La mordida del humano Подписаться

u133844890 Dániel Colín

Después de una tercera guerra mundial dominan otras especies en la tierra. Aquellas que sabios han tomado como superiores al hombre. Al paso de los primeros años, desde el apocalíptico suceso, se encuentran evidencias de las civilizaciones que habían pisado la tierra para concerla, archivos, notas... y el hombre mismo. Historia reflexiba sobre el comportamiento humano y su futuro no muy lejano, ficticio, pero no irreal. Me gustaría que comentaran fallas u observaciones para mejorar la historia. Los dejo con esta obra maestra de Mozart mientras disfrutan la lectura :) muchas gracias.



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#literatura fantastica #ficción #futurista
Короткий рассказ
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El hombre


Habían pasado ya dos años, dos años de aquella retorcida investigación. Pero aún no encontraban respuesta. ¿Por qué aquel humano emitió palabras?

Corrían los años cinco mil veinte, en una región ubicada debajo de Costas Unidas, lo que para nosotros sería Madrid. El nombre del lugar: Bisoolle. Bisoolle era una región intraterrestre utilizada únicamente en investigaciones del gobierno.

Las campanadas del centro dieron la señal de dar las ocho de la noche, toque de queda, estrictamente obligatorio. Esto conllevó al apagón de todas las luces en el departamento principal de investigaciones. Apenas y salieron los últimos dos trabajadores del lugar, atravesaron la puerta de cristal automática, ésta se cerró detrás suyo, y la última luz se desvaneció.

—No deberíamos estar ya aquí, algo nos puede pasar.

—¿Eso fue un reclamo?

—Sí, fue un reclamo. Si no hubieras dedicado tantas  horas a ese humano no tendríamos la necesidad de caminar a estas altas horas de la noche.

Intercambio de palabras de los trabajadores en cuatro patas, peludos y de uñas largas. Uno de ellos, el primero en hablar, llevaba la cola entre las extremidades, se sentía asustado de caminar tan tarde por la región. Y eso no era lo peor, lo peor llegaba al momento de cruzar el inmenso llano enrejado que daba paso al exterior.

—Vamos, de todas formas, alguien lo tenía que hacer y quise ser yo quien se quedara a investigarlo en lugar del anciano.

—Hablando del anciano, ¿no te has preguntado por qué terminó así?

—¿Cómo así? ¿Tú lo viste?

—Todos en el departamento lo vimos, expulsó sangre de entre los dientes y colmillos, daba miedo. Escuché por parte de los trabajadores en el área de AND que pudo ser porque el humano lo mordió, suena razonable, ¿no lo crees?

—No realmente.

Fue entonces cuando a mitad de camino en el llano escucharon el movimiento del largo pasto. Ambos quedaron estupefactos, sobre todo el que reclamaba de ir tan tarde, el trabajador que parecía ser más joven, más joven… y más sensible.

—Hermano, date prisa que comienzo a escuchar sonidos muy extraños —dijo quien desde al inicio no le agradaba el tema de ese famoso humano.

—No te preocupes, que yo también he escuchado eso. Debe ser Will, el de limpieza. Ese perro de caza siempre es un bromista.

Los sonidos volvieron a escucharse, pero esta vez mucho más claros y cerca de los dos canes hermanos, el mayor de ellos olfateó por la tierra del suelo para cerciorarse de que se tratara de Will, sin embargo, mientras avanzaba siguiendo el olor que captó, topó su vista con una mano humana. Acto seguido, éste ladró al hombre que resultó ser el amenazador: un sujeto anciano, méndigamente delgado, y el mismo que rugió penetrantemente a los invasores.

—¡Hermano, hermano, corramos, ese humano puede mordernos!

—¡No, espera! La empresa va a despedirnos por dejarlo salir. Tenemos que regresarlo al laboratorio.

El humano se encontraba desnudo, andando en cuatro como si no supiera caminar de pie. La actitud que tomaba se podía comparar con la de un cavernícola, puesto que bufaba enfadado en el instante que los canes trataban de acercarse para tranquilizarlo. Todo parecía ir mal, no obstante, ocurrió un alivio antes de que empeorara; alguien se abalanzó al humano, derribándolo contra el suelo bruscamente.

