Clandestino: Luz y Sombra Подписаться

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Fyrę Möose


Grace tuvo que cambiar totalmente porque despertaron los poderes de la elegida dentro de su interior. Por esto deberá enfrentarse contra demonios, espíritus y convertirse en una exorcista. Todo para derrotar a la oscuridad que hay en el mundo. Conocerá a nuevas personas y a un chico al que le llamó mucho la atención pero no son para nada compatibles. Esta es la historia de Grace Soler, una chica que supuestamente era normal hasta que descubrió lo contrario. Aquel día empezó a darse cuenta de lo distorcionado que estaba el mundo; pero no sólo el mundo lo es, también ella...


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Origen

"Esperé a que volvieras

durante días, semanas, años

quizá toda la vida

desde que tengo memoria..."

(El paso del tiempo, Koldo Fierro)


    Llegó el día en que visitamos como todos los años a diferentes escuelas, y en mi clase tocó ir a la "Escuela Sebastian Borg", en la que supuestamente sólo pueden ir las personas de "clase alta". Odio a éste tipo de personas.

    Me encontraba dentro de un autobús escolar, sentada al lado de mi única amiga.

    -Grace, ¿Me escuchas? -Me preguntó al oído como por cuarta vez.

    -S-sí, perdón, estaba desconcentrada -Admití.

    -Pues, ¿En qué pensabas? -Se veía algo molesta por no haberla escuchado, aunque por suerte no lo suficiente.

    -Estaba pensando en cómo será aquella escuela, ya que es sólo para los que son de "clase alta" -Contesté sin dejar de mirar hacia la ventana.

    -No tienes de qué preocuparte, mientras yo esté a tu lado todo estará bien, ¿Sí? -Intentó aliviarme.

    -Siempre sabes qué decir -Sonreí ante sus recientes palabras.

    -Es por eso que no sabes vivir sin mí -Ambas reímos hasta sentir un temblor que indicaba que ya llegamos a la Escuela Sebastian Borg, cuyo nombre ahora que lo pienso con más claridad me resulta extraño.

    Al salir del autobús y confirmar que todos estamos afuera, observé con asombro a la alta y gran escuela, que ciertamente se parece una mansión, o incluso algo que se asimila con la clase alta, como siempre dije. Todos parecíamos muy sorprendidos y al entrar estuvimos boquiabiertos.

    -Sin duda alguna este lugar es de los ricos -Dijo mi amiga con un tono de admiración.

    Las paredes y el techo son de color amarillo pastel, bien relucientes y majestuosos; además de que los objetos también lucen muy delicados. Atravesamos la puerta principal y pudimos vislumbrar en el centro de varias puertas de esta misma sala (que aparentemente llevan a distintos lugares del edificio), una bella y cristálida fuente de agua que posee sobre ella una estatua con una placa colocada debajo con las palabras grabadas de: "Director y fundador Sebastian Borg", exactamente eso es lo que dice.

    Nos dirigimos a la sala del comedor, cuyo techo tiene colgado candelabros muy costosos. Ambas escuelas se sentaron en mesas separadas. Se escuchaba un gran ruido y murmullos por nuestras mesas, en cambio en la de ellos gobierna el silencio con tan sólo algunas voces hablando. Me sentía incómoda y a la vez avergonzada por la desagradable actitud de mi escuela. A pesar de que se escuchaban varias voces que provocaban el estruendoso sonido, los de mi escuela somos muy pocos en total y sólo ocupábamos dos mesas de la gran cantidad que hay presentes.

    Luego de un tiempo llegó la comida y nos decidimos a comerla con extrema satisfacción en nuestros ojos al saborear la delicada comida con apetecible apariencia y favorable olor. Todos al terminarla se levantaron y relacionaron con los demás alumnos de la escuela Sebastian Borg.

    Me encuentro todavía sobre el asiento con mi amiga observando con ansias a los demás, hasta que ellos le hacen un gesto indicándole que se les una.

