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holliedeschanel Hollie A. Deschanel

Grace perdió la audición un par de años atrás, donde además su mundo se fracturó por completo y su familia nunca más volvió a ser la misma. Con la culpabilidad a cuestas, debe afrontar su regreso a Tempe, donde creció, y asumir que la vida no siempre es fácil y que ya no es la misma de antes. Sino alguien diferente que debe dejar de tener miedo de vivir y sentir. Zachary está lleno de cicatrices, sobre todo en el alma, y vive sumergido en una vida oscura y llena de violencia. Todo lo que conoce es sangre y golpes, por eso jamás ha querido mezclarse con nadie. Considera que jamás será bueno para otra persona. Hasta que conoce a Grace y todo lo que daba por hecho empieza a caerse, ofreciéndole una realidad muy distinta. Ambos deben demostrar que, pese a los miedos y las heridas del pasado, quieren estar al lado del otro.


Любовные романы Молодой взрослый романс Всех возростов.

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Prólogo

Grace



Quizás es mejor no escuchar, así no tengo que ser consciente de todo lo que ocurre a mi alrededor. Los murmullos de quienes pasan por mi lado y se quedan mirándome como si no fuese evidente. Como si el hecho de que fuese sorda también me hiciera ciega. O estúpida.

Los nervios pinchan en mi estómago cuando camino en dirección a mi taquilla con el deseo de dejar mis libros y dirigirme a la primera clase de una buena vez. La verdad es que tras la charla con la directora y la jefa de estudios me duele la cabeza. Y eso que no tenía que escucharlas, solo leerle los labios. Insisten en que me acompañe una intérprete que me explique mejor las cosas de clase, pero no lo necesito. Me gusta más la idea de venir a clases y que los profesores me dejen los apuntes en fotocopias. De ese modo, cualquier duda también puedo consultarlo en internet.

Sé que muchos piensan que es una tontería venir al instituto con mi problema. Pero empiezo a creer que los que tienen inconvenientes son ellos. Estoy perfectamente y quiero una vida como la de cualquier otra adolescente, para variar.

Aunque en este instituto no parece una idea muy factible.

Siento cada mirada clavada en mi nuca y el corazón me palpita dentro del pecho, como un reloj, o como si alguien golpeara un tambor de forma rítmica. Las manos me sudan cuando agarro mejor la correa del bolso de tela que cae hacia abajo, golpeándome en un muslo cuanto más rápido camino.

No puedo decir que no esperase esto. Después de estar más de dos años fuera de este lugar, es extraño que haya vuelto, y sin poder oír. Antes, cuando recorría este pasillo, oía el barullo matinal del resto de estudiantes. Ahora solo hay silencio y un pesado nudo en mi estómago.

Pienso en lo que dijo mi madre la noche anterior. Debo ser yo misma sin pretender poner a mi favor al resto de personas. Una persona no puede impedir que hablen de ella, tanto de frente como a su espalda. Todos somos juzgados, y a veces no de forma agradable, pero todos somos víctimas de eso.

Cruzo una rápida mirada con una chica de rasgos asiáticos que se sorprende de verme y corro un poco hacia mi taquilla. En cuanto la alcanzo, meto la combinación y abro la puerta, encontrándome un inmenso vacío dentro. Es la misma que tenía años atrás, pero ahora está más usada, más desgastada y sucia. Aun así, introduzco los libros que no usaré y solo me quedo con los de las siguientes dos clases. De ese modo no tendré que dar ningún rodeo.

Justo cuando me giro, alguien choca contra mí. Ambos caemos, solo que mi bolso termina en el piso también, con todo su contenido volcado hacia fuera. No necesito alzar la mirada mientras recojo todo con rapidez para saber que se están riendo de mí. Conozco tan bien a los estudiantes de este instituto que sé sus reacciones incluso si llevo tiempo sin verles.

Inspiro profundo y me siento de rodillas, terminando de guardar los libros y los bolígrafos. Entonces alguien toca mi brazo y alzo la mirada. La sorpresa es inmediata. Esa persona que se ha dignado a preocuparse un poco es Chad, el chico del que llevaba enamorada desde los trece años y que jamás me hizo caso, porque decía que yo era demasiado intensa para él, y que le gustaban las mujeres que parecían mayores.

No ha cambiado en absoluto, su sonrisa sigue igual de perfecta y blanca, el cabello castaño oscuro pero desordenado, y las pecas difusas de sus mejillas que lo hace parecer más dulce de lo que en realidad es. Ha crecido un poco, y parece más musculoso, y más adulto también. Quizás se ha convertido en el jefe del equipo de fútbol y ahora tiene a mil chicas detrás de él.

Es curioso como en ocasiones no nos enamoramos de la persona en sí, sino de la idea que tenemos de ellos. Como si estuvieran cubiertos por una máscara que nosotros mismos creamos a base de expectativas, sin ver la realidad oculta debajo, que rara vez coincide. Y cuando nos percatamos, ya es demasiado tarde, y es entonces cuando nos damos cuenta de cómo hemos perdido el tiempo detrás de una persona que no existe y jamás existirá. Que jamás será el protagonista de tantos sueños por cumplir.

—¿Estás bien? —Leo sus labios y asiento—. ¿Segura?

—Sí. —Me esfuerzo por bajar mi voz aunque ahora es difícil de saber si lo consigo, o si solo la estoy elevando.

Chad sonríe algo nervioso y me tiende su mano. La rechazo al negar con la cabeza, recojo mis cosas y me levanto sin ayuda de nadie. No soy ninguna impedida, es hora que todos lo sepan. Puedo valerme por mí misma como cualquier otro allí presente.

Se ha formado un enorme corro alrededor de nosotros, quedándonos en medio como si nos enfrentáramos o algo así. Chad parece cada vez más incómodo con aquella situación, y no es hasta que aparece Noel, la chica más popular del instituto, aferrándose a su brazo, que me doy cuenta de todo.

Chad y Noel están juntos. Todo tiene sentido. Ahora él ya no será jamás alguien que pierde el tiempo con los nuevos, los empollones y los frikis; sino un chico que todos admiran, popular, capaz de marcar tendencia con cualquier cosa, por nimia que sea.

Respiro con agitación, sin saber qué hacer. Esta situación me supera y está acabando con mis nervios. ¿Por qué no pueden hacer el esfuerzo de ponérmelo algo fácil? Prefiero que hablen de mí a mis espaldas, que se vayan lejos y hagan ver que no existo. De ese modo conseguiré llegar a clases sin impedimentos, sentarme al final y hacer como que no existo.

Es patético la forma que tengo de compadecerme de mí misma, como si fuese una sombra, o un paria.

Empiezo a creer que esto de venir a clases ha sido una pésima idea. Y ahora soy un animal acorralado que no puede escapar a ningún lugar mientras Noel me taladra con la mirada. Como si en algún momento, en el que Chad se ha interesado por mí, yo la hubiera amenazado con quitárselo o algo mucho peor.

Pero cuando estoy a punto de poner alguna excusa patética, las miradas de la mayoría de ellos se posa en algún punto en mi espalda. Me giro y abro los ojos con sorpresa. Jamás pensé que sería él quien aparecería, con ese aire de estrella de cine antiguo, a deshacer todo aquello.

14 марта 2019 г. 12:23:07 0 Отчет Добавить 0
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Об авторе

Hollie A. Deschanel Escritora de esas que hacen sufrir a sus personajes. Little monster. Gamer. Madre de Gatos. Targaryen. Slytherin. Y a ratos bloguera.

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