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dreamhopeb •𝗗𝗥𝗘𝗔𝗠 𝗛𝗢𝗣𝗘•

Lejos de la ciudad que conoce, la familia Jeon hace su mudanza en un vecindario con casas grandes y ligeramente anticuadas. El periodo escolar no ha comenzado en ese entonces, así que Jungkook pasa sus días acostumbrándose al nuevo lugar donde vivirá su nueva vida de ahora en adelante. Es cuando mira la extraña conexión que tiene su jardín con la aparente casa abandonada vecina que decide aventurarse y explorar los jardines de la propiedad, enterándose a su sorpresa que aquella propiedad tiene un dueño algo... extraño. Vestido con ropas caras, con un gusto por las rosas y la preparación de platillos refinados, Jungkook conoce a Kim Taehyung, con quién pasará sus vacaciones al lado de sus deliciosas preparaciones culinarias, música de tocadiscos y... la extraña puerta secreta que el dueño de la casa cuida como su más grande tesoro. ~ A c l a r a c i o n e s ~ -One shot especial de Halloween. -Misterio/Gore/Canibalismo/Terror/Suspenso. -Contenido gráfico +21, proceder con precaución. -Inspirado en la saga de Hannibal Lecter y Coraline. »Esta es la versión extensa de la historia, hay una versión corta disponible en el perfil. »Si alguno de estos temas no es de tu agrado o eres sensible a ello, por favor no lo leas. »Prohibida su copia, adaptación o archivos PDF. »Historia totalmente de mi autoría; ©DreamHopeB 🎃


Фанфик Группы / Singers 21+. © © DreamHopeB

#terror #misterio #BTS #Taehyung #fanfic #Halloween #Jungkook #vkook #taekook #dreamhopeb
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𝓜𝓮𝓻𝓬𝓲 𝓂ℴ𝓃 𝓬𝓱𝓮𝓻𝓲

Cuando sus padres deciden mudarse lejos del lugar donde se crió toda su vida, fue como si hubiesen colocado un separador en el capítulo de su origen y lo moviesen en una página en blanco, dándole un lápiz a la espera de que escribiese nuevos versos de su vida ahora en adelante.


Fue amargo y triste recordar las expresiones de sus amigos cuando se despidieron. Prometieron verse en un futuro próximo, pero ahora en el otro lado del país Jungkook está seguro de que falta mucho para que eso suceda.


Observó la ventana del automóvil en movimiento, el paisaje parecía estar acordé a sus emociones. Oscuro y gris, con ventiscas que movían las gotas adheridas al vidrio. Es triste alejarte de lo que conoces y empezar nuevamente, pero no puede ser incomprensible al respecto; sus padres consiguieron un mejor trabajo aquí.


El movimiento del automóvil en un camino pedroso le sacó de las penumbras internas y con curiosidad miró por dónde estaban ingresando. Un vecindario con enormes casas que deberían ser alentadoras, pero para Jeon no lo eran. No sabía si se trataba del paisaje ostentosamente gris combinado con su propio desánimo, pero había algo anticuado en todas esas viviendas. Supuso que serán sus colores opacos, la mayoría marrón o gris con vallas metálicas y jardines descuidados, lo colocaban aún más comparativo con su anterior vecindario.


Pero de forma extraña o alentadora, la casa vecina al lado derecho era la excepcion a la regla. La observó cuando arribaron y el camión de la mudanza estaba detrás de ellos, saliendo del automóvil con curiosidad. Era una inmensa propiedad con jardines de rosas rojas, podía distinguir en la distancia el techo de la casa. O bueno, casi mansión.


Interesante.


—Jungkook, cielo. ¿podrías bajar tus maletas?— El muchacho despegó sus ojos del lugar y giró a su madre, mirando su sonrisa amable.
—Ve, ya sabes cuál es tu habitación.


Tomando el equipaje más importante que los acompañó encima del auto, Jungkook sostuvo sus maletas y echó a correr dentro de la casa, mirando lo vacía que se encontraba a pesar de estar equipada con los muebles más importantes. Subió la escalera y la primera habitación a la izquierda, era la suya.


Y la habitación era algo... gris.


Un poco cansado por el viaje deja las maletas en la cama con un suspiro. Nota que su vista por la ventana da directamente con el jardín vecino. En el segundo piso su vista es mejor, así que puede pasear sus ojos de aquí a allá como todo un cotilla. Se sorprende por la estructura enorme, pero también de que esté extrañamente silencioso.


¿Quién vivía allí?




Ha pasado una semana y ha tomado su tiempo para explorar la casa, puede decir que no es nada interesante. En estos momentos está demasiado aburrido, sus padres retomaron tan rápido el trabajo que siquiera han desempacado todas las maletas.


Su madre, una escritora reconocida, se encuentra en estos momentos realizando una nota acerca de la desaparición de un niño en las afueras de Daegu. Junto a su padre, un reportero que ha investigado el caso, forman un dúo bastante reciproco en cuanto a sus trabajos.


Pero por supuesto, a sus dieciséis años Jungkook no sabe mucho del tema en el que están trabajando, sus progenitores lo mantienen lo más alejado. ¿Será porque el niño desaparecido se parece un poco a él? No lo sabe, pero un día husmeando en las carpetas había visto las características de la foto y... se parece un poco.


"Kim Seokjin de dieciséis años, con contextura delgada, piel pálida, ojos marrones y cabellos negruzcos, había desaparecido desde hace tres meses mientras realizaba una excursión con sus compañeros."


Incluso a su edad el peliazul sabe que no debe dejar que su curiosidad lo guíe a una información posiblemente perturbadora, pero ése siempre había sido un defecto suyo: era demasiado curioso para detenerse aunque sus padres lo ocultasen.


