La Última Pandemia Подписаться

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Adrián Valenzuela


Han pasado casi tres meses desde que el Síndrome Lázaro se manifestó en Adrussia, matando a millones, propiciando el caos social, la violencia y la destrucción de los cimientos físicos y espirituales de la humanidad. La vida ahora es distinta, cada decisión cuenta y la muerte podría estar a la vuelta de la esquina.


Научная фантастика 13+.

##zobies ##Guerra ##Sobreviviencia ##Sangre ##infectados ##Muertes ##Muchos personajes
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Amigos

Dos hombres caminaban por una ruta, solos, acompañados únicamente por el canto de las aves. Aquél podía haber sido un maravilloso día para hacer Trekking o quizás sentarse con la familia cerca de alguna pradera o en la orilla del río. Sin embargo la realidad dista mucho de cualquier expectativa optimista por salir a caminar.

—Deberíamos revisar esos vehículos, quizás encontremos algo útil en el maletero —sugirió el hombre de más edad, con cabello rubio ceniza, ojos amarillentos y de altura media alta.

—Lo mismo dijiste en el último bus que encontramos y solo conseguimos que los infectados mataran a Lucas —respondió el otro hombre más joven.

—Sabes que Lucas no me hizo caso, se fue corriendo como tonto al bus, abrió la puerta y ellos lo mataron, no fue mi culpa —afirmó el hombre rubio.

—Lo sé Lance, disculpa, es solo que aún no me acostumbro —dijo el hombre más joven.

—Lo harás, necesitas hacerlo, si no lo haces entonces ellos te tomarán y te harán lo mismo que a Lucas —respondió Lance en un tono implacable, sus palabras daban a entender que el hombre sabe cómo funcionan las cosas en el mundo de los muertos vivos.

Hace tres meses un virus que asolaba a los países del sur, comenzó a expandirse por todo el mundo, primero la gente empezó a tener fiebre, dolores musculares, cefaleas, hemorragias nasales y oculares, luego de esos síntomas, la mayoría de las personas comenzaban a convulsionar y luego morían.

Aquí en Adrussia, en tan solo un mes los científicos dieron con la forma de desarrollar una vacuna, pero el medicamento solo fue un salvo conducto que prolongaría más la agonía de los seres humanos. Desde entonces todos los humanos podían dar gracias a la vacuna, porque ya nadie contaría con el riesgo de contraer los síntomas que provocaron tanta mortandad, el problema ocurrió después y justamente en aquellos que tenían la vacuna.

Lance lo comprobó, hace dos meses él estaba en un bar de su antiguo pueblo, en el cual vivía. Louvin's es la combinación perfecta entre alcohol bueno, oscuridad y relojes de oro mal habidos.

Aquél día había sido una jornada productiva para el hombre, como siempre no tenía ningún familiar ni esposa, ni hijos como para compartir lo vivido durante el día, probablemente tampoco lo hubiera hecho si los tuviera. Sin embargo dentro de ese bar estaba la única persona con vida a la cual Lance le otorgaría fidelidad y vida eterna si de él dependiera.

¿Estás bien? se te ve algo pálido. expresó Lance al contemplar el semblante del joven.

Sí, estoy bien... yo solo me puse esa vacuna para la influenza, ahora tengo los síntomas, pero en un día o dos me liberaré de ellos y seré inmune, así que no es nada... cuéntame ¿Cómo te fue hoy? preguntó el joven barman a Lance mientras éste comenzaba a preparar su trago.

El día que no me veas acá sentado pidiendo lo de siempre, sabrás que no me fue bien.respondió Lance, provocando una sonrisa en el muchacho.

O sea, que si te fue bien en el trabajo, quiere decir que mañana tendremos funerales en Loreyville dijo el muchacho en tono amistoso y reservado.

Tendrás tres respondió Lance, y bebió el contenido de una copa recién preparada por Simón, el barman.

¿Cómo me cuentas todo esto? preguntó Simón, impresionado por la absoluta confianza que Lance depositaba en él.

Es fácil, cuando eres lo que yo soy, sabes cómo son las personas, la mayoría son una mierda simpática, pero tú eres un buen muchacho, eso me agrada. Además ¿Qué clase de humano con sus cinco sentidos bien puestos sería capaz de acusarme con los Volks o la policía? preguntó Lance.

Tienes razón dijo Simón.

Eres joven pero eres leal y eso se valora mucho en donde yo vengo...Focs de Alejandría.—agregó Lance.

—¿Tu familia está allá? preguntó el hombre joven.

Yo soy la única familia que me queda —respondió Lance fríamente.

¿Quieres que te sirva otro trago? —preguntó algo más serio Simón.

No, págate lo que te debo y guarda el cambio respondió Lance, entregando un billete, guardando su billetera y preparándose para dejar el lugar.

Gracias Lance, que tengas buenas noches, cuídate dijo Simón despidiéndose de Lance.

Lance hizo esto con la cabeza y se retira del lugar observando a dos mujeres una rubia y una pelirroja que fumaban mientras juzgaban a los hombres de aquel bar. Lance salió del bar mirando para todos lados, quitó la alarma de su auto para luego meter la mano a uno de sus bolsillos con la intención de contestar el teléfono, pero prefirió contestar dentro de su automóvil.

