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Haru Bullet


Un grupo de jóvenes se ve envuelto en una serie de problemas y misterios al descubrir que una de sus compañeras no resultar ser lo que todos creen...


Подростковая Всех возростов.

#romance #fantasia #misterio #amor
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Capítulo 1

Unos pequeños ojos observaban por la ventana de un tren en movimiento el paisaje carente de color que mostraba aquel sitio al que se aproximaba. No era lo suficientemente grande para ser considerado una ciudad pero tampoco tan pequeño para llamarle pueblo, a simple vista se notaba la falta de habitantes, con algo de suerte vivirían unas cuantas parejas de adultos mayores de edad en semejante lugar tan desolado. La naturaleza estaba presente a donde fuera su mirada acompañado por el estruendo de las voces de los cuervos.

Balanceando sus pequeños pies al borde del asiento, la portadora de aquella melancólica mirada decide retirar sus auriculares de sus oídos los cuales aún emitían una de sus canciones favoritas. Tomó en sus manos un pequeño maletín y se dirigió a la puerta mas cercana al detenerse el tren.


-¿Puedo ayudarle con su equipaje?- preguntó uno de los encargados del tren al ver bajar a la joven de elegantes ropas y aspecto inocente.

-Descuide no es necesario- mencionó la joven con un carente tono de emoción alguna en su voz mientras seguía su camino con su pequeño maletín.


Sus pasos eran ligeros pero elegantes, cualquier acción que realizaba llamaba la atención de las personas a su alrededor, tal vez por su baja estatura o su parecido al de una muñeca de porcelana blanca. Sin embargo aquella atención causaba cierta incomodidad a la joven pero no se inmutaba ante tales escenas ya que debía mantener una imagen.

Luego de esquivar aquel mar de miradas, se dirigió al exterior de la estación de trenes esperando encontrar algún vehículo capaz de llevarla a su siguiente destino, tardó cerca de una hora en encontrar un alma samaritana que transitara aquel desierto lúgubre. 

El sonido de una camioneta algo descuidada llamó la atención de la pequeña. Un joven pelirrojo teñido fue quién detuvo su camioneta a pocos metros de la chica al verla tan elegante y solitaria en medio de la vía pública. 


-¿Disculpe señorita necesita ayuda?- preguntó el joven bajándose de su vehículo.

-Si no es mucha molestia ¿Podría indicarme como llegar a este lugar?- mencionó fingiendo inocencia al entregarle una nota.


Aquella nota contenía la dirección de una de las escuelas más famosas de aquella región, lo cual llamó bastante la atención del joven.


-Seguro, solo debe seguir este camino pero le tomaría toda la noche llegar hasta allá caminando, si no le molesta yo puedo llevarla- dijo con una mirada picara en su rostro 

- Sería maravilloso pero no tengo como pagarle, temo que perdí mi bolso en el viaje- mencionó afligida la pequeña

- No será ningún problema mientras me permita preguntar su nombre- dijo extendiendo su mano hacía la joven

- Dígame Haru, joven...- mencionó estrechando la mano del joven con delicadeza

- Me llamo James, un placer- dijo algo intrigado por el leve frío que atravesaban los finos guantes de la joven


Sin más que decir ambos subieron al vehículo con el equipaje y emprendieron rumbo a su nuevo destino. El silencio no tardó en hacerse presente, la pequeña chica no era buena entablando conversaciones con personas que no fueran de su interés. Sin embargo el apuesto joven a su lado era todo lo opuesto.


- Usa ropa elegante en un sitio inadecuado- mencionó James detallando cada parte de su atuendo.

- Mi abuelo es bastante estricto con la imagen de cada uno en nuestra familia- respondió intentando ocultar su molestia

- Asumo que proviene de una buena familia-

- Asume bien-

-No cualquiera puede ingresar al sitio donde se dirige, solo he visto entrar hijos de familias realmente adineradas a ese internado-

- No necesariamente, también he escuchado de casos excepcionales en los que los jóvenes de algunas escuelas públicas eran tomados en cuenta para el nuevo ingreso y de esa forma mostrar cierta igualdad ante los medios-

- Tiene una forma de hablar graciosa, ¿Es usted de la realeza o algo así?-

- Podría serlo pero usted también lo hace-

- Solo le imito señorita, pensé que podría sentirse ofendida de que alguien humilde como yo se dirija a usted tan coloquialmente-

- Ciertamente me habría alarmado, pero usted me ha demostrado ser mas decente de lo que aparenta, es libre de hablar como quiera-.

