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La época de debutantes ha comenzado y en el Reino de Corea un hermoso Duque ha llegado a la ciudad, solo qué tal vez lo que el Duque busque no sea una esposa... -kooktae -soft -smutt -two-shot -The Bridgerton Universe -Historía original


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La época de debutantes daba inicio durante aquella primavera de 1897 en el Reino de Corea. Un espectáculo digno de presenciar, en el cual las familias más reconocidas de la sociedad, brindaban una serie de bailes y días de campo a rebozar con todo el glanmur y clase que solo la gente adinerada y con clase podrían darse.


Las jovencitas mayores a los dieciocho años llevaban meses preparando todos los vestidos que se utilizarían durante todo el mes en las diferentes actividades programadas por las principales familias de la realeza coreana. Los jóvenes adultos, tendrían sus trajes listos y colgados en sus percheros, las barberías y las modistas se verían atestadas de clientes. La capital también sería testigo de las madres desesperadas en la búsqueda de un buen pretendiente para sus hijas, uno que tuviese la dote y el titulo necesarios para concretar un matrimonio fructífero y beneficiario para sus respectivos apellidos.


La cosa distaba mucho de ser divertido para nuestro protagonista, ya que seria otra primavera en la cual su madre lo atosigaría hasta ya no más, para que por fin consiguiese una esposa; Kim Taehyung, el menor de la Familia de los Marquéses Kim se negaba rotundamente a sentar cabeza, tal y como ya lo habían hecho sus hermanos mayores; Kim Namjoon y Kim Hyeri. Llevaba mas de tres primaveras poniendo excusas para no formalizar con nadie y, este año claro está, no sería la excepción. Por Dios, el joven apenas cumplía los veintiún años, pero cuando su madre lo llevaba a los límites quejándose acerca de que nadie querría un viejo hombre, el juraría que tenía más de cuarenta.


La primera fiesta de la temporada daba inicio aquel primer día del mes donde brotaban las flores y los días se hacían más largos. La luna se había alzado en lo alto siendo el faro principal de los futuros amantes en esa bonita noche primaveral, el sutil viento soplaba en las arboledas dándoles un aspecto casi danzante casi arrullador, los miles velas se encendían y las copas se llenaban y los músicos terminaban de afinar.


Los hombres terminarían de acomodar sus chalecos de seda, mientras bebían un trago de whiskey para afianzar ese aroma varonil en ellos, a la par que buscarían portar sus más elegantes accesorios y relojes, que durante esa época eran una muestra de su poder adquisitivo y principalmente de su posición social. Las jóvenes instarían a sus mucamas a apretar aún más sus corsés buscando acentuar aún más sus delicadas curvas y, retocarían aún más sus peinados estilizados, también se pellizcarían los labios en la búsqueda de aquel rojo cereza encantador; esa era una noche para deslumbrar.


En esa primera celebración en especial, todo sería aún más elegante, ya que se había corrido el rumor de que un Duque había arribado a la capital justo para la época de las debutantes y, eso solo podía significar una cosa: iba en busca de una esposa, y casarse con un Duque era un escalón muy alto en la sociedad, era codearte con la realeza pura. El murmullo bajo y constante de los sirvientes había corrido como lava llevando la más relevante noticia del momento, hasta llegar a cada familia de la nobleza, si eso era correcto, las jovencitas debían esforzarse lo triple y los jóvenes muchachos, debían enfatizar aún más su posición.


Claro, este no era el caso de Kim Taehyung.


—Se dice que el heredero de los Duques Jeon ha venido a la ciudad—murmuro la marquesa Kim, mientras terminaba de arreglar el chaleco púrpura de su joven hijo.


—¿Es por eso que me has obligado a utilizar este costoso traje?—inquirió Taehyung, mientras se observa en el espejo. Claramente siendo todo un adonis en su esplendor, con aquel cabello como hilos de oro rubio y las facciones perfectas.


—Si queremos que consigas una de las joyas de la temporada, tienes que lucir mucho más guapo que un Duque, eres un marqués de alta posición, pero sabemos que las madres prefieren el rango más alto.


Kim Soojin, marquesa por matrimonio, no concebía como su último niño aún no encontraba una pareja. Ella sabía que él más joven de los Kim era sumamente agraciado, con aquellos ojos almendrados combinados con el iris miel en ellos, causaban un hechizo sin igual en las personas y, ni que decir de sus facciones asimétricas combinadas con unos labios llenos y aquella sonrisa herencia de padre... sin duda era una combinación perfecta. Ella tenía el pleno conocimiento de que Taehyung era codiciado desde hace tres temporadas, pero su hijo se negaba a tomar una prometida; familia tras familia era rechazada por este sin importar lo mucho que ella insistiera. Aunque, ahora con este Duque en la ciudad, tal vez el sentido de la competencia entre los hombres, lograría que su pequeño marqués se interesase en alguna joya de la temporada. Pensaba. Lo que ella ignoraba en su totalidad era la razón por la cual su hijo menor no tenía el más mínimo interés en buscar una esposa y ningún Duque, ni el mismísimo Rey, lo animaría a encontrar una.


—Madre, realmente no estoy interesado en buscar una pareja esta temporada. —Ni las otras. Quizo agregar, pero se lo guardo para sí mismo, no quería ocasionar una pelea ahora mismo.— Quiero vivir mi juventud, ¿Acaso ya no soy tu bebé?


— Tonterías, siempre lo serás, pero cuando se supone me darás un nieto, un niño con esa sonrisa tan preciosa que tienes. Me hago vieja Taehyung, quiero poder cuidar de mis nietos. —debatió la marquesa.


Pero, Kim Taehyung ya no caía en la culpa como tantas veces le ocurrió en el pasado. Sus hermanos mayores estaban casados y él presentía que pronto Namjoon les presentaría al futuro heredero, esa era una de la principales ventajas de ser el último hijo; no tendría la obligación de dar un bebé a este mundo para continuar un linaje. Y sin olvidas a su querida hermana que se había casado hace dos temporadas, los nietos no tardarían en llegar, así que en realidad su madre estaba siendo una dramática manipuladora.


“Ya no caeré madre.”