—¿Qué ha pasado? —preguntó el perro mayor a la nada mientras siguió con su vista el acto tan repentino. Y al enterarse de qué causó la captura del humano, no evitó suspirar.

—Ha sido Att, nuestro jefe de seguridad. Ven, hermano.

El perro más joven y su contrario se acercaron al perro Gran Danés que los había salvado, un hermoso can de pelo negro apenas notorio por su brillo al reflejarse la poca luz del agujero que abre paso al exterior. Los faros de la calle no ayudaban mucho a ver el camino, así que el can negro aulló a las afueras para que prendieran de nuevo las luces como emergencia.

—¿Cómo ha llegado este humano aquí? Es muy peligroso, recuerden que no es como nosotros: ¡es salvaje! —preguntó el jefe de seguridad a los trabajadores manteniendo reo al hombre, mordiéndole las piernas para hacerle sentir dolor y evitar que éste se moviera.

—Nosotros no nos dimos cuenta de cuándo escapó —respondió el perro joven de los hermanos.

—Vamos, ayuden a llevarlo de nuevo al laboratorio.

El Gran Danés caminó arrastrando al humano para que los otros dos lo cargaran de los brazos.

Ya en el laboratorio encerraron al preso en una habitación color blanco y con puerta de acero. Podía ser vigilado fácilmente tras el ventanal de una pared. No hacía absolutamente nada, únicamente se sentó en medio de las cuatro paredes, mirando a la nada e inerte.

—Mírenlo, pareciera que está pensando. Espero que el experimento esté listo pronto.

—¿La máquina para ver en su mente? —preguntó el perro más joven al jefe de seguridad.

—Esa misma. ¿Lo imaginan? Puede que así al fin tengamos acceso a los antecedentes del mundo. Podremos incluso saber el origen de todo, el origen de la vida y el universo. Se resolverían infinidad de dudas…

—Suena aterrador cuando lo mencionas tú —confiesa el hermano mayor e inclina sus orejas por miedo a ser reñido.

—¡Att! —. Ladró un can hembra al entrar a la cámara de observación, corría aprisa con un puñado de papeles entre dientes, y detrás de ella, tres perros más que cargaban con papeles también.

—¿Qué ocurre? —cuestionó el Gran Danés de un modo curioso.

—Att, ¿crees poder salir corriendo por el doctor Malyn? Es urgente. Hemos descubierto algo sorprendente, necesitamos que venga. ¡Vamos, por favor!

Los papeles que cargaba la linda can se veían muy viejos y atascados de tierra al igual que los cargados por los otros perros.

—Voy enseguida —afirmó Att y salió corriendo en sus cuatro patas.

—¿Qué llevas ahí? —preguntó el can que siempre se mostraba miedoso ante las situaciones de alto riesgo.

—Son antecedentes, el cachorro de un civil los ha encontrado mientras desenterraba un hueso en su jardín, metros muy debajo de la tierra. Los he leído y contienen escritos de años muy atrás. Algunos tienen fecha del 2020, otros del 2018. Incluso hay papeles de 1980.

—Maravilloso, ¿y qué dicen los papeles? —interrogó el mayor.

—Creo que son notaciones de algún líder. Básicamente dicen normas y seguimientos de algunas poblaciones, pero lo que me ha parecido muy interesante, es esto, lean aquí…

La hembra acercó una hoja sosteniéndola con los colmillos para que los trabajadores leyeran los escritos, y ambos se sorprendieron al darse por enterados de lo que aquello decía.

—Hermano, ¿Será que eso ha causado un final?

—Puede ser muy probable. No veo algo que indique lo contrario.

Los hermanos dialogaron entre sí para poder compartir lo que cada uno entendió en ese escrito, pues todo indicaba que el contenido en esos archivos guardaba respuesta de preguntas dadas desde hace mucho tiempo.

