Oberwolfach Подписаться

britzberg Gisselle Martínez

Un accidente de bus con su elenco de Ballet, la deja en coma y desde lo más alto del cielo, su ángel Dana, le enseñará un recuento de la vida que tuvo mientras la llena de fortaleza y motivos que la hagan despertar. A sus siete años Gina Majewski vivía feliz con su familia en Bochum - Alemania. Inició la escuela de Ballet, la primaria e hizo amigos como todo niño y niña de su edad. Gina tenía el gran sueño de convertirse un día en Bailarina profesional pero aquella ilusión se vio quebrantada cuando su padre (Said Majewski) reapareció luego de unos cuantos años con infinitos secretos a sus espaldas y decidió llevarlas a ella y a su madre (Paula Günter) a vivir en Canadá. Las consecuencias de aquel hecho lentamente ocasionarán problemas en la familia pues Gina Majewski empezará a sufrir cambios en varios aspectos de su vida que la harán desarrollar actitudes incompatibles con su padre. A pesar de todo, cada verano ella y su mejor amigo (el gran amor de su vida) Michael Bruchhagen, vivirán sus sueños e historias mientras queman etapas hasta convertirse en adolescentes. Ella no logrará adaptarse a la realidad de permanecer por más tiempo en Canadá y viviendo numerosos acontecimientos como los suyos propios, los de Michael y los de su joven tío Alexander Haggard, buscará a través de un plan, huir de ese país con la intención de emprender su anhelado viaje de regreso a Alemania. A su verdadero hogar en Bochum donde sin sospecharlo siquiera, un largo camino hacia toda la verdad estará punto de comenzar.


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Desde Lo Más Alto

- ¿DÓNDE ESTOY? ¿QUE ME SUCEDIÓ? -PREGUNTÉ ANTE UN SILENCIO ENSORDECEDOR QUE ME ENVOLVÍA EN UN LUGAR EXTRAÑO QUE DEL MODO EN QUE SE VEÍA TODO, PARECÍA SER UN SUEÑO, UN MUNDO BLANCO CON PISOS DE NUBES O ALGODONES.

- NO TENGAS MIEDO QUE TE ENCUENTRAS EN UN LUGAR MUY BONITO -IRRUMPIÓ UNA MELODIOSA VOZ QUE ME PARECIÓ HABERLA OÍDO ALGUNA VEZ EN ALGUNA PARTE-

- ¿PORQUE ESTOY AQUÍ? ¿A CASO ESTOY MUERTA? -LE PREGUNTÉ A AQUELLA VOZ OCULTA QUE AL CABO DE POCO TIEMPO FINALMENTE SE DEJÓ VER EN FORMA DE UN SER LUMINOSO, UNO MUY HERMOSO TAL CUAL UN VERDADERO ÁNGEL. ¿QUIÉN ERES?

- NO ESTÁS MUERTA, PERO TE ENCUENTRAS EN LA ANTESALA DEL CIELO A LA ESPERA DE TU PROPIA DECISIÓN. SI CRUZAS ESTA PUERTA - SEÑALÓ DEL LADO DERECHO- ENTRARÁS AL CIELO Y YA NO PODRÁS VOLVER A SALIR. SI CRUZAS ESTA OTRA PUERTA - SEÑALÓ DEL LADO IZQUIERDO- DESPERTARÁS DE NUEVO A LA VIDA PERO DEBERÁS APRENDER A AFRONTARLA DE UN MODO DIFERENTE, APOYADA A LAS PERSONAS QUE SIEMPRE HAS AMADO.

- ¿PORQUE DE UN MODO DIFERENTE? ¿QUÉ SUCEDERÁ CONMIGO SI DESPIERTO? NO RECUERDO NADA ¿QUÉ FUE LO QUE SUCEDIÓ CONMIGO? - PREGUNTÉ PERO SIN ANGUSTIA, SIN LLANTO, SIN TEMOR. TODO CON ABSOLUTA PAZ EN MI CORAZÓN.

