Sra. H.A.T Подписаться

ranusa Rafael Núñez

Cindy Eyston y su marido son unos científicos cuyo último invento servirá para buscar justicia y redimirse de sus pecados del pasado.


Саспенс Всех возростов.

#381 #misterio #378 #superhero #310 #superheroes
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Capítulo 1

Las últimas luces de las viviendas de Rocket City comenzaban a apagarse, pues era ya de noche, de madrugada, además. Pero aún se podía ver una luz, una luz que llevaba encendida desde principios de noche, y que parecía que no pretendían apagarla hasta que el Sol saliese de nuevo. Esa luz provenía del sótano de la casa de los Eyston. Lugar donde la Sra. Eyston trabajaba en algo bastante importante.

La puerta se abrió lentamente para que no hiciera mucho ruido. Por ella entró el Sr. Eyston, procurando ir con cuidado de no tocar nada, ya que el sótano estaba lleno de herramientas, aparatos, y demás cosas tecnológicas y no quería romper algo sin querer.
— Cariño, ¿aún sigues con eso?
— Sí ¿Ya has acostado a los niños?
— Llevan horas dormidos. Son casi las cuatro de la mañana, ¿sabes? Deberías descansar...
— La ciencia no puede descansar. Ya me queda poquísimo, un par de ajustes y ya estará terminado.
Hubo un silencio de un par de minutos.
— ¿Crees que está bien esto que estamos haciendo? —dijo el Sr. Eyston pensativo—.
— ¿Qué? Pues claro que está bien.
— No creo que la venganza sea la solución...
— No es venganza, es justicia. Además, gracias a esto ayudaremos a muchas personas. No lo hacemos por nosotros, sino por los demás.
— Bueno, tienes razón.
El marido decidió quedarse en el sótano en silencio viendo como su mujer terminaba el proyecto en el que los dos habían estado trabajando durante dos largos años. El proyecto que cambiaría sus vidas, y la de todos, para bien.
El silencio no duró más de media hora.


— ¡Terminé!— Gritó.

La lluvia aumentaba la fuerza conforme avanzaba la noche. Algo no muy agradable para los Eyston, ya que iban en coche.
— Maldita sea, no veo nada con esta lluvia— lo decía algo cabreado, pues llevaba todo el día lloviendo y eso le había fastidiado el día—.
Cindy sonrío por el comentario de su marido. Verle enfadado le hacía gracia.
— Tranquilo, cariño, ya estamos llegando.
— La próxima vez conduces tú. Por cierto, ¿con quién has dejado a los niños?
— Con Scott. Tiene un poco pinta de drogata pero es alguien en quien poder confiar.
— No sé yo...
— Anda, mira, hemos llegado.
Cindy y su marido se bajaron del coche e intentaron sacar el paraguas lo más rápido posible para no mojarse. La lluvia caía cada vez más fuerte. Ambos se quedaron mirando durante unos segundos aquel edificio, ya lo conocían de sobra, era un lugar al que iban todos los días. Los Laboratorios ESV, un lugar donde hacían experimentos horribles con animales y personas. Cindy y su marido no podían permitir que siguiesen haciendo lo que hacen en ese lugar.

— Bueno, voy a prepararme.


— Creo que debería ir contigo...

— No, cariño, tú quédate aquí, necesito que alguien me informe desde el exterior, además, si me pasa algo será mejor que haya uno fuera que pueda buscar ayuda.

— ¿Si te pasa algo?

— Tranquilo, no me pasará nada, tengo el H.A.T, ¿no?—sonrió—.

27 августа 2018 г. 16:05:41 1 Отчет Добавить 0
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