Las Gemas de zira Подписаться

marifer-as1539986161 M.F Arsan

Primera parte: El rubí protector. "Algunos secretos deben morir con nosotros" ¿Qué harías si un día despiertas encontrándote con tu mundo de cabeza? Qué tu realidad y en lo que creías no era creías no era cierto. Qué tus padres no son lo que parecían ser y ahora tu tampoco eres lo que creías. Pues ese es mi caso. Un día normal. Eso era todo lo que me esperaba, vivir la misma rutina ya saben de la casa a la preparatoria y de la preparatoria a la casa, sin embargo, al volver me encontré con un escenario totalmente distinto uno de completo caos revuelto con confusión, misterio y mis padres desaparecidos. Sin olvidar mencionar a un extraño chico gótico de ojos azules el cual pertenece a la rareza que adquiere mi vida apartir de ese momento, una vida que nunca creí posible, una que nunca debió salir de las páginas.


Фэнтези эпический Всех возростов.

#romance #poderes #secretos #misterios
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Capitulo:1 El comienzo de todo

Una fresca mañana de primavera. Eso justo era lo que se apreciaba a través de mi ventana, los parques llenos de espléndidos árboles, hermosas flores con aroma dulce, el canto de las aves y la brisa tranquilizadora del viento. Sin duda la mejor época del año. Lamentablemente en la ciudad no habían muchos lugares en los cuáles se pueda apreciar la belleza de esta estación.

Sin dilación alguna bajé las escaleras- después de estar lista- en dirección a la cocina donde me esperaba un plato de arepas bañadas en miel de maple y delicioso chocolate caliente.

¡Mi desayuno favorito!

Amaba a mi madre siempre me complacía.

-¡Buenos días!- exclamé feliz con una enorme sonrisa en mi rostro.

Mi padre apartó sus inquietantes ojos celestes del periódico y me devolvió la expresión alegre.

-Buen día pequeña-dio un sorbo a su humeante taza de café, retomando su atención a este.

-¿Dormiste bien linda?- pronunció mi madre con dulzura al mismo segundo que llevaba un bocado de panqueques a su boca.

Asentí lentamente a modo de respuesta y los observé con atención.

Papá era un hombre joven con tan solo 39 años tenía un aspecto de chico de 29 es increíble lo bien que había conservado, al igual él mamá era 2 años menor y parecía una joven adolescente con esa cabellera rubia por los hombros y cuerpo pequeño. Ambos era tan distintos a mi, tan pálidos que perfectamente podrían camuflarse con la tonalidad clara de la nieve, aveces me era difícil creer que soy su hija siendo tan contraria a ellos con mi piel morena y cabello negro.

Había llegado a considerar mi posible adopción, sin embargo, cada vez que mencionaba algo al respecto mi madre lo único que solía decir era que si soy así se debe a mi parentesco con mi difunta abuela, de ella no había absolutamente nada solo un collar el cual portaba siempre. Pese a eso trataba de convencerme de que era cierto, aunque lo dudará cientos de veces, no obstante, pensaba en la probabilidad del gen oculto y se podía decir que me calmaba talvez no un 100%, pero al menos un poco.

- ¿Qué te parece si después de clases vamos al cine?- papá rompió el silencioso.

- Fantástico, ¿Cuál película veremos?

- Que no sea de terror porfavor.

-Sí, recuerda que mamá tuvo pesadillas por toda una semana.

- Pero se está estrenando pacto infernal y...

- Lo siento cariño somos dos contra uno- sonrió.

- Está es la semana de los clásicos y adivina cuál película darán esta noche orgullo y prejuicio- mencioné sumamente emocionada.

- Eso no es justo, han leído ese libro y visto esa película cientos de veces.

-Nunca nos aburriremos de ver al Sr. Darcy.

- Soy mejor que él- habló con cierto aire arrogante.

-Sin comentarios- contesté haciendo un esfuerzo para no reír.

- Por supuesto cielo, eres el mejor Darcy actual- besó su mejilla.

Elevé mi vista al reloj dorado que colgaba en la pared de la cocina ya debía irme sí deseaba llegar a tiempo, di un último sorbo  al chocolate que ahora había pasado a estar tibio y me puse en pie pasando el dorso de mi mano por mis labios sin dejar rastro de ningún residuo de comida.

-Gracias por el desayuno mamá estuvo delicioso-cogí el bolso acercándome a ella para depositar un beso en su mejilla.

- Buscaré nuestras blusas del Sr. Darcy, no podemos ir sin ellas.