—Estoy seguro que Nam te dará muchos nietos pronto. Es más, puedo jurar que cuando regrese ya tendrá encargados cuatrillizos.—refutó burlón Taehyung, mientras iba en la búsqueda de sus anillos favoritos. Si bien, no estaba en lo más mínimo interesado en la fiesta a la que irían, si estaba muy interesado en lo que vendría después cuando abandonase está.


—Toma uno de los anillos grandes, no me gustan esos simples anillos de plata. No demuestran nuestro poder. —dijo la mujer, mientras miraba con desaprobación como su hijo tomaba cuatro simples anillos de plata y se los colocaba a la par que le daba una sonrisa burlona y de reto, como diciendo "Quítamelos".— Ire donde tu padre, mejor te espero abajo antes de que me causes más estrés jovencito.


Taehyung observó como su madre abandonaba su alcoba y sonrió para si mismo, mientras buscaba sus gemelos de oro y se los colocaba. Por que si bien, no iba con el objetivo de conquistar a alguna chica, si le encantaba ser admirado por la sociedad. Con una última mirada al espejo, bajo.






•••





La casa del Barón Suk había sido debidamente decorada, con miles de velas que se alzaban en los jardines y a todo lo largo de su propiedad dándole un aspecto mágico, adentro de la propiedad la belleza de la arquitectura combinaba en la sutil elegancia de la decoración en tonos rosa pálido. Los candelabros de araña y cristal estaba. alzados en lo alto junto con unas largas mesas decoradas con manteles bordados en oro y sus respectivos utensilios de plata brindaban ese toque de riqueza necesaria para resaltar a los Barones, los músicos eran esa cereza en el pastel armonizando con los clásicos de Debussy.


La celebración había comenzado desde hacía un tiempo, pero los Marqueses Kim habían llegado un tanto atrasados por sugerencia de Soojin. Ella estaba empeñada a que su pequeño se luciera, y por ende llegar tarde solo generaría expectativa. Es por eso que ahora entraban causando un estupor, habiendo o no un Duque, Kim Taehyung siempre sería uno de los principales candidatos en la lista de las joyas. Las jovencitas se alzaron pavoneándose en la necesidad de una mirada de parte del joven marqués, alzando aún más el pecho y sumiendo las costillas, dándole miradas coquetas suavizadas con un toque de inocencia.


"Tal vez, tal vez ese sería el día en el cuál una de ellas lograrían que éste cayera."


Pensaban, pero Kim Taehyung fingiría observarles como buscando algo, les lanzaría una mirada seria en lo que la sonrisa llegaba a sus labios, para luego girarse y continuar tras sus padres.


—Viste cuantas miradas se posaron en ti. —murmuró bajito Soojin a su hijo.—Ningún Conde por más posicionado que este es más guapo que tú.


—Aún no vemos al Duque, quien sabe y es un digno oponente a nuestro muchacho.—le respondió el marqués, mientras se dirigían en la búsqueda de los anfitriones.


—Me gustan los oponentes, ojalá sea la sensación este año. Estoy cansado de que Jimin y yo seamos el premio gordo de esta ciudad. —les refutó Taehyung.


—Sabía que la llegada del Duque, enfatizaría tu sentimiento de competencia. Ya estoy lista para planear una boda, qué tal con la hija de Lord Gwon es toda una belleza.—dijo Soojin con una sonrisa. Su hijo por otro lado estuvo apunto de voltearles los ojos, sin embargo optó por irse.


—Saluden a los barones de mi parte, iré por una copa.


—Pero, el champán está...—pero no pudo completar la frase ya que su hijo se había ido dejándola con la palabra en la boca.


Taehyung sentía que le estaba dando migraña la habladuría de sus padres acerca de su futuro, por eso prefirió irse antes de comentar algo más mordaz que hiciera que su máscara cayera. Al contrario de lo que pensaba su madre, él agradecía profundamente al famoso Duque por su presencia durante esa época del año, ya que con esta, ni el, ni Jimin tendrían que preocuparse tanto por las muchas familias que estaban tras su posición, principalmente agradecía esa presencia ya que con esta esperaba que su mejor amigo tuviese un poco suerte y no lo obligaran a contraer matrimonio esta temporada.


Park Jimin era el primogénito de los Condes Park, un joven de veintitrés años, sumamente bello y elegante, con facciones delicadas y aura dominante. Por azares de un destino trágico, había heredado el título de Conde Park ya que su padre había muerto en un asalto en carruaje, por ende y tradición, era prácticamente una obligación contraer una esposa y tener un heredero a su edad, era su deber.


Él y Taehyung habían compartido todos sus momentos juntos, como unos compañeros de vida elegidos por la pureza de la amistad iniciada en su infancia, desde ese momento en el cuál se habían aventurado a subirse en un roble gigante y pasar más de ocho horas ahí, mientras sus familias los buscaban; sabían que su amistad sería para siempre, había forjado un lazo único. Ellos juntos habían vivido miles de juegos y aventuras, habían aprendido a leer y escribir al mismo tiempo, habían aprendido a desde lo más simple, hasta lo más complicado juntos. Principalmente habían aprendido a sobrevivir en esa sociedad tan absorbente como glamorosa. Ellos dos sabían todos los secretos del otro, sabían todo, desde la mentira más blanca hasta el secreto más crudo y oscuro que portaban, es por esta razón que Taehyung se alegraba de aquel ser desconocido denominado como el Duque, ya que con un poco de suerte todas las familias estarían centradas en él y los olvidarían a ellos.


Esa noche su tan amado amigo no estaría en la fiesta, por lo tanto ya sabía que estaría aburrido como una ostra hasta que lograse escapar de su madre y poder ir al sitio que realmente quería ir. Se paró en lo alto de las escaleras, observando toda preparación de los Barones, les daba crédito por eso, todo se miraba precioso y por la forma en cómo los sirvientes preparaban todo, el baile comenzaría en unos minutos, en ese momento solo se escuchaba el constate sonido de diferentes personas hablando y murmurando ante la anticipación de la celebración. En las diferentes esquinas y rincones, observó a las madres de las y los jóvenes charlando, probablemente cavilando de que forma conseguirán las uniones esperadas, y otros costados a todos los hombres que observaban como depredadores a sus futuras presas, los veía cavilando cual de todas esas chicas sería la elegida para contraer matrimonio, por su parte estás lanzaban miradas bajas para analizar cuáles eran los más agraciados y si eso combinaba con su riqueza y, si no, cuál era su estatus social.


