Entre brujos y magos Подписаться

irvtrinidad Irving Trinidad

Entre brujos y magos, es una serie de relatos y eventos que enseñan al joven Ivannov, el camino de la magia y de la brujería. Conocerá distintas religiones, distintas órdenes esotéricas y todo para encontrar el más grande secreto.


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Los primeros encuentros

   CAPÍTULO 1 | LOS PRIMEROS ENCUENTROS 


   Desde niño siempre me llamaron la atención todas esas historias de magia y de fantasía. Había uno en particular que ocupaba todo el día mi mente, pues era la historia de un joven mago que tenía toda clase de aventuras con sus amigos en un mundo lleno de criaturas fantásticas, pociones y encantamientos. 

    Mi primer encuentro con la magia como tal no fue sino a temprana edad. Mi madre cuenta muchas historias de como ella se veía envuelta en varias situaciones donde yo era el encargado de hacerlas posible. Me contaba cosas extrañas, desde que era capaz de predecir algo hasta hacer posible que algo sucediera. Tendría yo unos siete u ocho años cuando comencé a hacerme consciente de... bueno, 'ese algo' tan peculiar que solamente la inocencia te permite tomar en cuenta.

    Recuerdo bien una ocasión particular. Durante una semana llegué temprano a mi casa, alrededor del medio día. Dejaba mi mochila tirada y subía velozmente al cuarto de mis padres. Ahí, esperando a que dieran las doce y media exactas, tomaba un perfume de mi madre y, sobre toda la cama, regaba esta escencia sobre las colchas. ¿Qué hacía exactamente? No lo sé, no lo recuerdo con claridad. Sin embargo, algo que sí alcanzo a recordar es que yo pensaba: "que nunca mi padre se vaya de mi madre". Lo repetía mentalmente un par de ocasiones hasta que, pasaban unos diez o quince minutos hasta que mi madre me gritaba para ir a comer. Dejaba entonces el frasco de dulce perfume en su lugar y bajaba a la mesa. Repetí esto durante... tres días aproximadamente me parece, comenzando un lunes o un miércoles, no recuerdo bien. El último día, sin embargo, mi madre notó que lo hacía repetitívamente así que me preguntó: 

-Madre: ¿Qué haces?. - preguntaba mi madre mientras comía.

-Yo: Nada.

-Madre: ¿Por qué subes a mi cuarto y rocías con perfume la cama? Es agradable oler mi perfume sobre ella.

-Yo: Es para que mi padre nunca se aleje de ti. - respondía mientras llevaba una cucharada de sopa a mi boca.

   No recuerdo haber sido completamente consciente o coherente de lo que estaba haciendo y diciendo. Simplemente "lo hacía", vaya a usted a saber qué fue lo que me motivó a hacerlo.

    De pronto un jueves o viernes por la noche, en esa misma semana, me encontraba en la planta baja de mi casa. Ahí estaba, comiendo o jugando. Mi padre entra de pronto a la casa pero, había algo distinto en él; en su camisa traía unas manchas rojas que, mi mente interpretaba como salsa. Mi madre se levantó rápidamente de la silla y me pidió que me fuera a mi cuarto. Yo no entendía porqué, si nunca me había pedido esas cosas, de pronto lo hizo. No entendí, así que obedecí y me subí. Al día siguiente, antes de bañarme me topé que en el cesto de la ropa sucia se encontraba la camisa que mi padre tenía la noche anterior. "¿Qué son estas manchas?" le preguntaba inocentemente a mi madre. "Es salsa, déja esa camisa ahí." me respondió tajantemente. Yo seguía sin entender hasta que, algunos días más tarde, me comentó que había sufrido un accidente mientras venía a la casa. Resultaba que el camión donde venía tuvo un accidente, y él fue de los pocos sobrevivientes. ¿Qué podía pensar un niño de siete u ocho años sobre eso? Nada, en realidad. Yo aún no tenía noción sobre la sangre, la muerte o la sobrevivencia a esa mi edad. Aún la vida no me había hecho partícipe de tales eventos hasta ese momento, hasta ese día. Sin embargo, no pude evitar recordar lo que había hecho días antes: ¿coinciencia?, ¿casualidad?, ¿causalidad? Era extraña la relación, sin embargo, que mi mente hacía a esa edad. ¿Había influido yo en algo para que mi padre sobreviviera? Era la pregunta que ahora, que estoy metido en el mundo de la magia, me hago cada vez que recuerdo ese extraño evento.

    Pasaron entonces los años. No recuerdo haber tenido otros encuentros con la magia, sin embargo, si recuerdo haber tenido algunas experiencias donde pensaba en algunas cosas, y sucedían tal cuál yo lo quería. ¿Era capaz yo de influir con el pensamiento sobre mi entorno?, ¿o era simplemente mi habilidad de deducción o 'sexto sentido' desarrollandose por lo que a continuación pasaría? Pensar que me estaba volviendo 'único y diferente' suena tentador, sin embargo, después de haber conocido gente con estas habilidades más desarrolladas y más potentes que yo, bueno, la comparación hace lo suyo.

