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Taehyung, si no logras contener tus emociones y parecer un muñeco, tu corazón se parará Esa era la vida de Taehyung desde pequeño, sin poder reír, emocionarse o sentir, sino su vida podría acabar. Jungkook, su amigo desde la infancia igual le haga ver que hay muchas formas de sentir sin tener que expresar. Porque cuando hay amor, las palabras y los gestos sobran, todo se entiende con una mirada. Y posiblemente, haya algo o alguien que te la pueda poner patas arriba. 📖Historia corta 🖥Basada/tomada de referencia de la serie "quiz for god" 💾historia completamente mía; sólo la información y enfermedad es sacada de la serie Estado: finalizada


Фанфик 18+.

#jungkook #vkook #taekook #taehyung #oneshoot #angst #kooktae #CAPITULO-UNICO
Короткий рассказ
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CAPITULO ÚNICO


Conocerte acabó siento lo más doloroso y lindo de mi vida; aún recuerdo cuando te vi por primera vez en ese parque bajo las flores que caían de aquel árbol, eras un niño de lo más bonito, amable y risueño; yo acababa de mudarme a la ciudad y no conocía a nadie, y ver a un niño de mi edad jugando sólo a aquel balón me alegró el día.

Fue tras varias semanas cuando nos dimos cuenta de lo cerca que vivíamos el uno del otro, apenas tres casas nos separaban.

Un día fui con mi madre a saludarte a casa, ya que hacía unos días que no te veía ni por la escuela ni en el parque; tu madre nos calmó diciendo que no era más que una gripe que estabas pasando.

Pasaron un par de años, cumpliste 8, aquel día estabas súper feliz, aquella sonrisa que nos brindaste a todos fue una maravilla, y también la ultima que veríamos en muchos años.

Porque es así, después de tu octavo cumpleaños cambiaste totalmente, el niño de sonrisa cuadrada y alegre que recordaba desapareció.

No entendía si era que había hecho algo, que no te gustó mi regalo, en esa época no lo entendía, ni tampoco las palabras que me dijiste

-Hyung, ¿por qué no sonríes? Estas siempre muy serio…-dije mirando al niño que tenía en frente con un semblante serio

-Si me rio, si estoy feliz o lloro mi corazón duele, mucho, hasta quedarme sin poder respirar…-dijiste sin expresión ninguna

Le conté a mi madre lo que me dijiste, ella me dijo que no era nada grave, que igual era que se emocionaba bastante y llegaba a dolerle, me explicó que es algo parecido a cuando te ríes tanto que acabas llorando sin poder respirar.

Días después fui a tu casa a jugar contigo, seguías igual de inexpresivo que días anteriores; si mi madre tenía razón, entonces no pasaba nada si te hacía reír un poquito, de verdad extrañaba esa sonrisa tan hermosa que siempre decoraba tu rostro.

Decidí ponerme a hacer tonterías, al principio no te reías, con el paso del tiempo tu pecho comenzó a moverse rápido y apretabas tu boca; aguantabas tu risa, así que me lancé a ti para hacerte cosquillas como a cualquier otro niño; no pudiste aguantar más tu risa y la dejaste escapar haciendo que la habitación se llenase del hermoso sonido que salía de tu garganta.

Fue en menos de medio minuto cuando me apartaste de golpe y tu cara era la angustia personificada, mientras te agarrabas el pecho intentando respirar con normalidad. Tu madre escuchó mis gritos llamándola y subió corriendo al cuarto.

-Jungkook ¿Qué ha pasado?- dijo mientras te rodeaba con sus brazos

-Yo…le he hecho tonterías y cosquillas, TaeTae se empezó a reír y…- dije entre sollozos

-Jungkook cariño, Taehyung no puede reír, ni sentir emociones fuertes que hagan que su corazón lata muy rápido, si lo hace, puede que un día deje de respirar-dijo para después levantarse y ponerte una cosa que te cubría media cara por la que salía un humo blanco; con eso tu respiración volvió a la normalidad tras varios largos minutos angustiosos.

