Un Melancólico Misterio Подписаться

jasume Jasume Knight

La historia narra los eventos ocurridos en cierto castillo misterioso, el cual según cuentan los rumores esta embrujado por la joven pareja que murió hace un siglo atras. Debido a la diferencia de clases sociales, dicha pareja presentó diversos problemas que les impidieron estar juntos, y ahora 100 años después, la búsqueda de la verdad sobre lo acontecido lleva a los personajes a tratar de descubrir el gran misterio. Pasado y presente se mezclan en esta melancólica historia de amor centrándose en las relaciones y sentimientos de los personajes, así como el misterio detrás del viejo castillo. ¿Serán capaces de descubrir el misterio y salir ilesos de ese lugar?


Любовные романы Молодой взрослый романс 18+.

#misterio #drama #258
3
5146 ПРОСМОТРОВ
Завершено
reading time
AA Поделиться

Prólogo

<<…Esto en verdad es aburrido.>>

Sin motivación alguna, ella repitió este pensamiento muchas veces esperando que algún evento o situación inesperada y llamativa ocurriese.

Esta joven chica suspiraba y suspiraba dentro del moderno cibercafé que había abierto hace unos pocos días. Mientras tomaba un sorbo de café desde su pequeña taza, ella podía sentir las miradas de todos a su alrededor. Ella era una chica de 16 años, la cual era muy llamativa por su increíblemente brillante cabellera rubia que casi parecía ser de una tonalidad tan blanca como su piel y sin olvidar sus ojos grandes y verdes. Tales características eran muy inusuales de ver entre las personas de esa ciudad, por lo que constantemente se sentía observada y en ocasiones era objetivo de acoso.

─ ¿Te encuentras bien Layla? ─pregunto cierto joven mientras se sentaba en la misma mesa que ella.

─ ¿A veces no sientes que en tu vida te falta algo? ─pregunta ella pensativa. ─ Como si dentro de ti supieras que lo que estás haciendo no es lo que deberías hacer. Que estas desperdiciando tu tiempo y quisieras que algo o alguien viniera a salvarte y mostrarte un nuevo camino. ¿Me comprendes, André?

Pregunto Layla al joven sentado frente a ella como si estos se conocieran desde hace tiempo. El nombre de ese joven hombre es André Castillo y para ser más exactos, ambos se conocieron 10 años atrás cuando sus padres se mudaron a una nueva residencial que se encontraba vacía en aquella época. En otras palabras, ellos eran vecinos, los cuales convivían día tras día jugando juntos. Ellos no podían ser otra cosa más que amigos de la infancia.

─No comprendo lo que dice. En este mundo, nadie llegara a salvarte ni cambiara tu vida. Si no lo haces por ti mismo nadie más lo hará. Pero sabes algo Layla, en este mundo, yo soy el único en el que puedes confiar, el único que no te traicionara jamás.

Ese pensamiento, esas palabras que venían desde el fondo del corazón de André jamás pudieron alcanzar el corazón de Layla. Ella había suprimido sus sentimientos desde cierto incidente tiempo atrás, y no podía confiar en nadie, ni siquiera en André, pero aun deseaba desde lo más profundo de su corazón el poder confiar en alguien otra vez.

─Supongo que tienes razón. ─dijo con una mirada triste mientras en su mente pensaba otra cosa.

<<…Supongo que tú no puedes comprenderme.>>

Pensando que quizá podía cambiar algo, al salir del cibercafé Layla decide tomar un camino diferente al de André, y así aventurarse a caminar sola por la nocturna ciudad con la excusa de que visitaría a su padre, el cual se había divorciado de su madre y vivía a unas cuadras cerca del lugar. Dado que ella vivía con su madre, nunca veía a su padre pues este siempre estaba demasiado ocupado como para verla. Aun así, Layla no sentía nada, ni odio ni aprecio, ella solo deseaba desaparecer y llegar a un mundo repleto de magia y felicidad donde sus sueños se hicieran realidad, y pudiera encontrar a su príncipe azul. Ese era su único anhelo, como si de una pequeña niña se tratase.

─Es peligroso para ti andar sola por la ciudad a estas horas. ¿No recuerdas lo que paso aquella vez?

Decía André preocupado mientras recordaba cierta ocasión en la que ella había sido secuestrada por un extraño hombre, el cual pretendía abusar de ella. Afortunadamente, la policía hizo su trabajo a tiempo y ella pudo ser salvada esa vez, pero más que cicatrices o heridas superficiales, el trauma de su mente quedo ahí permanentemente.