En fin, la época de caza disfrazada con el nombre de baile de debutantes comenzaría en un parpadeo.


Nuestro joven marqués, simplemente estaba ideando un plan para pasar la noche sin él mayor de los inconvenientes con su adorara madre y así poder irse antes de que la luna avanzara en rumbo al amanecer. Bailaría con tres o cuatro de las debutantes, pero necesitaba ubicarlas para poder analizarlas y ver cómo actuar ante ellas, sabía que con la menor de los Park no habría inconveniente de hasta bailar varias piezas; Park Dahyun, hermana menor de su mejor amigo, estaba perdidamente enamorada de un capitán del ejército por lo tanto no lo acosaría por una propuesta y además era genial y divertida.


Antes de poner en marcha su plan, necesitaba un poco de aire fresco y algunas copas de Champán. Cogiendo unos pastelitos de chantillí y fresa con una copa en mano, se aventuró por los corredores de la mansión, maravillándose por todo el arte que colgaba de las paredes, hermosas pinturas barrocas mostraban diferentes escenarios y personas viviendo una vida plasmada para siempre.


Aveces Taehyung desearía ser una pintura, desearía que lo plasmaran conllevando aquel acto que lo hacía un pecador: El pecador. Así deseaba que le pusieran a la obra, y con esto viviría para siempre siendo él mismo. El pasillo estaba iluminado por dos diferentes iluminaciones, por un lado la luz de la luna se colaba por los enormes ventanales y contrastaba con la que brindaban los candelabros, esta última era artificial y falsa, de este modo se sentía Taehyung la mayoría de veces, pero él sabía que la luz real, la que entraba por la ventana, era la verdadera y tal vez algún día, su luz real saldría por siempre.


—Deja los sentimentalismos.—se regaño a sí mismo.


Siguió su recorrido recorriendo por aquellos pasillos tan mágicos, amaba la soledad de estos durante las fiestas, esa sensación de disfrutar de sus pensamientos era mucho mejor que este rodeado de gente falsa. Mientras más avanzaba hacia el jardín, más silencioso se volvía todo, dejando ese murmullo de personas atenuado sutilmente con el silencio de la noche dejando al joven marqués solo con sus más profundos pensamientos.


Pensamientos sobre lo que restaba con el resto de su noche, cuando por fin abandonaría la fiesta, tenía un mes sin pisar ese lugar y la ansiedad por lo prohibido lo tenían aún más distraído que de costumbre. Se debatía principalmente si debía entrar esta vez a Debussy o a Beethoven, ya había probado con Morzat tantas veces que le causaba estupor saber que se estaba perdiendo por irse por lo conocido. Esperaba rotundamente poder escaparse de las garras de su madre e irse cuando le apeteciera, y se hartara de fingir un papel que no llevaba dentro de su piel. Kim Taehyung sabía cómo actuar, como simular ser algo que no era, sabia fingir a la perfección. Llevaba actuando tantos años llevando ese papel en público que le resultaba fácil, tan fácil como respirar, pero aveces era tan difícil como respirar bajo el agua.


Hoy, gracias al cielo, no era de esas noches donde sus sentimientos estaban a flor de piel, está noche él bonito marqués sonreiría con coquetería y parsimonia, mientras giraría a su pareja en mano, como si bailar fuese la cosa más maravillosa y le daría esa sensación a su msdre que por fin estaba decidiendo que esa sería la chica adecuada. Taehyung no era tonto, el sabía elegir a esas señoritas que ya estaban enamoradas de otras personas, muchachas que tenían otras aspiraciones más que ser unas simples esposas, mujeres que no pensarían que por un simple baile automáticamente ya las llevarían al altar. Él problema no radicaba en las jóvenes debutantes; Taehyung lo sabía, ahí en el baile habían muchas mujeres que serían perfectas esposas, que le darían hijos preciosos y, posiblemente una felicidad redonda, una felicidad monótona y el no podía tomar esa felicidad. Podríamos pensar que sería muy sencillo simplemente forzarse a elegir alguna, llevar su mascara a un nivel más alto, pero con la diferencia que no podría quitarse nunca el disfraz... y, además no podía arrastrar a alguien solo para su beneficio, no podría mirar a alguien a los ojos y fingir amor.


Alejando esos sombríos pensamientos se aventuró a llegar al jardín, los sonidos de la música mezclada con los murmullos volvían a ser el fondo acústico de su velada. Mientras probaba con un dedo el glaseado de chantillí, intentaba saber quién era el autor de la pieza tocada; ¿Debussy o Bach? Mientras lo pensaba tuvo una idea brillante, él autor de la pieza que sonaba en la fiesta sería él que elegiría en Le Orqueste. Estaba tan empecinado en saber de quien era la sonata, podía ser Morzat ya que las teclas del piano habían comenzado con rapidez tal como Rondo alla turca, pero también podía ser Bach o Chopin, ya que ambos tenían un método similar, tan sumido estaba en sus pensamientos sobre música, que ignoro totalmente que una figura caminaba por el mismo pasillo que él, de hecho; directamente hacia él. No fue hasta que sintió el estrepitoso final de la nota de pieza que tocaban, y al mismo tiempo la sensación de su cuerpo colisionado contra un duro torso y el sonido del cristal rompiéndose fue cuando lo noto.


Definitivamente era Chopin.


Saliendo de su estupor, por fin levantó la vista y lo primero que vio fue un ancho pecho vestido con un chaleco color rojo vino, ensuciado abruptamente por su el glaseado de su pastel, agregándole claro está, todo champán regado en la camisa blanca que portaba debajo. Después como si su cuerpo hubiera estado entumecido por el acontecimiento ocurrido, fue que sintió un par de manos que lo sostenían fuertemente; atrapándolo, en ese instante Kim Taehyung empequeñeció.


"Okay eran unos manos muy fuertes."


