kooktaebabies 𝒅𝒂𝒏𝒚

Jungkook sale a divertirse a un club de Busan, ¿qué pasará si se encuentra con un lindo chico de cabello azul? "¿Estás listo para la mejor noche de tu vida?"


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#kooktae #Kookv
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Fue real.

Era sábado y Jeon Jungkook, harto de sus responsabilidades y problemas, pensaba salir a despajar su mente por un rato, así que decidido a disfrutar de la noche se dirigió a uno de los mejores clubs de Busan.

Próximo a media noche llegó a su destino, el club estaba atestado de gente, la oscuridad abundaba pero las luces de múltiples colores le otorgaban un ambiente agradable e íntimo, habían muchas personas bailando alocadamente, otros solo bebían y conversaban observando a los alrededores, en los rincones más oscuros algunas parejas se metían mano desvergonzadamente, incluso se podía apreciar una pequeña orgía. El olor a sexo y sudor combinado en el aire era casi palpable.

Haciendo una mueca, Jungkook caminó hacia la barra, sentía como muchas miradas se clavaban en él, y no era para menos, siempre había sido un joven hermoso, de un cabello negro bien cuidado y sedoso, facciones perfectamente marcadas, mandíbula cincelada dándole un aspecto algo duro a sus rasgos faciales, sus ojos brillantes y azabaches, su nariz era un tanto grande, pero definitivamente se ajustaba a la perfección con sus pómulos y el arco de su boca, que naturalmente era de un color rosa el cual contrastaba maravillosamente con su piel pálida, su cuerpo era de contextura fuerte, con músculos bien definidos y marcados bajo la fina tela de su camisa, sus piernas bien formadas imponentemente poderosas y sus brazos eran adornados por unas venas que hacían que se viera malditamente sexy y caliente, él sabía que su apariencia era espectacular, siempre había sido popular por tal motivo, él era el chico de ensueño que todos deseaban. 

Apenas tomó asiento una chica rubia, que parecía algo tomada y un poco acalorada se le acercó y lo invitó a bailar, él se negó pero aún así la joven insistió y lo arrastró a la pista de baile, estuvo unos minutos bailando con ella, sintiendo como la chica se restregaba descaradamente contra su cuerpo, tocándolo por todas partes, su diminuta falda no dejaba nada a la imaginación, junto con su pequeña blusa que exponía una vista prácticamente total de sus pechos enormes, Jungkook hizo una mueca de disgusto, aunque la muchacha era hermosa y sexy no le ponía en lo más mínimo, para nadie ya era un secreto que prefería a los chicos con pequeños cuerpos delicados, lindos traseros y caritas de bebé. 

—Estás tan tenso —habló la joven, trayéndolo devuelta de sus pensamientos. Ella se volteó y lo encaró, agarró las manos de Jungkook y llevó una a sus caderas y la otra hacia uno de sus senos, se acercó a él y le susurró sobre el hueco entre su hombro y su cuello—. ¿Qué te parece si vamos a un lugar más privado?

El pelinegro no pudo ocultar su expresión de asco, entendía que muchas personas salían solo a buscar sexo, él en algún tiempo fue una de esas personas, pero definitivamente ya no se sentía cómodo con ello, para ser más específicos, no se sentía cómodo con quien fue unos años atrás. Había sido un bastardo total sin dudas, pero ya no más.

Con algo de delicadeza, apartó a la muchacha negando con la cabeza, dando por hecho de que no se estaba divirtiendo para nada, escuchó como la chica soltó un resoplido frustrado y dijo algo que no entendió ya que sus palabras se disolvieron con el ruido de la música.

Sin darle importancia, caminó nuevamente hacia la barra para beber un poco y regresar a su casa, pero una mano lo detuvo a medio camino. Dispuesto a encarar a la chica y decirle que lo dejara en paz, giró su rostro, pero se asombró al ver a un joven que le sonreía y miraba con ojos de Bambi. 

No, ese chico no era de cuerpo pequeño y delicado, su contextura física era similar a la suya, si bien su altura era la misma, no portaba los músculos trabajados, su cintura era pequeña, y debía admitir que su trasero se veía tan delicioso en esos pantalones ajustados que apretaban tanto sus muslos regordetes como una segunda capa de piel. Y su cara… Jodido infierno. Sin dudas era lo más hermoso que había visto nunca, sus facciones eran suaves, su piel era cremosa, sin ningún tipo de imperfecciones, adornada por unos lunares preciosos, tan suave a la vista, sus ojos grandes y expresivos parecían sostener toda la galaxia brillando intensamente con pureza, el perfecto arco de su nariz contrastaba hermosamente con sus mejillas levemente sonrosadas, su espléndido cabello azul estaba un poco enmarañado, decorado por algunos rizos increíblemente adorables, sus labios, Dios, esos labios parecían invitarlo a cometer el peor de los pecados sin siquiera pensarlo, definitivamente un rostro como ese era ilegal, Jungkook en algún momento pensó que estaba alucinando, pero el calor de la mano del joven contra la propia borró ese pensamiento, aunque su mente se desvió por uno más racional y creíble desde su punto de vista; ese chico debía ser un ángel, sí, un ángel, porque él jamás había presenciado tanta belleza en un ser humano. 

