1566617928 Francisco Rivera

Pregunta capital que todo escritor suele hacerse, en primer acercamiento de quien escribe, por ese hecho y su significado...


Вдохновенный Всех возростов.

#reflexiones #escritura
Короткий рассказ
1
224 ПРОСМОТРОВ
В процессе
reading time
AA Поделиться

¿Por qué escribir?

1. Antes de emprender un serial de respuestas a esta interrogante, me permito establecer lo siguiente:


Sobreviviendo a una muerte, si se deja hecho, lo que a la letra establece:


"Despunta el día y recompongo el cuerpo, ayer, yerto; hoy, en recuperación, tras regresar de una lenta agonía.


"Incontado poeta, me han declarado muerto en la morgue.


"Debo esta resurección a una anomalía de vida, donde la locura y la escritura me alucinan con ejemplos, como lo que hasta aquí escribo.


"¿Te ocurre a ti, amigo lector, declararte un zombie letrado y, a la vez, un empecinado muerto en vida, en lo que resta de escribir, respecto de la siguiente muerte que estás a punto de leer?"


¿Por qué escribir?


1. Por ninguna malicia; antes bien, por todas estas.


2. Para ampliar mis líneas de expresión textual.


3. Para describir mis horrores más erráticos.


4. Para ampliar temas que preocupen la inteligencia de cada lector.


5. Para inventar "cosas" que siempre aparecen en la vida.


6, Para hacer indispensable pensar lo escrito a fondo, de manera inevitable.


7. Para orientarme hacía sí mismo


8. Para dirigirme a la sociedad mientras ambos somos perfectamente desconocidos.


9. Para exigir una brevedad de lectura y una inaudita comprensión de escritura.


10. Para intentar colmar en un párrafo lo que pueda decir en cien libros-


11. Para establecer la gramática del escribir a expensas del contar la narración sin fin.


12. Para no exponer al lector una arpillera de soluciones.


13. Para invitar al lector a responderse a sí mismo, si acaso le suscito dudas por cómo escribo.


14. Para estructurar los más caros riesgos de creación escrita.


15. Para ganar o perder lucidez escrita.


16. Para salvar cada situación de vida y arriesgar narrando ese imperativo categórico de exponer la cómoda seguridad de la conveniencia propia que vuela en su alfombra de zona de confort existencial.


17. Para asumir el propio riesgo responsable, cuando no queda más alternativa que narrar, escribir, crear, describir.


18. Por misión corporal y cerebral, sin omisión del contenido y de su continente concebidos.


19. Para el sueño, la ensoñación y el amor conocidos y experimentados desde antiguo.


20. Para eliminar la tentativa de lo inconsciente.


21. Para tasajear las nociones del sí mismo y recurrir de manera conveniente a ese empleo afiebrado del lenguaje del sí mismo, inconsciente, que siempre está a salto de mata.


22. Para ventilar la plena responsabilidad de mis actos inconscientes y responder por ellos, anticipándome a la sociedad lectora que me lea en mejor oportunidad y voluntad propia.


23. Por mera práxis ante todo uso de lenguaje de que sea capaz de desarrollar.


24. Para volver atrás en lo escrito y hacer presente, en adelante, lo escrito.


25. Para interpretarme en relación del modo de ser propio y desdoblar mi persona en voz y en pensamiento.


26. Para responder ante ese nudo de preguntas que se conectan con esta primordial necesidad humana y en contar en palabras, en líneas y en párrafos, un propio testimonio de escritura y de creación propia.


27. Para explorarme en lo interior y en lo exterior.


28. Para "textear" en intención poética y presentar a su vez, en prosa, un sentir y concebir el Ser, el Mundo, el Universo y el Existir Humano en cada apartado nombrado.


29. Para hacer inmersión en tal o cual punto de aquello que pueda resultar de interés en esa ecuación: escritura-lectura.


30. Para construir y destruir; para reconstruir y deconstruir; para obturar y liberar todo lenguaje vuelto contra sí mismo.


31. Para intentar comunicar y hacer comunión en lo comunicado.


32. Para no acudir con mal ejemplo a pretender enseñar, no sin antes aprender a aprender a escribir.


33. Para contribuir al combate de ese imperialismo globalizado que pretende homogeneizar la escritura diversa y heterogénea, humanamente planetaria.


34. Para dar rienda suelta a ser más allá de sólo ser un Ser Humano con nombre propio; intentando no detenerme en ser un sólo ser que escribe para un ser de lectores recíprocos.


35. Para ser un observador observado, atenido en reciprocidad de lo que escribe y lee; siendo también observado y leído por otros que ingresan o permanecen en esta Grey de Escritores y Lectores.


