rubyjjosh 𝐉 🦋

Taehyung solamente iba a su hogar por unas vacaciones y visitar a su familia. Jungkook jamás pensó que iba a enamorarse del hijo de su patrón. •Inspirado en la canción 'Vino el amor' de Río Roma. •Portada hecha por @stardxxst de @DejaVu_Editorial (Wattpad) 14022021 ©rubyjjosh


Короткий рассказ Всех возростов.

#amor #romance #jungkook # #taehyung #kookv #kooktae
Короткий рассказ
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único.

La pelinegra caminaba rápidamente por los pasillos de aquella gran casa en dirección hacia donde su padre se encontraría, saludaba a todos los trabajadores con una linda sonrisa, estos mismos la miraban con ternura y sonrisas, la joven Jisoo era el alma de aquel gran lugar.


Sin pender su sonrisa y sin siquiera tocar entro al despacho de su padre encontrándolo revisando muchos papeles.


El hombre le vio sorprendido pero al reconocerla le sonrió dejando ver su sonrisa poco peculiar.


—Querida, ¿ha pasado algo? —Preguntó Dongyu.


Jisoo sonrió hasta acercarse al escritorio.


—¿Hoy llega Taehyung verdad? —Preguntó recibiendo un asentimiento por parte de su padre.


El gritito emocionado de la mujer se escuchó haciendo reír al hombre mayor.


—Por fin, padre, después de muchos años sin vernos por fin lo haré de nuevo. —Se acercó a el para abrazarle.


El señor Kim la estrechó entre sus brazos sintiendo la misma emoción que su hija.


Su hijo mayor había tomado la decisión de irse de los campos y el viñedo para poder cumplir sus sueños en la ciudad. Hace casi diez años que Kim Taehyung no pisaba aquellas tierras donde creció y su familia convivía, al principio Dongyu se sintió mal el dejar partir a su hijo mayor pero tampoco le impondría aquel sueño, conocía a su hijo y sabía que sería capaz de todo lo que se propusiera.


Con tan solo dieciocho años Taehyung empezó a estudiar en una buena universidad graduándose como diseñador aquella misma carrera le permitió mudarse a Francia para trabajar con varias marcas famosas y siendo modelo de ellas mismas a veces. El señor Kim solo pudo alzar el pecho con orgullo al ver a su hijo triunfar sin su ayuda.


Ahora a sus prontamente veintiocho años el hijo mayor de los Kim regresaría a su hogar. La familia estaba contenta y emocionada tantos años sin verle solo a través de una pantalla les ponía feliz el que el regresara.


Jisoo había tomado todos sus estudios en su hogar nunca quiso dejar a su padre trabajar solo en aquel viñedo que les daba para vivir, siempre se esforzó para conseguir lo que se propuso y ahora lo tenía asegurado. Después de su padre ella se encargaría de manejar todo aquello y eso le ponía muy feliz, y a su padre y familia igual. Se esforzaría por cuidar todo lo que su abuelo construyó y su padre se mantuvo a seguirlo haciendo.


—Iré a la cocina, no he desayunado por todo esto y siento que si no voy, no pruebo ni un bocado en todo el día por la emoción. —Dijo ella saliendo del despacho dejando a su padre con una sonrisa.


Jisoo camino hasta la gran cocina donde comían los trabajadores quienes le saludaron con una sonrisa y una pequeña reverencia.


—Buenos dias a todos. —Saludó —¡Roomi, hoy llega Taehyung!


La mujer le miró emocionada también. Y las muchachas que se encontraban tomando el desayuno les vieron queriendo saber quien era el susodicho.


Aquello llamó la atención del único hombre que se encontraba tomando el desayuno.


—El patrón me lo dijo señorita Jisoo, el joven Taehyung regresa después de mucho tiempo. —Moviendo el cucharón que tenía en sus manos, vio a las jóvenes chismosas —El joven Taehyung es el hijo mayor del patrón se fue hace años y hoy regresa.


Las muchachas se vieron sorprendidas no conocían el joven Taehyung pero quizás era tan amigable como su hermana.


—Hola Jungkook, hoy llega mi hermanito. —Le dijo Jisoo emocionada almayor como si no lo hubiese mencionado minutos antes.


JungKook le vio seriamente.


—Ya lo escuche, señorita Jisoo. —Respondió con aquella voz fría que lo caracterizaba.


La muchacha rodó sus ojos.


—Pero que amargado, cuando cambiarás así nunca tendrás pareja. —dijo sentándose en una de las sillas mientras Roomi de daba el desayuno.


—Ni que me faltará una. —Contestó con su tono de voz igual y suspiros enamoradosse escucharon por parte de aquellas muchachas.


Jisoo las vio con cara de confusión y asco, que le veían a ese nariz de piocha. Más solo se encogió de hombros.


