Короткий рассказ
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The end

Taehyung P.O.V

Es muy difícil explicar cuanto amo a Jungkook, él es la persona más maravillosa del mundo, la más bella y la que más me comprende, quien con sólo aparecer por la puerta de mi apartamento llena mi corazón de dicha.


No me imagino la vida sin él, sin mi dulce pelinegro, sin esos hermosos luceros que brillan como mil luciérnagas en la noche, sin esa sonrisa tan pura y perfecta como la de un pequeño conejito, sin sus pequeños pucheros y fruncimientos de nariz haciéndolo ver como la persona más hermosa ante mis ojos.


Me gustaría estar tanto tiempo con él como me sea posible pero me temo que las cosas no son como uno desea.


Mis pensamientos cesaron cuando oí la dulce voz de mi azabache llamándome.


— ¿Hyung? ¿Estás bien?.— Me dijo mientras pasaba su mano blanquecina sobre mí rostro haciéndome parpadear levemente.


— ¿Eh? Oh si Ggukie, estoy bien, solo me distraje un momento.— Agarre su mano con la mía y entrelace nuestros dedos haciéndole sonreír.


— ¿Y... Se puede saber en qué?.— Pregunto mientras empezó a mover nuestras manos entrelazadas con impaciencia.


— En lo maravilloso que es ser tu novio cariño.— Le digo haciéndolo sonrojar, es una de mis cosas favoritas en el mundo ver como su rostro se colorea levemente mientras frunce levemente el ceño.


— Ay Hyung siempre dices lo mismo, algún día voy a entrar en tu cabeza para poder ver en que piensas.— Se cruzó de brazos e hizo un puchero, soltando nuestras manos entrelazadas.


— No puedes.— Me incorporó un poco de la cama.


— ¿Por qué? Yo quiero.— Dijo haciendo aún más pronunciado su puchero.


— No puedes entrar porque ya estás dentro desde el momento en el que nos conocimos.— Le digo mientras le pellizco la nariz cariñosamente.


De un momento siento un peso en mi regazo y lo tengo haciéndome cosquillas en mis cosquillas.


— Ggu... Ggukie pa... para por favor.— Intento parar sus manos sin éxito, era poco probable que le detuviera cuando se molestaba, ya que es muy competitivo y no tengo la fuerza suficiente.


— Ruega clemencia Hyung, sabes que no me gusta que me avergüences.— Me dice mientras sigue pinchandome con sus dedos por todas las partes de mi torso.


— No... No es mi culpa, que te veas... Tan bonito sonrojado...— Le digo con la respiración ahogada y pegando una gran inspiración cuando para


Vuelve a inflar sus mejillas otra vez dispuesto a atacarme como un lobo a su presa pero a mi parecer era como un pequeño conejito a una flor.


— ¿No vas a parar nunca no?.— Me dijo mientras se resignaba y se acercaba a mi para abrazarme.


— Nunca, ni muerto lo haría, siempre estaré dispuesto a decirte lo mucho que te quiero y lo perfecto que eres.— Le apreso entre mis brazos fuertemente mientras reparto besos por todos sus cabellos.


— Hoy estas más cariñosito de lo normal Hyung.— Me dice mientras asomaba su carita desde mi pecho.


No podía parar de admirar su rostro tan etéreo, si fuera posible mis ojos se transformarian en dos perfectos corazones cada vez que le mirará.


— Para mí que estoy igual que siempre, no será... ¿Qué hoy estás más quejica de lo normal? ¿Quieres una sesión de mimos pequeño travieso?.— Le digo mientras muerdo levemente el cartílago derecho.


Gime levemente por sorpresa y coge mi cintura incitandome a seguir mordiendo su lóbulo.


— Bu... Bueno tal vez quiera unos pocos mimos... Hace tiempo que no tenemos una sesión y te extraño Hyung...— Me dijo haciendo que ambos nos sonrojasemos.


— Así que... ¿Mi pequeño bebé quiere jugar?.— Le digo mientras le empiezo a besar tiernamente la mejilla.


— Si Hyung... Y esta vez... ¿Puedes...Puedes ser tú?.— Me dijo mientras me besaba la mandíbula.


— Soy todo oídos amor, ¿Qué quieres que haga?.— Le digo tomándole del mentón para besarlo tiernamente en los labios, me encantaba como en estos temas se cohibia aun cuando hace mucho tiempo que empezamos a tener relaciones sexuales.


— Está vez si quiero ser el de abajo...— Me dijo en un leve susurro, normalmente no le gustaba estar abajo y a mi como me daba igual siempre hacía lo que él quería solo para complacerlo.


Amo en demasía complacerlo y hacerlo en la postura y manera donde él esté más cómodo.


— Entonces hoy mi bebé me va a dar el honor de entrar en su jardín, prometo cuidarlo muy bien Ggukie.— Le digo mientras recibo un manotazo sin fuerza en mi hombro.


