Otoño en Madrid Подписаться

anngreyy Andrea Gutierrez

Llega un momento en la vida de una persona, en el que ves que no te queda otro remedio que decir, hasta aquí. Pero a Martina le costó verlo. Perdona que me entrometa, pero ¿crees que existe el amor a primera vista? Martina cree que no. Martina acaba de mudarse a Madrid y no quiere recordar el por qué, prefiere olvidarlo e intentar pasar página. Martina ha vuelto a Madrid. A la ciudad que siempre ha considerado su hogar y sus raíces. Martina no quiere saber nada del amor, hasta que conoce a Héctor... Y entonces descubrirá el verdadero significado del amor y podrá comprender, que al igual que las hojas de los árboles en otoño, la gente se cae, pero tarde o temprano... Se levanta.


Любовные романы эротический 18+.

#vida #magia #amor #destino #amistad #madrid #casualidades
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Prólogo;


Junio de 2016;


Pongamos que me estáis viendo, justo en este instante, justo en el día que empieza esta historia. Vuestra cara es de asombro y preocupación, porque me encuentro sentada allí arriba. Con un pie a cada lado de la cornisa, mirando trece pisos hacia abajo, sobre las iluminadas y frías calles de Londres en ésta época del año y no, no puedo parar de pensar en cómo sería todo si mi vida todo terminara aquí.

Qué pasaría si me inclinase levemente hacia adelante y me precipitase al vacío.

Lo pensé, os prometo que el suicidio rondaba mi cabeza como una idea fugaz que únicamente se hacía visible a ratos. Pero ¿qué pasaría después? ¿Me echaría alguien de menos? ¿Lloraría alguien por mí? No creo.

Pero la idea principal que no paraba de cuestionarme, era el cómo la gente llega finalmente a la decisión de terminar con su vida. ¿Se arrepentirán? Justo en el momento después de soltar sus manos de la barandilla, mirarán al suelo mientras se aproxima hacia ellos y pensarán:

¿"Bueno, igual ésto tenía arreglo de otro modo"?

La verdad, no tengo pensado precipitarme al vacío. Sólo busco un poco de aire fresco y silencio. Un poco de silencio que me permita pensar sobre mi mierda de vida.

Sin embargo, no se me pasó por la cabeza que en Londres en ésta época del año hace frío, mucho frío. No es algo que llegue a ser insoportable, pero a esta altura y en tirantes tampoco es cómodo. Pierdo mi mirada en el cielo, y me fijo en la Luna. Me encanta cuando levanto la cabeza hacia el cielo y me siento insignificante ante su grandeza.

A pesar del hecho de haber llegado hasta aquí, me gusta esta noche. Bueno, déjame cambiar la frase, me gustaba esta noche.

Por que desafortunadamente para mí, la puerta se abrió con tanta fuerza, que esperaba que los marcos se saliesen de sus sitios. Después se cierra con un golpe qué me estremece de nuevo y las fuertes pisadas se mueven a lo largo del suelo. Ni siquiera me molesto en levantar la mirada, ya se quién es. Dejando a un lado todo el tema del suicidio, probablemente lo único que podéis pensar ahora mismo es que cuál será la verdadera razón por la cuál estoy colgada a más de treinta metros del suelo y, yo os diré, que me perdonéis pero no puedo explicaros el por qué sin nombrarle a él, sí, a ÉL, al que acaba de atravesar esa puerta hecho una furia. 

Una mano fuerte me agarra de la muñeca con posesión y me arrastra hasta el suelo.

—¿¡Pero se puede saber qué cojones estabas haciendo puta loca?!—me grita.

Si tuviera una pistola a mano, lo mataría.

Estamos de pie el uno frente al otro, pero yo no quiero mirarle, no puedo, tiene su mano agarrándome con furia el brazo, intentando calmarme, y yo le empujo, intentando en vano tirarle al suelo. Tú, que estás en un segundo plano, ves cómo me agarra del pelo y me tira al suelo. Estoy llorando y ya puedes ver el enrojecimiento en mi mejilla debido a el fuerte guantazo que me ha dado. Se acerca más a mí, me posa la mano sobre el hematoma y me da un beso en la frente. Estoy aterrada y él lo nota. Coloca las manos sobre las rodillas y suspira.

—Estaba preocupado por ti, no sabía dónde estabas, volvamos a casa.—dice mientras se levanta, se estira la corbata y me tiende la mano para que me incorpore con él.

Yo no puedo hablar, cuando ésto sucede me congelo y únicamente dejo que todo pase.

—Tienes que entenderme Martina, yo solo quiero que tú estés bien... Si te vas no puedo protegerte.

El problema vino cuando entendí que lo único que yo podía hacer era protegerme a mí misma, pero de Él. La noche termina juntos en la cama, Él se ha quedado dormido y yo, miro al techo de la habitación, llorando en silencio.

No te mentiré diciendo que no le amaba cada segundo, cada  minuto, hora, día, semana, mes y todos los años que me consideré suya. Cada beso... Cada caricia hacía que me sintiera especial. Me atrevería a decir que cada golpe, al principio también hacía que sintiera especial ante sus ojos, pero qué equivocada estaba...

Lo más raro es que ambos odiábamos estar o sentirnos solos, pero por fin hoy todo acabará.

Lo siento por ti, que estás leyendo ésto. Lo siento por empezar así esta historia, pero no podía comenzar de otro modo. 