─Aun lo recuerdo claramente. Ese recuerdo sigue atormentándome cada día, sin embargo, no puedo vivir así para siempre. No te preocupes que el apartamento de mi padre es muy cerca. Por lo menos puedo llegar por mí misma.

Con dificultad, André acepto dejarla ir por su cuenta. Y así ella deambulo por una hora como si estuviera en busca de algo, pero al no encontrar nada, decidió regresar a casa. Mientras se dirigía a su hogar, a lo lejos logro observar una extraña figura sentada en una banca en la entrada del parque. Para llegar a su casa debía cruzar ese camino por el parque, sin embargo, el miedo no le permitió hacerlo.

<<…Esa figura. Sera un hombre? Quizá debería esperar a que se vaya para poder cruzar.>>

Debido al recuerdo de su trauma y su miedo por los hombres, ella decidió esperar. Exceptuando por André, ella temía a la mayoría de hombres, por eso se había inscrito en una secundaria exclusiva de mujeres.

Layla espero alrededor de 30 minutos, pero el extraño sujeto no parecía querer irse de ese lugar. En ese momento ella pensó en la posibilidad que el fuese un vagabundo que planeaba quedarse a descansar ahí toda la noche. Temiendo eso no le quedó otra opción y decidió correr tratando de pasar deprisa por el parque.

Antes que pudiese empezar a correr para cruzar la calle al parque, un coche negro se detiene en frente de ella. Desde el interior del coche, dos hombres salen. Con temor Layla retrocede.

─Quie...quiénes son ustedes? ─pregunta Layla temblorosa por el miedo de lo que podría suceder.

─Que suerte tenemos, ¿no te parece? ─dijo uno de los hombres.

─No te preocupes. Te trataremos bien. Así que no te resistas. ─dijo el otro.

Al verles, ambos extraños hombres lucían indecentes, tenían una sucia apariencia y se veían peligrosos. Parecían estar borrachos, sin embargo, por su comportamiento era probable que no fuese la primera vez que hacían algo así. Su extraño hedor a alcohol y a tabaco le trajo terribles recuerdos a Layla, y en cuanto le sujetaron del brazo para meterla en el vehículo, ella grito fuertemente esperando que alguien la salvara.

<<En este mundo, nadie llegara a salvarte ni cambiara tu vida. Si no lo haces por ti mismo nadie más lo hará.>>

Después de gritar ella recordó las palabras de André. En ese momento dejo de gritar y resistirse. Se dio cuenta que era inútil, que nadie la salvaría, que no existía ningún príncipe azul, y así ella se resignó a su destino.

Esa fría y oscura noche ella podía sentir el temor, la tristeza y el arrepentimiento, pero más que nada las palabras “¿Por qué a mí?” surgían en la mente de Layla. El final estaba cerca, pensó.

…Pero entonces...

Se escucharon sonidos de pisadas al correr y un grito estremecedor cerca del lugar.

─ ¡Detente!

Grito una extraña figura que rápidamente llego al lugar. Como un huracán comenzó a golpear a ambos hombres sin control, dejándoles inconscientes.

─ ¿Te encuentras bien?

Dijo el desconocido hombre mientras estiraba su mano hacia Layla para ofrecerle su ayuda. En ese instante, con el soplido del viento las oscuras nubes que impedían ver la luna y las estrellas se movieron permitiendo que la luz de la luna alumbrara el rostro del misterioso hombre que había aparecido.

<<…Este hombre...Dime Dios. ¿Sera el mi príncipe azul?>>

Como si fuese un milagro, Layla pensó que su vida cambiaria gracias a este incidente. Ese hombre misterioso lucia joven, quizá debería tener 17 o 18 años, su cabello era castaño, casi rojizo y un poco largo, y lo más llamativo eran sus brillantes ojos azules que como dos faros iluminaban en la oscuridad de la noche.

─Es... estoy bien. –Dice Layla tímidamente al tomar la mano del joven.

─Me alegra que lo estés. Es muy peligroso estar fuera a estas horas. Permíteme utilizar tu celular para llamar a la policía y que se encarguen de este asunto. También podrían llevarte a casa.

<<…Se ve muy maduro, confiable e inteligente, además es muy fuerte.>>

Ese pensamiento hacia muy feliz a Layla. Era un sentir muy extraño, como si sus sentimientos suprimidos empezaran a florecer nuevamente. Lo que más llamaba su atención era que al igual que André, ese chico extrañamente era el único que no le hacía sentir temor. Ella se sentía como si estar con él le hiciese olvidar su trauma.

Al llegar la policía, ambos hombres indecentes fueron arrestados y el misterioso joven estaba por marcharse hasta que, de forma inesperada, la chica que había salvado le sujeta de la manga izquierda de su camisa.