El mencionado miraba la ventana mientras su mentón reposa en la madera del marco, las gotas de lluvia no han cesado desde hace una semana, o más específico, desde que se mudaron aquí. Le gusta la lluvia, pero cree que si el clima será así el resto del año puede llegar a sofocarse.


—¿Por qué no vas y echas un vistazo al vecindario?— Escuchó a su madre, saliendo de la cocina con una taza humeante de café en sus manos, unas gafas en el puente de su nariz y un par de ojos cansados, pero dulces, detrás del ellas.
—Te servirá para distraerte.


Un rastro de desconfianza cruzó por su rostro.


—¿Y si me pierdo?


—No vayas tan lejos, y lleva tu teléfono debajo del impermeable.— Solucionó en un tono bajo, mirando el reloj colgado en la pared de la cocina.
—Vuelve antes de las cinco.


Sin nada con lo que distraerse, salir afuera y explorar un poco no sonaba tan mal, incluso la lluvia había disminuido en despecho a su propio aburrimiento. Una capa impermeable sería suficiente para salir sin enfermar, así que... ¿qué podía perder?


Decidido, colocó una capucha amarilla encima de su cabello con hebras azules y dejó el porche de la casa, dando una vuelta por el patio trasero antes de aventurarse realmente a la calle. Sobre su cabello... fue una de las últimas travesuras que hizo junto a sus antiguos amigos antes de mudarse.


Vagando entre los alrededores del jardín, un extraño picaporte en la valla metálica que rodea toda su casa llama su atención. Está en el lado derecho de la propiedad, su estado no es del todo bueno, oxidado por las constantes lluvias y el poco mantenimiento que les dan a este barrio tan viejo. Deja un momento la sombrilla apoyada en la pared blanco hueso y se acerca para mirarlo más a detalle.


Puede notar que conecta directamente con la propiedad vecina.


La curiosidad de Jungkook se dispara.


¿Por qué hay una conexión entre los dos jardines?


No hay candado que retenga la intromisión en la propiedad ajena, así que simplemente mueve el picaporte hacia un lado y el portón se abre hacia adelante, chocando un poco con la vegetación húmeda y verde del otro jardín. Hay dudas escritas en su rostro sobre si verdaderamente entrar allí o no.


En los pocos días que lleva aquí, Jungkook había estado mirando la casa del vecino en su mismo cuarto. Con una estructura de mansión, luces apagadas todo el tiempo, sin nadie vagando por los jardines y un silencio sepulcral, su primer pensamiento fue que esto estaba abandonado.


Toma una inhalación fresca, pisando indeciso el césped. El lugar es grande, seguro habrían serpientes o arañas haciendo sus nidos sin presencia humana que las regulase. El solo pensamiento de toparse con uno de esos invertebrados hace que sus vellos se levanten como púas.


Oh vamos, no seas cobarde. Se regañó mentalmente, desinflando la tensión en sus músculos. Ya sabes dónde está la salida.


Aún indeciso por esto y esperando que no descubra algo de lo que se pueda arrepentir, ingresó a paso cauteloso, sintiendo sus botas hundirse en el barro fangoso. A simple vista es hermoso y grande, las rosas y sus arbustos muestran restos acuosos en sus pétalos, brillantes y erguidas orgullosamente. El rojo es el único contraste en un paisaje tan verdoso y gris, el cielo nublado sobre su cabeza deja caer un tono azulado a la perdida del sol detrás de las nubes. Está oscureciendo, posiblemente falte poco para las cinco, lo cual debería ser una señal para regresar pero... aún queda mucho por recorrer.


Solo se da cuenta que ha avanzado demasiado cuando una voz ronca murmura a lo lejos:


—¿Como entraste aquí?


Jungkook da un sobresalto, volteando su cabeza de una telaraña arácnida con gotas de cristal para mirar al desconocido que lo observa. Es un hombre de traje gris, con expresión seria de ceño lineal y ojos que podrían estar examinando lo más profundo de su alma. No sabe si es la distancia o si verdaderamente son así de negros sus iris, pero no puede distinguir ni un ápice de brillo en ellos.


Nervioso de ser atrapado husmeando lo ajeno, se atreve a disculparse.


—Lo siento, yo... encontré que mi jardín conecta con este sector. Simplemente quise mirar, no ser maleducado.


Sin cambiar su expresión en lo más mínimo, lo escuchó decir:


—¿Cómo te llamas?


¿Su nombre? ¿Acaso lo iba a acusar con sus padres?


—Jeon Jungkook, señor.


El aspecto serio del hombre se mantiene, y él se siente extrañamente cohibido. No es un niño, tiene dieciséis años, pero difícilmente podría no sentirse inquieto por aquella mirada. Eran unos ojos tan negros como la profundidad de un abismo sin fin; sin respuesta, sin pistas a sus pensamientos.


Finalmente, la expresión del hombre se disipa un poco, parpadeando por primera vez en su encuentro. Es extraño e inquietante para él estar tan tenso ante un adulto. Solo es un hombre, no es como si pudiera hacerle algo.


—¿Qué pudiste notar en este jardín, Jeon?— Pregunta con interés, sin dejar de verle.


Parpadeó confundido.


—A usted... le gustan las rosas.


—Ciertamente las rosas son hermosas. Rojas, echas para mirarlas desde lo lejos y verlas florecer.— Su mirada penetrante finalmente pasa hacia una de ellas, acariciando sus pétalos.
—Son suaves, pero no por eso inofensivas, sus espinas pueden crearte una herida que tiña sus propios pétalos.— Dejó de tocarlas, volviendo sus fanales oscuros hacia el chico.
—Por lo que veo, puedo intuir que eres el nuevo vecino.


—Si señor, me mudé hace una semana.


—Hmm.— Sus rasgos serios al fin se movieron, creando una tenue sonrisa.
—Ya que estás aquí, ¿te gustaría observar la propiedad?