- Gracias, por cierto, ¿Sus manos siempre son tan frías?-

- Lastimosamente sí, disculpe si le incomodó mi tacto-

- Solo me sorprendió, al igual que su hermosa mirada-


Estaba perdido en aquellos ojos de color tan inusual. Un intenso color violeta brillaba con los pequeños rayos de sol que atravesaban las ramas de los árboles a los lados de la vía que transitaban con el vehículo. De no ser porque debía mantener el rumbo, aquel joven se habría quedado horas apreciando la belleza de aquella chica, todo en ella le parecía una obra de arte, su cabello negro y largo como la noche, su piel pálida como la luna y fría como la nieve, era todo un paisaje invernal encarnado en medio de aquel caluroso clima.


- Gracias es usted muy amable- dijo la joven mostrando una pequeña sonrisa fingida

- Estamos cerca de la entrada- mencionó James al pasar junto a una gran reja negra con el escudo de aquella prestigiosa escuela.

-Me alegro, de verdad no tengo palabras para mostrarle lo agradecida que estoy con usted- 

- Un simple gracias basta, espero poder verla en un futuro nuevamente- dijo el joven enamoradizo deteniendo su vehículo frente un puente ubicado sobre un pequeño río que dividía al internado con el resto del mundo.


Al bajar del vehículo con su equipaje y agradecer al joven por sus servicios, la pequeña observo al otro lado del puente un gran portón de metal negro custodiado por varios guardias. Sin dudar avanzó y entablo una conversación con un hombrecillo encargado del registro de aquella entrada. Tras varias preguntas los guardias acompañaron a Haru hasta un hermoso edificio bastante moderno.


-Yo me encargo de ella- mencionó una hermosa joven, mucho mas alta que Haru, dirigiéndose a los guardias.

-Es un gusto verte una vez mas Mayka- dijo observando sus vibrantes ojos azules.

- Igualmente señorita Haru- respondió realizando una leve reverencia.


Ambas se dirigieron al último piso del hermoso edificio, los pasillos se encontraban vacíos, algo que la más alta tomo en consideración para no incomodar a su acompañante, ya que esta detestaba las multitudes.


-Los alumnos se encuentran en sus aulas, espero que el sitio sea de su agrado- mencionó Mayka deteniéndose frente una gran puerta de madera con un pomo dorado.

-Yo también lo espero- dijo la más pequeña entrando luego de llamar un par de veces a la puerta.


En el interior de aquella habitación podía observarse un hombre de edad avanzada sentado en un elegante sillón de cuero frente un gran escritorio acompañado por otra joven de ojos rubíes similar a Mayka.


-Me alegro de verte Haru, pensé que rechazarías esta oferta- mencionó el hombre con voz ronca.

Su voz mostraba un tono de autoridad tal y como le exigía su papel como director de aquella prestigiosa institución.


-Consideré negarme al inicio pero me resulta interesante este entorno- dijo la joven de ojos amatistas acercándose al escritorio.

-Es bueno escuchar eso, Zaphir y Mayka serán tus guías y te ayudaran en todo lo que puedan- comentó observando a las mencionadas.

-Se los agradezco- respondió a la vez que ambas jóvenes se dirigían a la salida de aquella elegante oficina.


Tras unos minutos de espera Mayka y Zaphir vieron salir a Haru y la escoltaron hasta un edificio más pequeño y antiguo. Estaba ubicado lejos de todo en medio de la naturaleza como una pequeña casa en las montañas.


-Es muy hermoso- comentó Haru acercándose a una pequeña colina repleta de hortensias.

-El director estuvo cultivándolas personalmente para usted, mencionó que quería hacerle sentir como en casa- comentó la joven de ojos rubíes.

-Llevaremos su equipaje a su habitación- dijo en vano la chica de ojos zafiros al notar a la más pequeña distraída con las pequeñas flores que sostenía delicadamente entre sus dedos.


