Corvus Подписаться

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''Y la única luz de este mundo, sería la misma obscuridad''.


Фэнтези эпический Всех возростов. © Todos los derechos reservados por Bernardette M. Quinto

#traicion #magia #obscuro #eternidad #soledad #amor
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Prologo

El silencio estaba presente, las gotas de lluvia caían sobre la joven albina, parada frente al mar llevando en sus brazos a un pequeño bebé que estaba cubierto por un manto viejo de color rojo. Un par de lagrimas se deslizaban por su rostro, cayendo sobre sus pies cubiertos por la fina arena blanca. 

Lo que haría en ese momento, solo la hacía pensar en sí era una buena idea o sí en realidad estaba equivocada. Sabía que tenía que hacerlo por el bien de su familia y el de su propio hijo. En el interior creía amar a ese niño, pero en ese momento para ella era más importante su perfecto matrimonio y su suerte, y ese niño ponía en riesgo todo. El bebé estaba maldito, decían todos al mirar sus ojos azules que eran tan bellos como el mar y el cielo. 

La joven al mirar al bebé, sentía que no iba a poder, al fin y al cabo era su hijo, su hermoso niño. Le dolía y mucho, pero tenía que hacerlo.

—Lo lamento —hablo ella, mirando al pequeño.

Con mas de mil dudas camino hacia al mar, sumergiéndose en el agua helada que iba de cubriendo su cuerpo. Cuando el agua llego hasta la altura de su pecho, levanto al bebé evitando que el agua lo tocara y una vez mas, lo miro a los ojos.  No podía entender como podía estar tan tranquilo, tan callado, sin ninguna expresión, le daba escalofríos.

Decidida, empezó a meter al pequeño en el mar, pero de repente el viento empezó a soplar y las olas tomaron fuerza. La mujer trataba de estar de pie para poder salir de ahí, cuanto mas se movía sentía una presión en sus tobillos como si la sujetaran varias manos, no podía salir de ahí, algo o alguien no la dejaba.

El pánico la lleno de desesperación, la pobre solo quería salir. Aún en los brazos de su madre, el pequeño solo observaba los rayos del sol que penetraban el agua, mientras su madre luchaba contra el mar.

El oleaje se volvió mas brusco, las olas trataban de robarle al niño pero ella se aferraba a el con su poca fuerza. Era inútil, estaba luchando contra una de las cosas mas poderosas, el hermoso e imponente mar.

La albina se fue debilitando y sin darse cuenta, sus brazos habían soltado al pequeño, miro hacia adelante donde su hijo flotaba aun cubierto por el manto. Las olas parecían llevarse con delicadeza al niño, solo se movía de un lado a otro suavemente.

Trato de ir hacia el pero no podía, sentía claramente como varias manos la sujetaban y como poco a poco la sumergían, por ultima vez miro hacia arriba donde aun se podía ver el sol. Cerro los ojos con fuerza, sabiendo que en ese momento iba a morir y de la peor manera, pero también estaba consciente de merecer eso y más.

Por alguna razón, abrió los ojos y lo primero que vio fue a un hombre, el sonrió al verla y con su mirada azul, señalo a sus brazos donde se encontraba aquel niño maldito que dormía cómodamente como sí no estuviera en el agua, estaba tan tranquilo.

Samantha, la preciosa mujer de nieve soltó un grito de terror, al mismo tiempo que la jalaban hasta el fondo del mar donde se oía el canto de una mujer. 

El joven hombre salió del mar cargando al bebé, sonriente miro hacia atrás, al fin tranquilo por saber que jamas volvería a ver a esa mujer y que finalmente era padre. Siguió caminando por la blanca arena, encontrándose frente a frente con una hermosa pelirroja.

—¿Y su nombre es? —pregunto mientras trataba de ver al bebé.

Un gran cuervo negro, voló por encima de ellos, posándose en el hombro de él, mirando al bebé con curiosidad. 

El hombre sonrío aun mas y dijo:—Su nombre sera Corvus, mi amado y precioso Corvus. 

La pelirroja al escuchar aquel nombre no pudo evitar sonreír , ambos estaban felices al tener un nuevo miembro en la familia Nox. 

Pero nadie sabía que desde ese ''bello'' momento todo cambiaría en en el mundo, el pequeño Corvus era el único culpable. Desde el día de su nacimiento la obscuridad estaba acechando el mundo, pero ese día en el que él ser mas frío había cumplido su deseo y el pequeño había sido salvado, la obscuridad había tomado fuerza.

Pobre, Corvus. 


29 сентября 2018 г. 18:22:46 0 Отчет Добавить 2
Продолжение следует…

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