36. Para extraer de lo mundano su desorden y orden homogeneizado; vivificando ese absurdo para desmadejarlo y extraer la luz de su molicie, haciendo cuentas finales y luego, depositarlo en el basurero de la Historia.


37. Para describir nuevos días en líneas frescas y palabras de alcances mayores.


38. Para que los lectores lean con mejores ánimos de escribir ante las mayores horas que les resulten necesarias a sus sueños, propósitos y preferencias.


39. Para quien decida leer, desleer o no leer, abandonando la dictadura cultural de sólo asumirse "lector" ante mi sólo asumirme "escritor"; y, en modo combinado, se alcance a madurar nuestro propio escuchar el mensaje transmitido -mío- en su mensaje recibido -suyo-.


40. Para escribir y tratar de configurar un modo de escuchar al lector a través de narrar lo intencionado de mi escritura misma.


Para todo esto...


Ahora bien, es necesario plantearse otras interrogantes siguientes:


¿Es necesario hacer un lugar para una co escritura y/o para una co lectura?


Qué pensar acerca de que en toda escritura de libros sobresale una estructura de rol binario: escritor vs lector?


¿Hace violencia alguna con implicaciones sociales, culturales e ideológicas entre uno y otro o bien, entre ambos?


¿Existe alguna falta de mutualidad recíproca que parece enfrentar a las personas que escriben en relación de aquellas otras que solo leen?


¿Qué hacer en ese caso?


Intentar ser pertinentes ante esta manera de escribir textos; pero quizá, también, intentar "dialogar" los libros que uno escribe con el lector y elaborar contenidos que resulten creaciones conjuntas, donde se anime un principio de co participar de una elaboración ascendente, en ese número de personas interesadas en una posible co escritura, con las siguientes posibilidades:


Ante el caso que recuerda la relación de la experiencia escolar donde existe un lector-alumno ante un escritor-docente que externaliza la capacidad lectora de aprender algo de parte del escritor-profesor, quien a su vez aprende de la capacidad de su lector-estudiante, para así, aprender ambos -por separado- una experiencia escritora-lectora y viceversa; luego, recibir influencias mutuas por lo que lo escrito sea capaz de transmitir en términos de experiencia de este tipo.


En ambas enseñanzas (del lector por escribir y del escritor por leer y, a la inversa) se pueden guardar relaciones de identificación de semejanza de ideas y de concepción del mundo narrativo, literario y del propio mundo donde se vive, y de realidades descritas que podrían acercarlos de manera más estrecha.


Ahora bien, debe considerarse que tal aspecto no necesariamente corresponderá a una igualdad de nacionalidades e idiomas; de ideosincracias y maneras de consumir los productos literarios y de sus géneros correspondientes o de otros tantos motivos que aquí no se enuncian.


Otra interrogante resultante es la siguiente:


¿En qué tipo de ausencia se encuentran un lector y su escritor, como a su vez, a la inversa?



En un supuesto que intenta el "diálogo-libro" o "diálogo-texto", donde el contenido no exista y sólo exista a partir de la co participación entre el lector-escritor sin finalidades de lucro.


Y, derivando de lo anterior, otro problema sería los pretensivos derechos de autor que, sin lucro, no conduzcan a ello; y, sí en cambio, a un repositorio comunitario itinerante, que se desplace de localidad en localidad; de país a país, y que retome a su vez, a su lugar de origen.


Esto supone también, salvar dificultades de índole política, económica, cultural e ideológica, enre otras consideraciones aparte, que tampoco se enuncian.


¿Hay más interrogantes al respecto?


Sí.


Nuestros hábitos lectores y los propios de escritores; los usos distintos que se toman o gastan en esa acción; los que se invierten o llevan a cabo para leer y escribir; como también para escribir sin lecturas; y, a su vez, para leer sin escritura, etcétera.


En todo esto debe considerarse la toma de tiempo de vida para abrevar en un texto y conocer el mundo narrativo que se describe al paso de las palabrras, de las líneas y del párrafo que dejamos sobre la superficie de la hoja en blanco; es decir, donde se reitera la lectura y la escritura en lo subsecuente y en su obvio desgaste de tiempo vital para sazonar nuestra experiencia con lo que leemos o escribimos para que sea leído.


Otra siguiente preocupación, es la cuestión que se ofrece a ustedes:


¿Qué nos lleva a colocar un título a lo que se escribe?


