Los Ojos de Teresa Подписаться

yohan-camargo279 Yohan Camargo

Cuando menos te lo esperas tus mas profundos temores cobran vida.


Саспенс Всех возростов.

#misterio
Короткий рассказ
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Un encuentro inesperado

Eran un 12 de Marzo de 2005 cuando Sandra despertó de un sueño conciliador a preparar un rico desayuno a su querido esposo Johny pues ese día cumplían 12 años de casados y deseaba sorprenderlo. Rápidamente corrió a la cocina, encendió la estufa y batió varios huevos, –estas tortillas le encantaran– pensó Sandra, luego de un rato de trabajo el desayuno estaba listo, el aroma dulce y salado impregnaba toda la casa lo que provocó que Johny despertara inmediatamente, al notar la ausencia de su esposa se levantó y viajó por todo el cuarto tratando de encontrar una camiseta que reposaba sobre un costado de la cama, cuando abandonó la habitación y llegó a la cocina se encontró con una esposa satisfecha por su trabajo limpiándose el delantal, sus ojos no creían lo que estaban viendo, una mesa perfectamente arreglada, flores, café, jugo de naranja, pan, queso y las tortillas que tanto le gustaban, su boca solo se abrió para decir –no me arrepiento de haberme casado contigo mujer–, ella sonrió y lo invitó a la mesa diciendo feliz aniversario, justo detrás de él llegaba su único hijo John de 11 años que se sorprendió al ver aquella obra maestra sobre la mesa –¡wao! Mama esto se ve rico, eres la mejor–, en ese momento Sandra entendió que su esfuerzo había valido la pena.

Al terminar el desayuno Johny le ayudo con los platos mientras le susurraba al oído –te tengo una sorpresa– la beso en la mejilla, tomó su celular de la mesa e hizo una llamada, John su hijo corrió a encender el televisor, Johny colgó el teléfono y Sandra pregunto –a quien llamabas–, el abrazándola muy cariñosamente le respondió –es una sorpresa cariño–.

Aquella mañana pronto terminaría y durante la tarde se dedicaron a pasar un tiempo juntos viendo una serie de películas.

El reloj de la sala daban las 5:05pm cuando Johny le dijo a su esposa –anda a poner algo hermoso que tengo planes para ti esta noche–, ella se sorprendió y no creía aquella declaración cuando él una vez más le repitió lo que debía hacer pero esta vez con la mirada, Sandra se levantó mientras que Jonh preguntó a su padre –¿A dónde vamos?–, quien muy cariñoso le explicó que aquella salida era solo para su madre y para él y que esa noche la pasaría en casa de su abuela Silvia. A John no le gustaba la idea, pues a pesar de que amaba a su abuela odiaba estar en esa casa, le provocaba un miedo terrible puesto que los muñecos de porcelana que formaban parte de una colección le miraban fijamente, paredes tenebrosas que parecieran comerle el alma, una mecedora que rechinaba en la sala de estar sin conocer si era el viento que le movía o un fantasma buscando descansar, pero su peor pesadilla era aquel cuadro al cual llamaban Los Ojos de Teresa; posaba inerte sobre la pared de aquella oscura sala, una pintura del barroco de 1585 que tenía una oscura historia, se decía que los ojos de teresa fue pintado por un brujo de la época que cegado por los celos asesinó a su esposa llamada Teresa y con su sangre pintó aquel cuadro para hacerla eterna, sus ojos representaban el alma de aquella mujer encarcelada sobre un trozo de lienzo, una mirada penetrante que te seguía a todas partes. Como era de esperarse esa historia nunca fue de importancia para la abuela Silvia.

Eran las 6:35 cuando Johny detuvo el auto frente a la casa de su madre y se dispuso a dejar a su hijo quien bajó y salió corriendo a los brazos de su querida abuela, los padres se despidieron de su hijo y se pusieron en marcha. John entró a la casa como quien desconfía de su sombra descubriendo que aún poseía el mismo miedo a aquellas viejas paredes, la puerta se cerró tras su espalda provocándole un leve susto; su abuela lo llamó invitándolo a la cocina mientras preparaba la cena y le pregunto –¿ya comiste hijo?–, el ansioso acercándose le respondió, sí abuela pero aún tengo hambre.

Después de haber comido John sacó de su bolso una consola de juego que le había regalado su madre la navidad pasada y por horas sobre un sillón se despegó del mundo totalmente inmerso en un mundo de fantasía, tan solo la alerta de una batería ya agotada pudo traerle de vuelta a la realidad, corrió al bolso en busca de su cargador cuando tan sólo se escuchó un silencio absorbente, la luz se había ido dejando en mute todo rastro de ruido provocado por los aparatos eléctricos. Un grito en la oscuridad llamó –¿John dónde estás?– Y en respuesta se oyó –abuela no veo nada–.

La llama de una vela ardió iluminando una parte de la casa hasta encontrar la linterna que yacía pérdida al fondo de una gaveta, ya eran las 10:22pm. Cuando se dispusieron a dormir, la luz aún seguía ausente, Silvia llevó a su nieto a una habitación pequeña justo al lado de la suya, él se acostó y ella despidiéndose lo arropo cerrando la puerta al salir. A un costado de la cama había una mesa de noche donde posaba la vela que a pesar de su luz le era imposible para John conciliar el sueño, cuando de momento la puerta se abrió, un miedo invadió el cuerpo de aquel niño que reposaba solo en su cama, aun así alcanzó a sentarse y decir –¿abuela eres tú?–, un fuerte golpe se escuchó en toda la casa que estremeció a John, era la luz que hacía acto de presencia, eso calmó los nervios del pequeño que se levantó a buscar un poco de agua, al llegar a la cocina sintió que alguien seguía sus pasos, se detuvo, giró su cabeza hasta juntar su mentón con su hombro y allí estaban los ojos de aquella mujer posándose sobre él, consumiendo todo rastro de valor de su pequeño ser, la piel se le puso como de gallina y una gélida brisa le abrazo, se sacudió y fue a tomar su agua rápidamente, de regreso quiso evitar ver el cuadro nuevamente pero le fue imposible pues aquellos ojos eran un imán para los suyos, un terror absorbió toda su alma, su piel se tornó pálida su respiración se agito y sus piernas solo respondieron para correr hasta su habitación pues teresa ya no estaba presente sobre aquel trozo de lienzo viejo y arrugado, John cerró la puerta con seguro, encendió la lámpara que estaba sobre la mesa de noche, se arropó hasta la cabeza y se dio cuenta que su voz había desaparecido, por más que quería gritar en ese momento le era absolutamente imposible solo lagrimas desesperadas y confundidas corrían por sus mejillas, John solo quería entender qué era lo que había pasado minutos atrás, tan solo esperaba a que amaneciera y su abuela le despertara de aquel horrible sueño, algo movió la mesa que estaba al lado de su cama apagando la lámpara, sintió como se detuvo su corazón, reunió todo su valor y se quitó rápidamente la cobija de su cabeza para encender la lámpara, giro sobre la cama y antes de que pudiera regresar la cobija sobre su cabeza ella estaba allí, recostada sobre su cama robando lentamente su existir, tan solo se escuchó un grito desgarrador rompiendo abruptamente el silencio, su voz había vuelto por última vez.

By. Yohan Camargo

14 февраля 2018 г. 16:48:38 0 Отчет Добавить 0
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