Короткий рассказ
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Ghoul

«[…] todo esto es solo un sueño, y pronto, me voy a despertar»
Per Yngve Ohlin (Mayhem)

Sufro demasiado por las cosas del mundo. Incluso las más pequeñas, hasta las naturales, como observar a un depredador despedazar a su presa. Aunque el fin esté justificado, la hostilidad de la Madre Tierra me atormenta.

Me hace sufrir el atardecer, me desquicia de tristeza el sol de verano. Todo eso es para mí, intensamente depresivo.

La primera vez que vi la lugubridad y frialdad del cementerio del pueblo debo confesar que afloró en mí la peor debilidad: comencé a sufrir por la soledad de los muertos.

Soy un individuo solitario. Visito las tumbas, les leo poemas de mi autoría, porque de algún modo sé que me escuchan y agraden.

Hubo un tiempo en el cual me encargaba de las cosas que debía de hacer el sepulturero. No sepultaba, pero hacía lo que estaba a mi alcance. Quitaba las hojas muertas del otoño o la nieve en el invierno. Recolectaba flores de los enormes campos solitarios y ornamentaba las olvidadas tumbas.

Me daba regocijo mantenerlos contentos. Los muertos son las únicas personas que no dañan ni molestan a nadie.

Todos temen a los que ya se han ido. Más aun en una localidad pequeña, alejada, donde la superstición se vuelve un método de tortura para dormir a los niños, pero eso no significa que los adultos no lo crean.

Por el contrario para mí no hay nada malo con los difuntos, tan solo con los vivos. Si a alguien se debe de temer es a estos, ya que ellos tienen las armas para la guerra, para la crueldad, para hostigar y arruinar por completo a un individuo o a inmensas masas.

Cierto día apacible, me encontraba sobre una lápida cuando fui abruptamente interrumpido:

—Chico, vete de aquí. No hagas mi trabajo porque no pienso darte ni un solo centavo.

—No pretendo su dinero. Lo hago porque quiero.

—Yo a tu edad estaría con mis amigos, corriendo, nadando en el río, montando bicicleta.

—No tengo amigos.

—Todo chico tiene amigos. Incluso en un tiempo, comenzaran a gustarte las chicas. Vamos, vete de aquí. Si vuelvo a verte en este lugar llamaré a tus padres. Un niño no tiene que estar en un sitio sombrío y triste como este.

—Quiero que sepa que cuando usted esté allí debajo de la tierra, no le gustará que solo le acompañen los gusanos. ¿Cómo puede presumir que en realidad ellos no sienten? Nadie tiene esa verdad. Y a juzgar por su edad, también me agradecería si viniera a verle.

—Mocoso asqueroso. Tienes la boca demasiado floja. Me estás deseando la muerte.

—No, en absoluto. Eso es lo que usted está interpretando. El problema es suyo.

—Vete, mierdita. Hazme el favor de perderte.

Me retiré molesto. Incluso alguien como yo, que estaba tratando de ayudar, sin molestar ni exigir nada, debía dejar lo poco que me daba felicidad diaria y compañía. En verdad esperaba que ese hombre viviera para siempre, porque sin duda no debe haber peor condena.

Otra vez el desprecio. No fue suficiente con todo mi período en primaria. No fue suficiente con mi diario vivir en la secundaria soportando a Colin, a Marco, y a Robin. Aquella paliza que me mantuvo muerto por diez minutos, hasta que por fatídica suerte, el médico me trajo de vuelta. ¿Para qué? ¿Para qué si no fueron incriminados? ¿Para qué si en mi casa continuaría reinando el silencio del prototipo familiar, donde la gente tiene muchos hijos, pero aun sigue confesando que los envía Dios en una canasta. ¡Malditos cristianos!

Siempre me han llamado raro. Mis padres me ven como se ve a quien pasa a cobrar los impuestos. Como a un castigo, una molestia. Me alimentan por moral, por el qué dirán. A ellos también les deseo la vida eterna. En lo único que estoy agradecido es que como no soporto dormir con tantos hermanos, me dejan usar el sótano como recámara, aunque se inunde con la lluvia, o no tenga modo de calentarme cuando el gélido invierno de enero llega.

Lo importante para mí es que convertí el sótano en mi propio santuario donde puedo tener todas las cosas que son de mi interés.

Mi filosofía es irrevocable: nadie puede hablar de lo que no conoce. Hay que experimentar, observar y esperar.

Me dedico a juntar animales muertos. Los coloco en unas estanterías que logré hacer para tapar los huecos del sótano.

Nunca pude recordar nada de cuando estuve supuestamente muerto, y desde entonces tengo una obsesión con el después de la muerte. Para asegurarme que en verdad al morir no sentirán soledad, paso las noches observando la descomposición.