- Deberíamos conseguir una para papá, él es su verdadero fan- solté una carcajada al ver como ponía los ojos en blanco.

- Los quiero a ambos- besé el pómulo de mi padre para luego salir de mi casa escuchando su “nosotros también” ahogarse con el sonido de la puerta al cerrar.

¿Con padres así para que tener amigos?

Cómo había visto desde mi ventana el día era precioso, magnífico para ir caminando tranquilamente hasta la preparatoria mientras todo mi alrededor de opacaba con la música y que emanaba de mis audífonos. Una extraña sensación me invadió repentinamente, era un mal presentimiento eso hizo que me detuviera un minuto, sacudí mi cabeza intentando apartarlo de mi mente, ¿Qué malo podía pasar? Este parecía el comienzo de un día ordinario como los demás, nada fuera de lo normal sucederá, tomé una gran bocanada de aire para continuar mi rumbo.

Minutos más tarde me encontraba recorriendo los largos pasillos poblados de casilleros color rojo, con uno que otro adolescente recostado en ellos, apagué la música quitando los auriculares de mis orejas, en el instante que los guardé junto con mi reproductor en la mochila llevé mi atención al pizarrón de anuncios dónde se encontraba uno reciente, uno que sin duda había causado revuelo a más de un estudiante. El famoso baile de fin de curso, el tema de este año sería “bajo las estrellas” debí imaginar que sería algo tan cliché, para final de bloque solo faltaban tres semanas y el baile sería una semana después así que solo quedaban 22 días.

¡Solo 22 días para poder estar de vacaciones!

¡Al fin!

Eso sí era una noticia que agradara al menos solo a mí. En mi corta vida había asistido a un evento de esa clase y en ocasiones me asustaba lo antisocial que podía llegar hacer, quizá debería cambiar eso y lo haría sino me sintiera tan bien así. La soledad no es tan mala como aparentaba, una ves que te acostumbras a ella. Además, justo para esa fecha tengo planeado un bello maratón de Harry Potter con mi único amigo Steven, nos conocimos hace 11 años cuando tenía 5 y él 6, mis padres compararon una casa en el campo cercana a la suya, por lo tanto, se podía decir que éramos vecinos. Desde ese momento nos hicimos muy buenos amigos, era una lástima que solo lo veía dos veces al años en vacaciones ya que el vivía en otra ciudad.

Asistí a mis primeras clases de la mañana, las cuales pasaron veloces, en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba en la hora de almuerzo, haciendo fila con mi bandeja azul para coger "mi apetitoso almuerzo".
Las cocinera hoy definitivamente se han lucido.

Pensé con ironía mientras miraba como tiraban el raro puré grisáceo sin nada de elegancia y cuidado a mi plato.

¿Cómo es que nadie se a quedado de este mal servicio?

¿A caso era yo la única persona a la que eso no le parecía comestible?

Agarré una caja de jugo de naranja y una manzana para seguir mi trayecto y buscar un lugar para sentarme. Odiaba la hora del almuerzo hay demasiadas personas y nada de espacio, al parecer esta será otra de esas veces que tendré que comer en las zonas verdes.

Encontré no tan lejos una árbol perfecto, frondoso, alto con una excelente sombra, sería un buen lugar para almorzar, me senté en el espacio que formaban las ramas quitando el pesado bulto de mis hombros colocándolo a mi lado, puse la bandeja en mi regazo y justo en ese instante una suave brisa golpeó mi rostro, esa era una de las mejores sensaciones que se podían tener es una lástima que a muy pocas personas les importe y sigan con sus destrucción insaciable.

Después de mi tan “apetecible” almuerzo mi día continuó con la misma normalidad hasta las 4:30 pm, la hora de salida del colegio todo seguía como lo habitual y ese presentimiento de la mañana no había vuelto a aparecerse definitivamente fue sin motivo, pronto llegaría a casa donde hallaría mi frecuente escenario. Al doblar en la esquina divisé mi morada, la tercera color blanco de dos plantas, con barandales cafés en el amplio pórtico. Paré de golpe al notar la puerta entre abierta, atravesé el pórtico con rapidez sintiendo como el miedo se propagaba en mi, empujé la madera débilmente temiendo con lo que podía encontrar al otro lado.

Llevé una mano a mi labios observando atónita la escena que tenía frente a mí. Mi hogar estaba de cabeza, los sillones volcados, el televisor en el suelo, en él se encontraban esparcidos sus restos, la pequeña mesa de cristal que se hallaba sitiada en medio de los sofás estaba rota por la mitad.
Un sinnúmero de preguntas aturdieron mi mente.