— Pero deja de decirlo tan ñoño Hyung... Me vas a hacer arrepentirme...— Me dice mientras se enfurruña levemente

.

— Jeje, sabes de sobra que me da igual la manera mientras sea contigo, sólo quiero tu comodidad y si tu me dejas te cuidaré y te haré ver las estrellas.— Le digo y parece convencerle porque inmediatamente choca su boca con la mía y me pide permiso para ingresar su lengua en mi cavidad bucal que yo con gusto le dejo entrar.


Le tumbó mientras seguíamos unidos por nuestros labios.


En unos minutos nuestras lenguas estaban en una batalla por ver quien dominaba más, sacandonos gemidos a cada uno en el proceso.


— Hyung... Quitese la camiseta ya.— Me dijo con desesperación mientras tiraba de mi prenda.


— Vaya parece que alguien está muy impaciente...— Me burló pero cumplo su orden y me quito la camiseta dejando mi pecho acaramelado al descubierto.


Veo en su mirada puro deseo y lujuria mientras pasa una mano por mi abdomen y siento su boca hacer un recorrido por este.


Me sintiendo tan bien con su lengua por mi abdomen pero no, hoy decidí ser él que lo mimara.


Lo separó y me pongo entre sus piernas.


—Mmm... ¿Qué pasó?.— Me dice confundido mientras yo empiezo a besarle su nuez de adán.


—Te dije que hoy quería complacerte...— Le digo sonriendo contra su blanquecina piel que tan loco me traía.


—E-está bien...— Musito sumisamente, amaba lo sensible que era porque me dejaba vía libre para hacer todo lo que yo quisiera y más.


Empiezo a desnudarle mientras cubro de besos toda su bonita piel, desde sus hombros hasta sus muslos, recorro todo su cuerpo como si estuviera pintando un cuadro, su cuerpo como mi lienzo y mis besos como pintura.


Me detuve en sus lindos y rosados botones, besando chupando y mordisqueando sacándole múltiples de gemidos y tirones de pelo en mi cabello.


Me separe levemente para verle hecho un desastre de gemidos ahogados y jadeos era de lejos la imagen mental más bonita del mundo.


Nunca me cansaré de repetir lo afortunado que soy por tenerle a mi lado.


Ya sólo me quedaba su bóxer por quitar y él ya estaba retorciendose y metiéndome prisa.


Jugue un poco con el elástico mientras apretaba levemente su extensión.


— Hyung... Por favor hazlo ya...— Susurro entre gemidos, música celestial para mis oídos.


— Tus deseos son órdenes para mí, príncipe.— Y se lo quite revelando su erección, al mismo tiempo que la envolvía con mis dedos.


Empecé a masturbarle levemente mientras chupaba mis dedos para poder prepararle.


— No-no voy a aguantar mucho más.— Escuché y eso me dio la señal para meter lentamente uno de mis largos dedos.


Lo escuche jadear y empecé a moverlo lentamente para no hacerle daño, lo que menos quería era dañar a mi tesoro.


Cuando sus gemidos se hacían cada vez más alto, aumente otro más mientras él arqueaba su espalda.


No me cansaré repetir que la imagen es la mejor.


Ver su rostro sonrojado, con los ojos entre cerrados mientras respiraba agitadamente, con su boca semi abierta dejándome escuchar sus gemidos, con su miembro goteando...


Se me hacía la boca agua.


Cuando me pego una patada en mi muslo, note que ya estaba listo para recibirme.


Me quite toda la ropa dejando al aire mi pene que rebotó en mi estómago.


— Voy a entrar, ¿Preparado pequeño?.— Le dije mientras me colocaba encima de él con mi glande rozando su entrada.


— Si-si, entra ya... Maldita sea.— Y con eso empecé a meterme lentamente escuchando esos sonidos de puro placer mientras sus nudillos se ponían blancos.


Me quedé un rato parado esperando a que se acostumbrará a mi longitud porque era de todo menos pequeña, así que para distraerle en la espera empezamos un beso sucio y demandante.


Note unos movimientos de cadera, rompí el beso y empecé a moverme.


Empecé con estocadas lentas y profundas, sacandonos gruñidos en el proceso.


Hoy no quería hacerlo duro, hoy quería hacerlo lento y profundo para disfrutar de la maravillosa vista de mi chico.


Aumenté mi velocidad un poco cuando encontré su prostrata y coloqué las piernas de Jungkook en mis hombros para que sea aún más profundo.


Él ya estaba sollozando de puro placer, mientras me pedía más y más.


Yo también estaba sollozando, era un placer inimaginable.


Hacer el amor con él siempre me llevaba a las estrellas.


Estaba por llegar así que tomé su pene y lo masturbe al ritmo de las embestidas.


Quería llegar junto a él.


Y lo hicimos, él se corrió entre nuestros estómagos y yo en su cálido interior.


Caí exhausto encima de él, nuestras respiraciones agitadas y nuestro pulso acelerado.


Aproveche a besar levemente su pecho mientras él seguía tratando de regular su respiración.