—Hola —dijo el extraño con un tono grave y sensual y el pelinegro dio por hecho que ese hombre era perfecto en todos los sentidos, su voz sonaba como una melodía entonada por los mismísimos dioses, tan agradable al oído que casi parecía una caricia.

Jungkook, embobado, con los ojos fijos en su bello rostro, se quedó observándolo por unos largos segundos hasta que por fin reaccionó a sus palabras.

—Hola —respondió.

—¿Quieres bailar? —dijo el peli-azul manteniendo su sonrisa. Era increíblemente hermosa, sus suaves labios formaban una figura geométrica perfecta, era ese tipo de sonrisas que muy pocas personas tienen el privilegio de portar, tan encantadora e hipnotizante.

—Yo... De hecho pensaba irme, no la estoy pasando bien. 

—¿En serio? La noche recién empieza, venga, anímate. 

Sin esperar respuesta, el desconocido jaló la mano que aún sostenía y caminó hasta el centro de la pista de baile. Jungkook sin poder negarse, se dejó arrastrar por el chico hasta que se detuvo frente a él, el joven se dio la vuelta para mirarlo a los ojos, le sonrió nuevamente, sus orbes brillando emocionados, y se acercó para susurrarle al oído:

—¿Estás listo para la mejor noche de tu vida?

Sin agregar nada más se dio la vuelta y agarró las manos del pelinegro para colocarlas en su cintura, presionó su perfecto y malditamente obsceno trasero contra la entrepierna del azabache y comenzó a moverse al ritmo de la música.

Jungkook se quedó paralizado por los movimientos del joven, era tan jodidamente caliente, amaba la sensación de los roses y como se veía su entrepierna presionada contra esas nalgas esponjosas, tan delicioso… A la mierda. Apretó un poco más la cintura del peli-azul, presionándolo más hacia su anatomía, si es que eso era posible en absoluto y respondió a cada movimiento del cuerpo contrario.

No sabía cuanto tiempo llevaban bailando, pero ya no podía más, estaba todo sudado y con una semi-erección debido al chico que no paraba de restregarse contra él. Para su suerte —o su desgracia, porque jodidamente adoraba esto— el joven se dio la vuelta parando todos sus movimientos y lo llevó hasta la barra, tomaron asiento y el barman les sirvió una bebida. 

—Estuvo muy bien, me gustó bailar contigo —afirmó el peli-azul tomando un sorbo de su vaso.

—Sí, eh... Tú bailas muy... bien —¿bien? Por Dios, esa palabra ni siquiera encajaba.

—Tengo una idea —habló de repente el chico—, aún es la una de la madrugada, por qué no vamos y hacemos algunas locuras... ¿Te apetece?

Jungkook se tragó las ganas que tenía de decirle que lo único que le apetecía en esos momentos era devorarle esa linda boca y saborearla hasta que le doliesen los labios, pero se contuvo y decidió que lo que le proponía el joven no era tan mala idea.

—Sí, ¿qué quieres hacer?

—¿Que tal ir al parque de atracciones? No está muy lejos de aquí y está abierto toda la noche.

—Suena bien, vamos —claro que iría, él jamás se le podría negar a un chico como ese, por Jesús Jodido Cristo, que lo mataran porque no le importaba salir con un completo desconocido.

Llegaron al lugar acordado, no estaba inundado de personas pero tampoco se encontraba desolado, la mayoría de los presentes eran jóvenes y adultos con grandes deseos de divertirse, recorrieron el lugar con la mirada, era inmensamente grande, habían múltiples atracciones, los chillidos de la gente a lo lejos hacían del ambiente agradable y extremadamente divertido.

Los dos caminaron un poco hasta encontrarse con la montaña rusa, era enorme, los carriles tenían grandes desvíos y estaban muy empinados, el peli-azul lo arrastró emocionado como si de un niño pequeño se tratase hasta estar frente a esta, como el parque no estaba muy concurrido les fue fácil subir rápido, se montaron en los dos últimos asientos. Ambos gritaron eufóricos cada vez que había una curva y no pararon de sonreír ni un momento.