—¿Aló? —pronunció Lance con el teléfono pegado a su oído.

—¿Todo bien? —preguntó una voz masculina desde el celular.

—Todo cumplido —respondió el hombre.

—Lo imaginé, el dinero estará en tu cuenta mañana antes de las doce —prometió la voz

—Ha sido un gusto trabajar para usted —expresó Lance.

La voz no contestó el comentario de Lance, pero eso a él no le importó, solo sonrió cuando todo había acabado y condujo su auto hasta uno de los moteles de Loreyville.

Lance se dirigió hasta allá solo, él no cree en el amor y no cree que el motel sea un lugar para tener sexo, no porque piense que las mujeres se merecen algo mejor sino porque las camas no son cómodas para el ritual del buen sexo.

Al llegar hasta su habitación, buscó algo debajo de la cama reviviendo secretos, lo que sacó de ahí era una valija, esa maleta la usaría para buscar vida en otra parte lejos de Loreyville, hace tiempo Lance había llegado a la conclusión de que debía cambiar de rumbo, pero el pasado a veces es tan fuerte que viene a buscarte a las puertas de tu casa o de donde estés solo para que seas esclavo otra vez.

Lance no podía dejar de ser quien era, lo había intentado muchas veces pero aquellos lugares que deberían ser motivos de cambios y reflexión solo lo llenaban de fantasmas y estos le hacían mal.

El hombre metió dinero en una maleta, ropa, armas que un caza recompensas debe tener siempre para sí ¿Por qué no invitar al joven Simón a conocer los lujos de Marckova? Simón había perdido a su madre hace un año y él tuvo que dejar el colegio para poder seguir pagando la pensión en la que vivían.

Convencido de escapar de Loreyville y toda la escoria que se desarrolla en sus calles, Lance se subió a su vehículo con la intención lista de viajar hasta Marckova con su único amigo, quizás allá él podría retomar la vida que cuando niño tuvo que detener para sobrevivir. Asegurado el Cinturón, puso en marcha el motor y llevó el vehículo hasta las cercanías del céntrico Bar, el letrero que decía "Louvin's" le trajo ánimo, afuera de éste divisó la motocicleta tipo Scooter que significaba que Simón seguía ahí.

Lance abrió la puerta con la esperanza de estandarte, pero las lágrimas y la expresión de dolor en el rostro de Simón le llenaron de temor. Dos hombres sostenían al muchacho, parecían interrogarle y ante la negativa o presunto silencio del joven, estos le habían atacado con un cuchillo en el cuello, estos hombres se percataron de la entrada de Lance y sonrieron cuando vieron al Caza recompensas ingresar hacia el local. Lance desenfundo su arma y disparó en el rostro de una de las personas que degolló a Simón, este cayó al piso tosiendo sangre y llorando. En tanto el otro hombre que quedaba vivo repelió el ataque de Lance y logró herir al caza recompensas en un hombro.

Finalmente la balacera se trasladó hasta la calle, Lance esperó con detenimiento el minuto en el cual el hombre atacante saliese del Bar, al hacerlo, lo único que ese hombre hizo fue huir hasta un automóvil que estaba dentro de un callejón. Lance disparó con ímpetu, pero ni sus ganas, ni su ira, lograron hacer que el hombre de cabello blanco y alto, muriese.

Lance al entrar a comprobar el estado de salud de su joven amigo, llegó a la conclusión de que estaba muerto, sin embargo no podía dejarle ahí, sino que llamó a la ambulancia en muchas ocasiones para que viniesen a reanimarlo o por ultimo solo a intentarlo. Simón comenzó a mover sus brazos en un descuido de Lance, este le tomó del pie provocando que el caza recompensas cayera al suelo. Los ojos de Simón lo decían todo, estaba muerto y aunque Lance no sabía bien cuál era el límite entre simón y aquél sujeto violento que está ahí, tomó una decisión sabia y le dejó, tres meses después la realidad es muy clara y el mundo se sumergió en la peor de las pesadillas.

En el presente, mientras caminaba por el mismo camino aparentemente desierto, Lance pudo recordar las lágrimas del joven muchacho caer con dolor, él hombre rubio recorría el camino como si una película lo estuviese envolviendo constantemente, abstrayéndolo de la realidad.

—¿Te pasa algo? —preguntó el hombre joven.

—No Pablo, no me pasa nada —respondió Lance. De inmediato divisó un grupo de infectados que salió de entre los arboles tomando desprevenidos a los dos hombres. Lance soltó su bolso y comenzó a disparar a los infectados, pero pronto llegaron más y se vio solo al ver que Pablo huía gritándole a él que hiciera lo mismo. Lance trató de seguirle el paso al hombre pero este iba cada vez más rápido mientras era perseguido por infectados. Lance corría y poco a poco iba deshaciéndose de los verdugos que perseguían a su compañero de travesía, de pronto solo faltaban por matar tan solo tres muertos que súbitamente desaparecieron, parece como que cayeron por alguna quebrada.