-Taehyung amor, ¿estás mejor?- dijo levantando tu rostro

-Sí mamá…lo siento…me volví a reír-dijiste con un tono de voz apagado

-No pasa nada…Jungkook, no le hagas reír más ¿vale?- y asentí con rapidez para después ver a tu madre abandonar la habitación

Fue con el paso de los años cuando por fin pude entender que tenías que ser como un muñeco, o como un robot, firme, sin expresiones o sentimientos que pudieran alterarte; porque si eso sucedía, acabarías muriendo.

Porque tenías una enfermedad muy rara Taehyung, que durante años me la ocultaste; no me puedo imaginar lo que supuso para ti, el tener que dejar de ser tu, para convertirte en un Taehyung frío como el hielo.

También sé que aquel Taehyung seguía en ti, ocultado en tu interior, asustado como un niño pequeño, que es lo que eras cuando te diagnosticaron R.A.S (convulsiones anóxicas reflejas).

Pasamos a una época que fue de las más duras para ambos, aunque estoy seguro de que tú siempre sufrías más que yo, aunque lo disimulases con…tu nuevo ser sin expresiones.

Llegamos a la etapa donde todos nos volvemos locos, empezamos a hacer idioteces y donde nos enamoramos.

Creo que tenía 17 o 18 años cuando fui consciente de mis sentimientos por ti. Suena loco ¿verdad? Que uno de los chicos más populares de todo el campus se enamorase del chico al que todos temían; al que nadie quería acercarse una vez hablaban por un minuto con él, el marginado con tan solo tres amigos mal contados; sí, me enamoré de ti, Taehyung.

Al principio me costaba aceptarlo ¿Cómo podía haberme enamorado de alguien el cual no expresa sus emociones? el que siempre está callado, sin nadie con quien realmente conversar.

Me costó tiempo darme cuenta que en realidad eras tú el que temía a las personas, o igual no era a las personas en sí, creo que era por el hecho de tener que ser diferente, de saber que nadie, en su sano juicio se acercaría a ti; aunque bueno, igual no estaban en su sano juicio, al igual que no merecían conocerte a fondo, se te acercaban porque te veían solo y además eras realmente atractivo, jodidamente atractivo, para que mentir, pero al ver tus contestaciones se apartaban. Ahí me di cuenta que realimente sufrías bajo tu cara de indiferencia.

Seguías siendo un ser humano al fin y al cabo, uno que hasta cierta edad había vivido como un niño feliz, sin problema ninguno; hasta que te arrebataron tu humanidad.

Tuviste que dejar de ser aquel niño sonriente para poder sobrevivir.

Creo que he sido de los únicos, por no decir el único que ha sido capaz de entrar en lo más profundo de tu ser, de saber cuándo te estabas divirtiendo, cuando algo te molestaba o cuando te pasaba algo malo.

¿Sabes? Dicen que los ojos son la puerta al alma; y yo pude verte a través de ellos al completo, como nadie más pudo hacerlo.

Aprendí a quererte de nuevo, a volver a conocerte de nuevo; no voy a mentir, aun siendo unos niños se me hizo muy duro no poder ver a mi amigo como lo recordaba, extrañaba tanto tu sonrisa, tu risa armoniosa y tu forma de actuar, que me costó años entender la nueva situación; durante mucho tiempo pensé que sería pasajero, que volverías a ser el mismo niño de antes, pero no, con el paso de los días, semanas, meses e incluso años, me di cuenta que no volverías, al menos no a expresarlo de manera externa.

Así que comencé a conocer a tu nuevo yo; el que me acabó enamorando por la persona en la que se había convertido; aunque no pudieras hacer nada lo sabía; seguías siendo el mismo cariñoso y amable de siempre, solo que un poco mas cambiado.

A veces los cambios no son malos, eso dicen; yo no voy a mentirte, amaba cada milímetro de ti, como eras conmigo, como me expresabas el amor correspondido; pero siempre diré que el no poder verte sonreír de manera cotidiana me mataba.

Ya bueno, igual soy un poco pesado con tu sonrisa Tae; pero es que era curativa, sanaba todos los males del mundo con ella acompañada de tu dulce voz.

Y así fue como a pesar de haber cambiado, a pesar de haber sido rechazado por toda la sociedad por ser distinto, por seguir siendo en el fondo el mismo hermano mayor que quise, acabaste convirtiéndote en la persona que más he podido querer.