Caviló Taehyung, atreviéndose a levantar la vista cuando el aroma a chocolate fundido con un toque de vino de blanco, lleno su sentido del olfato, absorbiendo. Fue entonces que su mirada llegó a esos orbes oscuros y por unos instantes se detuvo en ese mirada carbonizada, no tardó en observar el resto de su rostro, este estaba cincelado en facciones perfectas y proporcionales que le daban un toque tan elegante; una nariz prominente que combinaba a la perfección con aquellos pómulos y mandíbula definida, con unos labios carnosos sin ser una exageración, pero lo que más atraía era la mirada que le brindaba al joven marqués; como si prefiera ver a través de sus pecados. Por unos cuantos segundos, Kim Taehyung detuvo el movimiento de sus pulmones, ese ser que había sido ensuciado por su descuido era el epítome de la belleza, y por ese breve instante se sintió tan cohibido que cuando se iba a atrever a decir algo, cualquier cosa que hiciera que el hombre lo dejase de ver de esa forma, este lo dejó caer.


“Auch.”


—Fíjate por donde caminas, niño.— Vociferó mirando a Taehyung en el suelo como si fuese un gusano que se ha topado. —¿Te das cuenta lo que has hecho?


—Yo, uhm...—Justo cuando nuestro bonito marqués iba a disculparse él desconocido lo cayo.


—Y levantas eso, por tu irresponsabilidad alguien podría lastimarse. Niño maleducado— y con esto último se giró para irse, sin dejar que Taehyung dijera alguna palabra. Mientras murmuraba por lo alta el por qué no debían traer a niños a los bailes.


—Que no soy un niño, bastardo infeliz. —musitó bajito Taehyung con las mejillas sonrosadas, cuando el hombre se perdió en alguna puerta.


Ugh, el tipo podía ser muy guapo y todo, pero tenía una actitud de mierda. Por las estrellas, que él se iba a disculpar y buscar una forma de solucionar el accidente. Pensaba Taehyung, y bueno él lo había intentado decir algo, pero él tipo había huido, técnicamente ya no era su problema, solo esperaba que no fuese algún sobrino de los Barones y se metiera en algún lío, pero en todo caso si su madre se enteraba del accidente enviaría una docenas de trajes en modo de disculpa.


Levantándose y recogiendo los cristales rotos, salió al jardín.






•••






Veinte minutos de tomar aire y pasear por los jardines, Taehyung volvió a la fiesta, se sentía más ligero, más dispuesto a pasar unas horas interpretando aquel papel de un joven normal. Ignorando lo sucedido con sus padres y él tipo desconocido, el bonito marqués decidió que esta noche no sería arruinada. Busco con la mirada a Dahyun, ubicándola cerca de la orquesta, lista para bailar mientras charlaba con alguna joven de las debutantes. Así que se dirigió hacia ahí. Dahyun lo vio llegar y le lanzó una sonrisa burlona mientras se acercaba a él.


—Pero miren quien se ha dignado a aparecer, pensé que tendría que bailar toda la noche con el pequeño de los Myong.


—Hubiera sido un espectáculo digno de admirar, teniendo que en cuenta que él menor de los Myong tiene como quince años, Dah. No sabía que te iban los menores.—refuto con la misma burla, mientras se inclinaba ante ella. Ya que los acordes de una canción de Bach comenzaban a llenar la sala y eso solo significaba buscar una pareja de baile.


—Uff, tenía que tomar lo que había, ya que mi eterno compañero de baile andaba desaparecido.—dijo la joven, mientras se tomaban de la manos y comenzaban a bailar en una secuencia sincronizada con otras tantas personas.


—Imposible dejar a la pequeña de los Park sufriendo este martirio sola.


—Tonto, el próximo año estaré casada y esperando un bebé. Aprovéchame esta última temporada.


—Espero ser el invitado de honor de tú esposo, no por nada le he cuidado tantos años a su novia.—Dijo entre sonrisas Taehyung, a la vez que la pieza musical se hacía más rápida.


—Por supuesto que serás él invitado de honor, yo diría que tú y Jimin serán los padrinos.—respondió la pelinegra entre sonrisas. Era obvio cuan ansiado era su matrimonio con aquel capitán, que hablar de él aunque fuese de forma indirecta de daba un brillo especial a su mirada, que Taehyung se contagió de la felicidad de su amiga y bailo muchas piezas más con ella.


Cuando acabo la primera ronda de baile, Kim Taehyung estaba comenzado a sudar. Se sentía extasiado como muy pocas veces había logrado sentirse en esas fiestas, claro mucho tenía que ver con la hermana de su mejor amigo. Dahyun era especial, tenía un sentido del humor bastante sarcástico, pero lograba que las personas a su alrededor se sintiesen tan cómodas que no era de extrañar que Taehyung siempre la eligiera a ella como su pareja de baile, claro obviando el hecho que estaba enamorada de otro ser. Cuando fue en busca de champán para él y su acompañante, se sintió observado, como si alguien no pudiera dejar de verlo. Taehyung sabía que no importaba donde, él llamaría la atención, pero esta mirada le ponía lo vellos de punta. Girándose para encarar a la persona que osaba a mirarlo tan profundamente, no esperaba encontrar unos ojos carbón y un rostro congestionado en furia.


“Oh. El bastardo infeliz.”


Si, era el mismo tipo al cual había ensuciado y, él mismo que lo había tirado, aunque ahora que él bonito marqués le prestaba atención podia observar que ya se había cambiado y portaba una simple camisa negra, sin chaleco. Uff, llamando la atención de todas ya que era el único hombre vestido de forma tan casual, pero Taehyung sabía que la verdadera razón era por que era bello como un dios, pero en su caso un dios maligno de esos que se convierten en dragones al caer la noche, era tan odioso por estarle enviando dagas por los ojos. Todo por una simple camiseta. Volteándole la cara y reprimiendo el impulso de sacarle la lengua, Taehyung volvió con su amiga y continuaron charlando sobre los distintos temas que surgían esa noche. No pasó ni diez minutos, cuando él joven marqués sintió dagas visuales aún más cerca, como si lo tuviera aún más cerca; en el cuello, girándose para encarar al Dios del mal, no esperaba realmente topárselo así de cerca.


"Mierda, probablemente viene a aventarme champán en la cara."


No había otra razón para acercarse, ¿o si?, pero cuál fue la sorpresa cuando el Duque siguió de largo, yendo directamente por la hija de los vizcondes Bihm; Bona.


“Imbécil”


—Pobre Bona, realmente ese tipo parece que tiene un palo atravesado en el culo.—le susurró Taehyung a su amiga.—Dios, míralo y dime que no te da escalofríos su porte tan frío.


—Bueno, en realidad veo a Bona muy feliz, no todos los días el mismísimo Duque Jeon te invita a bailar.


