El circo de la reencarnación (Nuevo: Capítulo II) Подписаться

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Un circo bastante raro y algo deprimente ha ganado mucha popularidad últimamente, y no por que sus actos sean muy buenos, al contrario, todo lo que presentan ahí parece ser sacado de una película de terror. Algo no esta bien, y lo peor es que ese no es el único problema.



Научная фантастика Всех возростов.

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Prólogo


  

Prólogo


“Los de blanco”

(Escrito para promocionar la historia)



Seguiré buscando…


Es un nuevo año. Estas son épocas en las que la gente no deja de sonreír, cantar y reunirse con sus seres queridos.


Para muchos es así, pero no para mí. Y no es que no me guste pasar estas fechas con mis seres queridos, porque claro que me encantaba, al menos, hasta que desaparecieron todos ellos. 


A todos mis amigos y a mi novia los conozco desde prácticamente el mismo tiempo que a mis padres, toda mi vida. Hemos estado juntos desde que tengo memoria, juntándonos para hacer fiestas o simplemente para pasar el rato. 


Solíamos juntarnos diariamente sin falta, aunque somos vecinos después de todo, así que eso era bastante normal. Entre toda nuestra pandilla hacemos un total de 3 chicos y tres chicas, y una de ellas, Cristina, la chica que había llamado mi atención desde hace tanto tiempo.


Un día nos perdimos, ella lloraba y yo la tranquilizaba, yo me caía y ella me ayudaba a levantarme, así y así por 5 días. Desde entonces ella y yo conectamos de alguna manera, tanto que a nuestros 17 años decidimos empezar a salir. Esa linda relación sigue tan viva como en ese entonces, aunque ella no esté aquí por ahora.


No estoy tan preocupado ni triste, hace ya un año que no los veo, y no es que no me importen, al contrario, pero algo me dice que están bien, o al menos, siguen vivos. ¿En qué me baso para asegurar eso? No lo sé, no estoy tan seguro y solo puedo decir que solo lo sé, y ya. 


Las personas siguen diciendo que fue alguna especie de secuestro masivo o cosas por el estilo, y que ya no hay esperanzas, todo mientras me miran con preocupación y pena. Odio sus miradas, y no porque algunos de ellos piensen mal de mí, sino porque piensan que todos ellos ya están muertos, y que jamás volveré a verlos. 


Puedo verlo en sus miradas, y sé que no están dispuestos a cambiar de opinión, ni de ayudarme. La policía tampoco es una opción, hace mucho que cerraron el caso por algún motivo, y los medios ya no hablan del tema, casi como si a nadie le importase que7 personas desaparecieran sin dejar ninguna pista de hacia dónde o por qué. Me frustra, bastante, pero no tengo tiempo de hacer que las demás personas me entiendan. 


El año pasado, más o menos a mediados de octubre todas las personas estaban hablando de un rumor acerca de un especie de circo que había llegado a la ciudad, no le tomamos mucha importancia, ya que al parecer ofrecían una especie de show raro con actores que actuaban muy mal y cosas por el estilo, pero mi perspectiva cambio cuando me tope con uno de ellos en una plaza por la que estaba pasando un día que decidí salir a comprar algo para la cena. 


Un hombre muy alto vestido con un traje completamente blanco, que sostenía una cámara en la mano derecha y un maletín del mismo color en su mano izquierda, con una máscara rara que cubría toda su cabeza, mascara que era color blanco, por supuesto. 


No hacía nada más que mirar en la dirección en la que me encontraba mientras le tomaba fotos a no sé qué detrás mío, o al menos eso pensé en ese momento. Me dio muy mal rollo, así que decidí irme de ahí ya que algo me incomodaba bastante. Al llegar a casa, ese mismo día estábamos los 6 de siempre jugando algunos videojuegos, hasta que entre risas y risas uno de ellos menciono:


- ¿Saben? Ayer por la tarde me encontré con un admirador en la calle cerca de mi casa. Era algo extraño, pero parecía realmente querer una foto mía, tanto que se la pasó fuera todo el día, hasta más o menos las 8 de la noche, luego se fue sin que me diera cuenta.


En ese momento, no le tomé mucha importancia ya que Aron siempre salía con historias y comentarios sobre el mismo y su vanidad. Pero, todo cambió cuando dijo:


-Y no solo eso, tenía un muy raro sentido de la moda. Parece que no se la pensó mucho al momento de escoger ese traje blanco para salir ayer, algo bastante poco imagina…


- ¿Blanco? – Pregunté mientras todos guardamos un incómodo silencio. – ¿Con una máscara blanca también?


