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"—Si no te gusta el infierno, ¿para que coqueteas con el Diablo? —¿Y quién te dijo que no me gusta?” Mundo paralelo a Pecado Concebido →Historia homosexual →Escenas explícitas → Discreción ante todo, ¡gracias por leer!


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#one-shot #Jungkook #Taehyung #homosexual #chicoxchico # #lemon #Kookv
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CONDANNATO

Roma, Italia.

17:47 PM. 07/12/2020

La oscuridad comenzaba a apoderarse del nublado cielo, las húmedas calles se encontraban desoladas, un frío infernal reinaba la ciudad, el abismal silencio fue quebrantado por el resonar de unos estruendosos pasos llenos de desesperación y miedo.

Miedo...

Era lo único persistente en el lugar, sobre todo en el castaño que corría despavorido por las calles. Un joven buen mozo, de belleza sublime pero condena tortuosa.

Condena que le atormentaba desde antes de nacer.

Su respiración era agitada, sentía el retumbar de sus latidos, la adrenalina recorriéndole el sistema, las olas expansivas de calor le eran agobiantes. Detuvo sus pasos en un intento por recuperar el aliento.

Grave error.

Pues su cuerpo fue jalado y azotado abruptamente contra una barda.

Jadeó de dolor.

— J-Jeon — Murmuró con voz quebradiza al ver frente a él la presencia de un hermoso pelinegro.

Se estremeció ante la mirada tan fulminante del joven, aquella que le robaba el aliento y que deseaba que le perteneciera solamente a él.

Taehyung analizó cada una de las facciones del pelinegro, su ceño fruncido, su amenazante mirada y sus apetitosos labios le eran encantadores era casi perfecto de no ser su cazador.

El pelinegro sonrió victorioso ante la mirada aterrorizada del castaño.

— ¿Me temes? — preguntó cínico.

— N-no — Tartamudeo Taehyung — No te t-temo Jungkook — repitió intentando ocultar su nerviosismo ante la presencia del hombre.

— ¿En serio? — insistió risueño Jungkook.

— S-sí — Respondió maldiciendo por la irregularidad de su voz.

Ante la poco convincente respuesta del menor Jeon se acercó intimidante a él, Taehyung se encogió en su lugar pues la presencia del pelinegro le petrificó.

— Trece años conociéndote — Entonó roncamente Jungkook. — Y aún no puedo entender cómo mierda logras provocarme con acciones tan estúpidas.

Taehyung tragó duro.

— Mírame — Decretó. El castaño con gran sumisión obedeció. Un excitante escalofrío les recorrió al conectar sus miradas. — ¿Volverás a huir? — Preguntó inexpresivo Jungkook.

— No — contestó por inercia, arrepintiéndose de lo dicho casi al instante.

— ¿Te gusta el infierno? — Aquella pregunta descolocó a Taehyung.

— Y-yo — Respondió indeciso. — No...lo sé.

Aquella respuesta molestó a Jungkook, pero fue lo suficientemente buena para que esté le tomara por la nuca y hundiera sus labios en un violento beso.

Taehyung chilló ante el brusco movimiento, sentía como su boca era perturbada por la prodigiosa lengua de Jungkook, cerró sus ojos intentando seguirle el paso.

Ante la torpeza del castaño Jeon sonrió gustoso, sin embargo no tardó en recibir un tenue gruñido por parte de Taehyung ante su acción, pues había interrumpido el tan aclamado beso.

— Si no te gusta el infierno ¿Para que coqueteas con el Diablo? — Entonó cínico tras cortar el beso.

Lo dicho molesto a Taehyung pero esto no fue impedimento para él al retomar el beso el cual pronto fue dominado nuevamente por el pelinegro.

Caricias indebidas y los lascivos chasquidos de sus labios no tardaron en llegar, la temperatura subió, una vez más sus pieles suplicantes exigían unirse y fundirse en su precioso infierno, ardían ante el tacto del contrario.

Estaban jodidos.

Ambos eran su destrucción y salvación.

Sólo ellos podían entender su mórbida relación.

Trece años juntos, trece malditos años encadenados y seguían sintiendo la misma adrenalina al conectar sus miradas, al tocarse y unir sus labios.

Su unión dolía.

Pero era tan necesaria que asfixiaba.

