El cuarto del silencio Подписаться

moisesabraham23 Moisés Abraham

Esta extraña familia tiene una peculiar tradición en la que todos juntos entran a un lugar para desahogar sus emociones pero con el paso del tiempo, no todos logran salir.


Короткий рассказ 13+.

#casa #miedo #misterio
Короткий рассказ
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Mi familia tiene algo llamado “El cuarto del silencio” y es a donde vamos para quedarnos así, en silencio. Se encuentra debajo de la casa, justo bajo la cocina, entramos por una puerta de madera que está en el patio, del lado izquierdo pegada a la pared, como si fuese uno de esos refugios para tornados que uno ve en las películas.


Cuando estamos por entrar, mamá marca los relieves de la puerta de madera y contiene pequeños suspiros mientras papá abre los cerrojos, hay escaleras que nos permiten bajar y una lámpara que ilumina el camino para que no tropecemos.

Allí vamos todos, mamá, papá, mi hermana Susette y yo, a pesar de que no somos muchos, el lugar cada vez parece más pequeño o es que nosotros estamos creciendo y pronto ya no podremos entrar todos al mismo tiempo como es tradición desde que nací.


Las paredes del cuarto son grises, casi de un color cromo y cuando la luz está encendida, pareciera que brillara de ese color platinado que hipnotiza y hace querer tocar las paredes pues casi se ven hechas de ese material con que están fabricados los aretes de mamá y la gargantilla que lleva Susette todo el tiempo.

También papá tiene un anillo muy parecido el cual nunca se quita, a decir verdad, nadie se quita los objetos que son del mismo color que las paredes, todos tienen algo parecido a ese material, todos menos yo.


En el cuarto del silencio no hacemos nada, solo como su nombre lo dice, guardamos silencio, nos sentamos en el suelo y nos miramos los unos a los otros. Entramos a una hora y acordamos salir a otra pero sin dirigirnos ni una palabra cuando estamos allí, todo lo que queramos decir o expresar debe ser antes de entrar.


Tal vez por eso mis padres acostumbran decirse malas noticias o cosas tristes antes de entrar porque así tienen mucho tiempo para contentarse y una vez que salimos todo queda perdonado.


Allí también podemos resguardarnos de tormentas, de ladrones o cualquier amenaza que anuncien en la radio, siempre que sabemos que algo malo está por pasar, papá prepara todo para que entremos y marca en la puerta con un lápiz nuestra próxima visita para que cada vez que entremos a la casa, recordemos que estamos próximos a ir y entonces preparemos todo lo necesario y no nos ocurra lo que a Susette, que la última vez olvidó su medicamento para esos extraños temblores que le dan.


Ella se cae al suelo de repente y comienza a sacudirse como si tuviera mucho frio, la última vez no pudimos hacer nada y aunque mamá quería llorar por el miedo, no pudo pues estábamos en el cuarto, solo esperamos a que pasara el tiempo acordado hasta salir y entonces la llevaron al hospital.


Yo a veces me aburro allí abajo y es que tener nueve años me hace casi invisible para los demás, por ejemplo, mamá una vez allí se va a un rincón y llora, las lágrimas salen de sus ojos pero no hace ningún sonido y no nos mira para nada, es como si no existiéramos para ella una vez en el cuarto y solo se dedica a desahogarse durante todo ese tiempo hasta que papá abre la puerta lo cual significa que ya podemos salir.


Papá también ha llorado solo que no tanto como mamá, él se queda sentado en las escaleras, yo digo que es como un guardia que vigila la entrada, como debe haber guardianes en el cielo, aunque nunca he estado allí, pero mi hermano Eliud sí, él se fue allá hace dos años, estaba enfermo de algo que nunca entiendo cuando me lo explican pero al menos ya no sufre.


Creo que puedo entender por qué para mis padres es tan triste entrar al cuarto, porque allí es donde murió Eliud y para ellos debes ser muy triste recordarlo pero para mí no, a veces creo que mi hermano está por allí esperándome para que juguemos como antes, aunque él sea unos años mayor que yo.


A Susette no le gusta ir a la zona pero mis padres la obligan, dicen que es bueno para todos aunque a veces la llevan casi forzándola y apretándola fuerte de los brazos, como si se hubiera portado mal o hubieran recibido quejas de la escuela otra vez.