Cuando terminó el recorrido, el peli-azul agarró su mano y entrelazó sus dedos para guiarlo por todo el lugar, subieron a otras atracciones como un barco pirata en donde conocieron a un chico que los divirtió mucho con sus gritos aterrados, el peli-azul no paraba de reír cuando al muchacho casi se le iba el alma del cuerpo siempre que el barco mecánico aumentaba su velocidad y los amigos que lo acompañaban le decían "Hobi, no te desmayes, resiste" entre carcajadas. También dieron un paseo en la rueda de la fortuna, donde observaron desde lo más alto las hermosas luces de la ciudad y la brisa fresca de la noche los acarició gratamente. Ya eran pasadas las tres de la madrugada cuando decidieron abandonar el parque y corrieron como locos por las calles de Busan bajo la fina lluvia primaveral.

Jungkook detuvo su carrera para tomar aire haciendo que el chico también frenara ya que estaban tomados de la mano, sus dedos entrelazados todo el tiempo, el pelinegro lo miró con una hermosa sonrisa y de repente lo jaló hacia él para unir sus labios, escuchando como el peli-azul hacía un ruidito sorprendido, degustó el dulce sabor a bálsamo de cereza en los belfos contrarios, movió sus labios delicadamente marcando un ritmo suave y algo tímido, mordisqueó suavemente el labio inferior del chico, sintiendo como el joven se estremecía, sus manos descansando sobre sus hombros, y las de Jungkook envueltas en su pequeña cintura, se separaron lentamente dejando un hilo de saliva entre ellos. El pelinegro miró con adoración el rostro sonrojado, la sonrisa iluminadora y los ojos malditamente soñadores del contrario.

—Tenías razón, ha sido la mejor noche de mi vida.

—¿Y quién ha dicho que ha terminado? —le susurró volviendo a rozar sus labios con los del pelinegro, disfrutando del suave contacto para finalmente encajar sus bocas en un ansioso beso que contenía muchas ganas reprimidas.

Jungkook chupó esos labios, tan deliciosos, tan adictivos... Agarró sus caderas dejando suaves caricias en estas, sintió como la lengua del joven trataba de entrar en su boca, pero él, embobado por ese dulce sabor y queriendo obtener más, bajó una mano hasta las suaves nalgas del chico y les dio un apretón, el peli-azul respingó en medio del beso y Jungkook aprovechó para introducir su lengua en su cavidad bucal, recorrió todo su interior fascinado con la calidez y la forma encantadora en que sus lenguas se enredaban en una intensa batalla, el joven chupaba su lengua hambriento, con tanto deseo que Jungkook podía decir que había estado soñando con esto toda su vida, era un beso tan malditamente perfecto, en todos los sentidos correctos.

Hasta que el chico se separó de repente y estornudó. 

El pelinegro se sintió algo tonto por mantener al joven bajo la lluvia todo ese tiempo.

—Eh... ¿Quieres... ir a mi casa? Está cerca de aquí. Puedes quedarte hasta que la lluvia pare —ofreció rápidamente sin importarle que estaba con un casi desconocido.

—Está bien.

Apresuraron el paso hasta llegar al departamento del pelinegro. Al entrar lo primero que hizo Jungkook fue entregarle una toalla al hermoso joven para evitar que se resfriara, lo llevó hasta su habitación para buscarle un cambio de ropa y así poder secar la que traía.

—Ten, el baño queda por ahí —le entregó la toalla, el pantalón de chándal y la sudadera más pequeña que encontró y señaló la puerta que estaba a un costado del dormitorio. 

El chico asintió y se adentró al cuarto de baño, Jungkook se cambió de ropa en su habitación, vistiendo solamente un pantalón cómodo algo holgado y dejando al aire su perfecto torso tonificado, se sentó en el borde de la cama a esperar a que el peli-azul regresara del baño, pero su sorpresa fue grande cuando el joven salió totalmente desnudo y con pasos firmes se dirigió hacia él.

Jungkook, petrificado lo observó de pies a cabeza, ahora sí estaba súper convencido de que era lo más hermoso que había visto nunca. Su cuerpo era una escultura de los dioses, tan elegante a la vista, todo sonrojado y ojos cristalizados. Fue incapaz de pronunciar palabra alguna cuando el peli-azul se posicionó sobre su regazo y lo besó dulcemente en los labios. Y como si de alguna forma su cuerpo tuviera mente propia, correspondió todas las caricias que el contrario le entregaba. Jungkook soltó un pequeño gemido cuando el chico comenzó un vaivén sobre su entrepierna y sintió como esta se endurecía en cuestiones de segundos.

—Te dije que la noche aún no termina —le susurró el peli-azul, su voz aterciopelada con un toque de nerviosismo muy bien camuflado, sus manos recorriendo los pectorales y el abdomen del azabache, los músculos duros bajo el tacto. Tan bueno.

