El Terror de Alejandra Подписаться

frank-boz1536880595 Frank Boz

Una joven es acusada injustamente por la mismísima Santa Inquisición. Durante su encierro se ve asediada por un mal del que no le es posible de interpretar ni de explicar desde las palabras. Una sensación de inquietante desesperación comienza a crecer en su desecha mente. Un relato cargado de suspenso y terror psicológico que engloban una pequeña y modesta enseñanza.


Ужасы 13+.

#ElTerrordeAlejandra
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Capítulo 1

Dada la desventaja de la posición en la que me encuentro, solo me queda por contar en como los habitantes de este lastimero pueblo fueron fácilmente convencidos y engañados con cosas tan absurdas y primitivas que no puedo hacer otra cosa sino sentir lástima hacia su abrumadora carencia de un pensamiento propio. Aunque debo admitir que el solo hecho de escucharlos en aquél momento, me envolvía en la oscuridad de un terror imposible de cuantificar desde el lenguaje.

Tal vez aquel oscuro terror de culpa que albergaba entre las profundidades de mi consciencia, al que temía más que a la misma muerte, me mantenía con vida de alguna manera solo para comunicar mi condición de inocencia de la cual sí soy culpable.

Bruja, hechicera, hereje, nigromante etcétera, etcétera... fueron solo algunas de las características que fui adquiriendo al mismo tiempo que era testigo de como la llamada Santa Inquisición esparcía la pandémica nube de esa locura tan contaminante que habían definido como religión en aquellos lugares vacíos, olvidados, tan alejados de las buenas costumbres y los buenos hábitos, para inculcar así, su propia “magia” en todo aquel que encontrara alivio a sus tribulaciones de la vida diaria en la santa palabra de Dios.

Vivía mis últimos momentos sintiendo como el peso de las acusaciones de la turba iracunda ahí fuera, doblaba mis espaldas, se paraba sobre mis hombros. Gritaban y maldecían con destacado odio por verme colgada, arder en las llamas o cortarme la cabeza, lo cierto, es que apenas si podía distinguir sus ridículas peticiones entre la madeja de voces enredadas que me aprisionaban aún más con su acusador tono.

Desde una pequeña abertura del calabozo, menos que una ventana enrejada, podía oírlos gritar un sin fin de descabelladas ideas, un encadenado infinito de eslabónicas torturas salidas de los más oscuros y recónditos desvaríos de los que puede ser capaz la mente humana movida solo como un odio colectivo e irracional sabe hacer.

Su arrebatado comportamiento, propio de la ignorancia de la época, no hacía más que confirmar mis más oscuras y temidas sospechas de ser condenada sin ningún tipo de juicio por su eclesiástico régimen.


La última noche, antes de mi condena, me sirvieron un plato decente de comida, el cual indecentemente me lo tragué, casi sin masticar ni disfrutar de ese jugoso filete de roja y deliciosa carne que contrastaba de manera elegante con el negro encierro de aquellas cuatro goteantes paredes por un haz de luz que se filtraba por la pequeña abertura entre el piso y la puerta. Esas paredes guardaban turbias reseñas de lo sucedido en los territorios de su malévola privacidad. Seguramente lo habían visto todo, gente volverse loca, gente llorar, maldecir, injuriar, gente gimotear como criaturas oscuras arrepentidas de portar el mal en sus espaldas como una carga, como una pesada cruz puesta por la misma santa inquisición de la cual injustamente nadie puede librarse, gente que ha sucumbido a la tentación de la vorágine del hambre y en un acto de auto canibalismo han devorado con la soberbia dedicación de un demente antropófago, primero sus uñas, luego sus falanges, hasta que los dedos de sus tal vez inocentes o culpables manos, no fueron más que pequeños muñones moviéndose y temblando espasmódicamente.

Se podía sentir ese nostálgico pero rancio olor metálico a la sangre descompuesta de cientos de personas que perdieron la razón entre estos cuatro mohosos muros.


La implacable noche estaba en su apogeo, el ambiente ahí dentro estaba enrarecido, pesado, tanto, que mi debilitado juicio me jugó una mala pasada mientras la oscuridad en el lugar reinaba con vil autoridad.

–¿Qué... quién anda ahí? –pregunté agitada entre susurros, con terror de que alguien contestara.

En un deslucido instante estabilidad me pareció percibir la ocupación del escaso espacio a mis espaldas y escuchar unos pasos descalzos que se movían ágil en la penumbra de mi encierro. “Ruidos en la oscuridad, no pueden ser nada saludables en lugares y momentos como éste, debió haber sido mi imaginación o quizá mi locura” pensé y luego dormí o eso creí que hice por escasos instantes porque solo unos minutos después una pequeña turba, incluida en ella, la madre de aquellos niños a quienes dijeron me llevé a la ciega oscuridad del bosque solo para cumplir con las satánicas y ritualísticas exigencias de un aquelarre producto de su propia, ridícula y condicionada imaginación de campesinos; fueron a despedirme con su característico y manifiesto odio por quinta vez en el día.