─Jovencita, la llevaremos a su casa. ─dice uno de los policías presentes.

Layla temblaba sin control mientras sujetaba la manga de quien le había ayudado. Al verla asustada, el decide acompañarla a casa por su cuenta.

─No se preocupe oficial. Yo la llevare a casa. ─dice él.

─Es muy peligroso estar fuera tan tarde. ─replica el policía.

─Yo...yo vivo cerca cruzando el parque. ─dijo Layla mientras se escondía detrás del joven.

─Entendido. Tengan cuidado. ─decía preocupado el policía al dejarles ir por su cuenta.

Luego de agradecerle al policía por sus servicios, ambos cruzaron la calle para llegar a la entrada del parque.

─ ¡Espera! Por aquí había un extraño hombre antes. ─afirmaba Layla temerosa.

─ ¿Extraño hombre? Yo era el único que estaba sentado aquí.

Inesperadamente “el extraño hombre” que le bloqueaba el paso a Layla era el mismo que le salvo la vida un momento atrás. Ante tal descubrimiento, Layla se echó a reír pensando en lo tonta que había sido al tener miedo.

<<…No puedo creer lo tonta que soy. Estuve asustada de pasar por aquí, pero resulto que la persona sentada aquí era una muy buena persona.>>

─Al fin sonríes. ─dice el joven mientras la observa con un gentil rostro.

─ ¿Yo...podría saber tu nombre? ─pregunta Layla sonrojada evitando verle a los ojos.

─Mi nombre es Blake Stone. Es un gusto conocerte. ¿Podría preguntar por tu nombre también? ─dijo el joven.

─Lay...la. Rose. ─susurro suavemente.

Era comprensible lo difícil que era para Layla confiar en los demás y por qué había preferido suprimir sus sentimientos para evitar ser lastimada, y, pese a que eso era algo que Blake desconocía, ella no parecía comportarse de esa forma.

El resto del camino ambos se mantuvieron en silencio. Layla seguía sujetando la manga izquierda de Blake mientras le dirigía por el camino correcto a su hogar. Al llegar a casa Blake trato de despedirse y dejarla ir, pero ella no quiso soltarle.

─Discúlpame. Yo aún tengo miedo. ─exclamo ella. ─Mi madre está en un viaje de negocios, así que no hay nadie en casa. Sé que es mucho pedir, ¿pero podrías por favor quedarte esta noche?

Sonrojado y nervioso Blake no sabía si debía aceptar, sin embargo, podía sentir como la mano de Layla temblaba aun, así que le toma de la mano y decide acceder.

─No te preocupes. Por esta noche yo seré tu guardián.

Dijo Blake sin darse cuenta de lo vergonzosas que eran sus palabras y la influencia que tendrían sobre Layla, quien al escuchar dichas palabras sonrió tímidamente mientras le agradecía a Blake.

─Gra...cias. Aun no te había agradecido por todo lo que has hecho por mí.

Esa noche Blake durmió en una colchoneta al lado de la cama de Layla mientras ella sostenía su mano para poder dormir. Y así, el amanecer llego en unas horas.

<<…Gracias. Mi príncipe.>>

Ese fue el primer pensamiento que tuvo al despertar y apretar fuertemente la mano de Blake. Él no lo podía notar, pero ella se había enamorado completamente de él.

Al despertar, Blake noto un bulto bajo la sabana de Layla. Al ver que ella aún no se había despertado decidió salir de la habitación y prepararse para partir sigilosamente, pero antes de ello buscar el baño era una prioridad. Luego de buscar un rato por cada puerta, el efectivamente lo encontró, sin embargo, no espero ver lo que vio. Al abrir la puerta del baño observo como Layla salía de la ducha totalmente desnuda.

─Kyahh!! ─grito Layla entre lágrimas mientras trataba de cubrir su cuerpo con sus manos.

─ ¡Perdóname!! ─dice Blake rápidamente sonrojándose y culpándose por su error.

<<…Que vergüenza! Mi príncipe me vio desnuda. ¿Pero me pregunto que pensara de mi cuerpo? ¿Qué estoy diciendo? Parezco una pervertida. Como quisiera desaparecer.>>

En ese momento, entre nervios Layla no sabía cómo reaccionar ante la situación que acontecía, pues el chico del que se había enamorado acababa de verla completamente desnuda.

─Layla. En serio perdóname. Creí que seguías durmiendo. Yo realmente no pretendía…

─Está bien. No te culpo. ─replico. ─Yo estoy realmente agradecida por todo lo que has hecho por mí. Si hay alguna manera de agradecerte, por favor dime. Lo que sea, si tú quieres hasta podría…po...dría darte mi cuerpo.