- VEN, SIÉNTATE JUNTO A MÍ -ME PIDIÓ AQUEL SER MARAVILLOSO DE PROFUNDOS OJOS DE CIELO Y CABELLOS DE SOL- VOY A ENSEÑARTE LA VIDA QUE HAS TENIDO HASTA AQUÍ Y CUANDO LLEGUE EL MOMENTO EXACTO PUEDAS ESCOGER LA PUERTA QUE DESEAS CRUZAR.

ME SENTÉ JUNTO A ELLA ENTRE ALGODONES Y UN GRAN PANEL SE ABRIÓ ANTE MIS OJOS DESDE LO MÁS ALTO DE AQUEL LUGAR QUE SEGÚN ESE ÁNGEL, ERA LA ANTESALA AL MISMÍSIMO CIELO. ENTONCES DESDE ALLÍ PUDE OBSERVAR TODA MI HISTORIA A PARTIR DE MIS PRIMEROS AÑOS DE VIDA CUANDO YA ALETEABA HÁBILMENTE CON MI USO DE CONCIENCIA.

(BOCHUM) 1992

Paula: Hijita por favor no llores así, entiéndeme que debo estudiar y no puedo llevarte al juego de Michael y Judith tampoco porque debe atender el negocio y también al bebé

- Le prometí a Michael que iría a su primer juego de la escuela de fútbol y he preparado mis bombones para animarlo.

Paula: Lo sé, yo te he ayudado a preparar tus pompones

- Quiero ir, quiero ir, quiero ir -dije repetidas veces comenzando a llorar sin detenerme-

Judith: ¡Gina basta! deja de hacer tantos berrinches que tus llantos se oyen hasta la tienda. Los clientes pensarán que en esta casa torturamos niños porque tu hermanito chiquito se asusta y también se pone a llorar.

- Quiero ir, quiero ir, quiero ir

Paula: Judith sabes que yo no puedo llevarla, no puedo

Judith: Lo sé Paula. Levántate del suelo ahora Gina - ordenó-

- Quiero ir, quiero ir, quiero ir

Judith: Llamaré a tu papo Norbert para que se haga cargo de las malcriadeces a las que te acostumbró y levántate del suelo que no te lo volveré a repetir.

Mama Judith quien en realidad era mi tía y sus hijos, mis primos, Fausto (un año mayor que yo) y Mateo de apenas tres meses de vida quienes para mí eran como mis hermanos pues crecí llamándola mama a ella quien por cosas de la vida tomó aquel papel de criarme como a su hija y estar en mis momentos más importantes. En aquel entonces yo desconocía gran parte de mi historia enlazada a la de mi joven madre Paula y mi verdadero padre (Said) quien se encontraba lejos y a quien yo apenas podía recordar por medio de un par de fotografías que conservaba mi mommy (llamada así cariñosamente) y otras que había enviado entre sus esporádicas cartas para ella.

Mi joven madre Paula padecía de una rara condición que le impedía socializar con demasiadas personas, ella únicamente salía de la casa para ir a la Universidad y en sus momentos libres se la pasaba en cualquier rincón de nuestro hogar leyendo libros de todo tipo, algunos que mama Judith y papo Norbert le traían prestados de la biblioteca pública y otros que le enviaba mi padre Said desde donde sea que se encontraba. Mommy Paula me amaba mucho y yo a ella, me ayudaba siempre con las tareas de la escuela, preparaba mis disfraces para obras de teatro y ballet, cepillaba mi cabello y me hacía hermosos peinados, me leía hermosos cuentos, estaba siempre para mí pero de una manera diferente; ella vivía en su propio mundo, uno al cual solía dejarme entrar en ocasiones solamente para hablarme de mi padre y para que juntas esperáramos por él, quien según sus cartas, no tardaría en volver.

Judith: ¿Le hablaste a tu papo sobre sobre el juego de Michael?

- Si -contesté secando mis lágrimas y sonriendo-

Judith: ¿Entonces porque armaste este berrinche? Sabes que tu papo te llevará y ya está en camino.