–¡Bruja de mierda! ¡Arderás ante los ojos de todos! ¡Te colgarán! ¡Zorra! –una marea de gritos entrantes por la ventana me turbaban la casi deshecha mente rebajando mi ser a menos que una rata.

–No... oigan, no fui yo quién hizo eso. ¡Dejen de repetirlo!...–dije llorando y poniéndome en puntas de pie intentando mirar por la minúscula ventana pero estaba demasiado alta.

–¡¿Por qué?! ¡¿por qué te llevaste a mis niños?! ¡Ay mis niños!... –decía la mamá de manera temblorosa, llorando desconsoladamente. Jamás creí que el ser humano fuera capaz de emitir sonidos como aquél estruendoso sollozo aquella noche. La profunda tristeza de haber perdido a sus pequeños casi se podía palpar en el ambiente. Debo decir que aquellos llantos partieron mi tuétano en miles de pedazos.

–¡Se... señora. Tiene que creerme... me quemarán viva, por el amor de Dios!... ¡Y usted lo sabe!...

Sin decir nada, llorando y gritando como llegaron, se marcharon, dejándome solamente en compañía de mis palabras y del encierro. Me senté en un rincón mirando al piso de la celda. Recordé mi vida y sentí pena por mi misma ya que nadie más lo haría.

La familiar ausencia de ruido me devolvió un poco la calma.

Y de entre el sepulcral silencio, ¡otra vez los pasos descalzos! esta vez acompañados de un desgarrador grito infantil que se desvaneció unos segundos después de que inició. Un grito que como un hachazo se me clavó en el corazón y en el cerebro. Tan escandaloso, tan estridente como garras en un pizarrón.

¡Arderás bruja de mierda!¡Te cortarán la cabeza y nadie te extrañará!

Se escuchó a solo unos centímetros de mis oídos.

–¡¿Quién es?! ¡¿Quién?!... –grité de terror una y otra vez– ¡¿Quién es?! ¡¿Quién?!

¡Te cortarán la cabeza! –y luego me tapé los oídos. Me encogí cual tembloroso niño intentando escaparse de las siniestras y deformes manos del monstruo debajo de su cama. Unos segundos después, me vi de pie pidiéndole perdón al éter, gritando en todas las direcciones como nunca antes había gritado. Las paredes devolvían mis alaridos en chirriantes ecos que revotaban por todas partes en el reducido espacio hasta que solo se volvieron un plano ruido blanco en ese negro lugar.

¡Te cortarán la cabeza y nadie te extrañará!¡Bruja de mierda! Se escuchó de nuevo para ya no detenerse.

Los gritos en el aire dichos por nadie, sacudieron la noche dentro de la sombría mazmorra, tornando todo inquietantemente confuso y surreal. Maligno de formas inexplicables para la psiquis humana, tanto, que una ingente sensación de aterrador pasmo anidó entre mis sienes.


1 ноября 2018 г. 0:18:41 7 Отчет Добавить 7
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Omar Castro Omar Castro
No leí la versión original, pero no encuentro mejor voz para narrar que la propia víctima del tormento.
28 апреля 2019 г. 23:32:37
Pati Gutierrez Pati Gutierrez
Muy buena historia. Me gustaría aprovechar para invitarlos a visitar un nuevo proyecto donde los usuarios podrán consultar la correcta escritura de las palabras, así como las dudas más frecuentes en español: www.describelo.com. Poco a poco iremos agregando más contenidos. Saludos.
16 января 2019 г. 11:20:46
Yonathan Cortes Yonathan Cortes
Muy buena narración. Me paralizaron los detalles, hace muy desesperante la situación. Saludos.
1 ноября 2018 г. 21:40:07

  • Frank Boz Frank Boz
    Gracias por haber comentado Yonathan. Y qué bueno que te haya gustado. 2 ноября 2018 г. 9:30:46
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
Me gusta el sentido que le estás dando a este relato. Como siempre, las precisas descripciones transportan al sombrío mundo interior de la mujer, haciendo mucho más vívido el encuentro con las letras.
31 октября 2018 г. 23:26:14

  • Frank Boz Frank Boz
    Muchas gracias por la atención de comentar Marce. Ya como habrás leído mis publicaciones en la otra plataforma, no me siento muy cómodo con relatar en primera persona, se me hace difícil, nunca queda como quiero. Tal vez la lectura se complique porque no he dado con las palabras exactas, es algo en lo que trabajo. Pero siempre he preferido relatar en tercera persona. 1 ноября 2018 г. 12:07:30
  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    Yo creo que aquí se te dio muy bien la primera persona. 1 ноября 2018 г. 12:46:38
~

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