Después de un momento de duda, Jungkook accedió simplemente porque estaba curioso de observar más de este gran lugar, aunque esa no era la única razón. Había algo en el lenguaje corporal de este hombre que le hacía imposible negarse, como si una respuesta negativa no estuviera en su diccionario. Irradiaba un sutil aura de amabilidad y respeto ahora, manteniendo su distancia mientras lo escoltaba por toda la propiedad. Sus leves sospechas acerca de ser un posible peligro quedaron en el olvido a medida que iban pasando los minutos.


—Disculpe señor, um...— Llamó su atención mientras caminaban por un camino adoquinado. El hombre lo miró.
—¿Cuál es su nombre?


La figura masculina bien arreglada con un leve perfume boscoso, corbata debajo del chaleco y cabellos negros bien arreglados se detuvo en su sitio, metiendo ambas manos en los bolsillos de su pantalón. Era obvio para Jungkook que este hombre tenía dinero, más allá de ser dueño de una propiedad tan grande y lujosa, podía notar por su forma de hablar, moverse y comportarse que muy seguramente fue criado en la alta sociedad, exudando poder con simplemente un leve gesto.


Era en cierto modo intimidante para él.


Siempre fue un chico sencillo, nunca trataba con este tipo de personas que parecían estar en otro escalón, mucho menos pensó tener contacto con una en este vecindario. Las otras casas no parecían ni un ápice de la que esté hombre era dueño, incluso el amplio espacio de la propiedad ya era algo que tener en consideración.


¿Quién era él?


Finalmente, luego de un largo periodo de miradas silenciosas, los labios del extraño se separaron para pronunciar su respuesta.


—Kim Taehyung.


Pudo decir que estaba más aliviado al escucharlo, era extraño estar con alguien sin saber su nombre. Continuaron luego de que él asintiera, descubriendo muchas más flores, muchas más plantas y objetos de jardinería con los que se mantenía en orden el jardín.


Jungkook se preguntaba si él mismo mantenía tan vivo este lugar, a juzgar por su traje de color gris y zapatillas relucientes, no parecía el tipo que se ensucia por mantener su jardín. Seguro debía tener criados.


—¿Te gustaría observar la casa también?— Lo había escuchado sugerir, con sus zapatos pisando la alfombra marrón de la entrada, al inicio de unos escalones de piedra.


Bueno, ya que hizo un recorrido externo del lugar, podía hacer uno interno también. Asintió, sonriendo al extraño no tan extraño ahora, despojándose de su capa amarilla y colocándola en una percha del recibidor de la casa.


El menor paseó por todo el lugar con alucinación, mirando asombrado lo lujoso que era, puede que su aspecto desde fuera no fuese el más refinado, pero por dentro era totalmente otra cosa.


Muebles caoba, suelos impecables, iluminación codiciosa en cada esquina de la casa por lámparas ancladas en la pared, doble puertas enormes al entrar en la sala, cuadros con pinturas, jarrones, pequeñas mesas con adornos de plata y madera, un reloj gigante de casi dos metros con números romanos. En ese momento Jungkook se preguntaba por qué no podía notarse la luz desde afuera si por dentro estaba tan vivo y deslumbrante.


Y eso fue porque las ventanas eran de cristal negro.


Cuando el tipo lo invitó a cenar luego de ver su título de graduado en gastronomía en una pared, no pudo negarse. Lo miró desde la mesa, como Kim manejaba los alimentos desde el sartén y agregaba las especies de a poco. El olor bailando por el aire era agradable y su estómago estaba de acuerdo, sonando sus tripas por debajo de la música Clair de Lune por Debussy en un tocadiscos antiguo.


Para cuando la cena estuvo lista y el primer bocado bajó por su garganta, los ojos de Taehyung le miraron con su usual profundidad en ellos, preguntando atentamente:


—¿Bueno?


—Delicioso.— Comentó con asombro, sus papilas gustativas salivando a la exquisitez.
—¿Qué es, cerdo?


El hombre tragó un poco de vino, volviendo a su platillo con una ligera sombra de una sonrisa en las comisuras.


—Algo así.


En la estantería de la cocina, un libro de recetas marcaba la cena de esta noche con una ligera modificación.


"Mollejas humanas en salsa roja, pimentón y verduras salteadas."




—¿Así que la propiedad no está abandonada?


La madre de Jungkook se encontraba haciendo el desayuno, escuchando atentamente las palabras de su hijo acerca de lo que descubrió ayer. Volteó un huevo en el sartén y después lo colocó en el plato.


—¡Si mamá! El nombre del dueño es Taehyung y es un chef, aunque también le encanta la jardinería.


—¿Y vive solo?— Su padre alzó una ceja, mientras leía la nota del artículo de su madre en el periódico.


—Se independizó de sus padres a sus diecinueve, ahora tiene treinta y dos.— Asintió, untando un pan con mantequilla.


La señora Jeon tomó asiento en la mesa, atrayendo el azúcar para su taza de café.


—De todos modos, aún no logro entender cómo terminaste en su casa. ¿Te invito a entrar?


—En realidad...— Movió su pie circularmente debajo de la mesa, carraspeando.
—Como que me metí en su propiedad sin permiso.


Su madre le disparó con su mirada desde el otro lado de la mesa.


—¡Jungkook!


El adolescente se encogió en su silla.


—¡Él no se enojó! Sé que fue descortés, pero me trató amable y hasta me dió un recorrido por todo el lugar.


La señora Jeon soltó un suspiro, negando con la cabeza.


—No vuelvas a hacer eso Kook, no es solo porque te meterías en problemas, si no también porque nunca sabes qué tipo de personas vas a encontrar. — El chico de dieciséis bajó su mirada, su arrepentimiento mucho más visible en su rostro.
—Es peligroso, ¿y si te hubiera hecho daño?


La expresión del menor cambió a una más renuente, sin creerse la idea.