    A pesar de que ella insistió en que la acompañara cientos de veces, determiné en negarme una y otra vez, hasta que se fue; no era necesario que me dijeran adicta a la soledad, yo mísma sabía que era una persona antisocial por culpa de mi timidez y traumas de la infancia; pero, sin embargo siempre le venía con quejas por falta de su presencia. Me cansé de seguir sentada, a veces mirando a la nada o a ellos, y otras veces usando el celular fingiendo chatear con alguien; entonces decidí pararme y deambular por la escuela dejando pasar el tiempo.

    Llegué a la fuente con la estatua, y haciendo caso a la tentación (algo que usualmente no podía negarme a hacer) me dirigí y atravesé una puerta. Al entrar allí noté el apagado y sombrío color del cuarto. Las paredes son de un tono azul grisáceo y las persianas de las ventanas están cerradas de tal manera que deja entrar luz por sus pequeños agujeros. Alimentando a la curiosidad me dirigí a otra puerta que estaba en el mismo cuarto e intentando olvidar el miedo que sentí al entrar allí, jalé de la manija.

    Estaba decidida a abrir aquella puerta con el fin de seguir deambulando, cuando en ese entonces en las sombras del interior del salón de aquella puerta se encontraba un aterrador, deformado y temible ¡¿Espíritu?! Apenas al verlo entré en shock instantáneo, no lo podía comprender, pero fue así cuando me dí cuenta que la realidad no suele ser lo que parece.

    No pude dejar escapar ningún ruido por mi boca, simplemente logré dar un paso hacia atrás y cuando entendí la situación, sin darme cuenta dejé salir palabras de la nada que provenían de mi ser. Y simplemente hablando, diciendo algo poco cuerdo y extraño, vi al espíritu desvanecer.

    Repentinamente una palabra cruzó por mi mente, "Exorcismo".

    Estaba paralizada y seguía en el estado de shock. Estaba abrumada, llena de sentimientos que me volvían loca, de terror con mezcla de asombro, boquiabierta. Todo pasó muy rápido, era inexplicable, espeluznante y... realmente no se me ocurre otra palabra en concreto, pero para ser específica quedé completamente absorta.

De pronto sentí un escalofrío recorrer por mi espalda que provocó que saliera del trance. Por instinto me voltee aunque todavía lo dudaba por el miedo, además de estar temblando. Pero al voltear vi a una persona y recordé su rostro, es el director de esta escuela, con arrugas en su piel y cara; se notaba la edad y envejecimiento, además de usar anteojos por el desgaste en la vista.

    Ahora estaba más aterrada sobre lo que él podría pensar de mí, ya que por cómo me mira puedo saber que estuvo allí parado desde un principio. Tal vez él piense que yo soy una clase de Wicca o seguidora de alguna loca religión al pronunciar las palabras anteriores que todavía no logro comprender de cómo fui capaz de pronunciarlas; sólo logro comprender que provienen de la Biblia, pero no sabía para nada que se podían utilizar para "Exorcizar" (si se puede definir con aquel término según las películas que he visto); hasta que me vinieron a la mente aquellas palabras pronunciadas:

"No clama, no grita,

no se escucha su voz en las plazas.

No rompe la caña doblada

ni aplasta la mecha que está por apagarse,

sino promuevo la justicia en la verdad.

No se dejará quebrar ni aplastar,

hasta que establezca el derecho en la tierra.

Las tierras de ultramar esperan su ley"

(Isaías 42,2-5)

    Luego de recordarlas mi mente estaba en blanco, no sabía qué decirle al respecto. Él dio unos pasos hacia delante, mirándome con expresión seria, hasta que finalmente dijo:

    -Sabía que eras tú...

    -¡No es lo que piensa!- le interrumpí, no quería que me acuse de cualquier acto de brujería o algo parecido.

    -No, estoy muy seguro de que eres tú, y ahora que te vi sé que no hay duda alguna de que lo eres -Se aproximó un par de pasos más.

    -¡Esto es un malentendido! ¡Por favor, no llame a la policía! -Le volví a interrumpir, estaba totalmente desesperada.

    -¿Por qué lo iba hacer? No hay peligro alguno ya que estás aquí -Dejó de mirarme serio y sonrió, pero esa expresión a penas duró unos pocos segundo porque luego volvió a su posición y enarcó una ceja al comprender mis palabras.