Justo cuando ambas jóvenes se disponían a subir los escalones de dicho edificio con el equipaje, una pequeña de ojos y cabello castaño tropezó contra ellas causando que perdieran el equilibrio.


-¡Lo siento mucho! ¡¿Están bien?!- preguntó intentando ayudar a ambas a ponerse en pie.

-Descuida no te preocupes- contesto Zaphir ayudando a su acompañante a recoger el equipaje.


Ambas observaron a la chica distraída, se encontraba mirando detenidamente un punto en específico del exterior. Sus ojos estaban posados en la imagen de la pequeña de ojos violeta sentada en medio de aquel jardín de flores. Detalló cada centímetro de ella antes de ser sacada de trance por la alarma de su reloj y continuar su rumbo al edificio donde impartían su clase.


Tras unos cuantos minutos corriendo la joven castaña logró su cometido, no sin antes recibir una pequeña advertencia por parte de su profesor acerca de no volver a llegar tarde. Con la energía que le quedaba tomó asiento junto a un joven castaño claro con ojos avellana el cual no tardó en mofarse de su compañera.


-¿Volviste a quedarte dormida Lucy?- preguntó con una sonrisa en su rostro.

-Nada de eso, Liam, tuve que ayudar a unas chicas que tiraron su equipaje- dijo arreglando rápidamente su cabello con sus manos.

- Conociéndote, seguramente tú causaste eso- 

-Cállate, fue un accidente- respondió con un claro rubor en sus mejillas mientras su compañero se reía en voz baja.


La clase transcurría con total normalidad hasta que la puerta del salón fue abierta bruscamente. La joven de ojos rubíes se encontraba frente a ella nuevamente.


-Disculpe profesor, necesito llevarme a una de sus alumnas- mencionó con voz autoritaria al ingresar al aula.


El hombre tembloroso se apartó del camino de la hermosa y esbelta joven sin decir palabra alguna.

Antes de darse cuenta, la castaña tenía a menos de dos metros aquella joven tan imponente, observándola como si quisiese devorarla.


-¿Tú eres Lucía Lucem?- 

-Sí señora, ¿Hay algún problema?- preguntó temerosa tratando de controlar sus nervios.

-Acompáñame- dijo en tono seco dirigiéndose a la salida del aula.


La tensión en el aula aumentaba cada segundo por lo que  Lucy tomó rápidamente su bolso y salió de aquel sitio siguiendo los apresurados pasos de Zaphir. Su figura era refinada y femenina a pesar de su duro carácter y forma de hablar similar a la de un militar.

Luego de subir un par de pisos, se detuvieron frente un aula que la más joven reconoció rápidamente. Aquel piso estaba destinado para algunas clases de gente de último año y una clase especial avanzada donde solo algunos becados e hijos de gente importante lograban ingresar tras presentar un riguroso examen escrito. Meses atrás se había realizado dicho examen para seleccionar a los estudiantes que formarían parte en aquel nuevo período escolar, en el cual ella había participado como aspirante, sin embargo jamás recibió una respuesta por parte de los encargados de la prueba.


-A partir de hoy usted asistirá a las clases del "Grupo S", aquí tiene su nuevo horario- dijo la más alta entregándole una hoja con toda la información necesaria.

-Disculpe, ¿Es enserio? jamás recibí alguna clase de anuncio-

-Eso es porque usted se encontraba en una lista de espera, los aspirantes anteriores decidieron abandonar la escuela luego de las primeras dos semanas- comentó tocando la puerta del aula.


Una voz suave dio permiso para que entraran. Al ingresar junto a Zaphir pudo notar que la portadora de aquella voz era la otra joven con la que había tropezado anteriormente. Al parecer ambas formaban parte del personal de las clases avanzadas, eso explicaba porque nunca antes había escuchado sobre ellas o visto sus rostros.

Con su delicada voz se encargo de realizar las respectivas presentaciones ante sus alumnos y asignarle su nuevo asiento a Lucy. Las mesas eran amplias y largas al igual que los bancos con respaldar de madera. Observaba a varios alumnos sentados en parejas o tríos compartiendo la misma mesa pero ella se encontraba sola en la penúltima fila de aquel inmenso salón lleno de gente.