Estoy con la maleta en la puerta, intentando hacer el menor ruido posible y nostálgicamente miro hacia atrás y pienso en cómo le quise, más que nadie en la vida se va a atrever a hacerlo, por que ese fue el problema, que le perdoné hasta casi matarme. 

Y sí, por eso me fui.

Sí. Por eso rompimos.  


 



Cuando hice la maleta lo hice sin saber realmente a dónde iba, no podía decirle a nadie lo que estaba ocurriendo; lo único que realmente sabía es que necesitaba escapar. Escapar de toda esta vorágine de descontrol en la que yo solita me había metido. ¿Dónde estaba realmente la Martina que conocía? Esa que no daba explicaciones sobre su vida, que vivía cada día como si fuese el último, exprimiendo cada minuto y disfrutando todo lo que estuviera por delante, pero simplemente, de un día para otro dejó de existir. Y la verdad, es que después de tanto tiempo, sigo sin llegar a comprender del todo que fue lo que la hizo irse. Bueno, en realidad si lo sé.

No os hablaré de ÉL, al menos, no de momento o intentaré no hacerlo. No me lo tengáis en cuenta, se que es una parte muy importante para que entendáis mi historia y que estaría siendo una cobarde por no querer enfrentarme a mis gigantes... Pero considero que, de momento es mejor así.

¿Has sentido alguna vez que todo se te viene encima, como un puto tsunami y no puedes escapar? Es una sensación horrible porque siempre en lo primero en lo que se piensa, es en la sensación de fracaso y la verdad, no es que la vida sea muy puta, es que piensas que tú no has sido suficientemente fuerte como para conseguir plantarle cara.

Aunque desde mi experiencia os digo que ese pensamiento es equivocado. Llega un día en el que monstruo de debajo de la cama, ese que nos daba tanto miedo de pequeños, recoge sus cosas y se va. De esa manera, vemos que ya va siendo hora de que nos enfrentemos a monstruos peores.

A medida que creces todos los miedos dejan de serlo o al menos, dejan de preocuparte tanto. Quizá porque el paso del tiempo castiga, pero también enseña. Aunque en aquel momento, a las 05:32 de la madrugada no podía parar de pensar en el miedo que estaba sintiendo, en la ansiedad que todo me estaba generando, en la terrible necesidad de huir.

Lo había intentado, de verdad, pero finalmente tras cada discusión terminaba con una presión en el pecho que no me permitía respirar. Me ahogaba.

Me encontraba en una de las ciudades más bonitas del mundo. Viviendo como hace años me planteé como un sueño casi imposible. Allí arriba, en un decimotercer piso sintiendo que me iba muriendo poco a poco asfixiada por unas manos que no eran invisibles.

Agarré la manilla de la puerta. Me temblaban las manos. Nunca me había encontrado tan mal y, sacando fuerzas, que sigo sin saber de dónde salieron, conseguí cerrar la puerta y no volver a mirar hacia atrás.

Cuando respiré el aire de Madrid algo en mí resurgió, llámalo la necesidad urgente que tenía de huir o la sensación de volver a sentir que realmente, estaba en casa. Con un increíble nudo en la garganta llamé a mi madre; contestó al tercer tono.

—Martina, cariño. ¿Qué paso?—me pregunta y su voz es de preocupación.

—Nada alarmante mamá. Llamaba para decirte que estoy en España, estoy en Madrid.

Siéndote sincera, la conversación con mi madre era a lo que más miedo le tenía. Me encontraba sentada en unos bancos de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas esperando a que mi maleta saliese por la cinta y no podía parar de pensar en la infinidad de preguntas a las que me iba a someter mi madre y, sobre las que tristemente, yo no tenía respuesta. O al menos no quería tenerla.

—¿Y eso? ¿Ha pasado algo? ¿Qué ha pasado con...—La corté, sin llegar a dejar que terminase la frase.

—Hemos roto... Más o menos. Se ha quedado en Londres.—dije, con un hilo de voz.

Rogando por que mi madre no insistiese en la búsqueda del "por qué" su hija, con un trabajo de ensueño, una pareja aparentemente estable y con un futuro brillante en una de las sucursales de Publicidad y Marketing más importante de Londres había decidido volver a su país de origen, en el que no encontraría trabajo ni para atrás y en el que estaría sola. Pero, gracias a Dios, no lo hizo. No preguntó.

—No te preocupes, de todos modos... Nunca me gustó demasiado ese chico.

Un consejo, así, entre tú y yo; cuando tu madre te diga algo, hazla caso. 

—¿Hablamos en otro rato, mamá? Ya sale mi maleta. Te llamaré cuando esté en mi apartamento.

La verdad, conservar mi apartamento en Madrid ha sido todo un alivio, ya me imaginaba entrando en casa de mis padres cargada con la maleta y dos bolsas de viaje en las que ni siquiera yo sabía con qué las había llenado.

Me recibirían con abrazos y alguna que otra lágrima, aunque la alegría duraría poco, tendría que explicarles algo. Algo, no sé. Aunque, entre tú y yo, no me apetecía tener que charlar sobre esta situación tan drástica que me estaba tocando vivir.

Veintiséis años y una relación tóxica de la que me di cuenta demasiado tarde, quizá por eso ahora mismo estás leyendo, por eso yo estoy escribiéndolo. 

Pero bueno... Ya era hora.


Madrid, ya estoy de vuelta.

8 января 2019 г. 19:11:03 2 Отчет Добавить 11
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FR Flavia Reveco
Me encantó lo vi que inicia la historia, se lee potente! Me ha enganchado :D
21 января 2019 г. 12:16:15
~

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