"¿Duque Jeon? Oh mi dios que mierda" gritó internamente Taehyung.


—Escuché que un niño derramó algo en su traje y por eso él Duque llegaría más tarde.—siguió hablando la pelinegra.—Pero, por las estrellas, quitando el aura fría es realmente guapo.


—Mmh, no le veo lo especial. Sinceramente me veo mucho mejor. —debatió Taehyung. Él realmente no podía creer cómo es que las personas no notaban al idiota que se pavoneaba con los vizcondes.


—Taehyung tú eres hermoso de una forma arrebatadora, él es bello en una forma depredadora. No se si me explico, pero, no te pongas celoso, estoy segura que la mitad de las debutantes están esperando por una ronda de baile. Ve por ellas Kim, si no mañana tú madre tocará mi puerta intentando plantear una boda.


—Me ofende tu rechazo Dah.—El marqués la despidió con un guiño y una sonrisa.


—Nos vemos Tae.


Con esto último, Dahyun se movió entre las personas para buscar un asiento disponible, Taehyung sabía que su amiga tenía razón y bailar tantas veces con la misma persona le ocasionaría a una Soojin mandando a hacer invitaciones, honestamente mañana lo que menos querría sería levantarse. Con esto en mente ubico a una debutante que sabía huiría pronto con un sirviente y la sacó a bailar, cero complicaciones para su noche. Suficiente con el Duque del demonio que no le quitaba la mirada de encima.


Unos cuantos bailes más, unas cuantas copas de champán extra y algunas debutantes; Kim Taehyung se sentía listo para irse, y así alejarse de la pesada mirada del Duque. Durante cada giro, o cada vez que era necesario toparlo, él Duque lo miraría como si fuese una cucharada en su bota, ocasionado que él marqués quisiera darle un puñetazo en la cara y luego tirarle a esta un pastel entero; para que dejase de mirarlo de esa forma tan perturbadora, por lo tanto antes de que sus impulsos ganaran decidió retirarse. Había hecho todo de acuerdo a su lista imaginara que se supone lograría que su madre estuviera satisfecha, pero realmente no contaba con que ésta se empeñaría a no dejarlo ir hasta cerca de las dos de la mañana.








•••





Después de un escape estrepitoso, Kim Taehyung se encaminaba a Le orquesté, había sido un martirio total safarse de su madre y de la mirada acosadora del Duque del demonio, pero ahí estaba él, cabalgando en aquellos oscuros caminos que lo llevarían a su tan ansiado destino. Eran ya pasadas las tres de la madrugada, pero el marqués sabía que quedaba dos horas antes de que cerrara todo.


Le orquesté se alzaba al final de la ciudad, una mansión de tamaño promedio que estaba rodeada de muchísimos árboles y una larga entrada de piedra, en un donde a simple vista se suponía era una casa de unos ancianos comunes y corrientes, pero la verdadera arquitectura era la que se había logrado llevar a cabo en lo bajo del suelo, por que ahí en una serie de pasadizos secretos, serias llevado a un mundo donde los pecados eran ocultos del mismo cielo. Habían transcurrido dos veranos desde la primera vez que había pisado aquel lugar, en aquel entonces había sido tan tímido, que había cometido muchas imprudencias. Pero, hoy por hoy el marqués era todo un experto conocedor de los secretos de aquel lugar, donde todas las personas podían dejar sus máscaras habituales y podían ser ellas mismas. No existía el tabú de la época en Le orquesté, solo existía la libertad de sentir, la libertad de elegir.


Desde que era muy joven, Kim Taehyung supo que algo no estaba bien con él, pero lo ignoro y enterró el sentimiento de estar defectuoso en el fondo de su ser y corazón, al correr los años pensó qué tal vez se había deshecho de esa sensación, pensó que había logrado dominarla, pero no fue así, cuando llegó a la adolescencia y esos pensamientos impuros lo tomaron con tanta fuerza que era imposible no pensar en eso, fue cuando Kim confirmo que estaba dañado. Cuando en lugar de visualizar a una mujer desnuda, como de las que hablaban sus compañeros de clase, él pensaba en un hombre fuerte que lo tomaba como sus compañeros querían hacerle a una chica, eso estaba mal, muy extremadamente mal; era horrible sentir eso por alguien igual a ti, por un hombre. Era una barbaridad, una asquerosidad, algo que nunca sería normal. Fue cuando se obligó a su mismo a ser normal, se obligó a ver muchas pinturas de mujeres desnudas en la búsqueda de una satisfacción interna que nunca obtenía, no encontraba esa satisfacción que él sentía cuando imaginaba a un hombre desnudo haciéndole cosas prohibidas.


Una tarde de inicios de verano, Jimin y él habían ido a nadar a un río cercano, habían pasado horas en aquellas aguas jugando y divirtiéndose como siempre lo hacían cuando estaban juntos. Después de competir en un mini torneo de dos de natación se encontraban agitados y tomando aire en la orilla del Río, fue solo un instante casi como una epifanía que el marqués al voltear a ver a su amigo no pudo evitar no centrarse en algo más que las gotas cristalinas que caían por su rostro, dándole un aspecto angelical y sublime, pero observar sus gruesos labios húmedos y entreabiertos en busca de aire, al joven Taehyung le fue imposible no preguntarse cómo se sentiría besarlo y, siendo impulsivo como era, no lo pensó y procedió a darle un suave beso. En la misma fracción de segundo que sus labios tocaron los de su mejor amigo, se lamentó profundamente.


“Mierda lo había jodido.”


No esperaba bajo ninguna circunstancia que al intentar separarse y perderle de mis formas una disculpa, Jimin lo tomara del cabello para acercarlo aún más, compartiéndose un secreto mutuo. Se besaron por unos cuantos minutos más y al soltarse, se sintieron ligeros casi como si pudieran volar; esa carga pesada que llevaban por tantos años sufriendo a solas, ahora la llevaban entre los dos. Aquella tarde se confesaron lo más oscuro que mantenían entre candados en sus corazones, y estuvieron felices de compartir aquel primer beso entre ellos. No pasó a más, ya que realmente él cariño de amistad era más profundo que la curiosidad misma de poder tocar lo prohibido con los labios.


