Al despabilarme y caer en cuenta de mi situación, encañoné a aquella bestia y disparé de inmediato. Las balas impactaron de lleno en la cabeza y en el costado derecho, haciéndolo caer de forma pesada al suelo.

No terminaba de resonar el eco de los disparos, cuando el perro blanco se levantó, como si nada le hubiera sucedido. Disparé de nuevo hasta acabar con mi munición, pero fue en vano. Las balas no mellaban al monstruo que empezaba a acercarse a mí.

Resignado, dejé caer mis brazos, pensaba que si no ofrecía resistencia, al menos sería rápido.

Justo cuando pensé que moriría entre sus fauces, un ladrido sonoro caló en mis huesos, un estruendo animal me alertaba que no estaba solo. El perro negro salió desde mi propia sombra, abalanzándose sobre perro blanco. Dando inicio frente a mis ojos a una batalla entre seres anti naturales.

El perro negro suplía su falta de tamaño con movimientos ágiles y veloces, y el blanco se imponía con una fuerza abrumadora. Debí alejarme para no terminar en medio de esos dos y ser destrozado.

En cierto punto, el blanco pareció tomar ventaja y que terminaría ganando la batalla, sin embargo, hubo un repentino cambio en la dirección del viento y las nubes cubrieron la luz de la luna.

La oscuridad era tal, que el perro negro se desvaneció de mi vista. La lucha continuó por un rato más, hasta que las nubes dejaron que la luna iluminara el escenario.

El perro blanco yacía mal herido en el suelo, mientras que el negro, cansado, mantenía una pose victoriosa.

La oscuridad regresó de nuevo, pero ahora el blanco se levantó, aunque sin deseos de seguir en la gresca que tenía con su par. Rengueando, se perdió entre los matorrales al fondo del sembradío. La penumbra no me dejaba ver al perro negro, no obstante, si podía ver sus brillantes ojos rojos, los cuales me miraron por última vez antes de irse también.

Al acercarme a la joven comprobé que seguía con vida. Las autoridades no tardaron en llegar al haber escuchado los disparos de mi arma.

No he vuelto a ver al perro negro ni al blanco, enterándome después que Cadejo era el nombre de ambos. Pero esta noche la luz de la luna es amarilla y me parece haber escuchado un ladrido a lo lejos...

23 апреля 2019 г. 22:13:52 11 Отчет Добавить 37
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Об авторе

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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Omar Castro Omar Castro
Que gusto haber leído este relato, bastante distinto a lo que estoy acostumbrado. Por cierto, hay pequeños errores ortográficos por ahí, básicamente te comiste alguna que otra letra.
28 апреля 2019 г. 18:58:31

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Gracias por leerlo y por la correción, de daré una lectura y haré los cambios, muchas gracias! 28 апреля 2019 г. 19:17:43
Flor Aquileia Flor Aquileia
Escalofriante. Te mantiene tensionado hasta el final. bravo una vez mássss genio!!
25 апреля 2019 г. 17:27:00
Flor Aquileia Flor Aquileia
Escalofriante. Te mantiene tensionado hasta el final. bravo una vez mássss genio!!
25 апреля 2019 г. 17:26:56
Fausto Contero Fausto Contero
Es un relato lleno de acción, tan emocionante como siempre son tus historias!
24 апреля 2019 г. 17:13:06
Abdiel Patiño I Abdiel Patiño I
Me ha encantado el relato. Saludos.
24 апреля 2019 г. 13:51:47
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Tan impresionante como siempre, no podía quitar la vista de la lectura!
23 апреля 2019 г. 21:58:22

Tenebrae Tenebrae
Uff muy buen relato. Se logra sentir la tensión en la narración, es estupenda!
23 апреля 2019 г. 20:33:40

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Muchas gracias por leer mi relato 24 апреля 2019 г. 8:04:30
~

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