El Bar Подписаться

rodemicheli Romina Demicheli

Cada viernes por la noche, un grupo de amigos de la oficina se reunen un bar del microcentro porteño para divertirse luego de la semana de trabajo. Natalia es parte del grupo, aunque sólo disfruta de ir, charlas con sus compañeros de sección mientras toma algunos tragos, no sabe que la próxima noche puede cambiar su suerte.


Любовные романы 13+. © ©Romina Demicheli

#ElBar #Romance #NovelaCorta
Короткий рассказ
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I Parte

Ese día, como cada viernes desde hacía más de un año, y que ya se había vuelto casi una rutina para ella y sus compañeros de oficina, Natalia apagó la computadora de su escritorio y guardó sus cosas a las siete y algunos minutos. 

El "Happy hour" no se hacía esperar; entre todos sus compañeros habían elegido el viernes por ser, precisamente, el último día hábil de la semana, era el día que tenían más trabajo, con los cierres de cuentas y proyectos, pero como salían más tarde, aprovechaban la tarde-noche para ir al bar que estaba a dos calles de la oficina, en el microcentro porteño. 

Adela se acercó al escritorio de Natalia y le preguntó si estaba lista, pero ésta negó con la cabeza. Tenía que ir hasta el baño un momento. 

   "No me esperen, salgan sin mí, yo los alcanzo", dijo con un movimiento de la cabeza. 

   "Como digas, Naty", fue la respuesta de su compañera y amiga, la que tenía el escritorio más cerca del suyo y que siempre había estado para salvarla, desde el primer día que Natalia empezó a trabajar en aquella empresa y que nadie se había dignado siquiera a ayudarla a introducirse en el mundo de la contabilidad de la empresa. 

Natalia fue hasta el baño que estaba en el mismo piso y rápidamente buscó el maquillaje que siempre tenía en la cartera, se soltó el pelo y lo peinó apenas con los dedos, se delineó un poco los ojos y le dio algo de color a los labios y las mejillas. Con un suspiro, miró la ropa que traía puesta. Una camisa blanca, básica, y un traje de falda y chaqueta negra; se sacó el distintivo de la empresa que llevaba su nombre y cargo y lo guardó en la cartera. El celular le indicó que había recibido un mensaje, lo leyó. Era Adela de nuevo para avisarle que estaba en el bar y que la esperaban. La muchacha movió la cabeza y recogió sus cosas antes de salir, verdaderamente este tipo de salidas empezaban a aburrirla. 

No era el tipo de chica que acostumbrara a ir de levante a los bares en busca de hombres, la mayor parte del tiempo prefería quedarse en casa a leer un buen libro, pero sus amigas de toda la vida le decían que era un ratón de biblioteca y que tenía que salir y divertirse más, por eso apenas les contó lo del happy hour, fueron ellas mismas las que le insistieron, no, la obligaron a que fuera con sus compañeros. Y aunque en general sólo llega y se sienta en una mesa con sus colegas del departamento de contabilidad para cotillear y divertirse viendo a los extraños en la barra que buscan alguien con quien marcharse del lugar, esta noche, no, pensó que ya había pasado mucho tiempo entre libros y películas románticas y decidió que su suerte podía empezar a cambiar si se lo proponía. 

   

27 января 2018 г. 18:13:23 0 Отчет Добавить 0
Продолжение следует…

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