El pelinegro siguió comiendo sin prestar atención a aquello pensando en el muchacho que regresaría hoy. Todos en el viñedo hablaban de su regreso, todos tenían en boca al joven Taehyung que solo le provocaba rodar los ojos. Nunca le conoció más había escuchado hablar a Jisoo sobre el casi todos los días, más nunca puso atención y se concentraba en hacer su trabajo.


Jeon JungKook había empezado a trabajar en el viñedo dos años después de que el hijo mayor de los Kim dejara el viñedo. A sus veintiocho años el hombre sentía aquel lugar como su hogar, siempre le había gustado vivir en el campo, dedicar su vida a cultivar uvas y ayudar en muchas cosas más que ayuda a elaborar los deliciosos vinos propietarios de aquel lugar.


El azabache amaba su trabajo tanto que no se había tomado el tiempo de enamorarse, no después de aquella mujer en su pasado. Cuando fue pequeño creció al lado de sus abuelos quienes le cuidaron y amaron hasta que su abuela ya no pudo más y se fue dejándole un dolor en su corazón a él y su abuelo. Los años pasaron junto a la mujer que le hizo sentir aquel sentimiento de amor y que a la misma vez le dejó una amargura dentro, junto a su abuelo llegaron al que sería su nuevo hogar.


Se han dedicado a trabajar duro en aquello que ambos aman y que su abuela amo en su tiempo, el pelinegro se centraba en aquello no dejaba que nadie entrara a su corazón más que las dos personas que le habían cuidado y su imponente caballo. Por más que Dakho le diga que es hora de encontrar una pareja el se niega rotundamente, son solo cosas para perder el tiempo y puras distracciones.


Ante la llegada de JungKook muchachas le trataban de coquetear más nunca aquello fue correspondido y el hombre solo les miraba con esa cara ya tan conocida en todo el lugar. El azabache era consiente de su apariencia, siempre se levantaba todos los días muy temprano para cumplir con su rutina de ejercicio y después empezar con sus deberes, era consiente de que era atractivo y llamaba la atención de las muchachas.


Y Jisoo no entendían que le veían al azabache o al “Señor hielo” como ella misma le había apodado.


—Dios esto estuvo buenísimo, Roomi —Exclamó muy satisfecha al terminará su desayuno.


—Lo se, señorita, nunca dudo de mis habilidades al cocinar. —Le dijo con una sonrisa orgullosa.


—Bueno, adios Roomi. —Se escuchó la voz de JungKook mientras salía de la cocina para empezar su trabajo.


Kim menor solo le miró indignada.


—Y este irrespetuoso que ni adios dice. —Negó y miró su reloj —Es hora, ¡adios Roomi ya partiremos en dirección al aeropuerto!


Y salió corriendo dejando a Roomi con la palabra en la boca.


Horas después en el aeropuerto un hermoso rubio de piel canela y cuerpo de infarto relucía entre el montón de gente que se encontraba en aquel gran lugar. Sus ropas de marcas deportivas y unos lentes oscuros cubrían sus lindos ojos miel, sus labios de un tono rojo y con sus manos arrastraba sus maletas buscando a su familia quienes le iban a esperar.


Había partido de noche para llegar a su hogar en el día y poder apreciar todo lo que había cambiado después de su partida.


La emoción corría por sus venas y los nervios de poder ver a su familia de nuevo podia con el, sostenía con ahínco sus maletas mientras miraba a todas las direcciones sin ser consciente de las miradas de las personas quienes le reconocían.


Quito sus lentes oscuros sintiendo que le estorbaban y sus lindos ojos salieron a la luz, siguió mirando hasta que un grito le hizo sonreír de felicidad.


—¡Taehyung! —grito Jisoo corriendo hacia el.


El rubio la vio y solo pudo correr para abrazarla con la misma energía, los dos se fundieron en un abrazo y se estrecharon sintiéndose después de muchos años separados, lágrimas empezaron a rodar por las mejillas sonrosadas de los hermanos. La felicidad podia con ellos que hasta terminaron en el piso sin poner atención a todos los que miraban.


—Dios te extrañe, osito. —Sollozó la menor mientras apretaba aquel abrazo.


—Yo también lo hice, Jichu —cerró sus ojos que no dejaban de derramar lagrimas de pura felicidad.


—Hijo. —llamaron y el solo sollozo más e hizo un puchero al ver a sus padres delante suyo con una sonrisa.


Los señores Kim observaron el tierno abrazo que se estaban dando sus hijos que hasta soltaron lagrimas de felicidad al verlos juntos de nuevo, que sin poder aguantar más se acercaron para abrazar a su hijo mayor.


El rubio dejó en tierno beso en la frente de Jisoo y se acercó a sus padres la abrazarles fuertemente y sollozando al sentirles abrazarle. La pelinegra se les unió al instante.