—El señor Kim no lo haría. No lo conozco mucho pero no parece una mala persona.— Sus hombros se movieron en un encogimiento, mirando a su madre con ojos de cachorro.
—Lo siento, no lo volveré a hacer.


Su padre pasó la hoja del periódico.


—¿Por qué nunca lo hemos visto?


Los dedos del menor fueron hasta su tostada en el plato, guiandola a su boca.


—Es muy reservado, la mayor parte del tiempo no está en casa.— Respondió, dándole un bocado a la comida.


O tal vez si.


No lo sabe pero es algo que también va averiguarlo. Una vez envuelto en la curiosidad es muy difícil para él salir sin respuesta. Tal vez ese comportamiento lo heredó de su propio padre, quién siendo un reportero se aventuraba hasta el fondo de una investigación para salir con todo el caso completo y ni una sola pregunta escondiéndose debajo de su lengua.


Sonrió al pensamiento. Bueno, ya tiene algo con lo que entretenerse en las vacaciones, su vecino aún guardaba muchos enigmas y él va descubrirlos.


Después de todo... ¿qué podía salir mal?




—¿Señor Kim?


Jungkook asomaba su cabeza desde la valla metálica en su jardín, mirando al mencionado regar las plantas. Hoy inusualmente el sol se había atrevido a hacer aparición detrás de las nubes, y su calor era tan bochornoso que él mismo estaba vistiendo ropa holgada y corta.


Taehyung lo miró un breve momento, cambiando su rostro serio por uno más amistoso.


Colocándose la máscara.


—Jungkook, hace días no te veía por aquí.


—Tareas de verano.— Murmuró con pesar el chico, para después cambiar su expresión a una más animada.
—¿Puedo entrar?


La ceja derecha del hombre adulto se alzó.


—¿Por qué preguntas? La última vez no necesitaste mi permiso.— Dijo en tono tranquilo, mostrándose desentendido a la cuestión.


El adolescente se encogió con vergüenza, sabiendo que estaba actuando.


—Perdón, le prometo que solo quise explorar el lugar y luego regresar a mi casa.


—Eres un chico muy curioso.— Soltó con voz baja, el rostro pensativo. Su rastro amable regresó en un parpadeo.
—Adelante, entra.


Sonriendo, Jungkook fue hasta la puerta de metal que conecta ambas propiedades y lo empujó hacia adelante, reuniéndose después con el hombre de –esta vez– camiseta formal de color blanco con las mangas subidas hasta su antebrazo y pantalón negro. Era sumamente elegante, el adulto tenía un gusto por andar bien vestido aún en la comodidad de su casa.


—¿Hiciste todas tus tareas?— Le pregunto mientras le extendía una regadera, indirectamente diciéndole que le ayudase con las plantas.


Jungkook tomó el objeto, buscando la manguera para rellenar el cubículo vacío.


—Algunas, pero hay otras que no puedo hacerlas hasta que mis padres desocupen sus computadoras.— Dijo con pesar, recordando a sus padres estar trabajando desde que se levantó en la mañana. Apretó el mango de la manguera y el agua fue directamente a la regadera de color naranja, lo sostuvo hasta llenarlo.
—Necesito buscar información.


El adulto tarareo en respuesta, yendo por el próximo arbusto sin regar, su mano desocupada descansando tranquilamente en su bolsillo.


—Si se trata de información, deberías usar libros.


—No tengo libros, y tampoco sé dónde hay una biblioteca por aquí, no conozco mucho.— Soltó con pesar, dejando la manguera en el césped e irguendose. Fue hasta otro arbusto de rosas e inclinó el objeto para empezar a regarlas.


—¿De qué materia se trata?— Preguntó con su característico tono bajo, tomando con sus dedos un escarabajo verde que paseaba en las rosas para dejarlo en otro arbusto.


—Botánica.


La mirada del señor Kim se agudizó en un segundo al escucharlo, devuelta a la normalidad en un parpadeo. Pasó hacia otra rosa, regando el agua con cuidado.


—Te aseguro que tendré algunos en mi biblioteca, puedes usarlos.


Eso hizo que el joven de cabellos azules voltease su cabeza.


—¿En serio? ¡gracias! vendré mañana.— Le dirigió una sonrisa reluciente y continuaron su trabajo.


Por ese día, estuvieron regando las plantas y cortando algunos arbustos. Fue casi terapéutico para Jungkook hacer esto, ahora creía entender cuál era la gracia y por qué el señor Kim estaba tan inmerso en la jardinería.


Es cuando dan las cinco que el mismo ciclo de hace una semana se repite:


Taehyung lo invitó a cenar.


Jungkook cree que la comida es deliciosa.


Y luego vuelve a su hogar, pasando la valla de metal y cerrándola con cuidado.


Se desploma en su cama con un suspiro gustoso, mirando el techo de su habitación grisácea. No puede creer lo rápido que tomó confianza con ese hombre a pesar de conocerlo apenas una semana, pero a veces el tipo de relación era mucho más importante que el tiempo, ¿no?


Ah, casi siente pena porque acaben las vacaciones, no tendrá más tiempo para esto, solo espera que ambos no se distancien tanto cuando vuelva al colegio.


Contento por un día animado, apaga la lámpara en su mesita de noche y cierra sus ojos, ignorando completamente su alrededor.


Ignorandolo tanto que debido a su ventana abierta, está siendo observado mediante el lente de una cámara a la distancia, llegando a ser fotografiado su rostro.


La figura masculina bajó el objeto que sostenía, visualizando las fotos donde está el pequeño ángel que desea ahora. Ah, que mejillas tan llenas, seguramente sabrían exquisitas.


—Son parecidas a las tuyas, pequeño Seokjin.— Murmura en voz helada y baja a su derecha, donde un álbum de fotos abierto en una mesita muestra las fotografías del mencionado. Desnudo, lleno de tierra, huecos donde deben ir sus mejillas y sin ningún ojo en sus cuencas, la piel de su rostro horrorosamente arrancada.