    -¿Qué no iba a acusarme de brujería y quemarme viva? -(Este es el efecto por ver muchas películas) No lograba calmarme, mi corazón latía a mil por hora.

  -No -Me volvió a observar serio -¿Brujería?

    -Sé que parece tonto, pero no fui consciente al pronunciar esas palabras, así diría que soy víctima de brujería -Le expliqué, aunque no sé exactamente si comprendería lo que trato de decirle, la verdad es que ni yo me entiendo.

    -Creo que eres tú al parecer la que no entiende -Él tiene mucha razón, no entiendo nada de lo que pasa. Esto parece una pesadilla de la cuál no puedo despertar -Lo que pasó hace un momento no fue brujería, fue exorcismo - (Exacto, lo de las películas) "Exorcismo" la palabra que al terminar de pronunciar las anteriores me vino a la mente. No entendía nada, así que le pregunté mí duda:

    -¿Exorcismo? No entiendo lo que está pasando, en realidad no entiendo nada -Ahora mismo no me interesa si se trata del director de esta escuela, así que subí el tono al decirle eso. Estaba harta y cansada de esto, necesito explicaciones.

    -Escucha, tú... -Hizo una pausa para buscar las palabras indicadas y prosiguió -Eres especial, tienes sangre exorcista y eres la elegida -Esto fue más directo de lo que puedo digerir.

    -¿Sangre exorcista? ¿Elegida? -Aunque el director no tiene nada que ver, ahora sí, estoy muy enojada -Esto no puede ser verdad, mis padres nunca se relacionarían con esas cosas. Simplemente somos personas comunes y religiosos "normales" que van una vez cada cierto mes a misa-Resalté la última palabra "normales" más despacio y fuerte.

    -Quizá ellos sean comunes, pero tú no. Te resumiré lo que está pasando -Nos sentamos en uno de los sillones de aquel cuarto -Hace mucho tiempo atrás yo conocí a tu abuela, en ese momento estaba siendo atacado por un espíritu cerca del bosque, y ella lo exorcizó de un modo similar a lo que hiciste tú. Desde ese día ella me otorgó información esencial por mí propia voluntad sobre los espíritus, demonios y sobre cómo derrotarlos; me había transformado en su compañero de batalla, aunque cada uno tenía su vida por separado. Un día, un demonio de muy alto nivel nos atacó; ambos sabíamos que no podríamos exorcizarlo, entonces ella se paró al frente aceptando todos los riesgos, y con mucha concentración y fuerza de voluntad espiritual lo hizo, logró exorcizarlo, pero cayó rendida. Esa fue su última batalla que lidiar. Ella estaba feliz, sabía que el cielo la esperaba, y antes de marcharse me dijo:

-"Debes encargarte de ella, mi descendiente será la próxima y la elegida. Ella tendrá el poder para derrotar todo mal existente en el mundo, debes entrenarla y ayudarla; al igual que yo lo hice contigo."

Esas fueron sus últimas palabras -Siguió hablando -Y su deseo fue entrenarte para que logres salvar al mundo.

    -No te creo, mi mamá nunca en la vida me dijo que mi abuela era exorcista.

    -Eso fue porque ella dejaba a tu madre al cuidado de tu abuelo; no quería relacionarla con este mundo al menos que hubiese sido la elegida, pero resultaste serlo tú. Estuve esperando mucho tiempo para este momento, ya que no fue muy clara con el hecho de quién de sus descendientes lo sería.

    -Pero... esto no puede ser -Me encontraba otra vez en shock.

    -Al encontrarte con ese espíritu una parte de tu poder se activó y lo exorcizó.

    -Eso podría haberlo hecho cualquiera -No estaba segura si cualquiera podría hacerlo, pero al menos debía de intentarlo.

    -No cualquiera puede hacerlo. La manera correcta es utilizando una cruz, pero tú demostraste que eres la elegida y lo exorcizaste sin esta en tu mano.