Te convertiste en mi novio, aún recuerdo el día en el que te pedí salir, por un momento tu expresión cambio a una de sorpresa e incredulidad mientras me mirabas fijamente

-perdona Jungkook, creo que escuché mal ¿Cómo dijiste que se llamaba el chico que te gusta?-dijiste intentando parecer calmado

-no, has escuchado bien, Kim Taehyung, me gustas tú, quiero estar contigo, siempre y cuando tu sientas lo mismo-dije mordiéndome el labio nervioso

-oh por dios… ¿Cómo no voy a sentir lo mismo? Eres…mi todo, sin ti habría dejado de tener ganas de estar en este mundo hace mucho-dijiste mostrando un brillo en tus ojos-te quiero, te quiero Kookie… ¿pero estás seguro que de verdad quieres estar conmigo en una relación? Sabes lo difícil que puede llegar a ser mi condición, yo…no parezco una persona normal, menos un novio…no puedo mostrarte el afecto que mereces, ni corresponderte a las sonrisas, nada…te mereces algo mejor que yo-dijiste con un poco de desilusión en tu voz

-Te quiero Taehyung, no importa cómo te muestres al exterior, sé cómo eres, te conozco muy bien…me he enamorado de tu persona, de tus virtudes y defectos, no merezco nada más si te tengo a mi lado-

Y esa noche helada de invierno, mientras nevaba nos confesábamos nuestros sentimientos, convirtiéndote en mi novio; no sabes lo feliz que fui a partir de aquel momento a la vez que pasado un tiempo comprendí tus palabras.

No era fácil salir contigo, no por tu persona ni mucho menos, fue por tu enfermedad; no podíamos subirnos de tono, emocionarnos o hacer cosas que supusieran una intensidad alta para tu cuerpo, o sino tu pecho comenzaba a doler.

Aun recuerdo cada paso que íbamos avanzando, pusimos reglas, si tu respiración comenzaba a acelerarse en demasía teníamos que parar, del mismo modo si tu corazón latía de manera desenfrenada; siempre avanzábamos de manera calmada, cautelosa, cuidándote en cada aspecto.

La noche que hicimos el amor por primera vez fue uno de los recuerdos más hermosos que atesoro, aquella noche recuerdo perfectamente la risita que se te escapo en uno de los momentos en que intentaba calmarte.

-Tae amor, relájate, estas demasiado nervioso-dije mientras atraía tu cara a la mía

-C-como no voy a estar nervioso…creo que voy a cagarla en cualquier momento, no quiero hacerte daño…y como me relaje se me baja el asunto, me parece que eso no es lo que queremos ninguno de los dos en este momento-dijiste escondiendo una sonrisa, aunque tus ojos siempre mostraban lo que no podías enseñar

-no, no queremos eso-dije riendo mientras dejaba un beso en tus labios; y en ese momento reíste de manera casi inaudible, pero se quedó una pequeña sonrisa dibujada en tu rostro mientras me mirabas de esa forma que tanto he amado siempre-Tae, escucha mi respiración, iguala la tuya con la mía…así, muy bien cariño, ahora ya puedes ir entrando en mi-

Y esa noche nos hicimos uno, en esa habitación solo se escuchaban el choque de nuestras pieles húmedas, los gemidos y gruñidos ahogados en la boca del otro y todo el amor que nuestros cuerpos desprendían en ese momento

Al año de de estar saliendo nos fuimos a vivir juntos, la casa era y es realmente hermosa, acogedora para poder crear nuestra pequeña familia, la cual se añadiría un miembro más al cabo de casi cinco años de relación.

Casarnos no era nuestra prioridad, los dos éramos conscientes que el ser matrimonio no significaba que nos amasemos más que al ser pareja, pero al momento que decidimos agrandar la familia necesitábamos ser casados, así que fuimos e hicimos una boda por lo civil, privada con nuestros mejores amigos y nuestra familia.