¿Que había pasado?

¿Nos habían robado?

-¡Mamá! ¡Papá!- exclamé con voz aterrada y desesperada mientras entraba a la cocina. Podían estar heridos o...no lo sé.

De inmediato mi atención cayó en la mancha de sangre que se encontraba en la pared, un nudo se formó en mi garganta y un frío glacial se abrió paso por mi columna vertebral, esa sustancia escarlata podría ser de mis padres, sabía que debía ser optimista y pensar en cosas positivas, pero en una situación así no podía, no podía ignorar la posibilidad de que estuviesen muertos. La mesa estaba partida en dos, una de las sillas se hallaba destrozada y a otra le hacía falta una pata.

Eso significaba que mi padre había dado pelea, aunque ¿Por qué no estaban aquí? ¿Estaban tan heridos que los llevaron al hospital? No lo creí ni siquiera escuché el ruido de una ambulancia o incluso la policía estaría aquí, esto hacía poner mis nervios a mil. Pasé una mano por mi cabello desesperada sin hallar respuesta ni conclusiones a nada, en ese mismos segundo oí un sonido proveniente a la planta de arriba.

¡Por Dios!

Eso sólo significa dos cosas: o eran mis padres o la persona responsable de esto aún se encontraba aquí. Sin pensarlo mucho cogí el bate de béisbol de mi padre situado aún lado del pie de las escaleras y las subí sin reparar mucho en lo que estaba haciendo, en lo que podría encontrar arriba o contra quién me fuera a enfrentar.

Ingresé a mi cuarto con manos temblorosas y un sudor helado bajando por mi frente, mi ropa estaba esparcida por todo el suelo de madera, las gavetas fueron arrojadas al piso, los collares y joyería de fantasía se encontraba botado por doquier. Esto no fue un robo, sino un allanamiento, el sujeto buscaba algo, ¿Y que era? Si no poseíamos nada de valor o importancia.

El ruido se volvió a repetir está ves en la habitación de mis padres, inhalé con profundidad segundo antes de entrar allí, la situación ahí era la misma que en mi recámara lo cual fortalecía mi punto. Sin querer pisé un cristal ya que escuché como este se hacía añicos bajo mi zapato, bajé mi mirada, esto era más que un simple vidrio, era una foto de nosotros tres tomada hace poco, fue la última vez que fuimos a la casa de campo hace un par de meses. Esta era mi favorita de todas, una punzada de dolor se clavó en mi pecho, no tenía idea de dónde estaban o incluso la certeza de que estaban bien.

¿Quién o por qué razón se los habían llevado?

Sí ellos no tenían problemas con nadie, mucho menos se involucraron en algo ilegal, nada de esto poseía sentido.

Suspiré guardando la imagen en el bolsillo de mi chaqueta en el instante que percaté como una mano de posaba en mi hombro, inmediatamente cerré mis ojos presionandolos con fuerza y moví el bate a la derecha para estamparlo en lo que sea que fuera.

Abrí mis ojos asustada al sentir como alguien lo tomó con fuerza, frenando su velocidad impidiendo que logrará su cometido.

-Yo no haría eso si fuera tu- lo soltó con brusquedad.

Abrí mi boca para articular alguna palabra, sin embargo, fue inútil estaba sorprendida y aún me hallaba en shock, además de los superhéroes ¿Quién podía tener tan buenos reflejos?

-¿Qué pasa?- elevó una de sus cejas color negro- ¿A casi no sabes hablar?- dio un paso a mí.

- Parpadeé varias veces tratando de salir del trance en el que me encontraba- Sí, lo siento yo....- lo mire detenidamente, era muy alto, pálido, cabello negro y ojos azul... azul marino ¿talvez?- ¿Quién eres?- hablé a la defensiva, entrecerrando mis ojos.

- Soy Jaden Revenswork.

-¿Dónde están mis padres?- pregunté de manera tosca ya que existía una probabilidad de que él haya sido quién se los llevó.

- No sé donde estén tus padres, pero eran de los nuestros.

-¿De los tuyos?- fruncía el ceño- ¿A qué te refieres con eso?

-Rodó sus ojos como si mi pregunta fuera estúpida y la respuesta sea algo obvia- Tus padres-se corrigió- Amanda y Robert Vanderbuel son guardianes de las 5 poderosas gemas de Zira y del mundo al que en realidad pertenecen...Gemireth.