Con el paso del tiempo, precisamente en un verano de esos calurosos donde las prendas eran más sencillas con encaje y los días más largos. Un viajero llegó a la ciudad, un especialista en caballos de carreras, por aquel momento el padre de Taehyung estaba empecinado en meterse al negocio de la Hípica, le ofreció un cuarto en los establos de la mansión para que entrenara a sus corceles.


Es así como nuestro bonito marqués había conocido a Ha Hyeun, desde un principio se había sentido atraído por aquel alto hombre, había pasado tardes enteras cabalgando en los alrededores, fingiendo disfrutar de diarios paseos matutinos, pero la realidad era ver al hombre trabajar. Así había pasado una semana entera dándole miradas furtivas y sin poder atreverse a hablarle, nunca imagino que una noche harían más que eso. Aquella noche que tuvo sexo por primera vez, había estado tan estresado por las constantes habladurías de su madre acerca de las bodas y los nietos, que sin pensar realmente había ido a los establos para salir a dar un paseo y despejar su mente. Cual fue la sorpresa cuando Hyeun lo había tomado por atrás, alejándolo de las luces para llevarlo a la oscuridad de la noche, no habían compartido palabra alguna o algún beso; todo había sido carnal y rápido, no fue algo memorable, en realidad fue bastante doloroso y simple. Pero, por primera vez en su vida, aquel escozor entre sus glúteos lo hizo sentir vivo.


Claro, después paso una semana entera lamentándose y sintiéndose sucio, rehuía totalmente a ver a Hyeun e inclusive verse a sí mismo en el espejo; una cosa eran los suaves besos que había compartido con su mejor amigo a tener sexo sucio en un establo. Los días pasaron y la estancia del mozo había llegado a su fin, la última noche qué pasó en casa de los Marqueses Kim, a Taehyung le carcomía la curiosidad de volver a sentir aquel escozor, era como si su cuerpo le gritase que si no aprovechaba a ese tipo, nunca más volvería a tener una oportunidad de experimentar el fruto de la manzana prohibida. Así que lo hizo, fue hasta él y de nuevo lo tomó sin cuidado, rudo y fuerte, sin emitir algún saludo o frase; simple y sencillamente tuvieron sexo. Taehyung sabía que Hyeun partiría al día siguiente y algo como una especie de dolor surgió en él, no porque sintiera amor por él hombre, si no por que no sabría con quien podría a tener un encuentro de ese tipo... carnal. Hyeun debió haber visto ese cuestionamiento en la mirada del joven marqués, que sin más le dijo:


—Has oído hablar de Le orquesté.



Esa noche Taehyung supo de aquel lugar donde se dirigía en la actualidad, era una especie de complejo oculto algo así como los pasadizos secretos en Paris, solo que no se tenía el conocimiento de cómo es que aquel lugar había sido construido o desde cuando databa. Después de dos años acudiendo a aquel lugar, Taehyung ya sabía que Le orquesté debía de ser dirigido por alguien de demasiados recursos económicos, al lugar se podía acceder solo habiendo dejado tu medio de transporte a medio kilómetro de distancia de alguno de los diferentes portales, y portando una capa de terciopelo oscura, ya que al entrar serías recibido por el ser de la máscara.


Bajando de su caballo y amarrándolo en un lugar seguro, Taehyung se puso su capa. La necesidad quemándole por dentro cuando divisó la puerta roja bajo los montículos de piedra. Al abrirla lo primero que se veía era un escritorio de caoba negra, ante esta una serie de listones de colores y él ser de la máscara. Nunca, nunca emitiría una palabra, tú sabías por la persona que te había enseñado cómo llegar ahí, el significado de los colores en los listones:


Rojo: Era para las mujeres que estaban dispuestas a recibir a hombres y mujeres por igual.


Verde: Era para mujeres que solo querían participar en un acto sexual con una mujer.


Rosa: Era para mujeres que querían solo estar con un hombre.


Púrpura: Para hombre o mujer que estaba dispuesto a ser el o la activa en cualquier acto ya sea con hombres o mujeres.


Violeta: Para hombres que solo buscaban sexo con mujeres.


Negro: Para hombres que buscaban ser el activo en una relación con otro hombre.


Blanco: Para hombres que buscaban a otro hombre para ser los pasivos en los actos sexuales.


Azul: Para hombres o mujeres que les iba la versatilidad en cualquier acto.


Al momento de elegir te daban una capa de terciopelo con el color elegido, una capas enormes con capucha integrada hecha de los más finos hilos, con aquella capa puesta las palabras serían innecesarias y las identidades protegidas. Taehyung eligió la blanca, y precedió a depositar en la caja de metal las cien monedas de oro, cuando hubo pagado le dieron su máscara de oro. Esa máscara está tú protección en un lugar como aquel, en su caso la máscara dada iba a la par con él tipo de color elegido. Su máscara tenía libre el espacio de la boca, ya que realmente podría ser necesaria al momento de participar en alguna actividad carnal. Le fue entregado un frasco con líquido amarillo que sabía, era aceite de oliva para hacer de los actos algo más placentero.


Siguiendo aquel camino conocido llegó a la puerta custodiada por dos guardias con máscaras negras, ahí el se desvestiría y esa era el arma que los dueños de Le orquesté podían utilizar en su contra si algún día hacía algo que sobrepase los límites del secreto que era aquel lugar. Después de acomodar su ropa y dejarla en aquel pequeño cuarto, salió portando solo la máscara y aquella gran capa blanca. Taehyung sentía la excitación subiendo por sus sentidos siendo custodiado por aquel camino de piedra hacia la gran puerta roja, hacia el portal al pecado.


Los guardias de aquella puerta las abrieron de par en par y los sonidos de miles de autores clásicos sonaron a un volumen sin igual. Esa era la belleza de Le orquesté, que no importaba donde te encontraras la música sonaría en cualquiera de las salas, aquel lugar tenía alrededor de diez salas gigantes decoradas con camas de dosel, sillones traídos del Reino de Francia, tapicería Inglesa y alfombras y cortinas árabes,Taehyung lo sabía ya que era uno de sus pasatiempos adquirir inmobiliario de otros reinos. Aquel lugar era el sinónimo de la belleza misma, con aquellos candelabros de oro diseñados para dar luces en tonos más bajos de color rojo y la perpetua elegancia en su decoración, en donde mirarás habían objetos de una inigualable riqueza. Lo interesante de Le orquesté era que cada una de sus invaluables habitaciones habían designado a un clásico compositor desde Schubert hasta Bach, pasando por Brahms y llegando Haydn. Cada sala tenía el sentido del misterio ya que los clásicos, sonaban y sonaban siendo los testigos de todos los actos que eran llevados acabo en aquel lugar.