Nada mas casarnos pusimos en marcha el papeleo y todo lo necesario para poder tener a nuestro hijo, porque tras mucho hablarlo, la decisión de adoptar era atractiva, pero tener un hijo con nuestros genes era mucho más deseado; al ponernos en contacto con la empresa que escogimos, tras ver a las mujeres disponibles elegimos a una chica que nos llamo la atención, era muy linda y su historia nos gustó demasiado, al ponernos en contacto con ella aceptó encantada, ya tuvo a un hijo de una pareja en la que la mujer corría demasiado riesgo si quedaba embarazada, tuvo a su hija con los genes de los dos, pero esta era la primera vez que lo haría para una pareja homosexual, aún así se le veía hasta ilusionada me atrevería a decir; nos preguntó quién sería el que daría la otra parte, llegamos al acuerdo que lo haríamos los dos, una vez que el niño nazca no se le haría pruebas de genética para ver de quien es hijo biológico, los dos seriamos sus padres, no importaba el resto.

Nueve maravillosos y tediosos meses después llegó a nuestra vida el pequeño Taeyang, no me hizo mucha falta observarle mucho como para saber que aquel niño era el ser más hermoso que habían visto mis ojos, menos tiempo necesité para darme cuenta que ese niño tenía tus genes Tae, solo hacía falta mirarle el color acanelado de la piel, los labios que formaban un pequeño corazoncito y esos grandes ojos; era nuestro pequeño.

Taeyang nos cambió la vida tanto en el buen como en el mal sentido, a medida iba creciendo tu preocupación aumentaba, no sabías si el pequeño podría tener tu misma condición cuando creciese, no podíamos saber siendo tan pequeño; pero eso no era lo único preocupante, tu ibas escondiendo menos tus emociones, sonreías y te emocionabas al verlo tan ilusionado, en sus primeras navidades, su primer cumpleaños, el primer día del padre que celebramos; era hermoso verte tan feliz, eras realmente precioso, amaba tanto verte así, pero luego a la noche cobrabas por dejar fluir esas emociones, en el segundo año de vida de Taeyang ya tenías que dormir casi todas las noches con oxigeno, siempre fuiste muy testaron y dijiste que te daba igual morir, pero querías que tu hijo te recordase como un padre feliz.

Hasta que el trágico día llegó, aquella noche fue la última vez que cerraste los ojos, no se abrieron a la mañana siguiente; la noche anterior estuviste riendo tan fuerte con el pequeño que pronto cumpliría cinco años, fuiste tan feliz el día anterior, tan feliz desde la llegada de nuestro hijo, dejaste este mundo con sensación de paz, calidez, felicidad, eso quiero pensar, que no moriste solo, con arrepentimientos de tu vida.

Aquellos años volvió el Taehyung que conocí de pequeño, aquella sonrisa cuadrada, tu risa armoniosa, tu cara de felicidad estando con los dos.

Preferiste morir joven pero dejar unos recuerdos inolvidables, una felicidad inmensa en nuestros corazones, a dejar un recuerdo agrio para tu hijo.

Ya bueno, no se ahora por qué escribirte toda nuestra vida, hoy hace un año de ese día, no estaba listo para venir, pero Taeyang lleva insistiendo muchos meses en que quería venir a visitar a papá.

Así que te escribo esto por si de alguna manera alcanzas a leerlo.

Te amé hasta el último latido de tu corazón, y lo seguiré haciendo hasta el último del mío.

Te ama: Jeon Jungkook


-¡hola papi Tae! –dijo el pequeño acercándose a la lápida con el nombre de su padre grabado-te echo mucho de menos, pero papa Kook dice que ahora estás muy feliz y haces reír a los angelitos como lo hacías con nosotros y que nos cuidáis desde el cielo, quiero que sepas que te quiero mucho, cada día enciendo una velita en el salón para protegerte de los diablos malos, no quiero que te hagan daño, también veo mucho nuestras fotos, ¿sabes? De mayor quiero ser tan guapo y listo como tú papa y tan fuerte y bueno como papi Kook; oh…esto es un secreto-dijo poniéndose de cuclillas antes de susurrar-papa Kook llora algunas noches, creo que esta triste porque te echa mucho de menos ¿podrías cuidarlo y darle amor desde el cielo? Creo que le haría estar más contento, ah y si puedes, por favor sonríenos desde allí arriba, me gusta mucho tu sonrisa; mira, te he traído un regalito, para que no te sientas solo, es mi foto preferida, si te sientes triste míranos, siempre te estaremos sonriendo; te amo papi Tae-dijo colocando la foto a pie de la piedra fría-¡papa Kook, ya he hablado con papa Tae! Ya puedes hablar con papi, me voy a jugar allí, no escucho-dijo sonriente el niño