—¿Saben una cosa? Hace unos días conversaba con el ciervo que cuida los huertos de los cultivos en mi comunidad, él me contó sobre una teoría que escuchó hablar por su ciudad: ahí cuentan mucho, incluso afirman el liderazgo de los humanos antes que nosotros —. Dicho dato fue dado por un can que acompañaba a la hembra, y no les parecía nada falso a los demás.

—Mi vecina dice lo mismo —agregó otro perro acompañante del can hembra.

—¿La liebre? —preguntó el perro mayor de los trabajadores.

—Sí. Ella. ¿Por qué?

—Dile que aún me debe mis cincuenta grandes.

—Callen, llegó el doctor Malyn —advirtió su hermano.

Malyn era un perro Bull Terry de descendencia inglesa, ya de aspecto viejo y color gris. Caminó hasta llegar con sus trabajadores y ponerse al tanto de lo ocurrido.

—Espero sea casi tan importante como que el humano haya hablado de nuevo, si no es así volveré a mis aposentos —comentó el doctor echando afuera un suspiro, inclusive se notaba aún que recién despertaba de una merecida siesta.

—Ah, lamentablemente no ha hablado de nuevo, doctor, pero sí hay algo igual de importante que eso.

La hembra acercó los papeles al mayor de todos y los cedió al mismo.

Malyn tardó rato en terminar de leer los antecedentes, cada que algo no le cuadraba volvía a leer, así fueran más de tres veces, releía los textos incoherentes o extraños. Al término de casi cuarenta minutos, al fin habló:

—Esto sólo acredita una cosa: no nos encontrábamos tan perdidos de nuestras hipótesis del cinco mil quince, el hombre mismo creó la extinción masiva. El fósil más antiguo que han encontrado de ellos es originario de hace dos siglos, no muy lejano diría yo

—¿Y?, ¿ahora qué nos queda? —cuestionó un /can acompañante de la hembra.

—No cometer los mismos errores. Ser mejor a como ellos fueron, continuar investigando por qué crearon tan dramática extinción, y si él vuelve a dirigirnos palabra, hagamos lo posible por comunicarnos cuerdamente, quien sabe, posiblemente tenga muchas buenas historias que decir después de haber estado congelado mucho tiempo.

Fueron las últimas palabras que dijo el perro más viejo a los demás, se ocupó más en fijar sus ojos sobre el humano; sonrió mirándolo, era como si una conexión invisible hubiese atado su interior con el contrario. Y en esos momentos de comunicación visual, el hombre correspondió a Malyn, bien parecían entenderse, aunque sea un poco. Qué momento tan triste para el perro.

—Yo aún tengo una duda, doctor Malyn. ¿Ellos ya se comunicaban mentalmente como hacemos nosotros? Porque se han encontrado muchos aparatos suyos y bastante avanzados.

—No sabría responder a eso. Bien, es hora de irnos, apaguen todas las luces.

Las luces se apagaron quedando el reo con su soledad. El abrazo de cuatro paredes heladas fue el perfecto momento para pensar y recordar; llegaron momentos y escenas que se reflejaron en los cristales oculares del hombre, estos no tardaron en humedecerse, pues los últimos episodios que su vida había conocido de aquella tan lejana época no eran nada más que el día en que la tercera guerra mundial había dado inicio: sangre, terror, alaridos, montañas de cadáveres… su vivencia en los últimos respiros de la humanidad había sido desgarradora e indeseable. 

Anteriormente se vivía de la indiferencia, la incredulida de que el mundo siempre sería eterno y jamás se apagaría... él mismo se había burlado de las predicciones bíblicas, ahora... se preguntaba si algún día volvería a surgir la vida. A sus ochenta años escuchó y observó muy poco a comparación de lo que hablaban sus mayores~  le hubiese sido de ayuda haberlos escuchado en su tiempo. 


Ya no queda nada~ 

***


El ser humano es el pecado en carne y hueso.

HK~

7 марта 2018 г. 9:13:16 0 Отчет Добавить 1
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