khbaker K.H Baker

Todos tenemos un lugar preferido, un lugar que logra que nuestra inspiración llegue a su máximo exponente... Un lugar que no tiene que ser necesariamente bonito o acogedor, porque lo que importa no es la fachada, sino los sentimientos que te evoca.


Короткий рассказ Всех возростов.

#lascivia #crimen
Короткий рассказ
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Mi lugar preferido

Hacía bastante tiempo que no nos veíamos, no porque no quisiéramos sino porque sabíamos que era lo mejor. Sin embargo, ambos conocíamos de primera mano como funcionaba aquello: el pecado llama al placer y el placer llama al pecado.

Aparqué mi coche en un lugar apartado donde la gran mayoría de las farolas no funcionaban, no por algún tipo de fallo eléctrico sino porque las bombillas estaban rotas, quizá por diversión o tal vez por algún ataque de rabia. En las inmediaciones de aquel barrio nunca se podía estar seguro de nada. El sonido de mis tacones resonaba en mitad de la noche cerrada, ¿por qué me había arreglado tanto? Eso es algo que hasta día de hoy no sé responder. Tal vez quisiese sorprenderle porque echaba de menos su mirada lasciva, o puede que simplemente quisiera verme sexy, pues hacía todavía más tiempo que no me sentía así.

Avancé con seguridad en mis pasos; en un lugar como aquel debería tener miedo pero no lo tenía, pues mi mente solo podía pensar en el hecho de volver a reunirme con él.

Entonces, tras recorrer un par de callejuelas le vi apoyado en la puerta de un coche viejo, el cual tenía la pintura un poco desconchada. Supuse que había elegido aquel vehículo para no llamar demasiado la atención, puesto que el coche en el que estaba acostumbrada a verle sin duda desentonaría en un barrio como aquel.

Se separó del coche nada más verme y sus ojos recorrieron mi cuerpo con lascivia. No quería parecer vanidosa pero sabía que quería deshacerse de todas y cada una de mis prendas en ese momento y en ese lugar. Desvió la mirada y se dio la vuelta como si quisiese contener sus instintos más primarios y no sucumbir a la tentación. Yo caminé detrás de él pensando en lo genial que le quedaban aquellos vaqueros azules a los que no estaba acostumbrada a verle. Se detuvo frente a un edificio bastante antiguo y, tras abrir la puerta del portal, abrió también la primera puerta a la derecha del bajo.

El piso era bastante amplio y estaba completamente oscuro pero no importaba porque en una de las paredes faltaban un par de ladrillos que permitían que la luz de la luna se filtrase entre las rendijas, dándole a la estancia un aspecto tan tétrico como romántico.

Recorrí la casa detrás de él, prestándole más atención a su figura en la penumbra que a las habitaciones a medio reformar, pero supuse que aquel sitio era importante y que, por ello, deseaba mostrármelo... Una cocina completamente amueblada, aunque llena de polvo, un cuarto de baño donde lo que más me llamó la atención fue un jacuzzi en el que mi mente se imaginaba miles de escenas posibles... Por lo demás no eran más que salas llenas de escombros.

Me cogió de la mano y su tacto me provocó un escalofrío que se intensificó cuando nuestros dedos se entrelazaron. Se acercó a mí y ambos contuvimos las ganas de besarnos cuando escuchamos unos murmullos en el interior de una de las habitaciones.

—¿Me has traído una sorpresa? —cuestioné ilusionada como una niña antes de que él abriese la puerta y sumergiese de lleno en una espesa oscuridad a la que nuestros ojos no querían acostumbrarse. Entonces encendió la linterna de su móvil y lo dejó sobre una mesa donde había un humidificador que había dejado de funcionar hacía ya demasiado tiempo.

Y allí, en una esquina, con una mordaza en la boca, una venda en los ojos y las manos atadas a una silla, esperaba nuestra próxima víctima.

—¿Quién es? —le pregunté.

—¿Acaso importa? —respondió él.

—Para nada —dije negando con la cabeza, pero él percibió en mi mirada un atisbo de curiosidad que comenzaba a carcomerme las entrañas.

—Invadió el terreno equivocado. Traté de advertirle pero no se puede negociar con este tipo de gente.

—No deberías dedicarte a esa mierda, algún día acabarán pillándote.

Él se rio, pero no demasiado fuerte. Solo fue una sonrisa pronunciada y una exhalación que provocó que me mordiese el labio inferior.

—¿Haces los honores? —me susurró al oído, logrando erizarme le vello. Me tendió su navaja favorita, esa que nunca prestaba a nadie pero que, por alguna razón, a mí me dejaba empuñar.

Asentí y hundí la hoja afilada una y otra vez en el estómago de un joven tan colocado que ni siquiera se esforzaba por gritar o tratar de soltarse. Después de las primeras doce puñaladas la cosa perdió interés, pero él sostuvo mi mano, acarició mi brazo, bajó los tirantes de mi vestido e impregnó mis hombros de sangre antes de dejar un par de besos en mi cuello que lograron revitalizarme. No sabría decir qué era lo que más me gustaba de aquellas situaciones, si acabar con las vidas que a él le molestaban, o la forma en la que él me miraba mientras lo hacía.

—No deberías dedicarte a esa mierda, algún día acabarán pillándote —dijo él, repitiendo exactamente mis mismas palabras.

Yo reí. Y aunque jamás se lo dije, aquel lugar lleno de escombros se convirtió en mi lugar preferido.

19 июля 2022 г. 6:43:36 3 Отчет Добавить Подписаться
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Об авторе

K.H Baker Intento de escritora, amante de la música ♫ y adicta al café. Creando mis propias ramas del "Bakerverse". Nací para ser heroína ♚ pero el mundo me convirtió en villana ☠ y, ¿sabéis qué? En el lado oscuro lo pasamos mucho mejor ;)

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Aitana Gracia Aitana Gracia
Me ha encantado este capítulo, tengo ganas de seguir leyendo! Si no es molestia, te recomiendo mi obra en proceso "Blackrod". Habla de las complejas relaciones familiares, amorosas y de amistad que se suelen desarrollar en pueblos pequeños; también hay algo de drama. Me encantaría saber tu opinión! Gracias de antemano.
Nicolas Torres Nicolas Torres
Muy interesante primer capítulo. Ganaste mi voto ;)

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