    -No estoy completamente segura de todo esto, pero ¿Qué se supone que debo de hacer ahora? -Decidí intentar confiar en él, quizá lo que dice sea cierto. Hay que arriesgarse en la vida, no todos los días te dicen que eres la "Elegida" y debes salvar al mundo.

    Él sacó algo de su bolsillo y me lo dio.

    -¿Qué es esto? -Le señalé la tarjeta que me acabó de dar.

    -Es como una invitación para quedarte en esta escuela, allí está el número de teléfono de aquí y la dirección.

    -¿Entonces quiere que me cambie de escuela? -Me alteré.

    -Eso es algo que tú tienes que decidir.

    -Tengo que preguntárselo a mis padres... -Miré la tarjeta y decía su nombre -¿Usted se llama Willson?

    -No, ese es mi apellido. Me dicen Director Willson -¿Está bromeando? Si soy a quien debe entrenar ¿No me puede decir su nombre? En fin, voy a tratar de ser cortez.

    -Entonces, mucho gusto, soy Grace Soler.

    -Mucho gusto, señorita Soler. No se olvide de mostrarle la tarjeta a sus padres. Adiós -Y con tan sólo decir aquello se marchó automáticamente.

    Me dirigí a la zona central, donde se encuentra la fuente; escuché mi nombre.

    -¡Grace! -Mi amiga me buscaba, así que me dirigí hacia ella.

    -¡Hola! Oye, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué me buscas?

    -¡¿Grace, qué estabas haciendo?! Te llamé desde hace mucho tiempo, estaba desesperada porque no te encontraba.

    -Lo siento mucho, estaba recorriendo la escuela, ya que estaba aburrida.

    -Me hubieras dicho que lo estabas...

    -En fin -Interrumpí -¿Qué ocurrió?

    -Cierto, tenemos que irnos, la profesora está llamando a todos. Están cerca del autobús.

    -Oh, perdón. Vamos -Nos dirigimos al autobús y entramos en él.

...

    Al llegar a mi casa esperé el momento oportuno para hablarle a mis padres sobre la tarjeta y explicarles que por lo más raro que suene, el director de aquella escuela me invitó para asistir allí. Ellos se quedaron estupefactos al escucharme. Luego de un tiempo les dije, aunque lo dudaba, sobre los exorcistas y toda la historia que el director Willson me explicó. Traté de contárselo lo más detalladamente posible.

    Al terminar de hablarles no me encontré con la expresión que pensaba que tendrían, y menos la de mi madre. Así que interrumpí el incómodo silencio que invadió la casa.

    -¿Sucede algo? No parecen sorprendidos -Fue lo único que se me ocurrió preguntar.

    -Es que... -Habló papá, pero se detuvo al ver a mi mamá, ella iba a tomar la iniciativa, así que respiró profundo y empezó a hablar.

    -Escucha cariño, lo que aquel director dijo, aunque lo más raro y absurdo que te parezca, es cierto -Al final fui yo la que quedó sorprendida, además de impactada -Al crecer, mi padre... tu abuelo, me contaba historias de fantasmas, ya sabes... mitos y leyendas urbanas, pero las que él me contaba no aparecían en ningún lado. Así que un día me atreví a preguntarle de dónde sacaba esas historias, entonces me contó lo que hacía mi madre, tu abuela...

    -Y si ustedes ya lo sabían...¿Por qué nunca me lo contaron? -Exigí, ahora estaba muy molesta, pero no absolutamente con ellos, también conmigo. Sabía que el mundo estaba raro ya desde antes, pero resulta que lo raro estaba en mí...

    -¿Estás enojada? -Preguntó mi padre mientras rodeaba con el brazo a la cintura de mi madre.

    -Sí... -Respondí -Pero no con ustedes -Me retracté enseguida -Lo estoy conmigo, no entiendo cómo no pude darme cuenta antes, siempre supe que algo pasaba... -Me abrazaron por unos largos minutos y me solté de ellos -Pero no entiendo por qué quiere llevarme a aquella escuela ¿Qué tiene de especial?

