Hominum Dies Finale Подписаться

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

El fin del mundo ha llegado. Una misión espacial puede salvar a la humanidad, sin embargo, a la nave de escape no sube un solo humano...



Научная фантастика Всех возростов.

#espacio #filosofía #post-apocalipsis
Короткий рассказ
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Hominum Dies Finale

Día de la ira, aquel día

en que los siglos se reduzcan a cenizas;

como testigos el rey David y la Sibila.

¡Cuánto terror habrá en el futuro

cuando el juez haya de venir

a juzgar todo estrictamente!



Año 232 d.C 


Los eruditos en su época creyeron que el fin del mundo sería en medio de un estruendo que llegaría sin avisar a golpearnos de lleno, sin darle oportunidad al hombre de reaccionar. Que no tendríamos oportunidad alguna de solucionarlo ya que el fin sería tan rápido, tan inevitable, que no podríamos hacer nada aún deseándolo con todas nuestras fuerzas. Sin embargo solo fue una excusa, un chivo expiatorio ante nuestra pasividad. El fin del mundo fue lento, silencioso y llevado a cabo por el humano de forma programática y meticulosa. Como partes de una maquinaria inmensa, hombres y mujeres dejaron que el mundo cayera en manos de la muerte.


Todo comenzó con un acelerado cambio climático. La llamada Generación H vio con tranquilidad como los océanos se salían de sus playas, como se inundaba el desierto de Sahara y como el polo norte despareció por completo en cuestión de media década. Más el humano no hizo nada. A continuación siguieron las guerras. Los recursos se hicieron limitados antes de lo esperado, aún sin tierra por la cual luchar, las naciones se enfrascaron el una cruel batalla que terminó de eliminar lo poco que quedaba. Europa es ahora un vertedero radioactivo, medio oriente está borrado del mapa, China es la mitad de lo que era antes. América está casi sumergida por el nuevo Mar pacifico-caribe. Lo que nos acabó por condenar fue un descenso drástico de la tasa de natalidad a nivel mundial. El último niño en nacer murió hace veinte años, a la edad de quince. El humano no hizo nada. Los que quedamos, los pocos que quedamos, vemos cada noche a la luna que caerá sobre la tierra dentro de treinta años mientras nos preguntamos... ¿valió la pena? 


—¿Crees que la luna caerá?

—Lo hará... Llevamos varios años estudiando su caída...

—Los humanos... ¿Como lograron sacarla de su órbita?

—No fue fácil, aunque tampoco intencional... Cuando empezaron a utilizar bombas más y más grandes, poco a poco movieron el eje de la tierra de su eje... El final se escribió cuando arrojaron una bomba enorme sobre la fosa de las Marianas. Algunos dicen que si la explosión hubiera sido mayor el planeta se hubiera partido a la mitad.

—Es increíble...

—¿Verdad que si? —dije sonriente mientras preparaba el café—. Fuimos metódicos, meticulosos; nunca en la historia la humanidad se unió tanto como cuando decidió echarlo todo a perder. Ahora solo quedamos los viejos como yo, los amargados que no nos queda otra cosa que lamentarnos...

—¿Eres infeliz?

—No, creeme que no lo soy. Moriré antes de que la luna caiga y no podré presenciar el fin de nuestro hogar. Ustedes estarán demasiado lejos para entonces, aunque lo podrán ver aunque ya hayan salido del sistema solar.

—No sé que decir...

—Si sabes, lo que desconoces es que sentir al respecto. Ustedes crecen muy rápido, deben aprender todo lo que puedan antes de partir y llevarse ese conocimiento consigo. 

—¿Por qué no vienen con nosotros?

—¿Quienes? ¿Los ancianos amargados? ¡Qué va! Debemos quedarnos y morir aquí, somos los causantes de que la tierra esté a punto de ser asesinada por su propio satélite... Abandonarla, dejarla flotando sola en la inmensidad del universo... Sería cruel... 


La pequeña mano de Demócrito apretó la mía, era la primera vez que expresaba sus sentimientos de forma física. Tenía miedo... Teníamos miedo.


Año 240 d.C


La temporada de tormentas duró en esta ocasión dos años. Dos años sin dejar de llover un solo día. El clima ha retomado protagonismo una vez más en cuento a asolar la vida sobre la tierra se trata. Demócrito parece un hombre joven a estas alturas, aún sabiendo que nació hace apenas diez. El silencio es ensordecedor, los huracanes dejaron tras su paso a una quietud sepulcral, muchos dicen que "el viento ha muerto" y que no volverá a levantarse. Con viento también murieron las corrientes marinas y el oleaje,  solo queda la marea que es más drástica a medida que la luna de acerca. La luna es tan hermosa... A pesar de ser el quien llevará a cabo nuestra sentencia de muerte, no deja de ser una hoya en medio de la oscura noche.


