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rosalozca Rosa Lozca

Mi vida iba a cambiar desde el momento en el que dejase a Cedric, eso lo tenía más que claro. Lo que no sabía era el gran cambio que supondría el hacerlo ni los problemas que me conllevaría volver a sentir algo por una persona que no debía.


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Capítulo 1.

−¿Tienes fuego? −pregunta la voz de mi derecha. Un chico alto con el pelo alborotado me mira con sus grandes ojos verdes. ¡Qué guapo es, joder! Lleva una camiseta de tirantes que deja ver un tatuaje que le atraviesa el pecho y que empieza en uno de sus hombros y termina en el otro, un tatuaje algo colorido que no termino de identificar.

Asiento con la cabeza y busco en mi mochila mientras le sigo observando con detenimiento. Va sudando y por las pintas, con sus pantalones cortos rojos y unas zapatilla deportivas, intuyo que está haciendo footing. Mis ojos se encuentran con los suyos de nuevo y este me sonríe.

Miro hacia atrás y compruebo de que Cedric no viene tras de mí y así es, no viene.

Espero que entienda que lo nuestro no iba a funcionar, él es todo lo opuesto a mí y mira que he intentado encajar con él y con su mierda de grupo de amigos pero no hay manera. Pero ni por mi colaboración por llevarme bien con ellos, ni por la parte de ellos llevarse bien conmigo.

−Perdona, ¿hola? −pregunta el chico, ofreciéndome el mechero que le había dejado. Lo cojo con un gesto rápido aún sumergida en mis últimos pensamientos e intento aclararme la voz con suavidad pero no puedo y casi me ahogo, lo único que consigo es toser− ¿Estás bien?

−Sí, sí −vuelvo a guardar mi objeto en la mochila negra que llevo a mi espalda y le dedico una sonrisa, la cual me devuelve junto con un gracias. No le digo ni una palabra más, solo le sigo dedicando mi gesto labial hasta que decido reanudar mi marcha dejándole atrás.

−¡Espera! ¿Sabes dónde está Martin's? −dice poniéndose frente a mí de nuevo solo de una zancada. Tengo que reconocer es que bastante alto, no podría decir con exactitud la edad que tiene pero no tiene que ser mucho más mayor que yo.

−Sí, claro −me giro hacia la calle y señalo hacia la dirección que debe seguir− Tienes que pasar esos edificios y girar a la derecha, por el puente que verás de hierro, tienes que pasarlo y verás ya Martin's.

Acabo de venir de Martin's, donde supongo, que aún estará Cedric, paso de volver allí.

Martin's es una especie de cafetería donde sirven unos batidos increíbles, son enormes y está ambientado en una cafetería de los años cincuenta. En algunas ocasiones hay música en directo donde actúa el grupo, del que ahora es mi ex novio.

−Muchas gracias... Es que soy nuevo por aquí y no sé muy bien donde están ubicadas los lugares y tú me has venido, por decirlo de alguna manera, de lujo −forma una sonrisa preciosa cuando termina de hablar. Me fijo en sus brazos por primera vez cuando los cruza, lleva otro tatuaje que representa una especie de pulsera completamente coloreada de color negro justamente debajo del codo.

−Tampoco es que haya gran cosa que ver por aquí pero estoy segura de que Martin's te va a encantar, es alucinante −sonrío cruzando mis brazos− Y bueno, si necesitas algo y vives por aquí, estoy segura de que nos veremos más de una vez por estas calles. Siempre me puedes preguntar. Además estoy segura de que te harás rápido a esto... −miro a mi alrededor con cara neutra.

−¿A esto? −pregunta riéndose− ¿Eso debería ser bueno o malo?

−¡Bueno! Bueno −digo alzando mis dos manos nerviosa− Todos son amables, algunas personas más que otra pero te acostumbras y bueno, en todos lados hay cotillas −siento que estoy hablando más de la cuenta y decido para de hablar.

−¿Debería de estar asustado de esas cotillas? −alza una ceja con una sonrisa pícara mientras pone un puño sobre su cadera. Siento cierta química con él, y puede que no mutua pero es maravillo sentir algo así con un desconocido.

Decido dedicarle una sonrisa que pronto se ve cortada cuando escucho mi móvil dentro de mi bolsillo trasero y miro en la pantalla donde aparece el nombre de Cedric, cuelgo la llamada al instante y respiro profundamente antes de mirar a el chico que tengo delante.

−Me tengo que ir, encantada de conocerte −me despido con la mano y con un gesto me echo hacia uno de sus lados.

−Me llamo Archie −dice a mi espalda, lo que hace que me gire hacia él de nuevo mientras camino a mi espalda, este me observa con una sonrisa donde marca sus hoyuelos. Algo me hace tropezar pero instintivamente me quedo en una postura realmente rara y consigo ponerme de pie rápidamente haciéndole un gesto para que no se preocupe.