- Yupi, Yupi -celebré llena de alegría-

Mi papo Norbert era maestro de Literatura en una escuela estatal de Burgaltendorf (Essen) y durante sus fines de semana libre ayudaba a mama Judith con la tienda yendo muy temprano a traer provisiones en el pequeño camión familiar de cargas, razón por la que no se encontraba en la casa aquel día. Pero en cuanto mi mama Judith me dijo que lo llamaría no dudé un solo instante en que vendría lo más pronto posible para llevarme al juego de Michael.

Mamá Judith era madrina de Michael y desde la infancia, amiga muy cercana y unida de su madre (Norah), ambas familias vivíamos pegadas una casa a la otra en Kappeskolonie al noroeste de Bochum por lo que Michael y yo habíamos crecido juntos casi como hermanos desde que éramos unos bebés. Apenas nos llevábamos 6 meses de edad por lo que compartíamos todo hasta el ballet y el fútbol.

En ocasiones por motivos familiares yo me quedaba a cargo de sus padres quienes también eran mis padrinos y lo acompañaba a sus clases de fútbol y en otras él me acompañaba a mis clases de ballet cuando él quedaba a cargo de papo Norbert y mamá Judith.

A inicios de junio de 1992 Michael acababa de cumplir 6 años coincidentemente con el inicio de nuestras hermosas vacaciones de verano donde nuestras familias acostumbraban a ir a una casa de campo que compartíamos en Oberwolfach (distrito de Ortenau Baden-Wurtemberg) en el valle del río Wolf donde cada año pasábamos los mejores momentos de nuestras vidas, donde la diversión parecía no tener fin para nosotros, montando sobre bicicletas, ayudando a alimentar a los animalitos de la granja, jugando a las escondidas entre las colinas y dándonos chapuzones en el río.

Fue así que comenzó nuestra historia, nuestro amor y nuestras ganas infinitas de querer estar juntos por siempre y para siempre pese a que apenas éramos unos niños y pese a que nuestros deseos terminarían siendo amenazados por los problemas y las decisiones de los adultos.

Para su primer día de juego en la escuela de fútbol, ya culminadas las vacaciones, yo le había prometido a Michael que iría a verlo del mismo modo que él me había prometido ir a mi primer día de ensayo en la escuela de ballet por lo tanto cumplirnos mutuamente esas promesas eran para nosotros misiones muy importantes. Afortunadamente contaba con mi papo Norbert quien era como mi Hada de los deseos y desde luego quien me había llevado hasta la escuela de fútbol de Michael para desearle una victoria y alentarlo con los pompones que yo misma había hecho con ayuda de mi madre Paula.

Michael: ¡Gina, viniste! - exclamó corriendo al verme llegar para darme un fuerte abrazo-

- Te prometí que vendría Michael, mi papo Norbert me trajo.

Michael: Gracias por traerla padrino.

Norbert: La traje porque sé que ella y sus pompones te darán mucha suerte pequeño campeón.

- Voy a alentarte mucho, muchos para que ganes -dije abrazándolo con fuerzas-

En lo que Michael retornaba junto a sus compañeritos, mi papá y yo nos acercamos hasta donde se encontraban mis padrinos, Sebastian y Norah quienes habían guardado para nosotros un par de lugares en las gradas.

Sebastian: Norbert, muñequita hermosa pensamos que no vendrían -dijo saludándonos-

Norbert: Se nos hizo un poco tarde pero aquí estamos.

Norah: Menos mal porque Michael ya estaba inquietándose al no ver a Gina ¿Cómo estás mi amor? -me preguntó-

- Muy bien madrina, mira mis pompones, los hice yo misma con ayuda de mommy Paula.

Norah: Son hermosos princesa, ven siéntate aquí junto a mi.

Me senté junto a mi madrina durante todo el juego pero de tanto en tanto me levantaba para alentar con mis pompones de papel a Michael cada vez que sus pies tocaban el balón. Lastimosamente a su equipo no le fue muy bien, él lo intentó pero no pudo anotar el gol que me había prometido entonces el desánimo se le hizo notorio al culminar el juego donde habían sido derrotados 3:1 aquella mañana.