Taehyung ante el recuerdo mordió con salvajismo el labio inferior de Jungkook logrando que sangrara. Éste tan sólo gruño sintiendo los labios del menor como comenzaban a succionar la herida.

— ¿Y quién te dijo que no me gusta? — Respondió retador.

Jeon sonrió pues había logrado corromper a Taehyung justo como él deseaba. Justo como lo necesitaba.

— Vayamos a casa — Jungkook gruñó tras sentir a su querido castaño frotándose contra él sin pudor. El castaño asintió pero no sin antes devorar la boca de su amada perdición.

Ambos amantes fueron hasta la cabaña en donde desde hace años sus almas se unían.

Al llegar entre tropezones y risillas se dirigieron hasta su habitación.

La ropa rápidamente fue despojada de la anatomía de Taehyung el cual en poco tiempo fue recibido por la acogedora cama.

La única testigo de sus pecados.

Jungkook rápidamente subió a está abriéndose paso entre las hermosas piernas del castaño. Al conectar sus miradas logró percatarse que los ojos del menor le miraban con lujuria y deseo.

Un ronco gruñido escapó de sus labios. Al sentir la temblorosa mano de Taehyung sobre su pantalón.

Kook...— Jadeó avergonzado ante la penetrante mirada del pelinegro.

Jeon comenzó a deshacerse de su ropa bajo la atenta mirada del castaño, al terminar dirigió sus labios hasta el rostro del menor, lo beso con delicadeza, mientras que sus venenosas manos se deslizaban por las perfectas piernas del menor y repasaban el camino una y otra vez hasta escabullirse entre sus nalgas en busca de la hambrienta entrada del menor.

Al encontrarla sonrió satisfecho y tras un último beso introdujo uno de sus dedos a la deliciosa cavidad, ganando en respuesta un chillido por parte de Taehyung, al notar la incomodidad del menor con gran agilidad posicionó a Taehyung en cuatro.

Nalgueo al menor antes de separar su dotado trasero logrando conseguir una gloriosa imagen que sin esfuerzo sería grabada en su memoria. Acercó su rostro con la intención de devorarla.

¡No!Suplico Taehyung sonrojado hasta las ojerasPor favor no KookieMás sus súplicas no fueron escuchadas.— ¡N-no...Ngh!—Un fuerte gemido escapó de los belfos de Taehyung mientras se aferraba a las sábanas y enterraba su rostro al sentir la cálida lengua del pelinegro recorriéndole las entrañas.

Jeon deseaba devorarle, marcarlo como suyo.

Solamente suyo.

Las entrañas del menor se removían gustosas ante la profanación de su entrada, la gloriosa lengua de Jungkook con gran agilidad recorría y jugaba con la palpitante entrada del menor; los gemidos que emitía su pequeño ángel le eran simplemente delirantes.

La vergüenza pasó a segundo plano para Taehyung en cuanto Jeon detuvo las sucias jugadas.

Taehyung chilló ante el vacío que sintió, por instinto intentó levantarse pero esto fue impedido por una fuerte nalgada en su costado izquierdo.

Gimió.

— Esto apenas empieza cariño.Entonó el pelinegro. Ante el tono usado por Jungkook el castaño se estremeció.

Deseaba sentirlo, y ante la lentitud de su acompañante alzó aún más su trasero y sin decoro comenzó a restregarse contra el duro falo del pelinegro.

Necesitado incrementó el ritmo.

Al pelinegro tal acción le era excitante, le encantaba ver a su pequeño ángel desesperado, tomó su falo y arremetió contra el menor.

— ¡Mmmph! —Gimió Taehyung mientras arqueaba su espalda tras sentir la fuerte penetración del mayor y sin poder recuperarse su cuerpo fue azotado con una serie de embestidas violentas pero certeras.

El sonido de sus pieles chocar, el aroma a sexo y las morbosas palabras de Taehyung enloquecian a Jungkook.

Pero sabía que solo obtendría la gloria al ver a su pequeño ángel vuelto un desastre gracias a su causa. Comenzó a mover sus caderas de manera irregular, Taehyung sintió el repentino cambio del ritmo, más no se quejo pues seguía siendo igual de gratificante.

O al menos así fue hasta que Jeon encontró su punto dulce haciéndolo enloquecer en extasis.

¡AHH!..¡AHÍ!...¡A-Ahh! —El juego se había vuelto violento, la habitación pronto fue invadida por los lascivos gemidos que emitía Taehyung siendo estos acompañados por los roncos gruñidos de Jungkook. —¡Más!, ¡Más!, ¡MÁS! — Suplicaba Taehyung desesperado por llegar.