Empujó a Jungkook contra el colchón y besó cada rincón de su cuello, dejando un camino húmedo desde su clavícula hasta su boca. El pelinegro acarició la piel acanelada del joven sobre él, queriendo tocar cada centímetro de su cuerpo. 

De repente, le dio la vuelta al chico y lo posicionó debajo suyo. El peli-azul inmediatamente abrió sus piernas para darle un espacio a Jungkook que sin esperar un segundo más lo aprovechó. 

El azabache contempló sus mofletes sonrojados, sus labios hinchados y su cabello alborotado y algo húmedo que brillaba con un aura celestial gracias a las luces que provenían del exterior. Se acercó a su rostro y le susurró sobre los labios. 

—Me gustas mucho. Eres tan hermoso.

El joven de apariencia angelical sonrió ampliamente y depositó un casto beso sobre sus belfos.

—Tú también me gustas mucho. 

Sus ojos se encontraron, un sin fin de emociones explotando. Y sin reprimir más sus tentaciones se devoraron los labios con ansias, como si fueran un par de moribundos en medio del desierto que no han probado el agua por días y de repente encuentran un oasis. 

Jungkook se deshizo de sus pantalones junto con sus bóxers como pudo y los lanzó a cualquier rincón de la habitación. 

Separó sus labios y los llevó hasta el cuello acanelado del peli-azul, mordisqueó y saboreó la piel con su lengua repartiendo varias marcas por la zona de sus clavículas, sintiendo al cuerpo contrario estremecerse con cada toque. El joven se veía tan malditamente bonito con las marcas de sus labios sobre él. 

Mío

Fue el único pensamiento ensordecedor de su mente en ese momento. Mío, mío, mío. Y dejó caer otro chupetón sobre su cuello, adorando los soniditos estrangulados que salían de los labios del chico. Lo besó una y otra vez, en los labios rosados e hinchados, sobre sus cálidas mejillas, sobre ese lunar tan adorable en su perfecta naricita, su delicada mandíbula, su cuello, sus clavículas, los pequeños pezones duros contra su lengua, su suave pancita... 

Siguió bajando por su vientre e ignorando completamente la erección del peli-azul, lo giró sobre su estómago, dejando a su total merced ese apetecible culo perfecto, lo miró con fascinación. Jodida mierda, él quería enterrar su cara entre esas redondas nalgas y consumirlo completamente, chuparlo tan profundo hasta reducir al chico a un desastre de gemidos y lloriqueos, hacerlo rogar por más… Su polla se contrajo.

Finalmente se abalanzó sobre él, dejando un par de besos sobre sus glúteos, escuchando los pequeños suspiros satisfechos del joven. Con sus manos separó las nalgas y hundió su rostro entre ellas, dándole una lamida larga y húmeda a la entrada del chico que se estremeció, enroscando los dedos de los pies, pasó su lengua de nuevo y una vez más hasta que por fin lo penetró, el peli-azul liberó un gemido casi inhumano apretando las sábanas blancas en puños, la lengua de Jungkook se movió más profundo. Joder, nunca pudo imaginar que haría esto alguna vez, si bien era cierto que con la mayoría de las personas que había follado era con chicos, jamás le había hecho un rimming a alguno de ellos, lo consideraba asqueroso y poco higiénico, pero ahora era tan diferente, no había nada de asqueroso en hacerle esto a este joven malditamente bonito, se sentía tan correcto. Él quería comérselo, lamerlo completamente, dejarlo flojo y deshuesado. 

Saboreó el interior del peli-azul, hundiendo su lengua más profundo, todo lo que pudo. Los gemidos rotos del joven eran tan jodidamente adictivos que no le resultaban suficientes, él quería más, más profundo, su polla deseaba estar donde se encontraba su lengua.

Apartó la cara de los glúteos del chico, escuchando como este liberaba un quejido decepcionado. Rápidamente estiró un poco su mano para alcanzar la gaveta de su mesita de noche y tomar el frasco de lubricante. Vertió un poco sobre sus dedos y los llevó a la entrada del peli-azul.

Acarició el pequeño anillo de músculos húmedo por su lengua e introdujo el primer dedo, lo movió con cuidado, como si tuviera miedo de romper una frágil figura de cristal, añadió otro dedo, siendo testigo de los soniditos satisfechos del contrario.

No le tomó mucho tiempo dilatarlo, cuando estuvo listo tomó otro poco de lubricante y lo esparció por su miembro dando leves masajes por toda la extensión. 

—Voltéate, quiero verte a los ojos mientras entro en ti.

El chico se estremeció, lentamente se dio la vuelta, sus mejillas ardiendo, tan jodidamente adorable que el pelinegro quería guardarlo en su bolsillo y mantenerlo solo para él.

