Basium: Una nueva oportunidad Подписаться

juliocesarginocchio Julio César Ginocchio

Emma, es la chica que narra la historia de cómo su padre lucho contra sus países vecinos para recuperar territorio. La avaricia y el poder disfrazado de "nacionalismo" tuvo una enorme consecuencia: el fin de la tierra.


Подростковая 13+.

#Viaje-a-otro-planeta #El-fin-de-la-humanidad #Tercera-guerra-mundial #perú
Короткий рассказ
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I

Eran las 3:30 de la mañana, parte del ejército chileno había sido derrotado por las tropas de nuestro aliado Rusia. La armada Argentina, por su parte, estaba siendo derrotada por la de Estados Unidos. Perú se alzaba como campeón, recuperando todo el territorio que alguna vez le perteneció. Sin embargo, los estragos de la guerra eran realmente alarmantes, la vida en la tierra era casi imposible. Esto, fue lo que sucedió...

El Perú se había consolidado como potencial mundial debido a todas sus exportaciones de materia prima, su territorio no había cambiado desde entonces. Celebrábamos nuestra noningentésima décimo sexta edición de nuestra independencia.

—¡Felices fiestas patrias! —se escuchaban gritos por toda la ciudad.

El presidente de ese entonces, Julio César, era una persona de carácter fuerte, amante de su patria y de toda su gente además de ser muy locuaz, sin embargo, desde niño, tenía un profundo resentimiento en contra de los países que alguna vez le arrebataron injustamente parte de su nación. Era un 28 de julio del año 2737 por la tarde, el presidente se reunió con el congreso para llevar a cabo un tema delicado.

—¿Qué hacemos? ¿Y cómo lo hacemos? O, más importante aún, ¿causaríamos un conflicto en una era de paz? Nuestra gente desde hace siglos que nos presiona para que recuperemos territorio perdido en anteriores guerras, inclusive nosotros mismos nos presionamos de alguna u otra forma por cumplir “el sueño peruano” es algo que no podemos negar, presiente Julio —dijo el congresista Navarro.

—De todas maneras, —continuó otro miembro del congreso— nuestra hermandad, calor y afecto está a tal grado, que incluso personas de los países vecinos quieren volver a pertenecer al Perú.

—Admiro mucho al ex presidente Grau por haber realizado el mejor cambio de sistema educativo en el país: el patriotismo. Esa materia del colegio donde nos enseñaban a amar y a ser uno solo con nuestra tierra y por ende, nuestra gente, además de vivir con fervor y pasión en un país donde hay total libertad de expresión, sin temor a que un láser j-18cg traspase tu cráneo. Entonces, amados y estimados compatriotas, excelentísimo congreso, y admirables representantes del Perú, hoy, el recuperar lo que nos pertenece, se convierte en una ley ordinaria, ¡viva el Perú! —expuso, con total admiración y lágrimas en el rostro.

—¡Viva! —se escuchó un enorme bullicio junto con aplausos.

Los preparativos para la recuperación del ex territorio peruano estaban casi listos, gran parte del pueblo estaba conforme y orgulloso de la excelentísima decisión del presidente. Pasaron días y “el sueño peruano” poco a poco cayó en el morbo. Se expandía el rumor que solo lograríamos nuestro cometido mediante la opresión y la fuerza, como alguna vez lo hicieron nuestros ancestros y señores Incas, otros, mediante tratados.

Todo estaba listo. El comandante jefe de las Fuerzas Armadas, Julio César, se reunió con el comandante del Ejército del Perú.

—Comandante Franchesco, el primer país a donde iremos, será Chile —dijo el presidente.

—Entendido mi excelentísimo presidente, —contestó— no usaremos la fuerza si no es necesario.

Es entonces que el día llegó, el comandante Franchesco junto a sus tropas partieron directamente a Arica, mientras recordaba lo que alguna vez aprendió: aquel amargo 7 de junio de 1880 donde los chilenos vencieron y nos quitaron dicha zona...

—Comandante, ¿considera acertada la decisión del presidente Julio César? —cuestionó el coronel Fernández.

—Por supuesto que si coronel, ¿cuál es el motivo de su duda?

—Comandante, con todo respeto, sabemos que los chilenos no son para nada apacibles, además en las calles se expandía el rumor que posiblemente se lleve a cabo una segunda parte de la Guerra del Pacífico, seguramente nos están esperando —dijo Fernández con la cara llena de angustia.

—De lo que estoy seguro coronel, es que saldremos victoriosos, además no estamos solos, contamos con el apoyo de nuestros hermanos argentinos.

Al llegar al suelo internacional, como era de esperarse, el ejército chileno les tenía preparada una emboscada. Los superaban notablemente en número. Los láseres no tardaron en impactar los cuerpos de los peruanos, destrozándolos uno a uno, como si fuese una película donde mueren los protagonistas de una forma inesperada, todo era totalmente lúgubre...

—¡No podemos contra ellos, son demasiados! —exclamó Fernández.

—¡Daremos nuestra vida si es posible, todo sea por el Perú! —replicó Franchesco.

—¡Esto no es nada, recuerden que Bolognesi se enfrentó a miles de ellos! —gritó el soldado Caballero.

El conflicto bélico se desarrolló, pronto el ejército peruano se vería notablemente reducido a causa de las terribles muertes a sangre fría. Sin embargo, la armada argentina no tardó en hacerse presente en la lucha. Estos llegaron de manera sorpresiva lanzando armamento antiguo, pero eficiente. Las granadas aturdidoras volaban hacía el lado en donde se encontraba los chilenos. Los peruanos, replegándose y poniéndose en posición defensiva mientras que sus hermanos, los argentinos, derrotaban al ejército chileno. Franchesco y un grupo de peruanos que fueron al ataque, se encontraban cegados debido a las aturdidoras y cuando todo se hizo visible, este se encontraba sin su arma láser. El comandante del otro bando ordenó atacar de una forma desmesurada, enviando a toda su infantería.