Es por eso la decidía de Taehyung de a que compositor elegiría esta noche, que sala tomaría y a que persona encontraría. Taehyung había vivido muchas experiencias en aquel lugar, desde las mejores hasta las peores. Muy pocas veces, o más bien casi nunca había sido tomado por como quería; o eran demasiado rudos y finalizaban rápido o simplemente lo trataban como si fuese un cristal al cual pudieran romper. Sin embargo el seguía volviendo ahí de forma paulatina a lo largo de los dos años que había sido llevando por Hyeun a aquel lugar, este último había sido llevado por alguna persona de alta posición ya que un simple mozo ni en sus sueños más locos podría pagar la cuota de entrada, pero nunca le dijo a Taehyung quien era y el marqués no presionó, ya que sabía que un lugar como aquel, era el lugar de los deseos más prohibidos que por la ética y la moral de aquella época tan cerrada no podían siquiera ser pronunciados en voz alta, pero ahí estaba él caminando por aquellos donde los gemidos y sonidos de la libertad eran silenciados por el sonido del piano.


Continuó su recorrido en busca de la habitación de Chopin, observando todos los colores de las capas en las distintas habitaciones; rojo, verde y púrpura en un lío de piernas, manos y sexos expuestos, violeta y rosa en una esquina disfrutándolas de delicias del sexo, algunos blancos con azules y negros, todos teniendo festín sexual que estaba siendo excitante para él bonito marqués. Deseaba, no, más bien ansiaba sentirse lleno, que follaran cómo llevaba deseando desde hace horas. Comenzó a buscar entre las habitaciones alguna capa negra que no estuviera en algún acto, pero con la luz tenue se le hacía imposible ver alguna, pensaba qué tal vez había ido muy tarde que como última instancia tendría que unirse a algún trío...


Cuando unas fuertes manos lo tomaron de la cintura, jalándolo hacia atrás, el cuerpo fornido de un hombre lo recibió con calidez a la vez que un fuerte aroma a chocolate amargo lo embriagaba. El hombre lo acercó tanto hasta rozarle el duro bulto a través de las capas de terciopelo, en el trasero del bonito marqués. Taehyung gimió alto cuando el hombre le levantó la capa para exponer de su culo redondo y pasarle el pene entre los cachetes del culo, mientras que con la otra mano la bajaba de su cintura hasta poder darle un pequeño apretón el el pene y bajar hasta la carne interna de sus piernas y apretar la suave piel. Kim Taehyung se sentía extasiado y se olvidó de todo el mundo a su alrededor mientras ese hombre lo tocara y acariciara de la forma en cómo lo estaba haciendo, pero el marqués deseaba que le diera más, deseaba que lo llenara de muchas formas posibles, que lo tomara duro contra alguna pared o que lo cogiera ahí mismo, se sentía tan caliente mientras el hombre le untaba el pene desde atrás. Así que agarrándose de los bíceps se inclinó hacia adelante para mostrarle claramente que es lo que quería, que es lo que añoraba. Sin embargo aquel desconocido, solo rozó la punta de su dedo en aquel orificio rosado y arrugado, como diciéndole que no, aún no.


El desconocido le bajo la capa y lo giró para tomarle la mano y con esto Taehyung pudo apreciar a aquel extraño, era alto y portaba una máscara de plata, la capucha negra le cubría todo, al contrario de Taehyung que si capucha había sido bajada en algún momento que no recordaba. Y oh. Dios. Mío. La fuerte mano que lo llevaba por aquel pasillo, era una mano preciosa y gruesa, uno de los fetiches del bonito marqués eran las manos, particularmente las manos grandes y gruesas, al contrario de las suyas que eran grandes pero delgadas, por lo tanto aquel ser cumplía uno de sus mayores gustos. Tan ensimismado iba en sí mismo, que no advirtió que se dirigían al final de aquel largo pasillo, hasta llegar a uno de esos cuartos que Taehyung nunca pagaría para si mismo, ya que eran por los cuales pagarías quinientas monedas de oro, hasta para un marqués aquello era excesivo, pero para acompañante al parecer no.


Y como si fuera algo del destino, Chopin sonaba en aquella amplía habitación, si las salas comunes eran hermosas, este lugar era la magnificencia en todo su esplendor. El piso de una madera pulida, decorado con alfombras blancas con diseños en oro, las paredes estaban decoradas con incrustaciones doradas que terminaban en un candelabro de araña que brindaba una luz pálida, casi inexistente pero lo suficientemente fuerte para iluminar el lugar. Aunque lo más impresionante eran los espejos gigantes en dos de las paredes de la habitación, abarcaban todo el espacio haciéndolo lucir mágico, una cama de dosel blanca y decoraciones aún más magníficas. Kim Taehyung por un momento se quedó sin habla, solo observando aquel precioso lugar, olvidando de forma momentánea el por que se qué se encontraba ahí.


Hasta que lo sintió, sintió el calor corporal que exhalaba aquel desconocido mientras le levantaba la capa y lo despojaba de ella, rompiendo así una de las reglas de aquel lugar: Nunca quitarse totalmente la capa. Taehyung se dejó hacer, dejó que lo dejara totalmente desnudo, el bonito marqués presentía que esa sería una noche inolvidable y en realidad no estaba lejos de la verdad. El desconocido lo giró para verlo de frente, y Taehyung por un momento se olvidó de respirar, aquel ser observaba como si fuese una divinidad, lo adoraba con la mirada que se filtraba a través de la máscara... y entonces sucedió.


En una fracción de segundo el bonito marqués estaba sobre su pecho en aquella gran cama, el desconocido le levantó el culo y Taehyung pensó que así lo tomaría a secas, pero oh, cuán equivocado estaba. Aquel ser le comenzó a dejar un reguero de besos por toda su espalda hasta llegar a los cachetes redondos del culo y lambió, como degustando un postre antes de hincarle el diente; y de hecho, eso hizo. La primera mordida llegó siendo una suave delicia, siendo dulce y excitante, la segunda fue más dura a la par que bajaba la mano en busca del miembro del excitado marqués, la tercera fue un dolor agudo que fue aplacado por la mano del desconocido mientras lo masturbaba. Taehyung pensaba que ahí finalizaría antes de penetrarlo, pero nunca hubiera pensado que aquel ser le abriría los glúteos para exponerlo, esté hizo que Taehyung le levantara el culo para poder degustar a su forma la verdadera delicia que nunca, nadie jamás, le había probado.