Decía tímidamente Layla temblando desde el otro lado de la puerta esperando agradecer y recompensar de alguna forma a Blake.

─No necesito nada. No lo hice para recibir algo a cambio. Además, tu cuerpo es algo valioso que deberías reservar para la persona que amas. Pero si aún quieres recompensarme de alguna manera, entonces dime ¿Puedes cocinar? No he comido nada desde el desayuno de ayer y realmente tengo mucha hambre.

Al decir eso Blake termino desmayándose por el hambre en frente de la puerta del baño. Rápidamente Layla se vistió y llevo a Blake de arrastras a la cama mientras ella preparaba algo para comer. Al terminar, le dio de comer esperando que recupere sus fuerzas.

─Finalmente he recuperado mis fuerzas. Muchas gracias. Me has salvado esta vez. Tu comida es realmente muy buena. Seguro serás una gran esposa en el futuro. ─dijo satisfecho y con una sonrisa en su rostro.

─ ¿Tú...crees? ─dijo Layla nerviosa y colorada, pero muy feliz por sus palabras.

Al acabar el desayuno, Blake se preparó para despedirse e irse, sin embargo, Layla temía que no se volvieran a ver, así que se armó de valor para preguntarle si podían verse nuevamente.

─ ¿Tú crees que podríamos vernos otra vez? ─pregunto.

─ ¡Claro! ─dijo Blake mientras trataba de sonreír.

Al instante Layla pudo notar algo extraño en su mirada. Como si escondiera una profunda tristeza en su interior y temiese que los demás se dieran cuenta de ello. Su sonrisa no parecía real. Pero ella no podía hacer nada al respecto ni preguntarle sobre ello, después de todo, apenas era un sujeto al que acababa de conocer.

<<... ¿Por qué puedo sentir una tristeza emanando de él?>>

En ese momento, de forma inesperada, André aparece caminando frente a Layla.

─ ¡André! ¿Qué haces aquí? ─pregunto Layla.

─ ¿De qué te sorprendes? Somos vecinos. ¿Es tan raro que este por aquí? ─Exclamo. ─ De todas formas, ¿puedes decirme quien es él? ¿Acaso te hizo algo? Si es así, no se lo perdonare.

─ ¡Te equivocas! El...el me salvo la vida anoche. ─contesto ella.

─ ¿Anoche dices? Sabía que no podía dejarte sola. ─dijo molesto. ─ ¿Y si te salvo anoche que hace aún por aquí? ─pregunta André mientras dirige una mirada cortante hacia Blake.

─No te preocupes. Ya me iba. ─dijo Blake. ─Adiós. <<...Cuídate Layla.>>

Durante esa incómoda situación Layla sintió algo en las palabras de Blake. Quizá fue solo un presentimiento o una intuición, pero ella pensó que él se alejaría y nunca más podría verlo.

<<…Por qué? ¿Por qué siento que jamás lo volveré a ver? ¿Por qué siento que está sufriendo?>>

─ ¿Oye que estas...? Espera... ─dijo André sorprendido al ver la repentina acción de Layla.

Ella inmediatamente corrió detrás de Blake. Aunque André trato de detenerla, ella no hizo caso a sus palabras y continúo corriendo y corriendo hasta encontrarlo.

─ ¡Blake!! –─grito con desesperación.

─Uhh. Layla, ¿qué pasa? ─dice Blake sorprendido.

─Olvide darte mi número. Así podremos mantenernos en contacto. ─replico ella.

─Discúlpame Layla. Yo no tengo teléfono.

Al escuchar eso, Layla arranco una parte de su delicada blusa blanca y con un lapicero que tenía en su falda escribió su número en el trozo de tela para entregárselo a Blake.

─En verdad eres una chica interesante. ─exclamo Blake mientras reía.

─Esta vez tu sonrisa es real. ─dice Layla con una sonrisa entre sus mejillas,

─Gracias. Atesorare esto. Y prometo llamarte, Layla. ─dice el esperanzado en verla otra vez.

En esta ocasión finalmente se despidieron, sin embargo, esta vez no fue un adiós sino un nos vemos. 

20 июля 2018 г. 2:49:05 0 Отчет Добавить 0
Прочтите следующую главу El Misterio Comienza

Прокомментируйте

Отправить!
Нет комментариев. Будьте первым!
~

Вы наслаждаетесь чтением?

У вас все ещё остались 5 главы в этой истории.
Чтобы продолжить, пожалуйста, зарегистрируйтесь или войдите. Бесплатно!

Войти через Facebook Войти через Twitter

или используйте обычную регистрационную форму