Kim se relame los labios y mira el periódico, leyendo la nota del artículo donde se habla su desaparición. Sus ojos se mueven al autor y luego de un momento, sus labios se estiran en comprensión.


—Así que... tu curiosidad proviene de familia, Jeon Jungkook.




—¿El señor Kim también te invitó a comer hoy?— Preguntó su madre desde el ordenador, levantando sus lentes al ver a su hijo ir a la puerta.


Jungkook asintió con la cabeza, sosteniendo una pila de libros y cuadernos con los que hacer la tarea en sus brazos.


—Me enseñará a plantar algunas flores y cuidarlas, también me ayudara con una tarea de botánica.


La señora Jeon asiente ante la explicación, observándolo salir de la casa con su cabello azul saltando al movimiento. Regresa la vista a su computadora, dispuesta a seguir la nota de la investigación policial. Tiene una ligera sospecha en su pecho sobre la estrecha relación de su hijo y el desconocido vecino, pero seguro es producto de un trabajo que la pone tan paranoica.


O no.


Mientras tanto, los dos conocidos pasaron la tarde ocupados con unos hermosos tulipanes rojos, dejándolos en la tierra y enterrando con cuidado. Los guantes del menor estaban terrosos al final del día, hay manchas de barro en sus mejillas y su cabello azul está algo húmedo por la ligera llovizna.


—¿Aprendiste algo?— Le preguntó al menor.


—El bulbo del tulipán tiene líquidos tóxicos como el alcaloide, así que aunque son bonitas no son inofensivas. Es mejor manipularlas con guantes.— Narró con voz filosófica la información que le dió el señor Kim, parpadeando dos veces al finalizar.


—Bien, puedes hacer tu tarea.— Se levantó del césped para quitarse los guantes, dirigiendo su mirada a los cuadernos reposados en la mesita de piedra del jardín, donde Jeon había colocado sus útiles.


Jungkook siguió su ejemplo, quitándose los guantes para agarrar el lápiz y tomar nota de lo aprendido, pero entonces un par de gotas caen en las hojas de su cuaderno. Desconcertado mira hacia arriba, observando las nubes del cielo empezar a descargar el agua acumulada desde la tarde.


—Oh.— Murmura con fastidio, cerrando los cuadernos y llevándolos debajo de su capa para que no mojarlos.


—Entra, te daré una sombrilla para que vayas a casa.— Dijo Kim.


El chico asintió y fue rápidamente a la entrada de la casa, observando como Taehyung continuaba guardando las cosas que utilizaron. Después de un momento fue hasta la entrada para desbloquear la puerta.


—Um, señor Kim.— El hombre murmuró una afirmación desde el interior de una bodega, donde buscaba una sombrilla para el menor. Jungkook se balanceó con los pies en su sitio.
—¿Podría... podría terminar la tarea aquí? Así aprovecharía el tiempo hasta que la lluvia disminuya, además todavía me faltan usar algunos libros.


Taehyung lo miró por un momento, soltando lo que había buscado.


—Bien.— Salió de la bodega, cerrándola con llave.
—Está en el segundo piso, ven conmigo.


Contento, Jungkook mueve su cabeza en una afirmativa y empieza a seguirlo, pasando por la sala de estar hasta unas escaleras caoba. Lo siguió con esmero, gustandole que Kim cumpliese cada una de sus peticiones, le alimentase delicioso y le enseñase información nueva.


Para él, Taehyung era alguien que rápidamente ganó su admiración con la forma tan inteligente que hablaba, su forma elegante de hacer las cosas, sus gustos musicales, su reconocimiento de pinturas y estatuas, los datos mitológicos de algunas criaturas. Y él, viniendo de una familia sencilla no pudo evitar sentirse encandilado por todo el conocimiento, mucho más si por naturaleza era una persona curiosa. Sentía que había encontrado una mina de oro, un manantial que calmase la sed de conocimiento que él tenía. Kim Taehyung estaba tomando gran espacio en las páginas blancas de su nueva vida.


Saliendo de la imagen de la espalda del hombre mientras ascendían, su vista fue hasta un pequeño detalle que no había notado antes.


—¿A dónde da esa puerta?— Preguntó mientras su dedo apuntaba lo mencionado.


Justo en la vuelta de la mitad de las escaleras, había una puerta con tapiz blanco encima, seguramente sellada hace tiempo.


Cuando el silencio a su pregunta se prolongó, la vista del chico fue al adulto, mirando el rostro del hombre parecer imperturbable desde su perfil, como si estuviese pensado qué responderle, pero Jungkook conocía de memoria la expresión desinteresada de Taehyung para saber que no era esa.


Hay un tinte de dureza y ansía chispeando en la profundidad de sus fanales, un aura tensa en sus músculos, un endurecimiento en su pose que remueven incómodo sus propias tripas.


¿Preguntó algo malo?


Taehyung pasó su mirada hacia él, soltando en voz baja:


—Nada importante.




El señor Jeon se despojó de su capa impermeable y entró a la casa, mirando a su esposa continuar en la computadora en lo que cerraba la sombrilla. El cansancio de su propio cuerpo pareció más ligero cuando observa el de ella, quién no se ha percatado de su presencia en el marco de la puerta mientras tecleaba.


Se acerca por detrás.


—¿Continúas en la nota?


Tanta es la concentración de la mujer que brinca en la silla al escucharlo, llevándose una mano al pecho. Se relaja cuando su esposo pone ambas manos en sus hombros y le da un breve masaje.


—Si, yo... no lo sé, a veces parece tan difícil explicar cómo este niño llegó a esa situación.— Se inclina al toque en sus músculos, suspirando.
—Hay muchos huecos en este caso, los posibles sospechosos salieron inocentes, no hay pistas claves...


