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David Guevara


Un texto sacrílego que trae consigo maldiciones e infortunio. Un ritual majestuoso que tendrá como resultado la llegada al mundo de un ser completamente ajeno a todo lo que conocemos.


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Короткий рассказ
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III-XIX

Bajo el fulgor rubí del arrebol se mecían las aguas linfas del Loch Ness. En su ribera, se ubicaba una peña que se arremolinaba con quid en una parturienta. Los cenobitas, engalanados con níveas túnicas, izaban sus extremidades con destino en la bóveda celeste. Entretanto, a la cabecera de la congregación, el Frater Perdurabo, se acertaba ataviado con un manteo bruno que se asociaba con un chapeo de análogo tinte. La fémina esposa, radiaba impetuosos berridos de calvario en medio de la salmodia que entonaban sus coadjutores. El bermejo humor tórrido discurría copiosamente casi a la pauta de sus clamores, hasta que sobrevino el más bizarro de aquellos. Esto suscitó una afasia en los feligreses que atisbaban patidifusos. Una testa innatural e impropia de los andromorfos nacía de la matriz. Detentaba con galardón unos ocelos renegridos, oblongos y convexos, engarzados en un tegumento cetrino. Ese repugnante rorro no plañía, sino que rechinaba una estridencia fricando sus perlados colmillos.


Luego de segar el bramante que aunaba al par, la escultural comadrona encomendó el engendro al Frater. Aupándolo con sus remos lo sublimó por encima de los semblantes expectantes. Proclamó entonces vitoreando: “La bestia de Loch Ness, ha nacido”. La concurrencia contemplaba solemnemente, solo algún infausto se perpetuaba boquiabierto, embebecido. “Mi rapaza hendirá las eras humanas, sus anales y trocará el universo sin su aquiescencia”. Luego, con celo superior, reintegró su progenie a la grata raíz. La consorte cató al crio y recitó en voz baja “Estela de Anj ef Jonsu” Desvivida, suspiró “718” asió a la bestia con exceso cariño. Le patrocinó un ósculo esquimal que le rentó a cambio un icor mucilaginoso y pringoso en la tez. Con la lactante aupada la dama y la liga se marcharon mientras la tenebrosidad se jamaba el lago. El señor de Perdurabo se adosaba con terneza a su esposa e hija.


La Abominación Desoladora se desarrollaba a una celeridad desmesurada. Robusta, nervuda, cada jornada más espigada, sus zarpas y espolones cada ciclo más afilados y asimismo ocurría con sus aguzados colmillos. Sus procreadores o los tonsurados que servían de intendentes en la estancia ofrendaban materia humana fresca y zagal como pitanza para el esperpento. Al inicio se saciaba solo con algunos jirones de carne y cutis, pero hogaño no se hallaba en la satisfacción sino hasta consumar el hueso ultimo. Durante el crepúsculo solían conducirla hasta la arista del lago, allí se zambullía. Se bañaba, bollaba, nadaba y buceaba como lo emprendería un pez quien en el agua hubiere nacido. Aquellos divertimentos provocaban en el horripilante rostro de la joven una desagradable y escalofriante sonrisa de gualdos colmillos atildados con pulposos trozos crudos y putrefactos de carne.


Algún postrado anochecer al cuidado de un dúo incauto de prosélitos la cría se sumergió en las obscuras aguas del Loch Ness, y para la contrariedad de estos, no volvió a emerger. La secta diseminó discípulos por doquier y no escatimó en esfuerzos o gastos para encontrar a su estimada hija. Recorrieron las orillas, nadaron, bucearon y a la rosa de los vientos vociferaron su inmencionable denominación. Pero la membranosa y áspera criatura no se dejó ver.


Pasados algunos ciclos la pena y la amargura se apoderaron del Frater. Enajenado y furibundo utilizó su taumaturgia para maldecir a los desafortunados profesos, la casa, el lago y a todo el reino de vuestra majestad, la reina. El tiempo pasó, el gran mago había ascendido y a la vieja casa se la tragó la desidia. Nadie salió a recibirla cuando llegó a la estancia, solo halló los ajados muros, los inmundos y herejes rituales, grafitis y la asepsia que abandonan los jóvenes gandules a su paso. Pobre y desventurada Bestia Desoladora quedando sola en un mundo ajeno, solo supo regresar al único hogar que conocía fuera de los esmerados brazos de sus progenitores. La gigantesca estela escamada retornó a las profundidades echando un ultimo vistazo a la superficie y perdiéndose para siempre en los afables y dulces brazos de su segunda madre, el lago.


15 марта 2021 г. 12:36:50 0 Отчет Добавить Подписаться
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