—Donovan, no esperaba encontrarte aquí...

—Demócrito... Vine a ver a mis plantas, creo que son las últimas orquídeas.

—¿Las últimas? Allá afuera pueden haber más...

—No es posible, afuera de los domos la vida es casi imposible sin nuestro cuidado.

—Es una lástima... ¿Podré llevarlas conmigo?

—Claro, las cuido para ti y los demás.

—Sabes, he conversado con mis hermanos, sobre la partida. Algunos tienen dudas... 

—¿Dudas?

—Temen que navegando sin rumbo por el espacio perdamos la cordura... Que después de todo no lleguemos a ninguna parte.

—Es compresible... ¿Tú qué crees? 

—Creo que debemos seguir según planeado. 

—¿Por?

—Porque es lo correcto...

—¿Por qué es lo correcto?


Demócrito quedó en silencio unos segundos, intentaba razonar lo que le había preguntado. A continuación, respondió «porque es lo correcto», esta vez con una firmeza convincente. 


—Eso tono me gusta... Suenas casi como un líder...

—Donovan... Quería hablarte sobre mi proyecto.

—Ah, eso... Oleg me habló de las ideas que le compartiste hace unas semanas, ¿has hecho algún avance?

—Si, le logrado superar el problema del grafeno en cuanto a conductividad, hemos pasado a la segunda etapa. Si logramos hacer que el grafeno modifique su estructura tendremos un biometal de bajo costo que nos ayudará a superar la falta de hierro en el espacio. 

—Con esto has superado todas mis expectativas... 

—Escuchar eso me hace feliz.

—Hace unos años no entendías lo que era la felicidad.

—Hace unos años todavía era un adolescente, me negaba a aprender, quería hacer mil preguntas sin escuchar una sola respuesta.

—Suelo pensar que ese fue el principio de tu conversión a humano. Los humanos pecamos de curiosos... Desear saber lo que era el fuego nos llevó a quemarnos, pero aprendimos, usamos el fuego, lo moldeamos. Nunca llegamos a controlarlo, más si a poseerlo, hicimos grandes cosas con el fuego... Solo porque alguien lo vio y deseo saber de él. Nunca te detengas cuando quieras saber algo, ese es el inicio de todas las cosas.

—Hay una pregunta que siempre he querido hacerte.

—Hazla.


Otra vez Demócrito quedó el silencio.


—La haré en otra oportunidad. 

—Has sembrado en mí la semilla del saber, deseo conocer esa pregunta que guardas, eso también es bueno. 

—Debo ayudar a mis hermanos con algo, vendré luego.


El joven se levantó y al hacerlo parecía un adulto, había madurado mucho mientras conversábamos. Quedaba poco tiempo.


Año 247 d.C


Todos los cálculos que habíamos hecho fueron irrelevantes cuando entendimos que la luna caería en unos meses. Teníamos un plan, Argos, una nave que sacaría a Demócrito junto a sus hermanos de la tierra. Los expertos nos aseguraban que el impacto de la luna no destruiría por completo a la tierra y que probablemente no quede fuera de su órbita, a la deriva. Argos saldrá a realizar un asentamiento en Marte, mientras que nuestro planeta se enfría. Pasarán algunos siglos antes de volver a ser habitable, pero estará ahí esperándonos. Eso nos dicen las proyecciones más optimistas. 


Argos lleva consigo lo mejor de nosotros, no de manera material, sino intelectual. Lo mejor que la mente humana pudo crear condensado en una súper computadora, todo dirigido por Demócrito y su hermana Téano.


—Los temblores son peores mientras la luna se acerca.

—Así es, supongo que empeorará a medida que pasen los últimos días.

—Pareces todo un hombre... ¿Cuántos años tienes?

—Se supone que quince...

—Si... Has llegado a la maduración de tu crecimiento. A partir de aquí ya no crecerás más, permanecerás con esa fisonomía hasta que se cumpla tu ciclo de vida.

—Donovan... Tú, Oleg y los demás deben venir con nosotros. 

—No hay espacio para nosotros en Argos, la creamos para que ustedes habiten en ella, ya que necesitan pocos recursos para subsistir... Nosotros solo seríamos un estorbo.

—Nosotros... Solo son trescientas personas. Ni siquiera llevamos animales, solo sus embriones, podríamos hacer espacio y...