—Bueno, deberías ver las preguntas sin respuesta que tengo anotadas cuando voy a entrevistar a sus padres.— Dice el hombre en tono de broma, tomando asiento en la silla de la par.
—Kim Seokjin era un niño de una familia disfuncional, pero no parece alguien que aprovecharía el campamento para fugarse de casa.— Expresó sus sospechas, negando con su cabeza.
—De todas formas, la policía dice que hallaron nueva información, tendré que ir a tomar notas mañana. Te las daré para que finalices el artículo.


La mujer asintió, relajándose a medida que los músculos se iban destensando, por su parte el señor Jeon miró las escaleras.


—¿Jungkook está en su cuarto?


—Está con el señor Kim.— Murmura la fémina con un rastro receloso en su voz, mirando a su esposo.
—No quiero ser la clase de madre sobreprotectora pero, ¿te parece bien que Jungkook pase tanto tiempo con un hombre mayor? Debería... socializar con más niños.


El hombre contiene una mueca.


—Hay que entenderlo, pasa demasiado tiempo solo y un chico de su edad rápidamente podría tener problemas de salud mental si no socializa, así sea con un hombre de treinta y dos.— Dijo en tono tranquilo, pasando un brazo por sus hombros.
—Me puso un mensaje de texto avisándome que se quedaría a hacer la tarea ahí, el hombre parece ayudarle.


La señora Jeon frunció el ceño.


—Yo podría ayudarle.


—Sabes que a veces él necesita ayuda de un adulto, pero estamos tan ocupados que prefiere no decir nada y buscar otra alternativa.— Miró el documento de su esposa en una pestaña de Word.
—Si el señor Kim está tomando ese papel, dudo que sea una mala influencia.


—Tienes razón...— Murmuró al fin, apagando la sensación molesta en su pecho.


El teléfono del señor Jeon empezó a sonar en su bolsillo y él lo sacó, dándole un último apretón al hombro de la contraria antes de alejarse y contestar.


—¿Diga?


—¿Jeon Sungkae? Hablo del departamento de policía de Daegu, el señor Park Bogum.


—¿Oh? Señor Park, que sopresa escucharlo. —Fue hasta la cocina, sirviendose un vaso de agua.
—Justamente iba a agendar una cita con usted para una entrevista.


Sobre eso... Jeon, tengo cierta información que quería comentarle de antemano, es una posible sospecha del caso.


Desentendido, Jeon asiente.


—Adelante.


Nuestra suposición es que seguramente alguien dió con Seokjin y se lo llevó del lugar.


El hombre apoya su cadera contra el desayunador, bajando el cristal luego de un sorbo.


—¿Habla de un secuestro?


Nuestras unidades han revisado el área y no hay rastros de Seokjin desde hace tres meses. Además de esto, las sospechas tomaron firmeza cuando una persona se atrevió a llamar hoy en la mañana.


Una incomodidad fue alojándose en su estómago, moviendo sus dedos intranquilos en el desayunador.


—¿Qué... le dijo?


Como este crimen se dió en Daegu, es responsabilidad de nuestro equipo hacerse cargo de ello, pero la señora Park Suni vino desde Busan y habló hoy en la mañana. — Hubo un silencio en la línea.
Dice que hace dos años su hijo desapareció sin razón, ha pasado el tiempo y no han logrado encontrarlo. Por supuesto, comenzamos a investigar qué tipo de patrón se ha repetido en todas estas desapariciones, dando con qué hay cinco niños en total.


—Señor Park.— Tragó sus ansias, una bola pesada de ansiedad raspando su garganta, la incomodidad de su estómago solo empeoró.
—¿Por qué me está diciendo todo esto?


Porque todos estos niños tienen las mismas características. Ojos negros, piel pálida, entre sus quince y dieciséis, y absolutamente todos tenían algún desapego o mala relación con sus padres.


Eso sin duda hizo acelerar su corazón.


—¿Y el punto es?— Soltó casi con rabia, impaciente por cortar toda esta trama.


El punto es, querido Jeon Sungkae... — Una mano le palmeó el hombro y todo sus vellos se levantaron como escarpias al voltear su cabeza y mirar a un hombre de negruzcos cabellos, traje rojo y rasgos serios sonreír afablemente mientras sostenía un celular en su oreja, siendo la misma voz de la llamada.
—Que su hijo será una de mis preciosas muñecas también.


Un grito agónico salió de la boca del hombre cuando sintió un par de dientes adentrarse en la piel de su mejilla, destrozándole el rostro en un mordisco. La sangre salió disparada y cayó al suelo, retorciéndose mientras miraba al hombre sacar una pistola y apuntarle.


El disparo en su cráneo sin duda llegó a matarlo.


Kim Taehyung se tomó su tiempo para mirarlo desde arriba. Ciertamente se parecía a Jungkook, sus ojos marrones eran idénticos, y su contextura física también, pero no era tan bonito como él.


Conteniendo una mueca, sacó la soga y amarró las extremidades del hombre, cargándolo por el suelo hasta llegar a la mujer muerta, su sangre esparcida en la pantalla del computador. Kim Taehyung leyó vagamente el documento escrito.


—Ibas al punto, pero no lo lograste.— Murmuró para ella, sonriendo con labios ensangrentados.


Después de meter ambos cuerpos en una bolsa, se dirigió al patio y cruzó la valla de metal, un simple picaporte que le había facilitado el trabajo. Cuando hizo ingreso de los cuerpos por la cocina abrió la bolsa y asintiendo, comenzó a partir sus partes favoritas para comer.


Fue codicioso con la cantidad de carne pues hoy tendría un banquete, habría una gran celebración debido a la llegada de su última adquisición.


—Huele bien...— Inhaló el aroma de la cocina, estirando sus labios en una sonrisa.
—Es una lástima que Jungkook no pueda probarlo.





