vampiredramaqueen Kenia De La Torre

Celos, envidia y locura rodean la misteriosa y terrible muerte de Davina Gascón. Todas las evidencias señalan a una sola persona como el principal sospechoso: El enamorado pero trastornado escritor, Ele Sánchez.


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#crimen #misterio #drama #suspenso
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Todos los caminos llevan a Ele

Todo comenzó hace seis años, cuando me enamoré de una conocida actriz que no correspondió nunca a mi amor, pero sí que se aprovechó de mi cariño y mi ingenuidad. No voy a mentir, aún estoy muy herido, muy lastimado por su proceder, pero yo no soy un hombre rencoroso y mucho menos, un asesino. Yo la amaba a pesar de lo que me hizo, pero mi idea era proceder legalmente, no matarla. Se metió con lo más sagrado para un escritor: su obra.

Confieso que me enloqueció desde el primer instante en el que la vi. Con su cabello rubio y esos enigmáticos ojos verde esmeralda que iban tan acorde a su tez blanca.

En aquel tiempo había participado en algunas cuantas producciones de bajo presupuesto con roles secundarios. Imperceptibles, diría yo. Sin embargo, a pesar de ello, su talento era notorio.

Entonces yo era parte del equipo de los escritores de la barra de comedia del canal, cosa que hacía solo para pagar las cuentas, pues si les he de ser sincero, la comedia no es mi objetivo, sino la novela negra. Ya saben, homicidios, misterios, detectives y esas cosas. Sí, ya lo sé, puedo ver la ironía de mi situación. También estoy consciente de que todo apunta hacía mi y por eso estoy aquí.

—Pudo haberse arrepentido. O tener un arranque de ira. No olvide que sus huellas están por toda la escena del crimen, señor Sánchez.

—Lo sé y puedo explicarlo.

—Lo escuchamos, Eleodoro.

—¡Jesucristo, no me llame así! ¡Ele, solo Ele!

—¿No le gusta su nombre?

—Es obvio que no —respondí, intentando modular mi voz, de manera que no fuera tan evidente mi molestia. Sí, odiaba mi nombre, lo odiaba con toda mi alma y para colmo, no tenía otro. Muchas veces pensé en cambiarlo, pero los trámites legales me resultaron engorrosos, fastidiosos e insoportables, así que lo recorté para fines prácticos.

—Supimos que hace poco tuvo un enfrentamiento con uno de sus colegas por ese motivo. Incluso, lo mandó al hospital unos días después de que lo llamó por su nombre completo.

—Es verdad, pero no veo que tenga que ver con lo demás.

—Todo tiene que ver, señor Sánchez —agregó la detective sin apartar la vista de los papeles que tenía enfrente.

—¡Se lo advertí, le dije que dejara de llamarme así, pero se quiso hacer el chistoso y me hizo perder la paciencia!

—¿Y pierde la paciencia muy seguido?

—Mire, yo soy un tipo muy tranquilo. Pero ese imbécil llevaba semanas burlándose de mí enfrente de todos. Se lo pedí por favor muchas veces, pero hay gente que no conoce los límites entre el humor y el acoso sistemático. Pérez es un cretino. Aun así, me disculpé después del incidente.

—Pero no sirvió de nada, porque de todos modos lo demandó.

—Como dije, es un cretino.

Jueves 3 de octubre, camerino de Davina Gascón, 5:00 am.


—¿Juan? ¿Qué haces aquí a esta hora? —Preguntó la encargada de la limpieza.

—Vengo a hablar con Davina ¿Sabe si ya llegó?

—Yo creo que sí, parece que hoy tiene llamado.

—Voy a ver, con permiso.

—Pasa, Juanito.

La empleada se retiró para continuar limpiando en otra área y Juan entró al camerino notando que la puerta estaba entreabierta y ella estaba sentada dando la espalda a la entrada.

Pérez se paró de puntillas para darle la sorpresa a su amante tapándole los ojos, pero la sorpresa se la llevó él cuando al acercarse más, vio en el reflejo que sus cuencas estaban vacías y le faltaba la parte inferior de la quijada.

