Короткий рассказ
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pesadilla

“Esto es extraño” dice Namjoon al ver que la puerta de la casa está abierta. Él puede jurar que la cerró antes de marcharse.

Jimin le mira, todo en sus ojos advierte que está igual de perturbado. Porque sí, también recuerda el giro que se le dio a la perilla, el chasquido de la llave al entrar y la sonrisa en el rostro de Kim cuando le dijo qué película verían en el cine.

El mayor empuja la puerta, escuchando el rechinido que hace al abrirse. Todo al otro lado está oscuro. Lo extraño es que ni siquiera Haru está ahí y esto alarma a Namjoon, porque cada vez que llegan el perro intenta lamerles la cara, pero ahora no. El recibidor está silencioso y en penumbras.

“¿Crees que deberíamos llamar a la policía?” pregunta Jimin, sacando su teléfono del bolsillo antes de acabar de formular la pregunta.

Namjoon le mira y asiente. Su mirada regresa al recibidor: al cuadro colgado, a las siluetas de los sofás que alcanza a notar y a una extraña oleada de viento nocturno.

Entonces da un paso al interior. Sabe que el interruptor está cerca, sólo necesita estirar la mano después de caminar diez pasos para que la luz ilumine todo.

“Espera.”

Jimin le detiene tomándolo del brazo, pero algo en la cabeza de Namjoon dice que debe entrar. Comienza a caminar lentamente después de golpear la puerta y esperar algunos segundos, pero nada cambia en el interior.

Luego de siete pasos, sabe que Jimin está tras él. Lo siente. El pasillo se está haciendo más largo, en serio, no ve la sombra de los sofás. Todo se sume en una oscuridad absoluta después de un nuevo sonido. La puerta se ha cerrado.

"¿Qué está pasando? murmura Jimin tras él, siente como le abraza asustado. Nota que está temblando. Toma su mano para darle seguridad, pero no puede hacerlo. Así que solo continúan avanzando por el pasillo.

Ya van diez pasos.

Lleva su mano libre a la pared y busca el interruptor. No lo encuentra. La pasa por toda la superficie, murmurando "Debe estar por aquí", sin embargo, solo siente el frío tacto de la lisa pared bajo su palma, los relieves de lo que parece ser un cuadro.

Luego escucha un sonido. El cuadro ha caído al suelo. Lo sabe porque la superficie se siente diferente y escucha un cristal rompiéndose. Jimin presiona más su brazo.

“¿Qué fue eso?” pregunta.

“Se ha caído el cuadro.”

“¿Qué? pero nosotros no tenemos cuadros en esta pared.”

Namjoon ignora esa última oración. Su mano sigue tocando la pared, en búsqueda de una maldita caja incrustada que jamás creyó necesitar tanto como en ese momento.

“¿En dónde carajos está el interruptor?”

“No lo sé. Espera, usaré mi teléfono” dice Jimin, recordando dicho aparato que metió a su bolsillo.

Luego de algunos segundos silenciosos y de perder el agarre de su mano, Jimin habla:

“Podría jurar que estaba aquí hace un minuto. No lo encuentro.”

“Mierda” murmura Namjoon.

Se estira para volver a tomar su mano. Siente su estómago y luego el agarre del menor contra su brazo, como ya lo había hecho.

“Hay que salir de aquí” dice el chico.

Namjoon asiente, a pesar de saber que es completamente inútil ese tipo de comunicación; no ven nada.

Comienzan a retroceder. Jimin por delante, él siguiéndolo a pocos pasos con las manos entrelazadas y los ojos desesperados por no encontrar ningún indicio de luz.

Dan once pasos.

“No encuentro la puerta” dice Jimin.

“¿Qué?”

“No está.”

“Qué mierda”, murmura Namjoon, acercándose él mismo y pegándose en la frente contra una superficie plana bastante dura. Lleva su puño a ésta y la golpea un par de veces, suena a metal. Esa no es su puerta de madera con decoraciones extrañas. Eso no es suyo.

“¡Ayuda!” grita Jimin, uniéndose a los golpes en la puerta.

“¿Qué es esto?” dice a su vez el otro, con desesperación.

Jimin sigue gritando. Ambos golpean la puerta por varios segundos. De repente, una nueva oleada de aire frío les pega, viniendo del otro lado del pasillo.

“Debe haber una salida por allá” dice Namjoon. “No puede haber corrientes de aire sólo porque sí”.

“Quizá es la avería del calefactor” concuerda Jimin, dejando los golpes en la pared, sintiendo su voz cansada.

Namjoon asiente y vuelven a tomarse de la mano. Sus nudillos duelen, sus ojos buscan desesperadamente una luz y el frío les cala en los huesos.