Aún en la biblioteca, en la lejanía sonando la pieza de Allegro molto appassionato Jungkook continúa con su tarea, ensimismado en su propio mundo mientras la punta del lápiz va transando su investigación a lo largo de la tarde. Está tan inmerso que cuando el gran reloj dentro de la biblioteca resuena tres veces, sube su vista desde el libro para mirar la ventana, dándose cuenta que es de noche.


Parpadeando para quitar el desenfoque momentáneo que tiene al mirar fijamente tanto tiempo, su cabeza voltea al asiento de Taehyung, encontrándolo vacío.


¿Hace cuánto tiempo se fue?


Una de sus manos va hasta sus párpados y los frota, igualmente estira su postura en la silla, relajándose. El saber que que Taehyung estuvo con su mirada extrañamente enfocada en él desde que llegaron a la biblioteca lo mantuvo tenso la mayor parte del tiempo.


Ha dejado de parecerle incómodo lo oscuro de sus iris, pero ahora... ahora es diferente, su piel se eriza de solo recordar los fanales tan fijos en él, no pudo concentrarse.


Finalmente, carraspeando para mover sus cuerdas vocales al estar tanto tiempo sin hablar, suelta:


—¿Señor Kim?


Con lentitud, cierra el libro que ha estado leyendo y lo deja a un lado, mirando por los alrededores de la biblioteca.


Seguramente está haciendo la cena. Pensó, saliendo de la silla y volviendo a estirarse.


La mesa está desordenada por todo lo que ha estado usando, así que toma los libros en sus brazos y de a poco los regresa en su lugar, descubriendo otros interesantes. Kim tiene una sección únicamente para los libros de cocina, y cuando toma algunos, se da cuenta que están escritos en diferentes idiomas.


Francés, inglés, italiano... hay recetas de todos los tipos, algunas más complicadas, otras más básicas. Hay algunos títulos de recetas que han sido modificados por la letra de Taehyung, haciendo un borrón y colocando el nombre a la par. Eso le forma una sonrisa.


Cuando su estómago resuena y un leve aroma de la cocina llega hasta él, se decide por dejar los libros en su lugar y girar en su sitio, decidiendo hacerle compañía.


¿Qué van a cenar hoy? Una sonrisa se forma al pensamiento. Da igual, Taehyung hace todo delicioso.


Su mano derecha va tocando la barandilla de madera mientras baja las escaleras a paso calmado, tarareando alegremente en dirección al rico aroma.


Un ruido a su izquierda lo detiene.


Fue como un golpe, y solo cuando vuelve a oírlo es que descubre de dónde proviene. Es la puerta sellada.


Sus cejas se fruncen inmediatamente, ¿por qué hay ruido detrás? Se supone que está sellado y la propiedad es apartada, no tiene una casa conectada al otro extremo.


Su curiosidad y un rastro de desconfianza le revuelve el estómago, procesando la información.


¿Qué había ahí dentro?


Ante el tapiz que la encierra no puede hacer mucho, pero una parte de sí piensa cómo puede en abrirla. Tiene tijeras consigo, fue parte de los útiles que metió para hacer la tarea. Decidiéndose va hasta la biblioteca y toma las tijeras de la mesa, bajando las escaleras con cuidado para no alertar a Taehyung lo que está haciendo, aunque de todas formas se va dar cuenta si mira el tapiz roto.


Pero da igual, hay un ruido desde el otro lado. ¿y si es un animal encerrado? el tapiz puede volver a colocarse, pero el animal moriría ahí atrás, así que no lo piensa mucho y comienza a cortar por las hendiduras con la punta de una navaja de tijera, retocando el contorno de la puerta. Finalizó el trabajo con un rastro de sudor por los nervios, mirando hacia las escaleras para ver si hay muros en la costa.


No los hay.


Decidiéndose luego de unas cuantas inhalaciones y antes de que lo pueda pensar mejor, toca el pomo de la puerta, notando que inesperadamente está abierta.


Regresa. Susurró una voz en su cabeza. No lo hagas.


Pero él es débil, y solo cuando abre la puerta en su totalidad hasta que choca en el otro extremo, solo deseó no haberlo hecho jamás.


—Dios mío.— Susurra con terror y sus manos vuelan a su boca para prevenir una arcada, retrocediendo dos pasos.


Hay cinco muñecos colgados en la pared del fondo, piel humana adherida en sus rostros y dos extraños botones tomando el lugar de sus ojos. Sus figuras son largas y delgadas, las comisuras extrañamente estiradas y cocidas, como si buscasen silenciar sus bocas. El olor es tan putrefacto que sus piernas están a punto de tocar el suelo.


Se da cuenta que el ruido fue provocado por un niño de cabello negro, quién lo mira con partes de su rostro arrancadas, las costillas marcando su piel y su mano temblorosa apuntando a su dirección, su último aliento susurrando.


—D-Detrás de tí.


Siente una mano pesada en su hombro, apretándolo.


—No debiste entrar aquí, Jungkook.— Susurran en su oído, haciéndole temblar las piernas.


Con el corazón brincando enfurecido y sus pupilas contraídas del puro terror, se da la vuelta para mirar al causante de tal escena perturbadora. El pánico se apodera de él cuando nota un cuchillo en sus manos.


—P-Perdón...— Su cuerpo tiembla como loco y el olor putrefacto marea su mente, haciéndole ver borroso la figura de Taehyung.
—No debí entrar, per-perdón...


Taehyung continúa presionando su hombro hasta que lo siente adormecido. Sus labios se separan en una queja y las lágrimas se acumulan en sus ojos, porque el hombre que tanto admiraba estaba a punto de matarlo.


—Tienes razón...— La profundidad que tanto le aterraba volvió en los fanales fríos de Kim, viéndolo avanzar un paso.
—No debiste entrar a mi jardín.