—Los extrañe tanto. —dijo moqueando el rubio.


—Y nosotros a ti, osito. —Respondieron.


Había extrañado mucho a su familia, tantos años sin poder viajar y visitarles por su trabajo. Y ahora que les sentía tan cerca se sentía pleno y maravillado, muy feliz de tenerlos y verlos.


—Bueno, mis amores es hora de ir a casa. —habló Soohye y nadie se negó a lo que la mujer dijo.


Los hermanos se la pasaron todo el camino platicando todos unos pericos como si fuesen niños pequeños y sus padres solo les escuchaban sintiéndose relajados al estar juntos de nuevo.


Taehyung podia observar los campos llenos de los árboles de uvas que le provocaba satisfacción verlos, el gran paisaje que tenía le hacía sentir maravillado. Tanto tiempo sin presenciar aquello, había extrañado eso.


—Hermano me tienes que enseñar a hablar francés —hablo Jisoo mientras bajaban del auto. —Para buscarme un novio sexy de Francia o una novia sexy quien sabe.


Y Taehyung río por aquello.


—Lo haré, hermanita. —contestó con una sonrisa y miraba todo a su alrededor.


—Si te lo preguntas, todo sigue igual Bueno hubieron unos cuantos arreglos pero sigue igual. —Río Jisoo —Vamos a dentro.


Con una mano agarró una de sus maletas mientras la otra la llevaba su padre, los cuatro entraron a la gran casa viendo a algunos empleados.


—Bienvenido a casa, tete. —dijo un castaño quien le miraba con sus ojos cristalizados.


—¿Mimi? —Taehyung vio a su mejor amigo después de mucho tiempo y sin más corrió a abrazarle.


—Santo cielo, pero que hermosa estás, Kim. —Jimin correspondió a su abrazo dejando caer algunas lagrimas.


—Gracias pero mírate tú esas pompis que dichoso tu novio. —Río Taehyung secando con sus dedos las lagrimas.


Después de aquel encuentro caminaron hasta la habitación de Taehyung mientras el mismo miraba a todos lados viendo los retratos suyos o de Jisoo.


—Aquí está tu habitación hermanito querido.


Observó todo, nada había cambiado todo seguía igual a como lo dejo.


—¿Dios todavía sigue ahí? —se encaminó hasta la cama para tomar entre sus manos aquel osito que se mantuvo con el toda su adolescencia.


—Sip, mamá pidió que lo dejaran ahí bueno nadie toco nada de aquí todo sigue igual.


Con ayuda de Jisoo y JiMin, el rubio pudo desempacar todo.


—Y esto es para ti y para ti. —Entregó una caja mediana para Jisoo y una pequeña para JiMin.


—¿Que es? —Preguntaron ambos.


—Abranlos.


Haciendo caso omiso ambos chicos abrieron sus regalos Jisoo encontrando un bello vestido que le quedaría perfectamente y JiMin un lindo collar Chanel.


—Está hermoso. —dijo Jisoo tocando el vestido con delicadeza.


—Que precioso, ¿me ayudas a ponérmelo? —preguntó JiMin al rubio para colocarse el collar.


Después de horas platicando entre los tres Taehyung debía tomar una siesta para después recorrer el viñedo y recordar viejos tiempos.


Tomo un baño refrescante y coloco su pijama que consistía en una camisa de tela fina y un short para más comodidad. Al caer en aquel lugar cómodo cayó profundamente dormido soñando con encontrar aquel amor que buscaba y no podía encontrar.


Al día siguiente se levantó muy temprano gracias al ruido de cacerolas y gritos que Jisoo se encargó de hacer para darle un recurrido a su hermano por todo el viñedo. Así fue.


Los hermanos platicaban de todo y Taehyung iba conociendo a los trabajadores y saludándoles con una sonrisa a la vez que estos mismos le correspondían sorprendidos por su belleza.


Llegaron a la cocina donde se encontraba Roomi preparando el desayuno para todos.


—Roomi.


Y la mujer volteó para ver a un hombre rubio, su piel canela, ojos miel esas mejillas de panecito, su esbelta figura y aquella sonrisa que solo poseían el y su padre. Roomi sonrio para abrazarle.


—Mi pequeño, Taehyung. —Dijo con ternura siendo abrazada por el rubio


Algunas muchachas quienes iban entrando a la cocina vieron la escena quedándose maravilladas al ver a tremenda preciosura en la cocina.


—Que lindo que es.


Murmuraban mientras Jisoo les hacía muecas para que se callaran.


—No pareces el joven de dieciocho años que se fue de aquí, eres más adulto y lo hermoso no te lo quita nadie. —habló la señora sonriendo tocando las mejillas de Taehyung quien se sonrojó ante los cumplidos.