—A-Ah.


Fue el primer sonido que exhalo de los labios de marqués antes de sentir la lengua húmeda del desconocido profanando aquel círculo arrugado. Taehyung se sentía en la octava gloria, mientras era devorado por aquel hombre, arañaba la cama cada que la lambida era más profunda, más sucia y más exquisita, los dedos de sus pies se curvaron ante el inminente orgasmo que fue evitado cuando el desconocido lo giró. Y como si del destino se tratase, Fantasi-impromptu sonó en toda la habitación. Alzó los ojos cansados para ver que aquel hombre seguía con la capa puesta, y por unos segundos se preguntó cómo se vería sin ella, sabía que era musculoso, el hombre lo movía como si de un muñeco de tratase, pero ahora después de que lo había devorado, el marqués quería sentirlo. Sus pensamientos fueron interrumpidos, ya que el desconocido le alzaba la piernas para poder tener acceso a él, observó como le chorreaba el aceite de oliva en su entrada anal y procedía a introducirle un dedo, un grueso dedo.


Tanteando.


Los ojos de Taehyung fueron volteados cuando éste llegó más profundo, debido a la posición alzada, los gemidos que soltaba el bonito marqués eran tan sensuales y necesitados, pero él quería muchísimo más.


—Más, más, más. Por favor.—rogó el joven, aunque sabía que sus súplicas eran silenciadas por la música. Solo que él desconocido estaba tan centrado en él que supo que Taehyung necesitaba mucho más.


Así que se lo dió.


Minutos después, Kim Taehyung se encontraba rogando con tres dedos dentro. Oh dios. Cada que uno de los dedos de aquel hombre golpeaban su próstata, Taehyung sentía su liberación aún más cerca, pero el hombre bajaba la intensidad cada que Taehyung hacia un amago por tocarse a sí mismo y finalizar con aquella dulce tortura. Así que ahora solo se encontraba jalando de las sábanas mientras jadeaba intensamente por más, por el pene de aquel hombre , por que oh, él realmente se sentía tan listo y preparado para ser follado y como si aquel hombre le leyera el pensamiento, lo vio mientras se quitaba la capa.


“Oh. Santa. Mierda“


Taehyung no se había equivocado, aquel hombre con piel nívea tenía la piel tan perfecta y unos abdominales sin igual, deseo tanto poder pasar su lengua por esos montículos, que se sintió salivar, pero fue su gran miembro lleno de venas y una punta rosada que se lo dejó atónito. El hombre lo movió más al centro de la cama, mientras se cernía en él, los labios del hombre llegaron a su cuello, mientras que con una mano le tocaba los pezones rosados del bonito marqués, como queriendo pintar en su piel y de hecho eso hizo. Le chupo todo el cuello, y jugueteó con los pequeños botones, hasta que los gritos necesitados de Taehyung, le dieron lo que tanto llevaba deseando. Lo penetro suave, llenándolo poco a poco, pulgada a pulgada, mientras las largas piernas de Taehyung le rodeaban las caderas. La unión de ambos cuerpos, fue inexplicable, tan exquisita y maravillosa que por ese instante; ambos se miraron a través de las máscaras. Taehyung se sentía lleno, de una forma que nunca había experimentado, más bien se sentía completo.


Y con un empujón más, el pelo de los testículos del hombre le rozaron la piel del culo, y justo ahí comenzó el verdadero placer, todo fue tan frenético y absurdamente placentero. Fuertes estocadas y movimientos precisos, tenían al bonito marqués sin poder darse una tregua ante tanto placer experimentado. Las manos del desconocido, lo tomaron del cuellos mientras lo penetraba; una y otra y otra vez. Fuerte, duro y rápido. Aquellas manos no tardaron en tomarlo del cuello, ejerciendo una ligera presión, luego más fuerte, hasta que a cada arremetida en su ano, la piel del cuello de Taehyung se volvía más roja. Gemidos fuertes salían de ambos labios, cada uno de los seres en aquella habitación se sentía en un punto más alto del cielo; Taehyung tuvo valor y se animó a tocar la piel del hombre, la arañó los brazos y marcó sus uñas en la espalda y cuello como para dejar constancia de que él había estado ahí, que aquel bonito marqués había sido profanado por aquel bestial hombre del que nunca sabría su identidad. Y justo, cuando ambos estaban en el borde de sus liberaciones, aquel desconocido se acercó a su cuello y mordió.


Aquella marca significaba: Mío, eres mío. Solo que Taehyung no lo sabía.


Se corrieron juntos, Taehyung machando los estómagos de ambos, en una corrida cruda como nunca antes había experimentado. Se sentía como si fuese la primera vez que hacía eso, como si fuese su primera follada. Se sintió como respirar aire fresco. El desconocido lo llenó, su semen caliente corriendo por sus paredes anales cuando éste salió de él. Taehyung cayó en una inconsciencia momentánea que no le llevó a prestar atención a la fuerte mirada del hombre, mientras él yacía desnudo, lleno de semen y con muchas marcas púrpuras y rojas en su bonita piel.


—Hermoso niño.—susurró el hombre antes de abandonar la habitación.


Y tal vez, solo tal vez si Taehyung no hubiese estado tan ido por las sensaciones, tal vez hubiera notado que no se había quitado sus cuatro anillos de plata, y solo tal vez, hubiese escuchado aquellas dos palabras.

























Singularity

15 февраля 2021 г. 4:52:03 3 Отчет Добавить Подписаться
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Продолжение следует…

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fairy bottom Mis ojos siempre están en ti. 🐰🐻💕

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la Madrina la Madrina
Es hermosa tu historia 😍😍😍
jm javiera moya
Hola TT te sigo en wattpad y estoy falleciendo porque no encuentro tus historiaas:'( son mis favoritas ;; quería preguntarte si es temporal o si hay respaldo :c con mi amiga amamos tus libros TT
~

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