Короткий рассказ
0
3.5k ПРОСМОТРОВ
Завершено
reading time
AA Поделиться

El Cristal

Tenía una relación muy estrecha con aquella viejita afrancesada y que vivió para trabajar. Tan dulce como una madre. Desde pequeña iba a la casona donde trabajaba incluso en el último año de su vida, una relación estrecha como con las abuelitas que yo conocía.

Me la quitaron, se fue al sur, alegre, como nunca. Incluso la vi correr y estuve llorando mucho… Llegando las vacaciones fui a verla y me dolió como nunca ver a esa viejita que no se acordase tanto de cosas, que de vez en cuando viajase al pasado. Al verla melancólica cuando oía a Elvis Presley se me partió el alma y más verla huesuda por su anorexia. La cuidé con más cariño, el que su propio hermano le negó. Llegando el mes de abril murió ella.

La noticia me impactó, temblé como nunca. Jamás había estado así por la muerte de un ser querido, ni siquiera de mi tío. Reclamé un sinfín de veces a mi hermana mayor “¿por qué dejaron que se la llevaran?” No dejé de llorar en ningún momento, incluso mis ojos parecían dos pelotas de golf.

Al llegar a la iglesia la vi tranquila, como una princesa. Quería abrazarla, quería darle un último beso. Odiaba que su hermano y la familia de él se tirara flores, quería echarlos sabiendo que solo soy una niña. Besé el cristal del ataúd. Seguí mirándola con cariño por un rato, lamentaba haber permitido dejarla en malas manos, en manos que la descuidaron tanto, esas malditas manos que solo querían dinero y nada más de mi tía. A mí no me importaba, pero no merecía tales tratos.

Yo, en lo personal, jamás habría permitido que se la llevasen tan lejos de mí. Quería pasar con ella sus últimos días, aunque me confundiera y me dijera “¡Usted es quien me roba la ropa!”. O a veces dijera que tomaría el tren a Santiago para trabajar. El último día que la vi viva le mentí diciendo que iba al colegio y ella me dijo que me esperaría con alguna cosita.

Me quedé con las pequeñas fotos de ella cuando joven, agraciada, con una sonrisa en sus labios. Usaba trenzas y a veces estilos de pelo tan peculiares que se veían hermosos en ella.

Me duele pensar que no pude llegar a tiempo para despedirme, de pasear más, comprar cositas, tomar el sol y reírnos de mi familia en el buen sentido.

La extrañaré y me consuela que está descansando, es mi viejita y espero que quienes le hicieron tanto daño rindan las cuentas necesarias. Ya no estará sufriendo la indiferencia en esa familia avara. Donde quiera que estés, viejita linda, espero que estés bien.

18 апреля 2019 г. 0:00:46 0 Отчет Добавить 28
Конец

Об авторе

Deborah Núñez Me inspiro en el dolor para escribir.

Прокомментируйте

Отправить!
Нет комментариев. Будьте первым!
~