—Trescientas personas —interrumpí—. Somos más, lo olvides que también llevan embriones humanos... Y están ustedes... ¿Qué otra cosa necesita la humanidad? Tú y tus hermanos carecen de envidia, de celos, de malevolencia. Guiarán a los humanos con amor y raciocinio hacia el futuro. Los humanos que quedamos, este puño de ancianos amargados, no tienen cabida en Argos.

—Pero, padre...


Era la primera vez que Demócrito me llamaba de esa forma. Trescientos humanos sobrevivientes, cada uno con un pequeño humano genéticamente modificado. La idea era simple, inculcar en ellos en amor hacia la vida, los conocimientos y la sabiduría necesaria para ayudar a la humanidad a no extinguirse. Casi perfectos, humanos en todo sentido. Eran los hijos que nunca podíamos haber creado. 


—No llores, debes aprender eso... Te lo dije cuando eras apenas un pequeño. Abandonar la tierra sería un acto de crueldad. Ninguno de nosotros piensa hacerlo. 

—No logro entender eso...

—Algún día lo harás... algún día...


Un golpe en la puerta me hizo sobresaltar. 


—Donovan, Demócrito, deben venir. Es la luna.


Al salir, a través del vidrio reforzado del domo, se observaba la luna, enorme, como nunca había sido vista. La caída era inminente. 


—Spencer, ¿qué está pasando?

—Los terremotos, pensábamos que eran a causa de la influencia de la luna sobre el mar y las capas tectónicas, pero estábamos equivocados. Eran réplicas del gran terremoto de las Marianas.

—¿Réplicas? ¿De un incidente que sucedió hace doscientos años? 

—Es lo que tratamos de entender...

—Nunca terminamos de entender a la tierra, nunca aprendimos a escucharla...

—Donovan, deja las cuestiones filosóficas para luego, es peligroso seguir aquí —dijo Demócrito.

—Argos... 


En el domo existían diversos sectores. Era una ciudad entera cubierta por acero y cristal situada sobre lo que se conocía como Denver. En medio de todo se erguía Argos, el arca que habíamos creado. 


—Oleg, dime que Argos puede abandonar el planeta.

—Argos puede abandonar el planeta... pero...

—Pero... ¿Qué?

—Los tanques de combustible de ignición. Son necesarios para que abandonen la órbita terrestre, pero tardarán en llenarse una media hora...

—Spencer...

—La luna caerá en unas dos horas. Pero ya no sé si confiar en nuestros números.

 —De acuerdo, déjenme pensar... Ya. Demócrito, llama a tus hermano y empieza el abordaje. Spencer vigilará la luna y de ser necesario la volará.

—¿Volarla? ¿A qué te refieres?

—No hay tiempo...

—¡Habla! —increpó Demócrito una vez más.

—Una misión de hace media década puso bombas en la luna. Varios kilotones...

—Eso fue después de la guerra, ¿por qué hicieron eso?

—Sabíamos que la luna caería por el eje inestable de la tierra, pensamos que sería una especie de contra medida. Si la luna cae demasiado rápido, las explosiones la romperían, dándonos una oportunidad de despegar... Oleg y yo veremos que todo marche según el plan de lanzamiento. Ve por tus hermanos de una vez.


En menos de dos horas la tierra sería juzgada por nuestros actos. Los ancianos ayudaban en lo que podían mientras los hermanos de Demócrito los organizaba. Algunos no deseaban abandonar a sus maestros, a sus padres o amigos, cada uno según lo que su corazón dictaba. Téano era una líder nata, junto a su hermano gemelo, Demócrito, realizaron el abordaje antes de lo que estaba estimado. El combustible tardó unos minutos en cargarse. Todo estaba listo.


—A partir de este momento, Demócrito y Téano, nos referiremos a ustedes como Capitán y Teniente para una mejor coordinación, ¿entendido?

—Si señor, entendido —respondió Demócrito.

—Entendido, todos los sistemas funcionando —dijo su hermana.

—El riel está operando al máximo de su función, al salir deben seguir la ruta programada... No querrán chocar de frente contra la luna. 

—Donovan, ¿estás ahí?

—Así es, Capitán.

—Recuerdas que siempre quise preguntarte algo, ¿estamos a tiempo para ello?

—Antes te dije que nunca dejaras de preguntar. Sería hipócrita reprocharte por ello ahora. ¿Qué deseas saber?

—¿Somos humanos? 


De todas las preguntas que llegué a imaginar, tratando de adivinar sus intenciones, esa fue una de las que descarté al principio por ser obvia. Demócrito siempre me sorprendía.

 

—En cuerpo y alma, son los mejores humanos engendrados por la tierra.