-Solté una carcajada, es lógico que eso era una farsa-Estas jugando, ¿Verdad? Eso no puede ser cierto, mis padres te contrataron para hacerme esta broma de mal gusto ¿cierto?- avance hasta el armario y lo abrí creyendo que allí estaban mis padres ocultos, muertos de la risa, pero al ver como no era así deje de reír.
-Lamento decirte que esto no es un juego- me volteé captando la seriedad de su rostro.

Maldición.

Ahí supe que era verdad.

-No...no puede ser-susurré- ¿Por qué se los han llevado?

-Eso aún no lo sé, por lo que pude deducir buscaban algo realmente importante, no por cualquier cosa de toman tantas molestias.

-¿Quiénes?

-Puedo apostar a que fue Nemidas, es decir, algunos de sus muchos secuaces- señaló la puerta con un ligero movimiento de cabeza- debemos irnos, no es seguro estar aquí, pronto se darán cuenta y vendrán a ver.

-¿Irnos?- caminé detrás de él- ¿Adónde?

-A la academia, no te dejaré sola aquí y dado a que eres un gemier o con padres así puedes quedarte allí.

-¿Y mis padres?- no pensaba irme sin ellos.

-Por ahora debemos ir a la academia, hablaremos con Hans de lo sucedido, él sabrá que hacer.

¿Que debía hacer?

¿Seguirlo?

Por un lado, si me quedo aquí ni sabría que hacer ni a quién acudir, por otro sí me iba con él la posibilidad de hallarlos era más alta, además tengo la ligera sensación de que me ayudarían, aunque sonaba loco seguir a este tipo era lo único que me quedaba.

-Dejo acuerdo iré contigo- me aproximé a la salida, de inmediato noté algo distinto en la puerta a cuando entré, había una nota sostenida por una daga- eso no se hallaba ahí cuando ingresé.

-¿Segura?- zafó la daga plateada y tomó el papel- talvez ibas tanto en lo tuyo que no deparaste en lo demás.

-No- pronuncié con firmeza- estoy completamente segura que eso no estaba.

-“Amanda y Robert Vanderbuel han sido arrestados por robo de gema perteneciente al rey supremo.
Firma: Nemidas, rey de Gemireth”- concluyó de leer la nota- ¿Sabes a qué gema se refiere?

-Negué con mi cabeza- No, mis padres no son ladrones y nunca han tenido nada importante o de valor.

-No que tú te hayas enterado.

Tenía razón en este momento ambos poseían una etiqueta de mentirosos había dado cuenta que en realidad no los conozco bien, que habían tenido una doble vida todo este tiempo. Así que no podía decir nada al respecto, tan siquiera tenía argumentos para defenderlos. Él al ver mi silenció artículo:

- Sí lo que dices es cierto quién hizo esto se encontraba en la cada al mismo tiempo que nosotros y es muy probable que con tus padres- hizo sus manos como puños- es extraño revisé el sector y no encontré rastros de nada- dio un paso atrás- eso quiere decir que pueden estar aquí- sus ojos se tornaron de un color azul brillante por unos segundos, luego la tonalidad comenzó a descender quedando del color normal.

Ensanché mis ojos estupefacta, ¿Qué eso no se podía hacer solo en las películas?

- Está despejado, deben de estar usando alguna clase de protección más fuerte que mi poder- se giró a mi dirección y sonrió al ver mi rostro perplejo- ¿Sorprendida?

Asentí.

- No todo los días ves algo como eso.

-Eso que no has visto todo lo que puedo hacer- me guiñó un ojo- solo escaneaba el lugar- baja las escaleras del pórtico- sígueme.

Caminaba guiándome hasta uno de los árboles que se hallaban en el terreno de mi casa, arqueé una ceja confundida ¿Qué iba hacer? ¿Sentarse hablar conmigo?

-¿Un árbol? Pensé que iríamos a la academia.

- Y ahí es dónde iremos no dejes que tu vista vista humana te ciegue. Este no es un simple árbol- metió su mano en él y esta desapareció a través del tronco- es un portal el cual nos llevará a mi mundo o lo que queda d él- su voz se apagó en esa última frase.

-¿Por qué?- inquirí con interés.

- Larga historia- me extendió su mano- ven- mordí mi labio algo insegura y ante un ataque de valentía la tomé- sentirás un pequeño mareo- se encogió de hombros- nada de que preocuparse.

Asentí sin estar completamente segura y cerré mis ojos dejándome guiar por Jaden, siendo absorbida por el portal, perdiéndome en su inmenso vacío y resplandor.

27 октября 2018 г. 6:07:00 0 Отчет Добавить 3
Прочтите следующую главу Capítulo:2 Un mundo desconocido.

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