Decidí quedarme un rato dentro de él mientras me acomodada mejor en su pecho y este me empezaba a hacer cariñitos en la cabeza.


— Ha sido maravilloso.— Dijo ahora respirando pausadamente.


— Y tanto...— Musite a la par que me disponía a salir de él.


Pero me detuvo.


— ¿Eh?.— Me extrañe.


— Quédate dentro... Me gusta sentirte...— Se sonrojo violentamente tras lo dicho y eso hizo que me pusiera duro otra vez.


Y empezamos la segunda ronda...


×××


Me desperté después de haber tenido un par de rondas, aún seguía con mi miembro dentro de Jungkook porque este no quería que me saliera.


Tan caprichoso que es.


Él seguía dormido así que decidí salir lentamente de él escuchando un leve jadeo.


Recé internamente para que no se despertará.


Y la suerte estuvo de mi lado porque no lo hizo.


Me levanté de la cama y me fui al baño para llenar la bañera de agua y refrescarme el cuerpo.


Mientras se llenaba, me dirigí al cuarto de nuevo para observar el rostro tranquilo del amor de mi vida, con un poco de saliva cayendo de sus labios ligeramente abiertos.


Era lo más tierno del mundo.


Cuando pasaron unos minutos fui al baño de nuevo y vi que la bañera ya estaba llena.


Cerré la puerta del baño y puse el pestillo.


Me metí en el agua poniendo mi piel de gallina por el cambio de temperatura.


Pero era cálido.


Me metí completamente notando como todo mi cansancio se frenaba.


Y empecé a pensar en toda mi vida.


Desde los errores que cometí.


Hasta los problemas que tuve sin tener necesariamente la culpa.


Y me di cuenta de que la mente es nuestro mayor enemigo.


Desde pequeño cuando mis padres se avergonzaban de mí por ser un niño amanerado.


Aún recuerdo los golpes de cinturón de mi padre y los sollozos de mi madre.


Cuando pase a la adolescencia creí que todo cambiaría...


Iluso de mi.


Aunque habría crecido seguía siendo delgado y mi padre seguía con sus golpes de cinturón.


Ya me había acostumbrado, de hecho me sentía raro sin sentirlos al menos una vez a la semana.


También mi padre le gustaba que sus amigos jugarán conmigo alegando que si tan amanerado era que le chupara la polla a todos.


Lastimosamente también me acostumbre a eso y dejo de tener significado para mi.


Todo lo dejo de tener.


No sabía para que vivía, no encontraba el motivo.


No tenía amigos porque no me gustaba hablar con la gente.


No es algo malo en sí, solo que me gustaba estar solo, eran los pocos momentos que tenía sin manos pegándome o toqueteandome.


Hasta que llegó Jungkook.


Él fue mi rayo de sol que iluminó mi tormenta.


Él me ayudo a seguir adelante.


Me presento amigos.


Se hizo mi amigo, luego mi mejor amigo hasta que finalmente mi novio.


Me ayudo a seguir adelante.


Pero no olvide nada.


Los recuerdos siguen atormentandome, haciéndome más irascible.


Y ya no puedo soportarlo más.


No quiero hacer sufrir a nadie por mis problemas ahora que tengo a gente que le importó.


Así que tome una decisión.


Acabaría con todo.


Por eso estoy en la bañera, con el pestillo de la puerta echado.


Me acerque a las cuchillas que compré y las miré por unos segundos.


Estaba seguro de mi decisión.


No estaba dispuesto a flaquear ahora.


Enterre de un tirón la cuchilla en mi muñeca, viendo como la sangre brotaba.


Recuerdos felices se venían a mi mente mientras empezaba a sentir dolor.


Lo siento tanto Jungkook.


Cogí la segunda cuchilla y me la enterre en la otra muñeca.


Te amo tanto Jungkook.


Hundí mis manos en el agua sintiendo como empezaba a perder la consciencia.


Estaba llorando, quería hacerlo pero no quería abandonar a Jungkook.


Incluso en mis últimos momentos sigo lamentandome de mis errores.


Pero de lo que nunca me arrepentiría es de conocer a Jungkook.


Te extrañare Jungkook.


Y lo último que escuche antes de sumirme en el descanso eterno fue a Jungkook llamándome...


×××


Bueno hasta aquí este OS, tenía esta idea en mente desde hace tiempo y quería ponerla en práctica, no ha salido tan mal como me esperaba así que por eso decidí subirlo.


Mis lemon no son muy buenos pero iré mejorando jeje, no creo que mucha gente lea esto así que a la poquita gente que va a dar oportunidad a este OS se lo agradezco mucho❤️


—Noa.

24 февраля 2021 г. 14:29:44 0 Отчет Добавить Подписаться
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Об авторе

Noa Dazai No se me da bien escribir pero aquí estoy<3 estoy también en Wattpad donde también están todos las las historias que tengo aquí con el mismo user @/woongnetic❤️

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