Un día llevé el cadáver de un cuervo a la escuela y apestaba tanto en clase, que cuando el trío de matones se acercó y comenzó a empujarme, lo saqué de mi bolsillo y entonces pude ver como se reducían a lloricas con miedo a lo típico. Desde ese día, solo me miraban desde lejos, pero nunca más se acercaron, ni en el más vulnerable y alejado lugar del pueblo.

Fui expulsado de la escuela por haber llevado una carroña. Me dolió que le llamaran así, ya que todos mis animales tienen nombre. No son simples carroñas, son mis amigos a los cuales estoy cuidando para ver su evolución en la muerte. Por si acaso en algún momento de la noche susurran: «Estoy aquí, no te vayas».

Estoy por completo seguro que se quedan en un sitio sin nombre, amorfo, eterno y por ende desesperante. Donde seguro la soledad y el deseo de encontrar paz, de escapar, debe ser tortuoso. No puedo evitar tener empatía con los muertos.

Le pedí perdón a mi cuervo Odín por utilizarle, pero los amigos se ayudan, y también perdón en nombre de quienes le llamaron carroña.

Me gané una paliza de mi padre que casi me devuelve a la catatonia por mi episodio escolar. Allí apenas había ciento cincuenta habitantes, y una sola institución. Por supuesto que había perdido mi chance de ser un gran profesional, y ahora «solo sería un sepulturero», me había reclamado. Sin embargo, no tenía idea de cuánta dicha me daba eso.

Pasé a tener tiempo libre. Me dediqué más al estudio de la muerte y la descomposición. Incluso un día por la noche, me colé al camposanto para meterme en una tumba vacía. Lloré hasta sentir un éxtasis nostálgico al poder experimentar el frío de la noche, de la lluvia ahogando la fosa.

Tengo razón, no hay mayor soledad que la de la muerte.

Temo inmensamente a que la muerte no sea paz y que nada se acabe, que todo vuelva a comenzar.

Quizá la vida no es más que estar dormido y morir es despertar. Puede no haber salida, y la tortura que es la vida quizá sea la muerte o peor. Algunas veces esa es mi gran duda.

El mayor momento de felicidad y cambio radical que tuvo mi vida, fue el día que estaba inspirado a escribir sobre mis avances e inquietudes en cuánto a los cadáveres y a todos los que pude salvar de estar solos.

Me dirigí a la vieja colina donde había tan solo un árbol seco y un banco. Era usada en otras épocas como un mirador del pueblo por los amantes nocturnos, luego simplemente la abandonaron.

Me gusta estar en un punto alto y observar todo, porque eso hace que pueda variar de perspectivas, y sin duda varié, porque fue allí que le conocí.

Se volvió mi mejor amigo. Fue un amigo real y duradero. Tomó todo un año que le encontraran y fue por causa de que la colina era tan alta, que rodó a toda velocidad hacia el pueblo.

El sonido que más guardé en mi ser fue el cric, crac de la rama cuando el viento le hacía mecerse de un lado a otro.

Lo que aún continúo odiando en esta vida es a aquella maldita soga poco resistente, que por el desgaste del tiempo hizo que todo cambiara, el día que se rompió.

Debió elegir algo más fuerte, para amarrar su adorable ser a aquella decrépita rama…

Aun así, mi voluntad es inquebrantable y estuve detrás de cada paso que decidieron dar con él.

No le dieron sepultura cristiana, pues no la merecía por suicidarse.

El viejo sepulturero, como bien predije, ya yacía en una fosa, y en verdad estaría solo, porque me había agredido, por lo tanto, jamás le daría ni uno de mis pequeños poemas.

No hubo entierro, porque no había nombre ni lugar para gente que desperdiciaba la vida. Lo único que hicieron tratando de encubrir el misterioso acontecimiento, más aun cuando nadie, excepto yo, lo descubrió y encubrió por un año entero, fue cremar la osamenta con los pocos pedazos de carne seca que le quedaban, junto a su ropaje desgarrado.

Le partieron en pedazos y en un horno a leña, lo redujeron a cenizas. No sabían quién era, pero el prejuicio lo veía tan poco merecedor de nada, que luego de que lo dejaron arder, se fueron. Ni siquiera acompañaron ese sentimiento y abandonaron allí a un individuo que sin duda había pasado mal en vida, y que por suerte, no tuvo que sufrir bajo tierra de soledad, pues le hice compañía.

Ahora, estos malditos crueles le dejaban allí. Esperé a que no hubiese rastros de personas y el fuego cesara. En un cuenco recogí hasta lo último de él y lloré sin consuelo alguno. Mi amigo, mi único amigo… era tan solo polvo.

Le llevé al mirador, lo senté en el banco, y consideré que no podía dejarle solo allí.