Un grito hizo eco en todo el pasillo haciendo salir a los demás de los otros camerinos.

Pero esa horrible visión fue de lejos lo más aterrador en ese momento, pues clavado en el pecho con un cuchillo de cocina con mango de madera, estaba un letrero escrito con sangre que decía: "Sigues tú".

Sala de interrogatorio, viernes.

—Siéntese, Juan. Juan Pérez Sandoval.

—Sí.

—¿Qué relación mantenía con la occisa? — empezó la detective Huerta.

—Amigos.

—Amigos… ¿Desde cuándo?

—Desde hace mucho. La conocí en el estudio 4, cuando era parte del elenco de "Todo para todos".

—¿A qué se dedica, Juan?

—Soy escritor.

—¿Conoce a Eleodoro Sánchez, entonces?

—Sí, somos compañeros desde hace mucho.

—¿Hace cuánto?

—Hará unos cinco años.

—¿Y se llevan bien?

—No, ya no —respondió con cierta molestia, jugueteando nerviosamente con los dedos.

—¿Ya no? ¿Por qué, qué ocurrió?

—Él... Ha cambiado. Solía ser un tipo muy alegre, muy agradable, pero se ha vuelto muy agrio.

—¿Tiene idea de por qué?

—No, no lo sé. Y la verdad prefiero mantenerme lejos de él.

—¿Ha tenido algún enfrentamiento con su compañero?

—No, no, todo tranquilo.

—Pues qué extraño, porque aquí dice que estuvo en el hospital hace unos meses debido a una pelea con Sánchez. Incluso, lo demandó por daño moral y lesiones.

—Bueno, no pueden culparme por querer olvidar ese momento.

—Es que en este momento, no es conveniente que trate de olvidar nada, señor Pérez. Más bien, nos ayudaría mucho si recordara.

—¿Eleodoro es sospechoso? —Preguntó ansioso y hasta emocionado— Porque, ya que insisten, puedo contarles varias cosas de ese maniático.

—Adelante.

—¡Sí, ese loco me golpeó y me mandó al hospital! ¿Y saben por qué? ¡Porque lo llamé por su nombre! ¡¿Qué culpa tengo yo que tenga un nombre tan horrible?!

—Cálmese, Pérez.

—Yo solo bromeaba y me estrelló la cabeza contra la pared y me pateó hasta que se cansó. Hasta hoy no puedo hacer bien del baño. Me jodió.

—Regresemos a la madrugada en la que descubrió el cadáver.

—¿No quieren saber de Eleodoro? Ya les dije que puedo decirles muchas cosas.

—Por favor, solo responda a lo que le preguntemos. Y siéntese.

—Bueno, como quieran.

—¿Cuál es su hora de entrada, Juan?

—A las nueve.

—A las nueve… ¿Y qué hacía a las cuatro de la mañana en ese lugar?

—Fui a visitar a mi amiga. Era su cumpleaños y quería darle la sorpresa.

—¿A esa hora?

—Padezco insomnio. Y ansiedad, desde que ese salvaje me golpeó. No es un crimen ¿O sí?

—¿Padecer insomnio o madrugar tanto para ir a ver a su "amiga" para felicitarla?

Visiblemente molesto por el tono que Huerta utilizó, Juan se removió en su asiento bajando la vista.

—¿Hace cuánto que está casado, señor Pérez?

—Tres años.

—¿Vive con su esposa?

—No, ya no.

—¿Desde cuándo?

—Desde el jueves.

—¿Tiene hijos?

—No.

—¿Su esposa sabía que mantenía una relación de amistad con la actriz?

—No...no lo sé.

Por el momento es todo, le recomendamos que no salga de la ciudad mientras dure la investigación.

—¡No metan a mi esposa en esto, ella no tiene nada que ver!

—Hasta luego, señor Pérez. Gracias por su tiempo.

19 февраля 2021 г. 3:37:22 4 Отчет Добавить Подписаться
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eduardo herrera eduardo herrera
que intenso. me gusta.
Brócoli Con Brócoli Con
Ese tipo está loco y el otro es un mentiroso. A ver cómo resulta esto. Leí la del maestro y está muy bonita.

~

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