Para intentar descifrarlo, se me ocurre lo siguiente:


Yo escritor y lector, por lo cual me induce a escribir, admito conservar una pertenencia personal en mi deseo o propósito de llevar a cabo, en relación a "algo" -un tema; un aspecto humano o existencial; un interés propio (y ya aquí, encuentro una veta egoísta con respecto al potencial lector y su lectura generosa), entusiasta y no siempre correspondida de mi parte hacia éste o hacia aquella otra.


En otra asociación, me atengo al rol binario en tanto escribo/escritor lo que antes leo/lector de lo que creo y doy a conocer.


¿Soy también un violentador social y cultural e ideológico, que escribo bajo una falta de mutualidad y reciprocidad ante quienes me leen?


Luego entonces, un lector puede aprender de quien escribe y, a su vez, todo escritor también puede aprender de quien lo lee, a condición necesaria de dar a conocer su por qué le gusta (y ha gustado) lo que lee y ha leído.


Con cierta divergencia de opiniones y ante edades no generacionales correlativas, los comentarios y opiniones; las sugerencias y críticas, por ejemplo, aún hacen ausencia de exploraciones lectoras respecto de publicaciones completas, lo que no refleja tal mutualidad y reciprocidad.


¿Tendrán la palabra última los lectores, los lectores que escriben de cualquier parte del mundo?


El tiempo lo dirá o lo reservará...


En otro apartado siguiente, externo lo que a continuación expongo:


¿Para qué un Mundo tal ante un tal Universo?


En el Principio, este Universo; en su fondo, este Mundo de creación propia.


¿Qué encontrar más allá del Mundo propio de creación?


Quizá una galaxia donde evolucionan los Mundos que nunca agotaremos a lo largo de tan breve vida humana.


¿Cuántas galaxias descubrimos en la creación misma que se alejan o se bifurcan entre sí?


¿Es una constante de creación personal que aparece desde cuándo...?


¿Nuestro Universo se halla en constante expansión, pero qué lo impele y qué rasgo de creación lo diferencia de otros, no personales, no nuestros?


¿Cómo evolucionamos desde la escritura y la imaginación?


¿Qué tan finito es nuestro Universo desde ese propio Mundo de creación propia?


¿En qué medida somos inicio y creación; fin y aniquilación?


¿Cuál es nuestra idea del Mundo y cuál del Universo para imaginar y crear lo que escribimos?


¿En qué sustentamos nuestra supervivencia de creación del Mundo y del Universo de creación propia?


¿A cuántos de quienes escriben les sucede que, de pronto, se encuentran en una oscuridad de ideas, de palabras y de historias?


¿A cuántos se les ocurre que comparten -o reservan- sentimientos encontrados para hacer camino de letras, de argumentos y de historias en al o cuál género?


¿Cuándo se es afortunado al sublimar un problema de escritura y de ver aparecer sobre el papel o la página en blanco del ordenador, ese milagro de creación del Mundo o del Universo que se describe y desarrolla para que otros lean lo creado, de manera propia y personal?


¿Debemos ceñirnos -sin más o sin menos- a dotar de estructura a nuestro Mundo o Universo, cuya organización se encuentre determinada por ciertas normas generales que toda creación escrita requiere?


¿Debe dotarse de verdad -aparente o absoluta- a cuanto se escribe y se inserta en nuestro Mundo o en nuestro Universo de creación propia?


¿Cuán conscientes estamos de comprender que nuestros Mundos y Universos son susceptibles de mostrar defectos y ventajas dentro de las creaciones propias que nos identifican ante los lectores?


¿Cuán expectantes, cuán observadores y cuán descubridores somos de lo que creamos y mostramos a los lectores, a partir de nuestros Mundos y Universos de creaciones propias?


¿Nos reservamos o precipitamos la revisión amplia de nuestras ideas acerca de los Mundos y Universos de creaciones propias que, hasta ahora, hemos dado a conocr en esta noble plataforma de la Grey de la Tinta?


¿Qué sorpresas nos aguardan en cada Mundo y en cada Universo de creaciones propias para compartirlas con los lectores en general?


¿Nos encontramos con mente abierta ante nuestras creaciones propias para ofrecer productos de mayor interés, calidad y valor, no sólo informativo o formativo, sino también recreativo y lúdico, a favor del público lector en general?


Y, bien, hasta aquí las dudas metódicas del día; ahora, a una historia siguiente:


Él


1. Ha llegado hasta nosotros el hombre problemático; el individuo que se toma para sí la conciencia ajena del pasado; la que le resulta ajena y evade de problemas su presente.


Es un ser de atributos prestados con los cuales contempla la realidad, pero sin amplias perspectivas.