Avanzan catorce pasos, después veintiséis y buscan los interruptores. Namjoon cree que falta poco para que choquen contra la barra de la cocina donde estuvieron esa misma mañana, sin embargo, no lo hacen.

El frío empeora. Siente la helada mano de Jimin temblar, escuchar sus quejidos y los pasos conforme avanzan.

Entonces escuchan un nuevo sonido. Son pisadas. Vienen atrás de ellos, del sitio en donde se supone debería estar la puerta. Jimin pasa saliva y aprieta el agarre de su mano, Namjoon intenta mirar, pero no ve nada.

Nada.

Solo escucha ese sonido. Una pisada tras otra, cada vez más cerca y después el sonido de algo deslizándose contra el suelo. Una cadena. Está acercándose a ellos.

No pueden decir nada. Namjoon jala la mano de Jimin. El menor tarda un rato en reaccionar. Nam siente que casi lo va a tirar al piso, pero consigue que se mueva.

El sonido continúa. Ambos comienzan a gritar pidiendo auxilio. Nadie responde. De repente, Namjoon choca con una pared. Se pega tan fuerte que su nariz duele. Siente el cuerpo del otro golpeándose contra el suyo.

“Mierda”, murmura, “mierda, mierda, mierda” tratando de encontrar un sitio en donde escapar.

“Namjoon” dice la voz de Jimin en un murmuro asustado. Se está alejando.

Él gira para tratar de sentirlo. Estira su mano, quiere sentir el suéter de Jimin y acercarlo a él, sin embargo, no puede hacerlo. No lo ve, no lo escucha, no lo siente.

“¿En dónde estás? Jimin, amor, ¿en dónde estás?” pregunta con pánico, mucho pánico. No obtiene una respuesta.

El sonido de la cadena continúa, las pisadas cada vez son más cercanas.

“¿Jimin?” vuelve a gritar, moviendo las manos delante de su pecho, buscándolo. “¡Jimin! ¿En dónde estás?”

“Namjoon.”

Escucha un sonido al otro lado de la habitación. La voz del chico está asustada y suena como un quejido. “No, no, no te acerques. Por favor, no te acerques”.

“¿Pero a qué?” pregunta Namjoon, avanzando un par de pasos en la dirección contraria.

El frío hace que la piel de su cara comience a perder movilidad. No siente los dedos ni los pies.

“A ellos” dice la voz de Jimin, que ya se escucha como un sonido difuso al otro lado de la habitación.

“Por favor no me dejes. ¿Qué demonios está pasando?” se pregunta a sí mismo.

Avanza más pasos hasta que choca contra algo. No es una pared, es un cuerpo algo grande que huele a... sangre. Se aparta, sintiendo su camisa mojada y una gota de algo espeso deslizándose por su cara. Lleva una mano a la frente y la limpia, siente la calidez de un líquido entre las yemas de sus dedos.

No lo ha visto ni olido, pero sabe qué es. Es sangre. Retrocede por el pasillo. Los pasos continúan, la cadena golpea contra el suelo. Una mano le aprieta el hombro, duele demasiado y cree que va a destrozarle el omóplato.

De repente, la luz se enciende.

Ve a su alrededor. Ese largo pasillo tiene una vista lateral de su casa, puede ver la sala de estar, el candelabro retro que eligió hace más de un año, el sofá gris, la alfombra y... Un cadáver ensangrentado sobre el suelo. No necesita pensar mucho para saber que es Jimin.

Grita muy fuerte, olvidando que alguien está tomando su hombro. Después lo recuerda al girar la cabeza. Y ve a un hombre lleno de sangre adentro de su propia casa, con una cadena en la mano y una sonrisa terrorífica. Es demasiado grande, tanto que le llega a los hombros.

Grita otra vez. Fuerte. Tan fuerte que le duele la garganta. El hombre tira de la cadena, la lanza sobre Namjoon después de dar un pequeño impulso. Su cara llena de sangre, sus ojos negros, la sonrisa terrible. Dios, todo eso es demasiado.

Cuando despierta, tiene lágrimas en las mejillas. Jimin le mira preocupado desde su lado de la cama, todo ojos grandes, cabello despeinado y cara de “¿Qué le pasa a mi bebé?”

“Solo fue una pesadilla” dice abrazándolo. “Estás bien, yo estoy aquí contigo”.

Namjoon asiente, sentándose sobre la cama y enterrando una de sus mejillas en el pecho de su novio. Su cuerpo continúa temblando y sus ojos están llorosos. Solo intenta prestarle atención al aroma de Jimin, a la suavidad de su abrazo y a lo bien que se siente estar ahí con él. Deben dejar de ver películas de terror antes de dormir.

25 октября 2021 г. 17:39:42 0 Отчет Добавить Подписаться
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lilith 🔹 Encuéntrame en wattpad como @fyera- y en ao3 como @bluesick

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