−Yo... yo soy Jane, encantada −digo mientras noto como suben los colores a mis mejillas.

Él suelta una pequeña risita antes de darse la vuelta y es ahí, donde sé, que he hecho el ridículo máximo. Pero es que me ha parecido realmente sexy verle sonreír de esa forma. Él en sí me ha parecido sexy, quizás el chico más guapo que he visto en toda mi vida.

Vuelvo a retomar mi camino pensando en en mis cosas, que no son pocas. Una de ellas, la que me lleva preocupando desde hace varios días. La vuelta a clases. Es mi tercer año en la facultad de medicina y aún no sé ni cómo prepararme para llevar todos mis conocimientos este año, aún sin haber tocado ni un libro en casi todo el verano.

Subo al piso donde espero, que Martha no esté con el chico que conoció anoche aún. Me lo cruzo bajando por las escaleras y este me dedica una sonrisa y se despide educadamente, lo cual le respondo sin muchas ganas.



−¿Saldrás esta noche? −pregunta cuando paso por la puerta de su habitación. Está sacando ropa de su armario.

−Martha, mañana empezamos las clases −me apoyo en el marco de la puerta y suspiro cansada− Además no estoy de humor.

−¡Vamos, Jane! −tira de mi mano haciéndome pasar a su habitación y sentándome en su cama, junto a ella− ¡Estamos en la uni, podemos salir y empalmar!

−No, yo no puedo −digo riéndome− Puedes tú, que vas a clase cuando te da la gana pero yo...

−¡Eso no es verdad! −dice levantándose y cogiendo un vestido que parece, casi, una camiseta de color rojo y lentejuelas, poniéndolo por encima de su cuerpo− ¿Cómo lo ves?

−Un poco provocativo −le digo levantándome de la cama ayudada de mis manos sobre mis rodillas.

−Perfecto, entonces este −su reacción me hace reír− ¿Entonces no vas a salir? ¿Cedric no sale?

−No sé lo que hará él −me encojo de hombros− Hemos terminado.

Martha tira el vestido sobre la cama y abre sus brazos, aunque está parada al lado de su cama. Comienza a andar mientras que me habla.

−Lo siento tanto Jane, es un cabrón −dice cuando ya me ha atrapado entre sus brazos− Yo sabía que te iba a dejar, ¡te lo dije! Él es tan diferente a ti...

−¡No! −me separo de ella−¡He sido yo quien le ha dejado!

−¿En serio? −pregunta frunciendo el ceño− Pensaba que tú... Pensaba que estabas pillada por él, pillada de verdad.

−Yo también lo pensaba −cruzo mis brazos pegándolos a mi pecho− Pero tú lo has dicho, somos muy diferentes. Él busca cosas que yo no. Él actúa como yo no lo haría.

−Y él actúa con muchas chicas como contigo −termina por decir Martha con un tono más bajo.

No digo nada, pero sé que es verdad. Aparto la mirada de mi amiga y compañera de piso.

−¿Estás bien? −pregunta acercándose de nuevo y cogiendo mi mano− Piensa que ya no verás más a los idiotas de sus amigos.

Me hace reír por su tono y por la veracidad de sus palabras.

−Estoy genial, mucho mejor de lo que esperaba, no te lo voy a negar −sonrío finalmente.

−¡Por eso tenemos que salir! ¡A celebrarlo! −grita volviendo a coger su vestido-camiseta y agitándolo delante mía.

−Martha no, sal tú −me acerco y le doy un beso en la mejilla− Mañana nos vemos en clase ¿vale?

Ella asiente vencida ante mi cabezonería y salgo en dirección a mi habitación, donde dejo a un lado las cosas, y tras ponerme el pijama y enchufar el móvil en carga, me acurruco en la cama, cayendo en un profundo sueño al instante.



−¡Dios mío, no llego! −me doy mi último sprint en la última calle que queda antes de llegar a mi facultad.

Mira que era difícil llegar tarde el primer día sin salir y durmiéndome temprano y aún así yo, lo he conseguido.

Subo las escaleras que dan a mi primera clase del día mientras voy intentando repasar en mi cabeza algo de lo último que estudie en la última clase pero me es imposible concentrarme con los nervios que llevo en el cuerpo y con las prisas que siempre llevo. Rezo por que la clase se haya retrasado los diez minutos que ya voy tarde. Porque... ¿puede ser, no? Total, es el primer día y a todos se nos puede pegar las sábanas de la cama un poco, incluso a los profesores.

Llego al Aula D, mi primera y segunda clase, y sin pensarlo toco a la puerta y después abro con suavidad. Cuando aún no he terminado de abrirla por completo, ya puedo ver a todos los alumnos sentados en sus mesas con las miradas fijas en mí. Aprieto mis labios antes de mirar al profesor y muerta de vergüenza, decido mirar al altillo, donde me sorprende verle a él.

25 марта 2019 г. 12:59:02 0 Отчет Добавить 0
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