-Pensé que no tendríamos nuevos alumnos este año, he visto a muchos como tú salir llorando luego de la primera clase, te advierto que no pretendo ayudarte en nada así que no te molestes en preguntarme- mencionó con cara de pocos amigos un joven detrás de ella.


Lucy se disponía a responder su grosero comentario hasta que giró su mirada encontrándose con unos hermoso ojos esmeralda acompañados por unos mechones rubios desordenados. Quedó aún más sorprendida al ver aquel rostro acercarse peligrosamente al suyo.


-Lamento informarte que no me interesan las niñas pequeñas que buscan diversión de una noche- mencionó con tono pícaro susurrando junto a su oído.


Sus palabras eran crueles pero todo sobre aquel joven era capaz de borrar cualquier pensamiento de reprocharle lo antes dicho. Su sonrisa era blanca y brillante y su mirada era afilada y curiosa como la de un gato salvaje. Sus hombros anchos y brazos ligeramente marcados mostraban su clara fuerza al igual que su voz algo profunda y ronca que podía hipnotizar a cualquiera.


-Lo siento- fue la única frase que salió de los labios temblorosos de la castaña

Una pequeña risa le hizo salir de su trance y a su vez causándole un fuerte sonrojo en sus mejillas. 


Tras un par de horas los estudiantes salieron de sus aulas, algunos corriendo hacia el comedor y otros simplemente platicando de temas sin importancia. En medio de la multitud un joven distinguió a su compañera a lo lejos.

-Lucy, ¿Dónde estabas? ¿Te expulsaron? ¿Irás a detención?-preguntó agitado mientras se acercaba a la mencionada.

-Para nada, Liam, solo me transfirieron a la clase avanzada- respondió sin emoción.

-Te ves algo desanimada, pensé que estarías feliz de entrar a esa clase, pasaste casi un año estudiando para ese examen- 

-Lo estoy pero hay un chico bastante extraño que se sienta detrás de mi y me distrae-

-¿Primer día y ya te gusta alguien?- preguntó riendo levemente.

-No me gusta, solo me distrae y hace la clase más complicada de lo que ya es- respondió en voz baja mientras un suave sonrojo se formaba en sus mejillas nuevamente.

-Esta bien, ¿Quieres ir a comer o no tienes energía para eso tampoco?-

-Sí, vamos-


Ambos caminaron hacia el comedor mientras discutían sobre las novedades del nuevo grupo de la castaña y sus profesores. Luego de sentarse en una mesa en un rincón del comedor no tardaron en notar una mirada feroz observándolos a la distancia.


-¿Ese es tu novio?- preguntó observando al rubio de ojos esmeralda sentado en una mesa con otros estudiantes de su clase.

-Sí, creo que le resulta divertido molestarme-

-Realmente tienes mala suerte, escuché que es el favorito de tu clase, es bastante popular, inteligente y todas las chicas se desviven por él-

-Lástima que no sepan que es un patán- 

-Pero es un patán al que tu también admiras-

-No...-


Siguieron conversando mientras almorzaban hasta que la campana dio fin al receso. Todos regresaron con rapidez a sus aulas especialmente Lucy ya que en su nuevo grupo no era tolerado las ausencias o retrasos sin excusas.

Al entrar a su aula notó a la pequeña de ojos violeta conversar con el rubio animadamente lo cual sorprendía a muchos de los presentes. Caminó con naturalidad a su asiento hasta notar un pequeño bulto marrón en el.


-Disculpa...- mencionó intentando despertar a la joven que dormía reposando su cabeza sobre la mesa.

-Oye, niña, no mencionaste que tenias una gemela- comentó el rubio observándola.

-No entiendo de que hablas- dijo bastante confundida


Lentamente la soñolienta castaña levantó su cabeza y soltó un pequeño bostezo, dejando a la vista su rostro el cual era idéntico al de Lucy.


-¿Quién eres?- preguntó aún algo dormida

-Me llamo Lucía y ese es mi asiento- respondió detallando a su igual

-Lo siento, no lo sabía, mi nombre es Luna Lucem- mencionó cambiando de asiento


Sus ojos se abrieron de la impresión al escuchar aquel apellido, no sabía de muchas personas que lo tuvieran.

Una delicada presencia se hizo presente a su izquierda ofreciéndole la mano.