Jungkook suelta un grito ensordecedor cuando un dolor agudo atraviesa el costado de su costilla, mirando aterrado al hombre que tiene al frente. La sangre empezó a gotear el suelo a borbones y pronto sus piernas cedieron al dolor agudo, siendo sostenido por el hombre de su cintura mientras removía el cuchillo en sus tripas.


—Shh, no te resistas.— Calmó con voz de seda mientras murmuraba en su oreja, besando el caparazón.
—Debo conservarte fresco, sabrás mejor de esa manera.


—T-Taehyung... — Sonó ahogado, mirándole con terror y tristeza, lágrimas fluyendo en su mejilla, la traición siendo mucho más dolorosa que el filo apuñalando su estómago.


Su garganta dejó fluir su llanto en gritos de dolor mientras una parte irracional de su mente se negaba a creer que esto estaba pasando, que el hombre que tanto lo inspiró y respetaba estuviese ahí, matándolo como si no significase nada, o peor que nada.


Tembló cuando el adulto pasó el puente de su nariz por sus mejillas, olisqueando la esencia salina de sus lágrimas.


—Eres precioso Jungkook, me encantan tus ojos.— Uno de sus dedos acarició los mencionados, haciendo al contrario gritar al ardor, con problemas para respirar ahora.
—No voy a comerlos... los guardaré para recordarte.


Con la inconsciencia arrastrándole y sus pulmones ahogados, miró borrosamente por última vez el rostro del hombre que lo sostenía, sintiendo los labios de Taehyung rozar con los suyos y después... nada. Su corazón había dejado de latir, siendo sustraído por una temible oscuridad hasta el descanso eterno, encontrando paz.


Nunca espero que Taehyung profundizase el beso, lamiese su lengua con exquisitez y con sus dientes anclados el músculo, la arrancase, dejándola caer al suelo para continuar bebiendo el fondo de su boca.


Finalmente se separó al notar el pulso en el cuello del chico dejar de latir, y pegando su frente a la contraria, echó una mirada al fondo del armario. Sus labios manchados en bermellón crearon una sonrisa, alzando al muerto en sus brazos para llevarlo hacia el fondo de la habitación.


La excitación abordaba su cuerpo cuando usando una cuchilla bastante afilada, fue desprendiendo el rostro de Jungkook, comenzando al principio de su frente y terminando en su mentón. La piel del rostro en sus manos era tan blanda, lisa, sin imperfecciones, era algo tan precioso que debía ser bien cuidado.


Tomó un muñeco desocupado en el fondo de un baúl, hilo y aguja, y fue cosiendo la piel en su lugar, colocando dos botones negros que ocupasen el lugar de sus ojos, aunque estos no le hiciesen justicia a los originales.


Cuando finalizó y admiró la nueva muñeca que tenía en sus manos, dijo:


—La cena debe comenzar.


Bajó las escaleras con los seis muñecos en brazos y los fue colocando en cada silla del comedor, sus obras macabras estaban hechas de manera fascinante.


Namjoon, Jimin, Seokjin, Hoseok, Yoongi y ahora, Jungkook. Su grupo estaba completo, finalmente.


Con un último vistazo a todos frente a él, miró los platillos que había preparado con deliciosa carne humana y verduras, otra vez, sintiendo pena que Jungkook se perdiese de tal festín, aunque al menos comió algunas veces sus platillos preparados por la carne de Seokjin.


Los dedos de Taehhyung alzaron la copa de vino y la llevó a sus labios.


—Merci mon cheri.— Habló hacia su precioso muñeco nuevo, tomando un sorbo que preparó sus papillas gustativas a la exquisitez del platillo. Con cuidado, dejó la copa en la mesa y sus manos adornadas con anillos lujosos se apoderaron de los cubiertos, partiendo un trozo de jugosa carne para llevarla a sus labios.
Bon appetit.




































¡Feliz Halloween mis DreamHopers, espero les haya gustado la versión extendida de este OS! 🎃


Dejando de lado el terror, creo que esta historia también fue un poco trágica. Si bien Jungkook no amaba a Taehyung, para él era una especie de ídolo, pero terminó siendo traicionado al morir en sus brazos y por supuesto, comido por él.


Pd: ganamos los Halloween Party Awards con la versión corta, para quienes se lo preguntaban, lo hicimos jeje( ◜‿◝ )♡


Esto ha sido todo, nos vemos en otra de mis historias ^^


1 ноября 2021 г. 4:59:42 17 Отчет Добавить Подписаться
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MR Marlenia Rodriguez
#Amé 💜✨🤯👌🏻
Уладзімір. Vante Уладзімір. Vante
me encantó. amo tus obras.
Amanda Veronica Amanda Veronica
Excelente historia, me encanta. La personalidad de Taehyung es aterradora.
Amanda Veronica Amanda Veronica
Excelente historia, me encanta. La personalidad de Taehyung es aterradora

Etsuji V Etsuji V
Nooo jajsjajda esa traición me dolió hasta a mí JAJDAKJSJAJSA Me encantó gracias por este o.s (。・ω・。)ノ♡

PR Perla Rubí
Me dejo un poco perturbada, pero me encanto, leer tus historias siempre es un placer ♡

SofiA SofiA
Dios, amo tus obras <3

§𝐜𝐚𝐫𝐥𝐞𝐭_𝐗 §𝐜𝐚𝐫𝐥𝐞𝐭_𝐗
Dios mío, ya doy por sentado que vas a ganar 😂felicidades 🎊 🥳 😎 te lo mereces

🔗~𝙺𝐢𝕞𝙹𝕖ᴏ= ♡︎ 🔗~𝙺𝐢𝕞𝙹𝕖ᴏ= ♡︎
Me encantó, muchas gracias, seguiré disfrutando de tus otras historias ♡︎

Usagi Mimi Usagi Mimi
Incluso me llegó a recordar un poco a Mad Father 💜💕💜💜 te quedó de 10 !!!

~