    -Grace, esa escuela en secreto es conocida como una "Escuela de Exorcistas"... -Ahora las cosas parecían más absurdas -...Es para entrenar a otras personas que quieren serlo. Ellos serán tus soldados en la guerra -Y eso lo hizo sonar más patético.

    -Entonces... ¿Me llevarán a esa escuela? -No quería irme de la mía, estoy muy feliz acá, tengo una amiga que me quiere y me siento cómoda. Es absurdo, en este momento todo está distorcionado. Lo único que más me dolería al tener que irme a otra escuela sería despegarme de mi amiga, aunque quizá podríamos vernos en algún momento.

    -Sí... sabemos que no quieres hacerlo -Adivinaron -Pero ahora como ya sabes la verdad y tus poderes están despertando... no tenemos otra opción.

    -Pues... -Me quedé unos minutos pensando -Creo que está bien...

    -De acuerdo -Vi a mi mamá agarrando el celular -Entonces llamaré a la escuela para avisarle al director de que irás, y para que nos expliquen sus normas y sobre el tema del pago para asistir -Una vez la atendieron no despegó el celular de su oído. Hablaban sobre las normas de allí.

    Luego de varios minutos escucho un grito de alteración, por el cuál la miré -¿¡Cómo, qué!? No... ¿¡En serio!? -No lograba adivinar de qué discutían -De acuerdo... -Dejó el celular y nos miró para decirnos algo -Me atendió el secretario de la escuela, y... la escuela es una instalación permanente, es decir que Grace debe quedarse allí hasta terminarla -Estaba sobresaltada.

    -No tenemos otra opción -Mis padres se abrazaron sólo por unos segundos.

    -También dijeron que como ella fue invitada por el director todo es gratis, y además tiene que usar un uniforme; ya le di el talle, así que lo están haciendo.

    -¿Cuándo debo irme? -Pregunté con un nudo en la garganta, no soportaba la idea de irme de casa y dejarlos solos, además de despegarme de mi única y mejor amiga.

    -Mañana a la noche -Respiró y volvió a hablar -Un auto vendrá por tí -En su voz se notaba lo nerviosa que estaba. Sabía que ella era feliz porque me entrenarían para salvar al mundo como una "heroína", pero por otro lado detestaba igual que yo tener que distanciarnos por...¿Cuánto tiempo? No lo sé.

...

    Al momento de dormir no podía hacerlo, mi cabeza estaba llena por un nido de confusión y desesperación mezclada. Esto estaba pasando demasiado rápido, y sin querer hacerlo los párpados se me cerraron y quedé totalmente dormida. Al despertar mi madre estaba allí, abrió la persiana y corrió las cortinas, impidiéndome poder cerrar los ojos para dormir otra vez.

    -Buenos días -Me miró con una sonrisa.

    -...Buenos días -Le respondí entre bostezos.

    -En la escuela tendrás que empezar a poner alarma, mi niña -No soportaba que me diga apodos, era suficiente con Grace.

    -Mamá, no hables de esa forma, me haces querer llorar al escuchar que me iré esta noche -Estábamos en medio de un silencio incómodo, y esta vez yo metí la pata -Además, ya tienes que parar de decirme apodos, tengo 16 años -Inventé una excusa para acabar con ese molesto "silecio incómodo" que tanto odio, además debía aclararle que ya acabara con los apodos: mi niña, cariño, bichito, princesa... eso cada vez hacía más ridícula nuestra relación de madre e hija; además... bichito... eso para mí es considerado como un insulto; desde los 5 años los insectos me dan náuseas, también son feos para mi punto de vista.

    -Ya lo sé, es que te ves tan pequeña... para mí siempre serás mi dulce hijita -¿¡Pequeña!? ¿¡Hijita!? Ahora sí, se ganó un enemigo.

    -¡Mamá! -Estaba furiosa, pero ella siempre toma mis enojos como un chiste -No soy pequeña, soy más alta que tú.

    -Vamos -Se reía -Es verdad, eres mi enorme hijita.

    -¿¡Enorme!? Ahora me dices gorda -Me crucé de brazos haciendo muecas que a ella le dan gracia junto con mis quejas.