    Cuando entré a la secundaría, justamente a mediados de mi segundo año, conocí a una niña. Conocí a una amiga con la que rápidamente hice una profunda conexión. No se diga la amistad a qué nivel tan profundo llegó. Hasta los huesos, hasta lo más profundo de mi alma fue lo que ella me marcó. 

  Lily Tovar, se llamaba. De nombre suave y gentil. Me recordaba constantemente al aroma que las hojas de laurel tenían. ¿Cocinaba? No lo sé, pero tenía un aroma tan suave y tan dulce que era inconfundible para mi. Lily y yo tuvimos una amistad muy especial. Fue gracias a ella que tuve mi primer encuentro a consciencia con la magia.

 -Lily: ¿Se te ha subido el muerto alguna vez?

 -Yo: ¿El muerto?, No, ¿cómo es eso?

-Lily: Es cuando el espíritu de un fallecido se sube sobre ti y te paralisas.

-Yo: No, nunca me ha pasado. Que feo suena.

-Lily: Suena y lo es. A mi se me ha subido varias veces. Me da mucho miedo cuando eso pasa.

    Lily sin saber, me estaba explicando lo que ahora conozco como "parálisis del sueño". Justo tuve mi primera experiencia en este mismo año, y puedo decir que en efecto, no es para nada agradable.

    Conforme pasaba más tiempo con Lily, me daba cuenta que ella vivía cierta... magia particular. Ella tenía un sexto sentido tan desarrollado, que tenía la habilidad de predecir el futuro. Era tan avanzada su visión, que me había predicho con exactitud varias cosas. No necesitaba leerme la mano, la bola de cristal o el tarot. Simplemente ella con verte, era capaz de saber lo que iba a pasar. Era una "bruja natural", aunque, ella no había querido desarrollar su habilidad.

-Yo: Lily, adivina. Sigo sin poder creerlo. - le decía mientras mis ojos intentaban encontrarle sentido a lo que había pasado.

-Lily: ¿Qué pasó? Cuéntame. - me decía ella con especial tranquilidad.

-Yo: Recuerdas lo que me habías comentado hace unos días, ¿lo que iba a pasar con un familiar mio?. - le decía yo con especial cuidado de las palabras.

-Lily: Si, sí lo recuerdo. ¿Por qué?, ¿!No me digas que pasó?! - respondía sorprendida.

-Yo: Si, así es. ¡Pasó! - respondí anonadado.

-Lily: Ay ya ves, por eso no quería usar mi sexto sentido. - me decía con cara triste.

-Yo: No, no. Por favor, no te pongas triste. ¿Es que no te das cuenta? Tienes una gran habilidad. - le decía mientras intentaba abrazarla.

-Lily: Es que no eres el único que me ha dicho eso. El otro día le comenté algo parecido a una amiga, y cuando pasó me dijo y ya no me quería hablar. Me tenía miedo. - me decía tristemente.

-Yo: Es que no estaba lista para tratar con una persona especial como tú, con un talento como el que tienes. No estés triste, porfavor, por mi no te detengas. - le decía mientras intentaba hacer que se pusiera mejor.

    Lily tenía una habilidad nata. Tenía un sexto sentido especial. Sin embargo, siempre me llamó la atención que, alrededor del ochenta por ciento de sus predicciones eran 'oscuras' o estaban ligadas a situaciones tristes. ¿Por qué era esto?, ¿algo tenía que ver que ella viviera en constante tristeza?, ¿era una señal de depresión? Ciertamente, en ese tiempo no podía saberlo yo. 

    Un día, me di cuenta que también yo estaba desarrollando un sexto sentido. Desde luego, empapándome de las energías o de lo que Lily me contaba, empecé a tener una relación muy mística, muy profunda con ella. 

    Yo había avanzado un escalón en la formación académica. A Lily aún le quedaba un año, pues por meses y por burocracia, no podía estar en el mismo escalón que yo. Nuestros caminos temporalmente se vieron separados, sin embargo, eso no hizo que nuestra relación se detuviera. Al contrario, se fortaleció, pienso yo.

    A pesar de que conocí nueva gente, hice nuevas amistades y tenía un nuevo círculo social, yo no estaba dispuesto a cambiar a mi mejor amiga por ninguna otra relación. Para mi, había sido tan profundo el nivel de compenetración con ella, que se me hacía vacío hablar con cualquier otra persona. ¿Estaba enamorado? No lo sé. Lo que sí sé es que solamente con ella podía ser yo, hablar sin tapujos y sin ningún temor a ser juzgado ni malinterpretado. Pienso yo que ella se sentía igual. Fue entonces que decidí regresar, hacer que las energías se movieran para que ella y yo pudieramos, nuevamente, tener nuestras peculiares charlas. Así entonces pasaron muchos eventos que, casual o causalmente, me permitieron volver a cruzar camino con ella. Tenía amigos quienes, al igual que yo, querían regresar a platicar con ciertas amistades. Desde luego y como si fuera una extraña especie de imán, me topaba seguido a esos amigos y podíamos entonces ir en grupo hasta nuestro encuentro, y afortunadamente, casi siempre podía toparme con ella. 

20 марта 2018 г. 16:41:29 0 Отчет Добавить Пожертвовать 1
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