Lance llegó hasta ese punto, justamente era una quebrada que tenía unos doce metros de caída, aunque esta no era inmediata, sino que había tierra y maleza con rocas en el contorno que harían de la caída de cualquiera que tropezara con la quebrada, algo más lenta, o tal vez fatal.

Abajo Pablo estaba moviendo sus brazos, el muy tonto había caído, los infectados cayeron con él e intentaban morderlo. Lance bajó deslizándose pero luego las piedras provocaron que él también resultara herido aunque de menor gravedad que Pablo. Los infectados se esforzaban por alimentarse de Pablo, ellos también resultaron con brazos y piernas quebradas, pero no descontinuaban su lucha, El amigo de Lance en su estado no pudo defenderse más y fue mordido por los infectados, sin que Lance pudiera hacer nada.

Lance en un ataque de ira, tomó una piedra y mató a los dos infectados que habían mordido a Pablo, un tercero no fue capaz ni siquiera de moverse, pero Lance lo mató de todas formas.

Pablo lloraba y suplicaba...

—¡Por favor Lance! ¡Córtame la pierna! ¡No dejes que me transforme en uno de ellos! —imploró.

Lance estaba conmovido pero intentaba no demostrarlo, la ira en su interior comenzaba a ser más grande y la decisión correcta amaneció en la mente del hombre.

Lance entonces procedió a tomar el machete, pero no lo tenía consigo, en ese instante, Lance recordó que había dejado su bolso con las provisiones y las armas en el camino, así que inmediatamente el hombre corrió hasta la carretera en busca del bolso que había dejado olvidado, ahora todo esfuerzo está orientado para poder salvar la vida de su poco estratega amigo.

—Espera ¿Dónde vas? ¡No me dejes! —exclamó Pablo.

—¡Shhht! ¡No me iré, olvidé el bolso y necesito recuperarlo! —dijo Lance, mientras subía la quebrada con mucha dificultad, aferrándose a las piedras y sujetándose de la vegetación.

—¡Por favor amigo! ¡no te tardes! ¡no me dejes solo!—suplicó Pablo, muerto de miedo.

—¡Ya cállate o te escucharán los muertos! —le advirtió Lance. De inmediato Pablo se calló, a los segundos comenzó a mirar a los alrededores como loco.

Lance entonces fue corriendo de regreso a la carretera por la cual iba anteriormente, al llegar hasta ahí sintió el calor del sol Adrusso incrementado por la ruborizante sensación que le produjo la imagen de tres hombres revisando el bolso de él.

Aquél minuto fue tenso, en especial cuando los tres bandidos se percataron de la presencia de Lance que no era nada amistosa.

—¡Ese Bolso es mío! ¡sigan su camino y nadie saldrá herido! —advirtió Lance, mientras les apuntaba con su arma.

—Alto! ¡Cuando llegamos aquí este bolso estaba abandonado! —señaló un hombre de ojos verdes y rostro tostado, parecían los tres bien cuidados.

—Además no vemos tu nombre escrito sobre el bolso! —expresó de forma irónica otro de los hombres, de contextura delgada, con barba y muy blanco.

—¿Conoces mi nombre? ¿Por qué le pondría mi nombre al bolso? ¿Tienes idea lo estúpido que suena eso? —preguntó Lance.El hombre blanco no pareció ceder, el comentario de Lance solo le enfadó más y la tensión se elevó a niveles desesperantes.

En un momento el hombre de piel blanca, disparó. Tal vez creyó que así podía ahuyentar a Lance, pero este esquivó hábilmente el disparo y contraatacó, para luego refugiarse en uno de los vehículos que estaban abandonados.

Inmediatamente los tres hombres huyeron en el vehículo de ellos. Lance les disparó mientras les seguía. Uno de los balazos del hombre, logró dar en el neumático del vehículo en movimiento, provocando que el olor a caucho quemado y el humo oscuro salieran por debajo del auto.

Los tres sujetos descendieron del vehículo con mucha rabia, desde aquél momento dejaron de evitar cualquier tipo de enfrentamiento y el mismo tipo que había disparado anteriormente, comenzó a hacerlo de nuevo, con el objetivo de matar a Lance. Uno de los disparos si le llegó, provocando que su hombro comenzara a sangrar, obligando a que Lance cambie de estrategia, tratando de ocultarse en el bosque.

El hombre corrió mientras lograba sentir las miradas de los atacantes en su espalda, él solo quería perderlos, pero aquello se le dificultaba aún más con su herida.

Un árbol de tronco ancho le ayudó para ocultarse, ahí Lance trató de controlar su respiración, mientras escuchaba las hojas de los arboles ser trituradas con los pasos de sus atacantes. Al principio estas se alejaban, luego se acercaban y de nuevo se alejaban, esa sensación de no saber en que culminará todo lo estaba matando.

Una voz se sintió detrás de Lance, cuando este viró ante el estímulo, una piedra le llegó en la cabeza provocando que él cayera al suelo, herido, sangrando, no sabiendo nada más de sí por un buen momento.

19 марта 2017 г. 2:32:22 0 Отчет Добавить 1
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