—¡Comandante, vienen todos al ataque! —exclamó con algo de temor, el coronel Fernández.

—Lo sé mi coronel, alisten sus láseres —respondió Franchesco mientras sacaba una espada de forma heroica y épica.

Increíblemente, el ejército peruano le hacía frente al numeroso ejército chileno. Franchesco se enfrentaba cuerpo a cuerpo lo que indudablemente era un suicidio, espada contra láser, el comandante se lanzaba contra los láseres con maniobras increíbles, como si hubiesen sido sacadas de una película comercial de Marvel, él, se alzaba como un futuro héroe que quedaría para la historia. Perú con el apoyo militar y logístico de Argentina fueron capaces de derrotar a los chilenos.

—¿Si soy el mejor comandante de todos los tiempos? Pues no, pero no dejaré a mis hombres, ni mucho menos abandonaré a mi patria a la cual tanto amo —dijo Franchesco dando fin a ese primer conflicto.

Lo sucedido en Arica, no quedaría impune, pues un 30 de julio el presidente Julio César le declararía la guerra a Chile teniendo ya como aliado a Argentina. El Estado chileno no se quedó con los brazos cruzados y pacto una alianza con los “verdugos” Estados Unidos e Inglaterra. Se llevó a cabo otro conflicto en tierras peruanas, donde esta vez, por desgracia, parte de nuestro ejército había sido derrotado. El Perú recibió apoyo por parte de Rusia. La tercera guerra mundial, había comenzado...

Bombas biomoleculares acabaron con cientos de vidas, armas láser les rebanaba la piel como si se tratase de simple mantequilla, Argentina fue tomada por sorpresa en su propio terreno por las tropas de Estados Unidos, acabando con la mayoría de su ejército en un solo ataque con una bomba que les destruía internamente las moléculas, convirtiéndolos en una especie de zombies. Con el apoyo de Rusia y la valentía de todos los hombres peruanos recuperaron todos los terrenos que les pertenecían, derrotando a Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia y el más complicado de todos, Brasil.

Sí, éramos campeones, y sí, recuperamos todo, pero los estragos de la guerra provocaron que la vida en la tierra, como la conocemos, sea totalmente inhabitable. El aire estaba totalmente impuro, las armas habían dejado radiación regada por todos los lugares, árboles, plantas, flores habían desparecido totalmente.

«¿De qué nos sirve haber ganado? ¿Dios mío, qué hemos hecho...?», se lamentaba Julio César.

Pasaron meses después de la guerra. Poco a poco los cinco continentes del mundo, comenzaron a perder el 80% su población. Todas las potencias, incluyendo a Perú, hicieron una tregua para salvar a la humanidad, pues la vida en el planeta ya no era dable. Se reunieron en Iowa, Estados Unidos, año 2738.

—Necesitamos que un par de hombres vayan y verifiquen un nuevo planeta que los científicos han estado investigando desde hace milenios —dijo el presidente de los Estados Unidos.

—Iré yo —contestó Franchesco.

—¿Comandante, está seguro? —replicó el presidente Julio César.

—Por supuesto que sí mi presidente, además, esta vez podré ir con mi familia si así me lo permiten.

Todo se encontraba listo para el despegue, Franchesco, su esposa Roysi, sus dos hijos, una familia de Rusia, otra de China, de Estados Unidos y por último, de Inglaterra, estaban preparados. Toda la tripulación se encontraba reunida con sus respectivas familias, observaban como pasaban de planeta en planeta en el oscuro y frío vacío del espacio exterior.

—Has sido muy valiente durante toda vida, estoy orgullosa de ti, y me encanta que hoy, esté aquí contigo, en una de tus tantas aventuras —dijo Roysi con los ojos brillosos.

—Amada, tú siempre has estado a mi lado, te llevo aquí, en mi corazón —respondió Franchesco mientras ponía la mano de Roysi en el pecho de él.

En ese momento los esposos se dieron un profundo beso, mientras se acariciaban las mejillas y sonreían, no obstante fue interrumpido por la alarma.

—¡Estamos a punto de chocar contra un meteorito! —dijo el capitán de la nave que tenía un aspecto de un hombre en rehabilitación. Todos se encontraban juntos, el meteorito impactó en la zona baja de la nave, haciendo que estos tengan un aterrizaje de emergencia en un planeta totalmente desconocido, que para su suerte era idéntico a la tierra.

—Esto, no puede ser... —dijo Franchesco.

—Créelo mi estimado, —le contestó su compañero ruso sonriendo mientras le tocaba el hombro— avisémosle a nuestros países.

—Lo llamaremos Basium haciendo referencia al beso que le di a mi esposa antes de impactar con el planeta —dijo Franchesco con una sonrisa de oreja a oreja.

Sí, era una nueva oportunidad, la humanidad celebraba y pronto se traería al resto de sobrevivientes de la tierra hasta aquí, mi hogar, donde nací, donde no hay países ni continentes, simplemente es, y lo será siempre, una gran oportunidad para todos. Soy Emma, la tercera hija de Franchesco y Roysi, y hoy, cumplo 20 años.


Basium, año 2758.

12 декабря 2018 г. 17:00:29 0 Отчет Добавить 2
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Julio César Ginocchio ¡Hola! Mi nombre es Julio César. Me encanta hacer reír a mis compañeros y me considero muy divertido. Sígueme en YouTube: https://www.youtube.com/c/C%C3%A9sarGinocchio

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