- No estés triste Michael.

Michael: Quería anotar un gol para ti.

- Lo harás en otros juegos -le dije con mucha certeza girando y bailando con mis pompones mientras cantaba su nombre con una canción improvisada-

No estés triste Michael que iremos por hamburguesas.

No estés triste Michael que iremos por helados.

Alégrate Michael que iremos a jugar.

Cuando finalmente logré sacarle una sonrisa me detuve y como incentivo extra por parte de mis padrinos, lo de ir por hamburguesas y helados se hicieron realidad.

Papo Norbert debía volver a casa por lo que a petición insistente mía y de Michael, me dejó a cargo de mis padrinos para ir a almorzar y luego a disfrutar de unos deliciosos helados.

Norah: Sabes que puedes ir tranquilo Norbert.

Sebastián: Cuidaremos muy bien de ella.

Norbert: Lo sé... Preciosa te portarás bien ¿Prometido?

- Prometido papo.

Pasamos un medio día hermoso y divertido como tantos otros días durante nuestra infancia. Los días normales, los días festivos, los días de veranos cálidos y los días blancos de nieve. Claro que también pasamos momentos difíciles como cuando me dio varicela y no pudimos vernos durante un par de semanas y como cuando tuvieron que operarlo a él de apendicitis y no pudo jugar al fútbol ni salir conmigo a montar sobre bicicleta por un mes entero.

En nuestra navidad de 1994 cumplí 7 años y como siempre la celebración fue doble debido a la Navidad, luego de la tradicional cena en familia y de abrir los obsequios, cantaban para mí trayendo a la mesa mi pastel de cumpleaños, luego para culminar con broche de oro ingresábamos a nuestro tradicional mundo de dulces del Señor Cascanueces.

Una habitación repleta de dulces y todo tipo de golosinas donde acudíamos corriendo para juntar la mayor cantidad posible de dulces.

Al culminar toda la algarabía Michael me obsequio una flor dulce y una corona de caramelos por mi cumpleaños y fueron los mejores obsequios de todos los que había recibido.

- Muchas gracias Michael -agradecí sonriéndole sin mis dos dientes frontales del lado superior-

- ¿Los usarás por siempre?

- ¿Por siempre? Pero sin son para comerlos.

- Bueno si, cuando ahorre mucho, mucho dinero voy a regalarte una corona de verdad que puedas usar por siempre.

- Está bien -dije dándole un beso en la mejilla-

A la mañana siguiente mommy Paula muy emocionada ingresó hasta mi habitación pues acaba de llegar una carta de mi padre Said, dirigida exclusivamente para mí y como yo ya había aprendido a leer, abrí el sobre y leí la carta en voz alta para compartirla con ella.

Mi niña encantadora

He recibido tu fotografía y déjame decirte que de todos modos te vez hermosa sin ese par de dientes. Muy pronto el Hada de los dientes te los devolverá y tendrás la sonrisa más hermosa de este mundo.

Te deseo muy Feliz Cumpleaños mi Pequeña Princesa, nunca olvides que te amo y te adoro con toda mi alma, pronto estaremos juntos para consentirte, llenarte de besos y abrazos.

Tu padre Said

- ¿Estas feliz mi amor?

- Si, pero sería mucho mejor si viniera, nunca me dices porque no viene.

- Él aún no puede, pero pronto estaremos los tres juntos para siempre, me lo prometió y yo le creo porque tu padre no es un hombre mentiroso. ¿Sabes? Envió dinero para comprarte el obsequio que tu más quieras ¿Dime que te gustaría?

- Un nuevo atuendo para mis clases de ballet y también unas nuevas zapatillas.

- ¡Genial! vamos a decirle a Judith para que te acompañe a comprarlos, pero antes te ayudo a alistarte para bajar a desayunar ¿De acuerdo?