- ¡Exacto! Una máscara… ¿Cómo lo supiste? – Al voltear a ver la cara de todos mis amigos, llegué a la conclusión de que todos ellos habían visto exactamente lo mismo que Aron y yo. No hubo falta decir nada más. Todo parecía más que una coincidencia, pero no volvimos a tocar el tema. 


Todo iba normal, hasta la noche del 28 de diciembre que fue cuando nos reunimos para planear la cena de año nuevo, mi pesadilla comenzó. Estábamos cenando, y mis padres pensaron que sería buena idea servir un pequeño adelanto de lo que sería el postre de la ya planeada cena del 31. 


Se levantaron de la mesa, y mientras esperábamos, mis amigos y yo empezamos a platicar hasta que Aron volvió a mencionar a los hombres de blanco, y para ese entonces ya nos causaba gracia ese tema, hasta que mis padres lo escucharon hablar de eso, y mi madre dejo caer la charola del postre, mientras mi padre se fue corriendo hacía el segundo piso. 


Nuestras caras de alegría se desvanecieron cuando mi madre, con un tono bastante serio nos preguntó si tuvimos algún contacto con cualquiera de ellos, a lo cual asentimos confundidos. Mi madre no hizo más que tapar sus ojos mientras decía: “Esto no era parte del trato”. 


Unos minutos después, mi padre volvió con una vieja bolsa de tela color blanca que vació en la mesa. 6 anillos del mismo color que parecían ser bastante antiguos rodaron mientras que mi padre nos gritaba que tomáramos uno cada quien lo más rápido posible.


Nosotros, totalmente confundimos empezamos a pedir explicaciones mientras mi padre nos repetía que no había tiempo para eso, y que nos apresuráramos. Entre gritos y la confusión, mi padre golpeo con fuerza la mesa, haciendo que uno de los anillos rodara hacía mí, cayendo al suelo justo al lado de mi silla, lo levante rápidamente, pero cuando logre agarrarlo, mi madre grito inexplicablemente lo cual me hizo levantarme de golpe y ver, con un miedo que jamás había sentido, al mismo hombre de blanco que me había encontrado en la plaza aquel día, parado detrás de mi padre, y no solo a él, vi a un hombre de blanco parado detrás de cada uno de mis amigos también, y por supuesto, yo mismo sentía la presencia de alguien detrás de mí. 


De la nada, los hombres de blanco comenzaron a tomar a mis amigos y a mis padres de los brazos, obligándolos a pararse de sus lugares mientras que mi padre gritaba que usáramos los anillos. En ese momento, mi cuerpo se movió solo, y antes de que me diera cuenta, ya me había colocado el anillo. 


Comencé a sentirme raro de la nada, mientras veía como mis padres, mis amigos, y Cristina dejaban de resistirse, sentía que me iba a desmayar, y volteando hacía mi derecha oí las últimas palabras que escucharía desde entonces de la mujer que amo, que decía mientras sonreía: “Nos vemos”.


Desperté al parecer, dos días después, en la misma silla donde estaba. Tomó algo de tiempo antes de que pudiera moverme de mi lugar, y mirando alrededor de la sala, lo supe, no había sido un sueño, y me encontraba solo, con miedo y llorando. 


Lloré y lloré por mucho tiempo, hasta que mis piernas al fin respondieron, y al levantarme de ahí, me dispuse a investigar en mi casa algún rastro o pista que me permitiera saber más de lo que había sucedido, pero no había nada fuera de lo común, todo estaba ordenado y no se mostraban indicios de forcejeo en las puertas o ventanas.


Esa misma noche, estaba a punto de rendirme y colapsar, hasta que noté algo que me hizo renovar mi esperanza. Había una llave en cada silla donde estaban mis amigos y padres, siete llaves antiguas en total, y cada una de ellas, tenía tallado a un costado el nombre de cada persona que se encontraba ahí. Y en la llave con el nombre de mi novia, venía un texto extra, que hasta ahora mantiene mis esperanzas a flote, “Te esperaré”.


Sentado en este sofá, mirando el árbol de navidad que mis amigos y yo solíamos montar cada año, mientras sostengo las siete llaves, planeo mi próxima movida.


No sé dónde están, ni ellos, ni los hombres de blanco, que al parecer desaparecieron de la ciudad también. Sigo investigando, sigo en pie, sigo buscando pistas y sigo manteniendo mi fe, porque hay alguien que está esperando por mí.


Seguiré buscando…




9 февраля 2019 г. 6:14:56 0 Отчет Добавить 28
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