    -Ya vístete, son las 12:15hs.

    -¿¡Y hasta esa hora me dejaste dormir!? -Estaba irritada, pero ver a mi madre sonreir me hace feliz.

    Ella se fue de la habitación y yo me cambié. Me encaminé hacia el comedor y la comida ya estaba en la mesa, íbamos a comer milanesas con papas fritas, eso que yo siempre le pedía que haga ensalada. Al terminar fui a mi cuarto a empacar, ya que cuando acomodaba mis cosas el tiempo pasaba lento; como quería que ocurriera, aunque esta vez resultó pasar más rápido de lo normal por estar pensando en tantas cosas que definían esta frase:

"¿Qué me deparará el futuro?"

    Al cruzar la puerta del auto y haber abrazado ferózmente unas mil veces a mis padres entré al auto, despidiéndome una vez más por la ventana, en fin de cuentas era otro paso para mi madurez como adolescente.

    Estuve pensando millones de veces en qué cara pondría mi amiga al enterarse que me fui de la escuela. En sí no me preocupaba irme, ya que faltaban muy pocos días de clases y seguramente tenía todo aprobado, pero me daba mucha pena dejarla estos últimos días sola, además de no enviarle ningún mensaje cordial salvo del único breve que se me ocurrió:

"Hola amiga, mis padres decidieron transferirme hoy mismo a una escuela nueva y debo irme, te extrañaré mucho ¡Seguro que parecerá como una prisión! Te quiero, adiós."

    Me faltó ponerle "hasta nunca", porque nunca más la volvería a ver, y menos hablar ya que necesito saldo para hablar con mis padres, pero lo que más me duele es que tuve que mentirle en ese mensaje, aunque en cierta parte es verdad.

    Al llegar vi otra vez a esa lujosa y magnífica Mansión-Escuela que tanto detesto, sentí que iba allí para que me disciplinen y encerraran de por vida, ¡Idéntico a una Cárcel! Justo como le puse a mi amiga en el mensaje.

    Entré con las maletas y vi al director Willson esperándome, lo saludé y él me dio la Bienvenida. Me dirigió hacia mi nuevo aula, al parecer me iban a entrenar igual que a todos los demás, después de todo él era el director y debía actuar como tal. Al estar cerca del aula me dejó sola, ¿Qué era lo malo que podía pasar? Ahora no me podía perder estando cerca de allí.

    Di unos pasos y estos parecían ser de robot. Estando no más cerca de los diez pasos, sentí un empujón que me tiró al piso ¡Perfecto!

    -¡Oye, cuidado por dónde vas! -Le grité, eso era lo último que me faltaba para creer que esta escuela es mi maldición escrita y firmada.

    -Lo siento, ¿Te lastimé? -La persona que me empujó o mejor dicho "Él", me extendió la mano, parecía un ángel preocupándose por mí.

    -N-no, estoy bien, no te preocupes -Estaba tan avergonzada que tartamudeé. Agarré su mano, y cuando me iba a levantar... ¡BOOM! Él deja de sujetarme y me caigo otra vez.

    -Uf -Bufó -Menos mal que no me debo preocupar por tí, pensé que te había matado, anciana.

    -¿¡Anciana!? -Nunca en mi vida me dijeron algo así, y eso que de tantos apodos que me decían ¡Este es el que más odio!

    Su apariencia es la de un ángel pero sin duda alguna en su interior no muestra lo mismo.

    Al por fin poder levantarme y sacudir mi ropa, lo vi abrir la puerta en la que yo también debo ir, y lo peor de todo es que cuando él iba a entrar me miró de reojo y me dedicó una... ¡sonrisa burlona!

    No sabía qué sentir, pero sin duda tenía las mejillas hirviendo a un rojo tomate de tanta furia. Esa mirada y ese rostro tan "perfecto" sin duda no encajan con su comportamiento; seguramente lo expulsaron del cielo por eso, no cabe duda.

    Saliendo de las tontas imaginaciones mías decidí finalmente entrar al aula. 

4 мая 2018 г. 19:59:28 0 Отчет Добавить 0
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