Susette solo camina de un lado a otro mientras trata de pensar en otra cosa que no sea el estar ahí, ella tampoco me ve, no quiere jugar conmigo para pasar el rato, solo camina hasta que comienza a sudar y luego se sienta en el suelo y con sus uñas dibuja cosas como esos hombres antiguos dibujaban en las paredes aves y personas para dejar un mensaje, así lo hace ella.


Y yo, yo no tengo razones para ir al cuarto del silencio porque no me gustar guardar silencio y solo disfruto hablar y hablar, en más de una ocasión he intentado evitar que me lleven, invento que tengo que ir a estudiar a casa de algún amigo o que en la escuela nos pidieron investigar algo y por eso debo ir a la biblioteca, pero nunca funciona, mis padres solo nos dicen que es hora de entrar y nos buscan por toda la casa si es necesario, pero el tiempo allí es casi tan importante para ellos como para mí es jugar y divertirme.


Mamá me dijo que en mi próximo cumpleaños me van a regalar un reloj hecho de ese material que se parece a las paredes del cuarto, porque he sido bueno y no me he portado como Susette a quien en verdad no le gusta ir, dicen que soy un niño ejemplar y que los enorgullezco, pero también noto triste a mamá, la última vez que fuimos lloró más de lo normal, casi pude escuchar un sollozo y papá se molestó tanto que la sujetó fuerte del cuello para que se callara, ella lo hizo pero Susette y yo nos asustamos mucho.


Papá me dijo que pronto mi hermana debe ir de viaje, le pregunte que cuándo volverá y me dijo que puede que ya no regrese nunca, que debe ir a aprender modales para comportarse como una señorita y no ser tan grosera y desobediente, que es momento que alguien le enseñe disciplina y que puede que en ese viaje vea a Eliud.


Si es que Susette va al cielo entonces me gustaría escribirle una carta a mi hermano para que la lea y sepa que lo extraño y en cuanto a Susette, creo que le hará bien ir, porque a veces puede ser un poco grosera y cruel conmigo.

Es raro porque Susette cumplirá dieciséis la próxima semana igual que Eliot cuando se fue, tal vez es un regalo de cumpleaños ese viaje cuando llegan a esa edad.


Papá acaba de rayar la puerta otra vez y dice que iremos en el cumpleaños de mi hermana al cuarto, que debemos ir vestidos todos de negro como aquella vez que no recuerdo pero que mamá dice que sucedió.


Susette está muy callada, han estado discutiendo todos estos días pero una señora viene y le da un medicamento para que pueda dormir porque al parecer esos temblores le dan más seguidos, pobre de ella, con lo impaciente que es, el estar en una cama quieta todo el día debe desesperarla mucho.


Pero hay buenas noticias, papá nos dijo en el desayuno que mamá está esperando a un hermanito para Susette y para mí, que llegará muy pronto y entonces podremos ser una gran familia otra vez.


Mamá y papá están muy contentos y yo también, menos Susette, ella tiene la mirada triste y como si estuviese viendo algo que nosotros no, su rostro está gris y apagado y debe ser porque va a llegar otro hermanito cuando ella ya se va con Eliud.


Otra vez vamos a entrar al cuarto del silencio, mis padres apagaron toda la electricidad de la casa y con su ropa negra pareciera que se mezclan con la penumbra producida por las cortinas cerradas, mi madre me toma de la mano y con un gesto me indica que a partir de entonces ya no puedo hablar.


Papá carga a mi hermana porque desde la mañana está dormida, desde que esa mujer que parece enfermera le aplicó algunas vacunas. Mamá va llorando y papá la vigila muy bien para que no hable. Entonces me doy cuenta que trae la gargantilla de Susette, tal vez a donde mi hermana va, no la necesitará.


Todos vamos al cuarto, estoy pensando en qué haré esta vez cuando salga, tal vez podemos ir a comer todos juntos, todos menos mi hermana porque Susette ya no va a salir, se va de viaje justo cuando va a llegar un nuevo hermanito, pobre, qué bueno que yo me porto bien y eso no me va a pasar nunca a mí.

24 марта 2019 г. 2:47:58 0 Отчет Добавить 0
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