Jungkook lo besó, el peli-azul envolvió sus piernas en las caderas del azabache y sus brazos fueron directamente a sus bíceps marcados, el pelinegro sostuvo sus gorditos muslos lampiños, acariciándolos suavemente mientras los separaba un poco más para un mejor acceso a su entrada.

Rompiendo el beso que aún mantenían, se miraron fijamente a los ojos, la complicidad y el anhelo de finalmente ser uno solo se reflejaban en ellos. Sin deshacer el contacto visual, contemplándose con total adoración y deseo, Jungkook posicionó su glande en el agujero del peli-azul y se adentró en él lentamente, observando como los labios del chico se abrían formando una pequeña "o" por las increíbles sensaciones, se mordió el labio inferior, disfrutando de la calidez y lo apretado que se encontraba su interior, tan perfecto, como si estuviesen hechos para esto, para estar entrelazados tan íntimamente, solo ellos dos. Juntos. El joven liberó un fuerte gemido que avivó aún más el fuego del azabache. Sus corazones bombeando descontrolados.

Jungkook comenzó un lento vaivén algo tortuoso para el gusto de ambos y sin poder evitarlo por mucho más tiempo, llevó sus labios hasta los contrarios, chupando y mordiendo la carne de estos a su antojo, ahogando los gemidos del peli-azul entre los besos, que definitivamente se habían convertido en su melodía favorita. Acarició con la punta de sus dedos los pequeños pezones chocolates y los apretó un poquito, haciendo que el chico se retorciera de placer debajo de él. Aumentó un poco más sus estocadas, se separó del beso para recuperar el aliento y permitir la entrada de oxígeno a sus sofocados pulmones. Besó cada rincón de su rostro, su cuello y clavículas, delineando con sus manos su perfecta figura, notando como la piel acanelada se erizaba a su paso, él quería tocarlo y tomarlo todo... Tan mal.

—Ah... —el peli-azul al borde de la locura aumentó el volumen de sus gemidos—. M-Más rápido… Por f-favor —suplicó entre lágrimas de excitación. Él era un desastre, un muy bonito desastre de gemidos.

Jungkook quería devorarlo. Él en serio lo quería.

El pelinegro no se hizo de rogar y aumentó la velocidad, regocijándose por cada sonido obsceno que liberaba el ángel frente a sus ojos.

El chico colocó las manos en el pecho de Jungkook y lo acarició, queriendo grabar sus huellas en la cálida piel. Lo empujó hacia el costado y se subió a horcajadas en su regazo aún con su miembro dentro de él. Sin dar tiempo a una posible reacción por parte del pelinegro, comenzó a dar pequeños saltitos sobre la dura polla de Jungkook. Sentía la plenitud y la satisfacción de estar lleno corriendo por su sangre... Se sentía vivo.

El azabache liberó un gruñido y apretó las nalgas del ángel estrujándolas obscenamente, porque sí joder, eso era para él, un ángel, no, su ángel. Verlo así sollozando y gimoteando sin poder tener suficiente de su polla, sus ojos de Bambi cristalizados por la excitación, las pupilas tan malditamente dilatadas, sus mejillas sonrojadas, su tersa piel acanelada marcada por sus labios y encima de él, moviéndose como solo un Dios lo podía hacer... Él realmente estaba perdido y muy muy jodido. Que lo llamaran loco, demente, enfermo o cualquier otro sinónimo que no describiera a una persona normal, pero él jodidamente estaba perdiendo la cabeza por ese chico con carita de ángel, del cual increíblemente no sabía ni su nombre. Ni siquiera se preocupó por preguntarle si estaba limpio y él de ninguna manera había follado antes con alguien sin protección. Se estaba enamorando de un desconocido... Oh sí, estaba muy jodido. 

Jungkook volvió a girar al joven, que llevaba bastante tiempo con el control de la situación —según él— y volvió a embestirlo con todas sus fuerzas. El peli-azul de aura celestial llevó las manos a la espalda de Jungkook y clavó sus uñas en su piel cuando el azabache embistió duro contra su próstata. Gritó descontrolado y eufórico, escuchando como la habitación se inundaba del sonido de sus pieles chocando sin control y de todos los chasquidos obscenos que hacían los labios de Jungkook en su cuello, que a pesar de ser todo tan malditamente sucio, esto no se sentía simplemente como sexo, era muy diferente... Tan especial y adictivo.

—Ah bebé, estás tan apretado.

—Ngh... C-Creo que me voy a...

Jungkook no lo dejó terminar sus palabras y devoró sus labios mientras su mano bombeaba el miembro desatendido que se encontraba goteando presemen y rojizo del chico ángel. Rompió el beso y susurró contra los labios hinchados del peli-azul, que estaban de un llamativo color rojo, brillantes por la saliva de ambos.