Conquista sus momentos y marca los enfrentamientos de los pueblos que difieren del suyo.


A momentos se hace distinto de sí y se encuenra con traumas vencidos, donde deriva el rostro que posee, llevando en su mirada el país del que reniega y de la cultura misma, sin poder evitarla, y que lo expone tal cual es.


Conquista su propia sombra dejando huella en el ser que, de manera ilusoria cree suprimir en cuanto ser quien es; y, en lo que siendo tal, lleva dentro como eco de lo que resuena hasta los días en que vive, deambula y vegeta.


2. Repite su historia y lee la que le han escrito quienes se autonombran sus vencedores; por eso, afirman en él medias palabras y una maltrecha inconsciencia.


Dice hoy, que sus ancestros superviven en medio de sus actos, pero pone por escrito las dudas que testimonian aquello que alguna ve ocurrió entre éstos, pero no en él, por no contar con la experiencia de verlo o sentirlo.


Aí nace su inexplicable y triste historia que teje lamentos y angustias, donde se arrumban sus lenguas primarias y esa viscisitud del relato que lo extravía.


3. Esta mañana, doblega su catársis y revalora las filias y las fobias del pasado y del presente.


En una doble herencia insular y peninsular, sus palabras desatan indigenismos e hispanismos por doquier.


Hacen un brote de raíces y emerge su ser de múltiples barros, de heterogéneas tierras que muestran pluridades que se acrecientan bajo una amalgama de pieles, de lenguajes, de idiosincracias y de historias que tornan una pretendida realidad única, en muchas.


Contrario a lo que piensa, se encuentra en función de su sólo ser, pero poseedor de muchas culturas y no de una mezcla a partir de dos sangres, de dos etnias, de dos idiomas; de dos pieles y demás circunstancias de ese tipo.


Así, hace presente su sentido de ese tiempo y abre su conciencia a lo hipotético que se instala en el ruido de los tiempos por venir.


Su testimonio es resonancia de consideración y vuelve a escuchar las antiguas palabras de sus sabios remotos.


Tal parece que ahora, justo y dentro de este tiempo, promete rescatar las viejas creaciones del mundo pasado, al procurar hacer una mejor conciencia en homenaje a sus arquetipos, a su pesada gloria y a esa eterna y angustiane esperanza de cuánto deba de suceder, de aquí en adelante...


Ahora, en continuación de lo antes mencionado en esa interrogante respecto de ¿Por qué escribir?, agrego lo que a continuación describo:


¿Buscamos un efecto literario y estético al escribir para que otros lean?


¿Qué deseamos generar con lo que escribimos?


¿Comprendemos la naturaleza del acto de escribir y de describir lo que escribimos?


¿Qué calidad tratamos de imbuir a lo que escribimos?


¿Cómo consideramos y/o describimos nuestra escritura narrativa?


Del 1 al 10 ¿cómo calificamos nuestra escritura creativa?


¿Somos conscientes de la utilización del lenguaje escrito presentado en un texto, como del lenguaje descrito y, aún hablado?


¿Qué tan consciente estamos del lenguaje utilizado y de lo que nos suscita utilizarlo como metalenguaje –es decir, lenguaje para hablar desde éste-?


¿Por qué uno escribe?


¿Qué tipo de sustento representa para uno, escribir como acto de hacer escritura?


Escribir bien ¿requiere un proceso previo a escribir?


¿Planificamos como trabajo de escritura y organizamos lo escrito, antes de plasmarlo sobre la hoja en blanco?


¿Establecemos un efecto en lo escrito, para provocarlo y dotarlo de originalidad?


¿En cuántas partes dividimos el efecto de lo que escribimos para causar o provocar un efecto estético, antes que en los lectores, en nosotros mismos?


¿Lo que se escribe, debe o no debe de poseer efecto estético?


¿Tenemos consciencia de un sentido estético autoral para transmitirlo al lector?


¿Tal conciencia debe ser reiterada, ideada con antelación en función de dicha estética de creación?


La extensión de lo escrito personal: ¿Debe ser material a leerse en una sola y única sesión de lectura?


¿Una mayor extensión en lo escrito, desmerece la capacidad imaginativa del escritor ante sus lectores?

15 августа 2021 г. 19:07:20 0 Отчет Добавить Подписаться
2
Продолжение следует…

Об авторе

Francisco Rivera Escritor activo en varios géneros que desea dar a conocer su producción y llegar a público masivo monetizando en debida oportunidad sus creaciones propias, con apoyo de Inkspired.com/es

Прокомментируйте

Отправить!
Нет комментариев. Будьте первым!
~