-No nos hemos presentado, me llamo Haru Lucem, también fui transferida a esta clase con Luna, espero que nos llevemos bien- 

-Mucho gusto, ¿Disculpa ustedes son parientes?- preguntó luego de estrechar su fina mano.

-En lo absoluto, nuestros apellidos son lo único que compartimos al igual que tú-

-Ya veo, es una extraña coincidencia-

-Al menos una de ustedes viene a estudiar como debe- mencionó en tono de burla el rubio.

-¡Yo soy muy seria con mis estudios, a diferencia tuya que te la pasas acosando a cualquier chica que se acerca a ti!- exclamó bastante seria la castaña observándolo.


Todos los presentes incluyéndola se sorprendieron ante tal respuesta al punto de dejar el salón en completo silencio. El sonido de una puerta abriéndose rompió la tensión e indicó a los estudiantes que tomaran asiento.

Las horas pasaban con rapidez para la joven al observar las habilidades de sus nuevas compañeras en las distintas materias, se notaba que tenían mucho talento en la mayoría de ellas, sobretodo Haru pero algo llamaba su atención respecto a ella...

El reloj marcaba las seis de la tarde anunciando el fin de las clases de aquel grupo, todos se dirigían a sus respectivos dormitorios cuando Lucy logró alcanzar a Haru en el camino.


-Hola, ¿Que tal tu primer día?- preguntó amablemente la castaña sonriendo

-Nada del otro mundo, bastante aburrido la verdad, esperaba algo más complejo- dijo sin emoción alguna en su rostro mientras caminaba.

-¡Oh!, pues, me sorprendió que fueras tan inteligente-comentó algo nerviosa.

- ¿Insinúas que no lo soy?-

-No, no era lo que quería decir, me refiero a que eres una persona bastante culta a pesar de tu edad-

-Comprendo, pero no deberías sorprenderte, cualquiera puede serlo con un poco de trabajo y disciplina- mencionó entrando al dormitorio de chicas seguido de Lucy.

-Espera, no quiero que nos llevemos mal desde el primer día, ¿Te importaría si somos amigas?- preguntó sujetando ambas manos de Haru.

-Yo no tengo amigos- 

-¿Entonces podría ser la primera?-


Un pequeño silencio se hizo presente entre ambas. La castaña observaba detenidamente como los ojos de su compañera se paseaban por distintos sitios buscando una respuesta a su pregunta. Luego de unos minutos Lucy comenzó a notar cierta incomodidad en la más pálida de ambas, como si el roce de sus manos le causara dolor a la otra. En medio de un acto brusco por parte de Haru para liberarse del agarre de Lucy, esta se dio la vuelta y resguardo sus manos cerca de su pecho. Sus pequeñas palmas estaban completamente rojas y emanaban un fuerte calor que afligía a la joven.


-Lo lamento pero insisto, no estoy interesada en ser amiga de nadie- mencionó entrando a su habitación seguida de Lucy.

-Entiendo, disculpa por presionarte- 

-Si no te molesta quisiera estar sola un momento-

-Lo siento pero esta también es mi habitación, no sabía que tendría una nueva compañera-

-Ya veo, usaré el baño, no entres- dijo seria entrando a un pequeño baño ubicado al fondo de la habitación.


Sin más que decir Lucy salió de su habitación esperando calmar un poco sus pensamientos respecto a todo lo que había experimentado aquel día para finalmente regresar a su cama y descansar un poco su agobiada mente.

Mientras tanto una pequeña de ojos amatista vigilaba entre las sombras a su compañera de cuarto, cuestionándose si habría hecho lo correcto en asistir a dicha institución como un estudiante más.

En medio del silencio acompañada por la luz de la luna, una voz resonaba en su mente, la cual mencionaba repetidamente el nombre del joven rubio, Joshua.

La pequeña observaba en un espejo su reflejo transformarse en una mujer hermosa similar a ella con la diferencia de que esta portaba unos aterradores ojos amarillos capaz de atravesar la inmensa oscuridad de la noche.


-Debes eliminar tus obstáculos- mencionó el reflejo observando a Lucy a la distancia.

- Eso haré, pronto...-

8 января 2019 г. 2:40:10 0 Отчет Добавить 0
Продолжение следует…

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