—Es bueno saberlo. Bueno, aquí el comando de la nave Argos, con una tripulación de cuarenta operativos y quinientos pasajeros. Listos para despegar.

—Aquí el centro de mando del Domo Horizonte, tiene autorización de despegar. 

—Donovan, unas palabras no estarían mal.

—Capitán... Ustedes son el remanente de lo que fuimos, como especie, como humanos y como individuos. Sigan adelante y no se sientan mal por nosotros, lo único que lamentamos es no haberlos tenido más tiempo... Argos, despegue.


Un estruendo se escuchó por toda la tierra, era el aplauso de los presentes, de los hombres y mujeres que quedaban, felicitándose unos a otros, deseándole lo mejor a sus hijos y aprendices. Argos fue lanzado hacia el espacio rodeado luz, una estrella brillante que se alejaba de la tierra...  


—¿Donovan?

—Capitán...

—Este es un canal cerrado. Quería despedirme de manera personal. 

—Eres muy sentimental, ¿sabes?

—Eso lo heredé de ti.

—Hijo... No deseaba decírtelo, pero... tengo miedo...

—Padre... 

—Tengo miedo, y es normal. La muerte es una materia jamás estudiada. Cuando supimos que todo terminaría, nos dedicamos a estudiar la vida. De ello nacieron ustedes. Son la encarnación de la vida misma.

—A mí también me atemoriza fallar.

—Quizás lo hagan, ya que errar es humano.

—Errar es humano y nosotros somos humanos... ¿Debería eso preocuparme?

—No, al contrario. Tómalo como una advertencia, un llamado a la precaución. Son tan perfectos como un humano puede y tan imperfectos como un humano es. La vida está en sus manos...

—Ya estamos fuera de órbita... Sabes, la tierra es bellísima.

—Lo sé. La amamos, por esa razón nos fue imposible abandonarla. La luna ha oscurecido el cielo. Adiós, hijo... 

—Adiós, padre...

—Eliot tenía razón... 


Año 332 d.C


—Padre, todo está listo.

—Pequeña, ¿tú estás lista?

—No sé, es la primera vez que salgo de Marte.

—La tierra se enfrió antes de lo esperado, incluso es posible que la atmósfera sea habitable. Tu abuelo tenía razón, nunca aprendimos a escucharla. 

—El abuelo Donovan... ¿Que clase de persona fue?

—Fue el mejor... Vamos, iremos a conocer nuestro nuevo hogar.





Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento.

T. S. Eliot

9 ноября 2018 г. 2:24:39 10 Отчет Добавить 8
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Об авторе

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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Rodrigo Hernandez Rodrigo Hernandez
Hermoso relato 👍
Fausto Contero Fausto Contero
Eres tan bueno para la ciencia ficción como para el terror. Por momentos pensé que quienes escaparon de la tierra no eran del todo humanos, y no me quito esa idea de la cabeza. Solo me ha quedado una duda. El d.C. en los años, no puede ser después de Cristo, entonces, ¿qué significa?
20 декабря 2018 г. 20:36:42

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Después de la Crisis 21 декабря 2018 г. 8:58:32
  • Fausto Contero Fausto Contero
    Ah, ok! Gracias por la aclaración, amigo, muy ingenioso. Te felicito por esta gran obra 21 декабря 2018 г. 10:53:35
Vlad Strange Vlad Strange
¡Wow! Es un relato excepcional y excelentemente trabajado. Ese final fue muy bien ejecutado, terminando con aquella frase que realmente refleja lo que será el fin del mundo para nosotros.
11 декабря 2018 г. 15:38:24
Katerina Az. Katerina Az.
Qué bueno estuvo esto! Un relato interesante y conmovedor. Algo que, quizá, al paso que vamos, llegue a suceder algún día.
28 ноября 2018 г. 11:05:13
Rose Days Rose Days
Bueno, o no se puede dejar reseña en los relatos cortos, o mi cerebro no lo encontró aún jaja pero quería decir que siempre que veo una novela tuya, puedo saber con toda seguridad que será algo muy bueno e interesante, que me tendrá pensando desde que inicia hasta que termina. Me encantan los temas que tocas y la genialidad de tus escritos.
15 ноября 2018 г. 5:54:37
Rose Days Rose Days
¡Un relato que disfruté de inicio a fin! ¡Está genial! Como todo lo que sale de esa privilegiada cabeza, querido amigo.
15 ноября 2018 г. 5:48:56
Yonathan Cortes Yonathan Cortes
Buenísimo, un aplauso. Me mantuvo expectante.
9 ноября 2018 г. 13:21:39
Yasnaia Poliana Yasnaia Poliana
Excelente
8 ноября 2018 г. 20:37:57
~