Aquel acto había sido inhumano, pero se creían con derecho a juzgarle.

—Es tu turno ahora, querido amigo. Yo me aseguré un buen alambre para que nuestra amistad sea más duradera aún. La soledad ya no será un problema, porque mientras me deprede la descomposición, el viento te irá elevando de ese cuenco.

Por un largo rato, el delgado niño de cabello dorado, pegó patadas en el aire, y jadeó. Luego solo el viento se escuchaba. Las cenizas volaban contra el recientemente estrenado muerto. Debajo de este, yacían alrededor de cien animales en el peor estado de descomposición, y en el árbol había clavada una nota:

«Esto es un sueño y hemos decidido despertar todos juntos. Es un sueño perpetuo, demasiado pesado. Nuestra conciencia está aun más limpia que la de ustedes, prejuiciosos y crueles cristianos. Si realmente hubiese existido un Dios, no dejaría tan solitarios y olvidados a sus muertos.».

20 марта 2019 г. 22:39:16 21 Отчет Добавить 16
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Об авторе

Shee Lag Como lo propon�a Hemingway: Escribo duro y claro sobre lo que duele, pero sin perder la ternura. Mi lema es drenarse las emociones a trav�s de las letras. Me gusta escribir, incluso podr�a decir que es una necesidad, ya que no encuentro otro modo de dejar en el mundo todo lo que siento, observo, creo y soy, excepto mediante este lenguaje extraordinario que fluye a trav�s de los dedos.

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Neus Luna Neus Luna
Tengo sentimientos encontrados por el protagonista , por una parte me cae bien el chico solitario, la poesía subyacente que ve en todo pero por otro es un poco intenso para mí. La nota clavada en el árbol me encanta, "hemos decidido despertar todos juntos" Hermoso y escalofriante.

  • Shee Lag Shee Lag
    Gracias. Aprecio tu comentario. Y, si... El chico es peculiar. En parte lo que lo hace ser como de esa manera es el episodio de catatonia que vivió en el pasado. Lo traumó a diestra y siniestra. Gracias por tu tiempo. 3 weeks ago
Fausto Contero Fausto Contero
Extraordinario relato, pude sentir cada palabra en carne propia. La escritura y redacción es impecable, y tu modo de narrar atrapa de inmediato la atención. Gracias por compartirlo

  • Shee Lag Shee Lag
    Gracias a vos por tus palabras y tu tiempo. Mi placer es compartirlo y que lo disfruten. Abrazo grande. 3 weeks ago
Flor Aquileia Flor Aquileia
Admirable tu manera de narrar. Muy buena historia. Muy profunda.

  • Shee Lag Shee Lag
    Muchísimas gracias. Cada comentario ayuda a seguir narrando. =) 3 weeks ago
gr gleidy rafael davila
esta hermoso, me encanta

  • Shee Lag Shee Lag
    Pues me encanta que así sea. Gracias por leer. Un abrazo grande. 3 weeks ago
Katt R. Katt R.
Me encanto mucho
24 марта 2019 г. 23:21:24

  • Shee Lag Shee Lag
    Me alegro que así haya sido. Muchas gracias por tu tiempo de lectura y comentario. Un abrazo. 25 марта 2019 г. 5:01:58
  • Katt R. Katt R.
    Soy nueva en esta plataforma, y me encanto tu escrito, un abrazo también. 4 weeks ago
Tatiana Rina Tatiana Rina
Perfecto!
22 марта 2019 г. 17:34:23

  • Shee Lag Shee Lag
    Wow. Perfecto es una palabra muy amplia. Gracias por tan inmenso halago. Un abrazo en la distancia. 22 марта 2019 г. 22:33:54
Miguel Trespalacios Miguel Trespalacios
Demasiado bueno,ademas que la forma de narrar me encanta
22 марта 2019 г. 14:29:57

  • Shee Lag Shee Lag
    Gracias. Me halagas. Un abrazo. 22 марта 2019 г. 22:32:41
Yissell Manríquez Yissell Manríquez
Me encantó, sobre todo la forma en que narras.
22 марта 2019 г. 6:16:57

  • Shee Lag Shee Lag
    Gracias, Yissell. Por leerlo y tomarte la molestia de dejarme un comentario. Eso ayuda a seguir escribiendo. Un abrazo. 22 марта 2019 г. 6:38:38
Agustin Delpane Agustin Delpane
Wow. Simplemente wow. Amé esta historia. De mis favoritas
21 марта 2019 г. 16:01:44

  • Shee Lag Shee Lag
    Muchísimas gracias, Agustín. Qué placer que me dejes un comentario, eso motiva a seguir escribiendo. Te voy a estar leyendo y mantenete en contacto que tengo mucho horror para subir. Un abrazo del otro lado del charquito. 21 марта 2019 г. 16:16:04
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