—Córrete para mí bebé.

El chico lo hizo, como si el azabache hubiera presionado algún botón en su cuerpo, liberó un profundo sollozo y dejó que sus fluidos mancharan la mano del pelinegro y parte de sus vientres. 

Jungkook siguió empujando contra su próstata, sintiendo como las cálidas paredes que lo envolvían se contarían por los espasmos del orgasmo que disfrutaba el ángel. Dio una fuerte embestida queriendo llenar todo su interior y llegar mucho más profundo en él, hasta que liberó su esencia caliente, bañando totalmente sus paredes con esta. Deshuesado se desplomó sobre el chico, su rostro descansando en la curva del cuello acanelado, sus cuerpos tan malditamente enredados que no se podía identificar el final de uno y el inicio del otro.

El peli-azul acariciaba los negros cabellos sudorosos, tan suave que Jungkook se sentía embriagado, el ángel experimentaba una sensación extremadamente reconfortante y cálida al tener todo el peso del contrario sobre él, pero aún así no era suficiente, lo quería más cerca. Como si de alguna forma pudiera leer su mente, el azabache apretó más el agarre en sus caderas besando y mordisqueando su cuello. El de hebras azules suspiró agradecido.

El joven gimió bajito, su voz temblorosa y lamentable, haciendo una mueca se mordió el labio inferior cuando Jungkook finalmente salió de él lentamente unos minutos después, dejando que todo su semen se escurriera entre sus muslos. Hizo un mohín.

El azabache buscó un trozo de papel y limpió la piel con cuidado, miró su rostro y besó su adorable y sobresaliente puchero. Su ángel le sonrió tiernamente y acunó su rostro para dejarle varios besitos por toda la cara y los labios. 

Se quedaron unos largos minutos dándose mimos y cariñitos entre ellos, encerrados en su burbuja de puro amor, en su propio cuento, pero por desgracia, por hoy tenía que llegar a su fin.

—Debo... Irme.

—Oh... Entiendo, ya ha dejado de llover.

El chico se levantó pesadamente de la cama y buscó su ropa que aún estaba mojada, ya que Jungkook no había tenido tiempo de secarla por obvias razones.

—No dejaré que te pongas esa ropa, te vas a resfriar... Ponte la que te presté no te preocupes.

—Yo... Eh... Gracias.

—¿Me dejas acompañarte hasta tu casa? Así sé donde vives y mañana te devuelvo tu ropa... y... e-estoy más tiempo contigo —él definitivamente no quería dejarlo ir.

Una expresión extraña que el pelinegro no fue capaz de leer cruzó por el rostro del joven antes de contestar—. E-Está bien...

Jungkook acompañó al lindo peli-azul hasta su casa, cuando estuvieron delante de la puerta de entrada, pudo percibir algo similar a la nostalgia en los ojos de su ángel, el chico le dedicó una linda y triste sonrisa, se dio la vuelta dispuesto a entrar en su hogar, pero el pelinegro lo agarró de la muñeca y lo posicionó delante de él.

—No me has dicho tu nombre...

Hubo duda en sus ojos, pero fue rápidamente reemplazada por una diversión cruda y triste antes de contestar—... Me llamo Taehyung.

—Taehyung... —repitió jodidamente amándolo—. Ese nombre es digno de un ángel como tú. Yo me llamo Jungkook.

Taehyung ya lo sabía, claro que lo sabía, sonrió, pero algo en su rostro le decía al azabache que esa sonrisa contenía más tristeza que felicidad.

—Nos vemos mañana... — Jungkook vio en sus ojos a la tristeza opacar el brillo que tenían, lo sostuvo y lo besó, lo besó tan dulcemente, deseando devolver la felicidad que hace unos minutos poseían pero cuando se separó de él y lo miró, definitivamente no lo logró... Taehyung se veía tan frágil y... roto.

—Adiós... Jungkook.

Fue lo único que pudo mencionar Taehyung, al girarse dejando salir todas las lágrimas que se había esforzado en reprimir. Estaba amaneciendo, los primeros rayos de sol ya se reflejaban en el horizonte, era un nuevo día, uno que él no vería. La horrible sensación de pérdida se instaló en su pecho nuevamente, el tiempo se había agotado para él, para ellos. Finalmente entró a su casa con el corazón destrozado, sin vida.

✦✦✦

Jungkook despertó en la tarde, después de un largo sueño, se arregló lo más rápido que pudo y tomó la ropa ya limpia de Taehyung dispuesto a llevársela, sí, simplemente una excusa barata para volver a ver a ese hermoso ángel.

Llegó a la casa del chico y llamó a la puerta. Una señora con un gran parecido al peli-azul lo recibió, pero su rostro se veía demacrado, triste y agotado.