- Bueno

Luego del desayuno mommy Paula le conto a mama Judith sobre el dinero que había enviado mi padre para comprarme algún obsequio y le preguntó si podía acompañarme al balletshop en la tarde a lo que ella aceptó sin titubeos-

Paula: Puedes llevar a Fausto contigo y yo cuidare a Mateo.

- ¿Podemos llevar también a Michael? Bitte mama -supliqué-

Judith: Si tus padrinos quieren, debes ir a preguntárselos.

- Iré al acabar mi desayuno.

Fausto: Yo te acompaño.

- Bueno.

Mis padrinos nunca se negaban en darle permiso a Michael cuando se trataba de ir a algún lugar con nosotros y aquel día no fue la excepción. Ya en la tarde luego de salir del balletshop pasamos al mercadillo navideño situado en el centro mismo de la ciudad de Bochum pues mamá deseaba comprar algunos suvenires decorativos para el recibimiento del nuevo año que estaba muy próximo.

- ¿Mama podemos subir al carrusel mientras haces tus compras?

Judith: Mi amor olvídalo que no los dejare ir solos, en cuanto acabe de comprar los llevaré a que suban, pero una sola vez porque debemos retornar pronto a la casa.

Mientras esperábamos a mama Judith y comíamos nuestros dulces del mundo del señor cascanueces, observábamos a las personas subir y bajar al carrusel y de la Noria (rueda de la fortuna) hasta que finalmente llego nuestra oportunidad y saltamos de la alegría.

- Michael y yo subiremos a la Noria.

Judith: Dijiste solo carrusel Gina, no pueden subir ustedes dos solos a esa cosa.

- Bitte mama, bite, bitte, bitte -insistí repetidas veces-

Fausto: Yo prefiero jugar en el tiro al blanco, madre. ¿Me das dinero?

Michael: Madrina voy a sujetarla fuerte, se lo prometo -afirmó tomándome de la mano-

Judith: Fausto, no te apartarás de nosotros.

Fausto: El juego se encuentra solo atrás tuyo madre.

- Mamá, déjanos subir a la Noria.

Judith: Esta bien pero luego de eso no quiero oír otro tipo de insistencias ¿Entendieron?

Bajo la vigilancia compartida de mamá entre Fausto, Michael y yo, abordamos la rueda de la fortuna tomados de las manos mientras un mundo blanco, decorado con luces de colores se expandía ante nuestros ojos desde lo más alto.

Fue una sensación indescriptible y mágica como la que vivió Clara al ser elevada por un creciente árbol de Navidad hasta llegar al mundo de dulces junto a su príncipe Cascanueces.

- ¿Quieres ser mi novia Gina?

- ¡Michael! ¿A caso podemos ser novios? Solo somos niños.

- Será nuestro secreto hasta que nos hagamos grandes ¿Quieres?

- Si quiero -le conteste sonriendo mientras me daba un beso en la mejilla al oír mi respuesta-

Luego de devolverle el mismo beso continuamos tomados de las manos disfrutando de la última vuelta que nos quedaba mientras lentamente comenzaba a nevar sobre nosotros desde lo más alto de aquel prematuro amor que nos invadía por dentro.

Desde aquel día hasta las vacaciones de verano todo transcurrió de manera normal como siempre. Las dos familias fuimos a la casa de campo en Oberwolfach con el único propósito de divertirnos haciendo cosas únicas y memorables.

Levantar tiendas de acampar, aprender a pescar gracias a papo Norbert y el padrino Sebastian, pasear en bote, pasear sobre caballo y refrescarnos en el río para aplacar el calor, era todo aquello con lo que soñábamos cada verano.

CASA DE CAMPO (OBERWOLFACH) 1995

Quedaba apenas un día para celebrar el octavo cumpleaños de Michael y como a él le gustaban mucho los pasteles de chocolate y nueces, mi madrina Norah y yo decidimos prepararle uno bien grande para dárselo de sorpresa. Por ello nos pasamos toda una tarde en la cocina y el comedor de modo a tenerlo listo y anticipar las decoraciones para la mañana siguiente.