Jungkook observó con ternura como su hijo se alejaba a pocos metros para jugar con un pequeño perrito; se acercó a la tumba y miró la foto que había colocado Taeyang, era la última foto que se sacaron los tres, la noche antes de que los dejase, se veía a un Taehyung sonriente agarrando por arriba a su hijo el cual tenía dibujada la misma sonrisa que su padre y abajo cogiendo al pequeño en caballito estaba Jungkook sonriendo de esa forma que Taehyung siempre había amado durante toda su vida.

-ah dios…no sé qué decir, yo…siento que aún no estoy listo para esto, te echo tanto de menos mi amor, no sabes lo duro que se me hicieron los primeros meses levantarme y ver el otro lado de la cama vacío, frio, sin tu olor, el no notar tus manos cuando dormíamos, tus besos a cada momento que podías, tu cuerpo haciéndome sentir chico y querido mientras hacíamos el amor, esas salidas al campo los fines de semanas los tres…aún las sigo haciendo, sino creo que bajarías para regañarme-acarició la foto-Taeyang está enorme, el enano es tu viva imagen, se parece tanto a ti que duele; mira le hice la prueba de genética a Taeyang, la que descarta enfermedades hereditarias, está sano, no tiene nada de nada, podrá vivir como un chico libre toda su vida, como sé que te habría gustado vivirla; estas son nuestras memorias, como me hiciste sentir desde el primer día-dijo colocando la carta al lado de la foto-ah…Taeyang te ama mucho, te recuerda justo como tú querías, en el cole dice que papi Tae le cuida desde el cielo azul y que no está triste porque sabe que tu estas feliz, que te fuiste feliz…ojala pudiera ser tan valiente como él. Te amo, cada segundo de mi vida, a cada latido de mi corazón, siempre te amaré, no lo dudes por un segundo; intentaré venir alguna vez más, lo juro; te amo Tae-dijo, y juró haber escuchado un ‘’yo también te amo, mi vida’’ desde algún sitio lejano-Taeyang ven aquí, vamos a decirle adiós a papa-dijo el chico viendo como al momento su niño iba correteando hasta llegar a su lado

-¿ya nos vamos papi Kook?-preguntó agarrando con su manita la de Jungkook

-sí, ya esta anocheciendo mi amor-dijo para después coger la foto del suelo

-¿Qué haces papi? Esa foto es para papi Tae-dijo haciendo un puchero

-tranquilo pequeño, solo vamos a despedirnos de papa, vamos a darle un último beso antes de irnos-dijo acercando la foto hasta el menor quien besó la foto para después observarla con cariño-adiós, amor-dijo besando en la foto el rostro del mayor, observando mientras la dejaba lo feliz que se veía Taehyung en esa foto-fue hermoso poder vivirte así-

Durante el camino a casa iban cantando las canciones que sonaban en la radio con alegría, la verdad es que visitar la tumba de Taehyung le había quitado un peso encima a Jungkook; cuando llegaron a la casa cenaron y los dos se ducharon haciendo una guerra de espuma, llevó a su hijo a la cama y lo arropó.

-Buenas noches papi Kook-dijo dándole un beso a su padre, para después asomarse a la ventana-buenas noches papa T… ¡mira papa, papi Tae me ha hecho caso!-dijo mirando el cielo

-¿cómo cariño?-preguntó asomándose

-¡sí! Le pedí a papi Tae que sonriera desde el cielo, porque amamos su sonrisa, y así papi Kook no estarás triste porque le ve sonreír-dijo sonriendo el niño

Jungkook observó con admiración a su pequeño para después desviar su mirada al cielo.

Aquella noche las estrellas brillaban mucho más de lo usual, se veían hermosas, tan hermosas como la sonrisa de Taehyung.

Tenía razón el pequeño, su padre les sonreía desde el cielo aquella noche, mientras observaba como las dos personas que mas amó en su vida les devolvían la sonrisa y tiraban besos al cielo.

Sin duda esa noche, la sonrisa de Taehyung fue cuando más brilló

9 мая 2021 г. 18:51:39 0 Отчет Добавить Подписаться
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