—Hola... Eh, ¿está Taehyung?

—¿Perdón? —la mujer lo miró sorprendida.

—Sí, vengo... a devolverle su ropa —le mostró la ropa a la señora y esta lo miró ¿dolida?

—Joven, Taehyung ya no vive aquí.

—Pero él... Yo ayer lo acompañé hasta aquí... ¿Acaso me confundí de dirección? 

—Joven, esto tiene que ser una broma de mal gusto, por favor, respete a esta familia y márchese.

—Pero... No es una broma señora... Él anoche... Nosotros... 

—Taehyung está muerto —dijo la mujer al borde de las lágrimas.

—¿Qué?... No señora, ayer yo estuve con él, y su ropa se mojó en la lluvia y vengo a devolvérsela... No puede estar hablando en serio.

—Sí, joven, Taehyung, mi hijo, murió hace un año, él... Justo un día como hoy s-se qui-quitó la vida... —la madre de Taehyung no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar desconsoladamente.

Jungkook se tensó. ¿Que Taehyung estaba muerto? No, esto no podía ser cierto, claro que no... Ellos anoche... No. Esto era una tontería.

—Tae era un niño muy alegre ¿sabe? —continuó la señora—. Él siempre tenía una hermosa sonrisa dibujada en el rostro, pero hace un año... Y-Yo no s-sabía que él estaba s-sufriendo así... Mi marido y yo lo encontramos... ¡Oh Dios mío! —un sollozo desgarrador salió de su garganta al recordar esa tragedia—... É-Él dejó una nota diciendo que ya no podía soportar más el rechazo del chico que le gustaba... Y-Yo no... Yo no sabía... Hubiera hecho lo que fuera por llegar a tiempo y salvar a mi bebé —su voz se quebró—. I-Incluso hubiera dado mi vida por él —la mujer parecía tan destrozada y desesperada—... El día de su entierro lo vestimos con una ropa igual a esa... P-Por favor joven... L-Le pido que no juegue con algo como eso... —la mujer rogó, sus palabras se rompieron y continuó llorando.

Jungkook estaba petrificado... Taehyung estaba muerto... No, no lo podía aceptar, estaba muerto por culpa de un imbécil que lo rechazó... Él no podía, ¡no!... Pero su cabeza viajó en el tiempo, dos años atrás y recordó, recordó esos ojos de Bambi, esos labios, esa piel... No, jodidamente no, Taehyung no podía ser ese chico castaño, flacucho y de lentes que a él y a sus amigos les encantaba humillar y golpear cuando lo veían solo en algún rincón del Instituto, no, él no podía ser... Él no...

—Eso no es verdad señora... Taehyung no puede estar muerto —y eso quería creer, cuando por fin encontraba a alguien que lo hacía desconectar del mundo, que lo hacía sentir libre... Enamorado... No, él no le podía haber jodido la vida a ese hermoso ángel... ¡No!

—Joven... ¿Me acompañaría al cementerio?... Quiero dejar unas flores para él.

Jungkook aún paralizado, asintió, él tenía la necesidad de ver que esa mujer no estaba jugando con su cabeza, porque... Él y Taehyung... Ellos ayer estuvieron juntos, fue real, claro que lo fue.

Llegó al cementerio, estaba totalmente vacío y silencioso, caminó junto a la mujer aún guardando la esperanza de que esto fuera una broma de muy pero muy mal gusto y Taehyung saliera de algún sitio burlándose de su cara tonta al haber caído en su juego, pero al divisar la lápida del chico, se quedó paralizado... Ahí estaba... La ropa que le había prestado. Jungkook corrió hacia ella y se arrodilló al frente de esta, no, esto no podía estar pasando, miró su ropa y vio un papel algo maltratado encima de esta. Había algo escrito en él, la caligrafía era bonita pero algo apresurada e inestable, como si la persona que escribía hubiera estado temblando, también había un rastro de lágrimas secas sobre la tinta negra, que se volvía levemente gris debajo de ellas. Finalmente lo leyó...