Happy Birthday to you

Happy Birthday to you

Happy Birthday Liebe Michael

Happy Birthday to you

¡SORPRESA! (gritamos todos en cuanto ingresó proveniente de su habitación)

- Alles Gute Zum Geburtstag (Feliz cumpleaños) Michael -dije arrojándole serpentinas antes de darle un inmenso abrazo-

Fausto: Alles Gute Zum Geburtstag Michael.

Mateo: Alles Gute Zum Geburtstag Michael -recalco mi hermanito pequeño aventando más serpentinas mientras el resto de toda la familia lo felicitaba también-

Michael: Viele Danke Familie -dijo sorprendido y sonriendo lleno de felicidad-

Sebastian: Ven y pide un deseo hijo, el más grande que tengas en tu vida.

Norbert: Probablemente tendrá que ver con fútbol.

- ¿Ya sabes que deseo pedir Michael?

Michael: Ja -contestó observándome por un par de segundo antes de soplar las 8 velitas sobre su gran pastel de chocolate y nueces-

Entre mama Judith y mommy Paula se turnaron para tomar las fotografías mientras que otras tantas fueron tomadas por mi papá y mi padrino en lo que se cortaban las rebanadas de pastel para acompañarlas con el desayuno. Michael estaba feliz por sobre todo con la porción más grande que le había servido su madre al tratarse del agasajado.

Michael: Esta delicioso mama, no tengo inconvenientes en compartir mi pastel pero lo que quede será únicamente para mí -dijo con la boca atascada-

Norah: ¿Claro mi amor, lo preparamos para ti? -sonrió-

Al culminar el agasajo con desayuno incluido, dimos inicio a nuestro nuevo día de aventuras. Mis hermanitos, Michael y yo acompañamos a Bianca (una de las cuidadoras de la granja) hasta el granero para ayudarla a recolectar los huevos que las gallinas ponedoras habían acumulado en sus respectivos cestos.

Bianca: Estas ya están listas para llevarlas hasta la cocina, las tres cajas restantes son para una entrega y Karl (marido de Bianca) los llevará luego.

Michael: Gina y yo podemos llevarlas en nuestro carrito hasta la cocina

Bianca: ¿Seguro?

Michael: Si ¿Cierto Gina?

- Cierto, déjanos llevar las cajas Bianca.

Bianca: Esta bien, pero vayan con mucho cuidado, no rompan ni un solo huevo que los tengo todos contados.

Michael: No te preocupes Bianca, iremos muy despacito.

- ¿Fausto, subes a Mateo en el carrito?

Fausto colocó a Mateo y lentamente jalando el carrito entre los tres. Fuimos rumbo a la cocina no sin antes detenernos por un par de minutos a mitad de camino junto a unos bloques de heno, por petición de Michael.

- ¿Tan pronto te has cansado?

Michael: No estoy cansado -afirmó tomando de atrás de uno de los bloques, un pequeño ramo de florecillas de las colinas- Son para ti.

- ¡Florecillas de las colinas! -exclamé-

Michael: Sé que te gustan mucho y fui a recogerlas ayer en la tarde, aún están frescas.

- Gracias Michael, son mis favoritas -dije dándole un beso en la mejilla mientras él sonreía-

Fausto: ¿Por qué le regalas Flores a mi hermana?

Michael: Porque son sus favoritas -contestó mientras retomábamos nuestro camino rumbo a la cocina con las dos cajas de huevos donde Brigitte (la cocinera) ya aguardaba por nosotros-

Brigitte: Pero que niños tan guapos, creo que se merecen un premio para la hora del postre.

Mateo: Yupi... yupi.

Michael: ¿Qué postre?

Brigitte: Gofres de manzana y plátano ¿Qué les parece?

Michael: ¡Genial!

- Riquísimos.

Fausto: Deliciosos.

Mateo: Deliciosos... deliciosos.-mateo solo repetía todo lo que oía-

Brigitte: Ahora vayan que los veré aquí para el almuerzo-

Fausto: ¿Iremos a jugar ahora? -preguntó mientras nos alejábamos del corredor de la cocina-

- Si.