—Muchas gracias noona.


—Bueno, Roomi desayunaremos para después enseñarle todo a Taehyung.


Desayunaron entre risas por parte de todos en un ambiente relajado y feliz hasta que el señor hielo hizo su presencia en el lugar todos se callaron al instante y solo se pudo escuchar la hermosa risa de Taehyung que captó la atención del pelinegro.


El rubio miró extrañado a todos hasta que su mirada se encontró con la de un hombre que casi le robo la respiración, era alto, su cuerpo fuerte y corpulento músculos por doquier, sus facciones filosas y aquellos ojos que le atraparon.


Ninguno pestañeaba los dos estaban perdidos en sus orbes que la tensión se fue formando entre ellos.


El corazón de Taehyung latía rápidamente y extrañamente JungKook sentía el suyo igual.


Jisoo les observo entrecerrando sus ojos ella no quería interrumpir aquel duelo de miradas porque por primera vez Jungkook no miraba a alguien de la forma que todos conocían y porque a Taehyung le brillaban sus lindos ojos.


Perdónenla, gracias.


—¡Buenos dias JungKook! —Medio grito y todos voltearon a verle —JungKook te presento a mi hermano Taehyung, Osito el es Jungkook. —Los presento.


El azabache hizo una pequeña reverencia viendo cómo el menor por meses hacía lo mismo.


—Un gusto JungKook. —Sonrió Taehyung.


—Igualmente, Taehyung. —Saboreó su nombre y al rubio casi se desmaya al escucharlo.


El desayuno siguió y poco a poco recupero las risas que habían al principio. JungKook mirando de reojo al precioso rubio y escuchando su tierna risa, sin percatarse de ello.


Los hermanos Kim se encontraban recorriendo el viñedo a la misma vez que platicaban.


—Y dime hermana, ¿quien es ese hombre guapo de hoy en la mañana? —preguntó curioso Taehyung.


—¿Te gusta acaso? Eh picaron


—Pues si. —Contestó sin rodeos.


La pelinegra abrió sus ojos mirando asombrada.


—Tienes un día de haber llegado aquí y ya tienes a alguien en la mira, ¡eres una máquina! —le dijo aquello provocando una risa a Tae.


—Ya basta, dime sobre el o yo que se.


—Bueno, es un amargado y frío ¿sabes? Le caen tantas mujeres y hombres y el no les da bola y uno aquí buscando y nada —se quejó —No busca pareja ni quiere...


—¿Y tú cómo sabes eso?


—El me lo dijo. A pesar de eso es muy buen trabajador junto a su abuelo, llegaron aquí después de que te fuiste y padre les contesto y créeme ha sido de mucha ayuda aquí.—Le contaba su Hermana.


Y Taehyung solo pudo escuchar, si antes JungKook le había llamado la atención esto le había provocado algo en su corazón de querer saber más sobre el. Sin poner atención a la alarma en su cabeza.


Los días pasaban rápido y el rubio disfrutaba el tiempo que estaba pasando con su familia. Hasta que una mañana se había levantado con muchas energías que decidió recorrer los viñedos.


Al llegar miró aquel gran lugar con una sonrisa nostálgica. Todo aquello le recordaba a su abuelo cuando salía con el en caballo para apreciar los racimos de uva mientras que a la misma vez le explicaba muchas cosas sobre aquello, que tiempos.


—Joven Taehyung, ¿Que lo trae por aquí?


—Buenos días, señor Kyuwoon —saludo —Nada más quería salir y poder aprecia el trabajo que ustedes hacen, mi abuelo estaría orgulloso al ver todo esto.


El señor solo sonrió nostálgico al recordar al abuelo Kim.


—Muchas gracias, y si el lo estaría.


De pronto Taehyung divisó la silueta del hombre que había estado en sus pensamientos estos días, viendo cómo el ceño fruncido de JungKook le hacía ver extremadamente caliente agregándole su expresión concentrada mientras el hombre que estaba a su lado le explicaba algunas cosas. El señor a su lado notó la mirada del rubio hacia aquel muchacho, sonriendo al instante.


—Jeon Jungkook ese muchacho no es alguien fácil, joven Taehyung. —Habló provocándole un sonrojo al antes mencionado—Empezando porque no busca el amor, no ha tenido una vida fácil, pero todo es posible.


—Parece conocerlo mucho. —habló aún con las mejillas rojas.


—Bueno, creo que soy de esas pocas personas de las que el es amigo, así que si. —sonrió—Bueno fue un gusto hablar con usted, tengo trabajo que hacer.


Kim al ver qué JungKook había quedado solo se dispuso a caminar hacia el.


Después de platicar con Yoongi sobre algunas cosas que este le explicaba sobre el proceso de aquellos frutos se había quedado pensativo, tan serio que sus facciones se notaban más de lo normal y sin notar la presencia a su lado.