Jungkook... Te amo tanto, eres la persona que más he amado en mi patética vida, incluso más que a mi familia y más que a mí mismo, tanto que no podría explicarlo. Siempre soñé con estar junto a ti y compartir mi vida contigo, en mis fantasías teníamos un final feliz, y me amabas como yo lo hago, me mirabas con esos ojos tan brillantes como lo hiciste anoche, como si fuera la persona más hermosa de este mundo para ti, tu obra de arte más valiosa, tuyo... Pero sé que eso nunca pasaría, tú eras un chico heterosexual, y aunque en aquel entonces ya no lo fueras, nunca te habrías fijado en mí, sé que estuviste conmigo solo porque no me reconociste, ni siquiera me recordaste cuando te dije mi nombre, pero no te preocupes, tampoco esperaba que lo hicieras, sé que cuando estaba vivo mi apariencia te daba asco, y te comprendo, yo mismo sentía asco de mí. Aún así todos los días soportaba tu rechazo conservando la esperanza de que algún día todo cambiaría, jaja qué estúpido ¿no? Solo me conformaba con que me regalaras tu sonrisa, aunque el motivo de ella fueran las burlas hacia mí, pero verdaderamente no me importaba, tú eras todo mi mundo, si estabas feliz yo también lo estaba, sé que fui tan ridículo al aferrarme a un sueño inalcanzable... Intenté olvidarte, pero era jodidamente imposible, mi vida era tan miserable, no tenía sentido seguir viviendo sin ti, perdóname por ser tan débil y no poder continuar, nunca te he guardado rencor, no podría de ninguna manera. Quiero que seas feliz, tengas una larga vida y encuentres a un chico que te ame como estaba dispuesto a hacerlo yo. Te agradezco infinitamente por hacerme sentir vivo como nunca me sentí, siempre seré tuyo por toda la eternidad, aunque tú nunca me pertenezcas.

Taehyung.


Jungkook liberó un sollozo desgarrador desde lo más profundo de su garganta, Taehyung quería que él fuera feliz... Tan malditamente injusto. Ese ángel no era idiota, ni patético ¿¡por qué mierda se disculpaba!? Taehyung jamás fue una persona débil, Jungkook lo fue, era un completo imbécil que disfrutaba humillarlo, tan cobarde, solo porque le gustaba a ese chico. Ridículo. Él unos años atrás supuestamente era heterosexual, tenía tanto miedo de ser visto mal por su verdadera sexualidad, que no le importó aparentar lo que realmente no era y destruir con ello a la persona que menos debía.

Jungkook no merecía nada bonito en su vida, él definitivamente no lo hacía. Lo único que tenía lo había jodido completamente, el ser más hermoso y puro que jamás podría existir, ese ángel que lo amaba sin importar nada. Lo había perdido por su completa estupidez. Por el miedo absurdo de mostrarse tal cual era.

Como pudo se puso de pie, ni siquiera podía escuchar los gritos preocupados de la señora Kim a sus espaldas cuando corrió sin dirección, sus pies dolían por la fuerte velocidad en que se movían, las lágrimas empañaban todo su alrededor, la culpa y el dolor devorándolo vivo, incluso no se dio cuenta del sonido de un claxon que casi ensordecedor le advertía que no debería estar en ese lugar. 

Un auto lo atropelló, él no lo supo, ya estaba muerto por dentro.

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Espero que les haya gustado ¡! Realmente no suelo matar a mis personajes pero en esta ocasión quería drama xd 

Déjeme su reseña :'3 

11 марта 2021 г. 17:33:59 2 Отчет Добавить Подписаться
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𝒅𝒂𝒏𝒚 ㅤㅤㅤ𖥻 ִ ۫ ּ 𝒌𝒐𝒐𝒌𝒕𝒂𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒉𝒖𝒔𝒊𝒂𝒔𝒕𝒊𝒄﹗☁️ ㅤ ㅤshe/her • capricorn • 02 line ㅤonly army • Votton religion • Vharem ㅤㅤㅤwattpad: @KookTaeBabies ㅤ ㅤ ㅤㅤ𝗔𝗱𝘃𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀: 🍄。๑ Mis tramas varían mucho. Principalmente me gusta escribir drama, humor, smut y fluff. Los romances sufridos son lo mío uwu。 🍄。๑ Algunas de mis temáticas son un poquito turbias para público sensible. No me hago responsable de posibles traumas。 ㅤㅤ#𝗦𝘂𝗽𝗲𝗿𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 𝘂𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗲࿐ ꒰❀: Prohibido crear PDF de mis historias. ㅤㅤㅤ𝗘𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗺𝗲 𝗲𝗻: twitter, instagram y sweet ㅤㅤcomo: kooktaebabies 🍂 ㅤㅤ𝐒𝐓𝐑𝐄𝐀𝐌 𝐁𝐔𝐓𝐓𝐄𝐑 ¡! ♡ 。。。 𝐺𝑟𝑎𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑙𝑒𝑒𝑟 𝑚𝑖𝑠 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎𝑠, 𝑝𝑎𝑠𝑡𝑒𝑙𝑖𝑡𝑜. ¡𝑄𝑢𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑎𝑠 𝑑𝑖́𝑎𝑠 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑜𝑠𝑜𝑠! 。。。 ║▌│█║▌│ █║▌│█│║▌║ ©kooktaebabies

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Luz Chamu Luz Chamu
Empecé en modo “hot” y terminé llorando jajaja
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