Fausto: El triciclos de Mateo está en la sala, yo iré por las pistolas de agua que están en mi habitación.

- Michael y yo iremos por el triciclos, lleva a Mateo contigo ¿Si?

Fausto: Bueno.

Cuando llegamos a la sala, inesperadamente oímos las voces de mi mama Judith y mommy Paula. Entre ambas solían conversar mucho todo el tiempo sobre cosas buenas y agradables pero aquella vez el tono era algo diferente. La conversación no se oía ni amena ni pacifica pues mama Judith tenía muy elevada la voz, ella se oía bastante molesta y me pareció muy raro pues jamás le hablaría de tal modo a mommy Paula.

Paula: Mi hija y yo finalmente estaremos con Said, y sabes que no me negaré a su propuesta. Esperé mucho un momento como éste y debes entenderme Judith.

Judith: Te he entendido toda la vida Paula y te he apoyado en infinitas cosas, pero tú y Said están queriéndose llevar a mi niña a un mundo completamente desconocido para ella, lejos de la familia que ama. ¿Sabes cuánto harás sufrir a tu hija con esto?

Michael: ¿Quieren llevarte lejos? ¿A dónde y porque Gina? -preguntó en lo que mama Judith nos descubrió oyendo-

Judith: ¿Niños que hacen aquí?

- ¿A dónde quieren llevarme? Yo no quiero ir a ningún lado mamá.

Paula: Hijita, tu papá vendrá por nosotros, finalmente viviremos juntos los tres como siempre te lo he dicho. Nos iremos a Canadá con él.

Michael: Canadá queda muy lejos de aquí -dijo envuelto en una repentina tristeza tan inmensa como la mía-

Gina: Yo no quiero ir a vivir a Canadá, quiero quedarme aquí con mamá, papo y mis hermanitos. Quiero quedarme cerca de Michael, no quiero ir... no quiero, no quiero -repetí huyendo raudamente de aquella sala-

Me metí en un rincón del granero y allí me eché a llorar amargamente regando de lágrimas mis florecitas de las colinas sin comprender porque querían llevarme tan lejos. Yo siempre esperé con ansias junto a mommy el retorno de mi padre Said para tenerlo en casa como lo tenía a papo y ser una familia cien por ciento completa.

Deseaba que mommy Paula finalmente fuera feliz, pero no de ese modo, las cosas no fueron como yo las deseaba. ¿Porque quería llevarnos a Canadá? ¿Por qué no podíamos quedarnos en Bochum? ¿Por qué él no era bueno como mommy Paula siempre me lo había enseñado?

- Aquí estas mi amor -irrumpió mama Judith en el granero-

- ¿No permitirás que me lleven cierto? Tú y papo no lo permitirán ¿verdad?

- Lo que más deseo es responderte de la manera que tú lo deseas, pero ni tu papo ni yo podríamos hacer mucho. Ellos son tus padres y esto iba a ocurrir tarde o temprano mi niña.

- Papo Norbert y tú son mis padres, no los quiero ni los necesito a ellos.

- No digas eso porque tú amas a Paula y a Said también lo amas.

- ¿Cómo podría amarlo? Apenas lo conozco por fotografías.

- Lo conoces y lo amas tanto como él a ti, simplemente no lo recuerdas. Acababas de cumplir dos años cuando tuvo que marcharse, pero tenías la edad suficiente para adorarlo y cuando se fue, nunca dejó de velar por ti y por tu madre.

No dije nada más, únicamente abracé a mi madre y continúe llorando desconsolada. Unos minutos más tarde mi papo Norbert nos encontró y se unió a nuestra sinfonía de tristeza deseando que todo aquello se tratara solo de un mal sueño, de una horrible pesadilla.

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(Prohibida la copia de este capítulo y los conceptos generales de la trama)

Historia originalmente escrita y patentada por Gisselle Martínez by Britzbeg ©®

7 февраля 2019 г. 21:34:39 0 Отчет Добавить 0
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