—¿Eres tan serio siempre?


Preguntaron haciéndole salir de sus pensamientos aún sin cambiar su expresión.


—Lo soy, joven Kim. —contestó con aquella voz que a Taehyung le provocó escalofríos.


—¿Podemos dejar las formalidades afuera? —pidió.


—Me temo que no nos conocemos para dejar las formalidades, joven Kim.


Y Taehyung sonrió. Este es mi hombre, dijo en su mente.


—Entonces señor Jeon, usted es un experto en esto pero yo no, ¿puede hablarme del vino y de las muchas formas de usar este? —Preguntó mirando al hombre.


Taehyung casi se ríe de sí mismo, ¿Que clase de pregunta es esa? Perdónenlo es muy malo para ligar.


—Mmm, la joven Jisoo también es experta en esto y es su hermana ella puede hablarle sobre el vino y de las millones de formas para usar este. —Contestó Jungkook dándole una mirada que le traspasó el alma a la misma vez dejándole solo.


Al contrario de molestarse Taehyung sonrió y soltó una risita siendo escuchado por el azabache provocándole una pequeña sonrisa. El rubio siendo la cuarta persona que provocaba aquello.


Después de aquella pequeña plática el rubio visitaba todos los días el viñedo con la esperanza de encontrarse con el azabache y quizás sacarle plática aún si le costara. JungKook era alguien difícil y apenas solía contestarle con pocas palabras a sus platicas, aquello en vez de desanimarle le atraía más, Dios ¿que le pasaba?


Jisoo miraba a su hermano hablar energéticamente a la misma vez que hacía ademanes con su manos explicando quién sabe qué cosa a JungKook quien a veces sonreía por las ocurrencias que Taehyung decía. La menor conocía a su hermano y sabía que llegaba a agradarle a todo el mundo con solo su presencia y la energía que transmitía.


Esa era la primera vez que veía a JungKook sonreír o tener una expresión relajada mientras hacía su trabajo, esperaba que aquello no saliera mal o con alguno lastimado. Sabía lo cabeza dura que era el mayor y lo enamoradizo que era su hermano.


—Dime mi rey, ¿cómo te está yendo en tus vacaciones por allá? —habló Jennie en un perfecto francés por aquella video llamada.


El rubio sonrió para después morder ligeramente su labio inferior con emoción.


—Perfectamente bien, creo que encontré a mi rey.


Jennie vio aquellos lindos ojitos brillar lo que la hizo sonreír y negar divertida.


—¿Otro?


El rubio le vio indignado.


—Este si es de verdad, nunca nadie me había llamado la atención tanto como el,es tan diferente a todos los hombres que he conocido aunque no son muchos, su actitud, su pasión al trabajar, su linda sonrisa que siempre muestra conmigo aunque piensa que no me doy cuenta, su...


Y siguió hablando más mientras Jennie le escuchó atenta a todo, mirándole tiernamente. Taehyung era tan tierno más cuando hablaba tan entusiasmado de algo o alguien, había tenido tantos pretendientes y nunca había hablado tanto sobre ellos con ella como lo hizo por este chico llamado JungKook.


—¿Que es lo qué pasa entre tú y el joven Taehyung?


JungKook ya lo veía venir, su abuelo era muy observador aparte de que todos sabían la cercanía que surgía entre el y Tae.


—Ni siquiera yo se, abuelo.


Respondió. Y es que era verdad, no sabía lo que tenían.


Todos los días sin excepciones se encontraban en un pequeño lugar donde se podía ver todo el viñedo y el atardecer. Cada vez que iba hacia el lugar estaba esperándole un Taehyung sonriente sentado en una gran manta de picnic con muchos aperitivos mientras el llevaba en su mano una botella de vino. Sus pláticas surgían rápidamente y el mismo había notado que el rubio nunca se quedaba callado parecía un loro, no se quejaba al contrario la voz de Taehyung le relajaba y le gustaba escucharlo cuando le contaba cómo era su vida en Francia y sobre su familia.


Al estar en aquel lugar y pasar algunas horas al lado del contrario se había vuelto quizás su pasatiempo favorito, disfrutaba estar al lado de Taehyung, escucharle hablar, escucharle reír, verle el como también se sentía cómodo a su lado, verle feliz. Su actitud de hielo cambiando solamente por aquel el lindo sol que era el rubio, no supo cuándo fue cambiando solo por Taehyung.


—Jungkook, yo no se de donde sacas esos chistes tan malos que no deberían de darme risa —dijo mientras volvía a reír mientras sostenía una copa de vino.


Y él se sintió feliz por el hecho de que el había hecho reír a Taehyung y escucharlo le provocaba un calor en su pecho. El tampoco sabía de donde saco esos chistes.