Jungkook continúo con las brutales penetraciones deleitándose de la vista y la melodiosa voz de Taehyung, sin poder resistirse atacó la espalda del castaño y enterró sus dientes en la tersa piel.

Taehyung sumiso ladeo su cabeza, lo cual hizo sonreír al mayor.

MuérdemePidió sollozantePor favor Kookiey como si se tratara de su esclavo Jungkook obedeció.

La increíble versatilidad de Taehyung le era excitante a Jungkook.

El ansiado cosquilleo en su parte baja llegó e inmediatamente se percató de que Taehyung también estaba en su límite, pues las paredes anales del castaño estrujaron su falo sin piedad.

Sus labios suplicaban por sentir los contrarios, tomó con brusquedad de la nuca al castaño acercándolo hasta él.

— Eres mío y de nadie más, ¡¿entendido?! — Vociferó Jungkook mientras seguía tirando de la castaña cabellera. Sus cuerpos se tensaron y antes de que el orgasmo les azotará Jungkook unió sus labios en un torpe beso.

Fue así como ambos ahogaron sus gemidos y gruñidos de placer mientras que sus penes chorreaban semen con descaro.

Ambos sonrieron tras separarse, una vez más se sentían completos.

No importaba ni su estatus, ni su familia, ni su apellido, ni siquiera que fueran clanes enemigos.

Nada de eso importaba.

Tan sólo ellos en aquella habitación.

Jungkook salió de Taehyung el cual gimió quedito al sentirse vacío. No volvieron a cruzar palabra alguna.

Sin embargo Taehyung se acurrucó contra el pecho del pelinegro, quedándose dormido en cuestión de minutos.

El pelinegro le miró intensamente, cada una de sus facciones le eran encantadoras, extendió la mano en busca de la sábana que cubriría su desnudez.

Una vez más le miró.

Te am...—Susurró el castaño con los ojos cerrados, el pelinegro se petrificó. En sus planes no estaba depender de alguien.

Y mucho menos de Taehyung.

Observó una vez más el sereno semblante del menor. Tensó su quijada.

— Si es verdad que estamos atados nos volveremos a encontrar, ¿cierto?. — Murmuró antes de levantarse de la cama, vestirse, tomar sus cosas y salir de la habitación, no sin antes dejar una sobre la mesita de noche y besar por última vez los labios rojizos del menor.

Su corazón se estrujaba con cada paso que daba fuera de la habitación.

Las horas pasaron y Taehyung comenzó a removerse entre las sábanas pues la frialdad de estas le incomodaba. Extendió su mano por inercia en busca de la calidez del cuerpo contrario pero tan sólo encontró un vacío sobre la cama.

Asustado abrió sus ojos abruptamente, sintió sus entrañas removerse.

— ¿Kook? — Nombró asustadizo pues era la primera vez que lo abandonaba sin decirle algo.

Intentó levantarse pero la hoja que reposaba a su costado lo detuvo.

Tembloroso la tomó.

Sus ojos pronto bailoteaban sobre el trozo de papel entintado, con cada palabra, con cada frase, con cada reglón sentía su ser desmoronarse, cada fibra de su cuerpo rogaba por ir detrás de él.

Pero...¿Lo haría?

— ¿Cuántas veces seguiremos pasando por esto? —Pronunció dolido Taehyung. — ¿Cuántas veces me seguirás usando? — Prosiguió sintiendo como lágrimas rebeldes se deslizaban por sus mejillas. —Yo te amo...

Sin duda se pertenecían.

Se complementaban.

No importaba el papel que jugaran, sus cuerpos sólo reaccionaban ante el toque del otro.

Pues la condena continuaba.

Una condena que los mantendrá atados por la eternidad.

No importaba las vidas que pasarán.

Ni los siglos.

Sus destinos se cruzarían tarde o temprano.

Tanto dolor y destrucción se habría podido evitar.

Pero la mala decisión de un cura que los condenó de por vida seguía cobrando vidas, y todo por caer en las redes de un satánico.


DN

22 апреля 2021 г. 3:01:22 0 Отчет Добавить Подписаться
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LaDaliaNegra63 "Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos." —Maquiavelo. Wattpad: @LaDaliaNegra63

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