—Cuando era pequeño venía a este lugar junto con mis abuelos y nos la pasábamos aquí mucho tiempo hasta que anochecía, disfrutando los deliciosos postres que hacia la abuela —hablo Taehyung mirando el atardecer que se iba formando —Se había vuelto una rutina venir aquí, eran como mis ángeles de la guarda siempre me protegían y me amaban tanto como yo a ellos, hasta que ya no pudieron más.


El pelinegro miró a Taehyung viéndole sonreír con nostalgia y sus lindos orbes cristalizados, más no lloraba.


—Te entiendo. —Hablo recibiendo la atención de Taehyung rápidamente—Yo también perdí a mi abuela, ella era como un rayo de luz que nos iluminaba a mi abuelo y a mi. Era tan perfecta y muy tierna, trabajadora, muy entregada a nosotros y en su ocupación —sonrió recordándola—Me sentía muy feliz y protegido en sus brazos, hasta que muchas enfermedades le fueron diagnosticadas y después simplemente se cansó, ya no quería seguir sufriendo y dejó de luchar. —una lagrima rodó por su mejilla—Después nada volvió a hacer igual, mi abuelo y yo nos sentíamos vacíos sin ella a nuestro lado, entonces tomamos la decisión de buscar otro lugar donde trabajar y llegamos aquí.


Entonces Taehyung se acercó a JungKook y con sus manos limpio las lagrimas del azabache.


—Los abuelos son lo más lindo del mundo. —sonrió Taehyung —Estoy seguro que la abuela Jeon está muy orgullosa de ti y de todo en lo que te has convertido, koo.


Entonces los dos se miraron a los ojos sintiendo muchas sensaciones. Jungkook apreciaba y recorría las facciones del rostro contrario maravillado al ver lo hermoso que era Taehyung, esos ojitos miel con sus pestañas crespas que parpadeaban tan dulcemente, las mejillas de panecito con un leve sonrojo que no abstuvo a acariciar con su mano, aquellos labios rojos en forma de corazón que deseaba probar. Su pulgar fue a parar en lo último mencionado acariciando con delicadeza.


—Eres tan hermoso, Taehyung. —dijo suavemente observándole con un brillo en sus ojos.

Ambos observándose con devoción.


Estaba hechizado por el rubio tanto que como un iman acercó su rostro al contrario hasta que sus labios se encontraron e iniciaron un lindo baile. JungKook sintió todo lo que tanto se negaba que volviera a pasar, las mariposas en su estómago, el rápido latido de su corazón, la felicidad.


Y Taehyung estaba igual. La emoción corría por su venas mientras cerraba sus ojos y movía sus labios lentamente disfrutando del beso, su corazón latía con fervor, una estampida sentía en su estómago, sintió como JungKook bajaba su mano a su cintura y empezaba a acariciar la zona entonces sus manos se dirigieron a las mejillas del azabache acariciando.


Ambos disfrutaban saborear los labios contrarios con el sabor a vino, ambos mordían sus labios lentamente a la vez que movían sus cabezas para más accesibilidad, chasquidos se escuchaban en aquel lugar hasta que el aire empezó a faltarles provocando que se separaran. Sus frentes quedaron unidas mientras regulaban sus respiraciones y sus ojos cerrados .


—Joder, ¿que me has hecho, Taehyung? —pronunció embriagado por el contrario.


Ambos abrieron sus ojos para observarse y diciendo lo que ambos querían.


Bésame, JungKook —dijo en un susurro y rozando sus labios.


Y lo hizo. Le beso robándole la respiración, transmitiendo el deseo que sentía por el y lo que simplemente no podía ocultar y tampoco dejar de sentir.


Aquel día se recostaron en la manta Taehyung recostándose en su pecho y el usando su mano como almohada, callados en un silencio cómodo mientras sus corazón latían al compás sintiéndose completamente felices al lado del contrario.


Desde ese día todo cambio, las sonrisas coquetas cada vez que se encontraban no faltaban, y los besos que se daban a escondidas de todos. Aunque tampoco era algo que los demás no supieran, la química entre ellos dos era más que obvia para todos solamente que no decían nada enfrente de ellos pero cuando ninguno se encontraba, eran el tema que más chismorreaban.


Jisoo sabía que algo pasaba con su ricitos y el señor hielo, y a ella pues le gusta andar actualizada.


Sin más camino hasta la habitación de su hermano, y sin tocar la puerta entro de un solo asustando al rubio que se encontraba haciendo diseños.


Ricitos de oro, ¿que estás haciendo? —preguntó saltando en la gran cama de su hermano.


—Haciendo diseños, a pesar de que dije que no quería saber de trabajo en estas vacaciones, el día está muy feliz como para desaprovecharlo. —le sonrió tiernamente.


—Pero es de noche.


—¿Y que importa? —encogió sus hombros. —Ahora si ¿a que has venido?


—¿Que ha pasado entre tú y el señor hielo? —preguntó rápidamente.


—Y ese quien es?


—Jungkook tontito. —el rubio la vio divertido.


—Pues que lo derretí —dijo sonriendo viendo que su hermana quedaba confundida— Nos besamos.


Y Jisoo quedó con la boca abierta.


—¿¡Como!?


—Pues si y ahora no se que tenemos pero hay algo. —sonrió.


—No jodas, ¿no son novios todavía?


Y Taehyung solo negó bajando su mirada al boceto sin terminar.


El pelinegro se encontraba en su habitación terminando de darse un baño cuando sintió que alguien entró a la habitación y la única persona que nunca tocaba era su abuelo.


—Hijo, mira que músculos esos, me recuerdan a mis tiempos de juventud —sonrió. —cámbiate que tengo algo que preguntarte.


El azabache solo rio, era cierto su abuelo fue todo un galán y buen partido cuando era joven. Sin más se cambio tenía una idea de que era aquello.


—Dígame, señor Jeon. —sonrió mientras se sentaba en su cama y su abuelo a un lado de él.


—¿Que hay entre ustedes dos? —preguntó.


—¿Tae y yo? —Dakho asintió—Me gusta, me gusta mucho pero no se si estoy list...


—Hijo, se que lo que te hizo esa mujer fue duro para ti y saliste muy lastimado, ya ha pasado mucho tiempo desde qué pasó eso, no tengas miedo de dar ese paso con el joven Taehyung —le dijo —Si te gusta mucho, no te permitas perderlo por miedo al pasado, todos somos diferentes y por lo que he oído el joven Taehyung está igual de colado por ti, permítete amar de nuevo y no pierdas esta oportunidad de hacerlo.


Le miró mientras decía aquello y JungKook solo asintió mientras su abuelo le abrazó besando su cien.


—Lo haré, abuelo, muchas gracias. —sonrió.


Con una sonrisa iba casi corriendo hacia los establos sus rizos rubios desordenados, llevó a donde estaba su caballo esperando por el.


—¿Como ha estado, señor azabache? —le hablo acariciando su melena muy cuidada y su cabeza.


El animal contento resopló pegándose mimoso a él provocando una risa en Taehyung. Estuvo un ratito dándole mimos hasta que se subió en el para dirigirse al lugar donde JungKook dijo que le iba a estar esperando. Al llegar pudo verle sentado en una manta que tenía mucha comida que se miraba deliciosa.


Jungkook le vio llegar y se le escapó en suspiro al ver lo etéreo que se miraba el rubio, sonrió al instante, se puso de pie para ir a su lado cuando Taehyung bajó de su imponente caballo dejándolo al lado del suyo.


—Belleza. —dijo mientras le abrazó por la cintura pegándolo a su cuerpo, su olfato llenándose del olor a uva que Taehyung tenía.


—Pensé que hoy estarías ocupado. —dijo el rubio mientras se iban a sentar para empezar a probar los deliciosos manjares de la comida.


—Pues ya vez que no es así.


Empezaron a comer disfrutando de la compañía del contrario, riendo mientras se cintaban anécdotas, conociéndose más.


—Ese día fue muy emocionante para mi, había cumplido una de mis metas. —contaba Taehyung con toda la energía del mundo.


Y JungKook solo escuchaba mirándole con atención y curiosidad por lo que decía. El cielo se iba poniendo de colores morados, naranjas y amarillos mientras ellos observaban acostados tal como la vez de su primer beso, tan cómodo.


—Tae —llamo recibiendo un “Mmmh” de respuesta —Hace mucho tiempo conocí a una chica y con el tiempo nos enamoramos y empezamos a vivir juntos esa fue la primera vez que yo entregué mi corazón a alguien y la primera vez que ame a alguien aparte de mis abuelos —Taehyung escuchaba con atención mientras acariciaba el pecho contrario con su mano— Después de tres años juntos todo empezó a cambiar, ella ya no era la misma chica de la que enamore, ya no me trataba con cariño y salía mucho para después llegar tarde. Todas esas señales de que había una tercera persona entre nosotros fueron cobrando vida cuando vi todo lo a lo que me negaba esta pasando.


Jungkook paro un rato para acariciar el cabello de Taehyung y seguir.


—La encontré con un chico en pleno acto al ver aquello me destruí por segunda vez, y me sentí vacío de nuevo —Taehyung le abrazó —Mi corazón estaba roto y sin poder creer que la mujer con la que imaginaba una vida a su lado me había sido infiel. Huí y me refugié en el alcohol hasta que mi abuelo llegó a salvarme, el me dio el apoyo que necesitaba, mi corazón se cerró después de aquella traición ya no confiaba en nadie por eso mi actitud hacía las personas que venían a mi con segundas intenciones. —confesaba—Me cerré y no dejé que otra persona entrara a mi corazón, no hasta que llegaste tu. —Sonrió.


Taehyung en su mente insultaba a la mujer esa por hacerle eso a un hombre tan Bueno como lo es Jungkook. Pero al escuchar las últimas palabras del mayor sonrío a la vez que su corazón latía rápidamente.


—¿A si? —Levantó su cabeza para mirar al pelinegro.


—Si. Al principio pensé que te ibas a ir como los demás al ver que les rechazo y no me interesaba una relación pero tú fuiste diferente, fuiste la persona que me hacía sentir cómodo a pesar de que al principio no te callarás —el rubio le dio un pequeño golpe en el pecho haciendo reír a JungKook— y la que me hizo sonreír a parte de mi abuelo, fuiste la persona que derribó los muros que tenía protegiendo mi corazón. —Decía mirándole a los ojos y Taehyung sentía que se derretía —Siempre venias hacia mi para iluminar mis días, hacerme pasarla bien que te fui dando confianza, y con tu habladuría, tu bella sonrisa, tu risa y tu sola presencia, me enamoraste, me haces sentir algo que no había sentido en el pasado, mi corazón palpita rápidamente cada vez que pienso en ti, por eso deseo con todo mi ser, belleza, que aceptes ser mi novio.


Se confesó el pelinegro nervioso, soltando aquella pregunta y esperando por una respuesta.


Taehyung podía ver la sinceridad en JungKook y lo nervioso que se encontraba. El rubio sonrió feliz al escuchar lo ultimo.


—¡Joder, si quiero! —y le beso colocándose a horcajadas de JungKook mientras éste ponía sus brazos alrededor de la cintura contraria pegándolo más a su cuerpo.


Los dos amantes se encontraban felices al ser por fin novios, JungKook confiando en Taehyung esperando que el cuidara de su corazón tanto como el lo haría con el de Taehyung.


Se besaban con deseo y amor sus manos sin poder quedarse quietas y tocando sus cuerpos. Mordían y saboreaban los labios contrarios, chasquidos empezaron a escucharse y los pequeños jadeos de ambos no podían ser retenidos.


De un momento a otro JungKook besaba y chupaba el cuello de Taehyung mientras éste movía su trasero en el regazo del mayor sacando gemidos a ambos.


—T-taehyung, es mejor parar antes de...


El rubio le interrumpió besándole.


—No quiero parar, koo


Aquello solo provocó que JungKook tomara el control.


La ropa desapareció de sus cuerpos quedándose completamente desnudos, sus pieles calientes chocando, las manos de Taehyung acariciando la espalda de JungKook a la vez que gemidos salían de su boca.


El atardecer que en minutos desaparecería estaba siendo testigo de cómo aquellos enamorados se entregaban al otro con amor.


De pronto el rubio sintió cómo JungKook se abría paso entre sus paredes penetrandole lenta y tortuosamente, el gemido de satisfacción del mayor se escuchó cuando todo había entrado en Taehyung. Las piernas del antes mencionado fueron a parar en la cintura del pelinegro a la vez que éste empezaba a moverse con lentitud.


—ah~ j-jungkook


El mayor tenía sus ojos fuertemente cerrados sintiendo como Taehyung le apretaba tan jodidamente bien. Se movía suavemente sin querer ser un salvaje.


—Más rapido...¡joder más duro, JungKook!


Y así fue. Empezando un movimiento salvaje empezó a salir y entrar rápidamente del culo de Taehyung jodiendolo como el quería.


Las uñas del menor enterrándose en su espalda, los gemidos de placer de ambos se escuchaban, el cuerpo de Taehyung moviéndose cada vez que el mayor daba una estocada.


—J-joder Taehyung, ah~ delicioso


Ambos gimiendo sintiéndose en la cúspide del orgasmo se dejaron venir pronunciando el nombre del contrario, sus frentes juntas, sus ojos cerrados y el cosquilleo intenso en sus estómagos, las respiraciones irregulares.


—Te amo, belleza. —pronunció el mayor besando el rostro del rubio quien sonrió.


—También te amo, guapo. —y ahora fue el turno de JungKook sonreír.


Minutos después ambos se encontraban acostados, abrazados viendo completamente al desnudo los pocos minutos del atardecer. Sonriendo felices y sus corazones latiendo con fervor por el contrario.


JungKook jamás pensó que el hijo de su patrón iría al viñedo por vacaciones y que también con este vino el amor.


Fin.


•••


Feliz día del amor y la amistad!♡



14 февраля 2021 г. 23:18:43 0 Отчет Добавить Подписаться
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